<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614</id><updated>2012-01-24T23:16:40.670+01:00</updated><category term='Crisis'/><category term='Personal'/><category term='Multinacionales'/><category term='Televisión'/><category term='Northern Exposure'/><category term='Libros'/><category term='Relatos'/><category term='Energía'/><category term='Presentación'/><category term='Trabajo'/><category term='Eclipses'/><category term='Filosofía'/><category term='Medios de comunicación'/><category term='Despedidas'/><category term='Conocimiento'/><category term='Educación'/><category term='Física'/><category term='Vídeos'/><category term='Antropología'/><category term='Poesía'/><category term='Actualidad'/><category term='Rituales'/><category term='Escritura'/><category term='Política'/><category term='Astronomía'/><category term='Medio Ambiente'/><category term='Naturaleza'/><category term='Navidad'/><category term='Música'/><category term='Iglesia católica'/><category term='Citas'/><category term='Juventud'/><category term='Sueños'/><category term='Encuentros'/><category term='Artículos'/><category term='Miscelánea'/><category term='Religión'/><category term='Demografía'/><category term='Cambio climático'/><category term='sociedad'/><category term='Recuerdos'/><category term='Viajes'/><category term='Astronáutica'/><category term='Guerra'/><category term='Soledad'/><category term='Bibliotecas'/><category term='Cine'/><title type='text'>El Hermitaño</title><subtitle type='html'>"Ando errante por todas partes en perpetua incertidumbre..." (Sócrates)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>363</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3928020991370158928</id><published>2012-01-09T22:05:00.005+01:00</published><updated>2012-01-09T22:19:18.117+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Maderas nobles</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l_KLVx6iiK0/TwtXLEbY1uI/AAAAAAAABm8/ObbvApjpTGc/s1600/DSCF1140b.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-l_KLVx6iiK0/TwtXLEbY1uI/AAAAAAAABm8/ObbvApjpTGc/s320/DSCF1140b.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5695742001418917602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre que vive ajeno al trabajo manual es como la cocina que carece de fuegos: una total inutilidad. En efecto, aunque la especial agudeza del intelecto y la profundidad (o barbarie, cuando se da) de nuestro corazón son, con toda probabilidad, los componentes esenciales del ser humano, lo que nos distingue de los demás seres vivos, no es menos cierto que poseemos unas manipulantes y diestras manos, unos brazos fuertes y una arquitectura física que nos permite afrontar, con éxito muchas veces, tareas manuales que pueden llegar a ser enormemente placenteras, además de convenientes y necesarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admito mi predisposición a arrebujarme en la cama para ocupaciones “intelectualoides”, a descansar las posaderas en la silla frente al ordenador con demasiada frecuencia, y a mantener las manazas en los bolsillos en cuanto surgen imprevistos en casa. Pero en el campo la cosa cambia. Tal vez impulsado por el frío invernal, el cielo azul intenso o el mimoso sol de la mañana, siento un apetito gigantesco por, en estas semanas de tiempo ligeramente riguroso, dedicar mi cuerpo (y buena parte de mi alma...) a esas faenas briosas de tala, recorte, almacenamiento o quemado de los residuos madereros y las de desbroce y engavillado para futuras necesidades de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia las nueve de la mañana ya estoy allí, en la choza. El moquillo, que ha aparecido por el fresco matutino durante el trayecto de tres kilómetros a pie, desaparece en cuanto me cambio de ropa. Alcanzo la sierra, saco la escalera y asciendo hasta el último peldaño. Echo un vistazo al universo de ramas y brotes que hay por encima de mi cabeza y empiezo a tantear... “Por aquí no, hay que dejar algún brazo para que salgan los guayacanes”, me digo. Otras veces no tengo piedad: “Toda la ramería de la higuera fuera, menos los dos miembros principales”. En ocasiones son indulgente, y sufro de afectación: “respetaré el helecho; no en vano fueron de las primeras plantas en aparecer sobre la Tierra...”. Reposo la sierra sobre la madera para saber dónde hay que rajar, descanso mis piernas sobre el metal de la escalera, dejo una mano libre, la apoyo sobre el tronco principal, y con la otra aso con fuerza la sierra. Y empiezo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una sensación de gozo extrañísima. Deslizándose arriba y abajo, la sierra va perforando la madera, penetrando en las sucesivas capas, los anillos de crecimiento, como horadando la vida acumulada por el ser vegetal que tienes enfrente de ti. Hay una impresión singular, casi &lt;em&gt;mística &lt;/em&gt;(si pudiera aplicarse para este caso) de unión entre tú y el árbol. Unión que nace de la destrucción, devastación a veces, incluso, que sufre una de las partes, pero que pese, o tal vez precisamente a causa de ello, la hace más fuerte. Tanto él como yo nos beneficiamos de esa, aparentemente, colérica explosión de fuerza mientras la sierra corre por sus entrañas; mis energías se agotan liberando a mi igual de toda la prescindible carga, ese envoltorio &lt;em&gt;insano&lt;/em&gt;, permitiéndole más tarde crecer con nuevos brotes más vigorosos y resistentes en su ser, brindando frutos jugosos y llenando de abejas e insectos el aire de la próxima primavera. A mi vez, toda la madera recolectada, ese depósito de luz solar almacenada gracias a la sabiduría de la naturaleza, me será cardinal para calentar el hogar si fuera necesario mediante la epifanía del fuego, dar el calor preciso para cocer paellas y guisos y facilitar la combustión de restos más trabajosos y no tan dispuestos a ser devorados por las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata, ya se ve, de una relación simbiótica: ambos salimos ganado. Pero no solamente en el contexto pragmático; la sierra pone en contacto dos entes, dos realidades ontológicas, distintas, pero idénticas en esencia. Más allá de las materias habitan las almas, la suya y la mía. Esto, que parece broma, va muy en serio: todo aquel que haya percibido un árbol lo sabrá. Para quien no sea más que un montón de madera no entenderá nada, naturalmente.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Una vez despojado de sus excedentes viene el trabajo, igualmente encantador si lo haces con tiempo y ganas, de cortar en pequeños pedacitos los ramales mayores y separar los menores para “remulla”. Así, te pones en dirección al sol temprano, coges las tijeras y podas aquí y allá; después, de nuevo con la sierra, confeccionas ligeros tronquitos, que almacenarás en cajones de naranjas para su uso posterior. Proporciona una satisfacción maravillosa ver toda esa sustancia leñosa convenientemente apilada y preparada, así como contemplar al árbol liviano y aliviado, y saber que todo es obra de tus manos, sobretodo si éstas no suelen ser motores de creación o transformación en el mundo empírico, como suele ser mi caso. Por otro lado, no hay que echar nada a la basura; todo sirve, en el mundo natural. Los desechos más livianos, el ramaje verduzco, servirá para hacer compost, alimentar a animales rumiantes, si los tienes, o como se ha dicho, catalizar el fuego purificador si no queda más remedio que librarnos de tales desechos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La labranza no tiene fin; siempre hay quehacer: reparar cercas, pintar paredes, eliminar malas hierbas, construir algún cobertizo... esto por lo que atañe a funciones manuales. Las otras, las que dan energía más específicamente a la mollera o al espíritu, tampoco se terminan allí, en la choza: sol eterno, gatos imperecederos con sus travesuras, lecturas mil, conversaciones a la luz astral, siestas agradecidas, vigilar el correteo de las nubes, el rumor del viento, o sea, todo el cortejo ya conocido de hechos y actuaciones naturales, sembradas bajo la presencia de esos troncos majestuosos y (ahora) recortados, suaves como la calva de un recién nacido, y a punto para recibir el siguiente ciclo de estaciones, de vida y de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí, junto a ellos, estaremos nosotros, aguardando con ansia la próxima oportunidad de emplear la sierra, formar un caos de ramas, hojas y troncos y entrar, a Dios gracias, en contacto profundo con nuestros hermanos silenciosos del reino vegetal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3928020991370158928?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3928020991370158928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3928020991370158928' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3928020991370158928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3928020991370158928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2012/01/maderas-nobles.html' title='Maderas nobles'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-l_KLVx6iiK0/TwtXLEbY1uI/AAAAAAAABm8/ObbvApjpTGc/s72-c/DSCF1140b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-943690828544184472</id><published>2012-01-01T08:42:00.005+01:00</published><updated>2012-01-01T09:01:03.298+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Senda abierta</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-iKIyOcjoHsU/TwAPzOfD9AI/AAAAAAAABl0/S0iVpL41j0k/s1600/DSCF1726b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5692567301732430850" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-iKIyOcjoHsU/TwAPzOfD9AI/AAAAAAAABl0/S0iVpL41j0k/s320/DSCF1726b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay un camino para cada hombre, lo más probable es que me haya extraviado desde que nací. Nunca lo he hallado; jamás he tenido la sensación de seguir un sendero único y unívoco. Antes al contrario: siempre he creído que me movía por varias vías diferentes, tomando de cada una lo que más me convenía. He cambiado de carril cada dos por tres, a veces con demasiada presteza, como huyendo, desapareciendo del mapa, para después ocuparlo por un momento de nuevo. He probado casi todo el espectro de comportamiento social y, al fin, con suerte o sin ella, pues poco importa, he llegado sin proponérmelo (¿o sí?) a configurar un rastro propio entre las vías principales por las que circula la sociedad. Apenas se ve, dicho rastro, no es más que una uñada en medio de esas grandes calzadas marcadas con asfalto fresco que constituyen el ir y venir del mundo occidental, los modos de vida salientes y dominantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es propio, mi camino real, en verdad? Realmente no. No he podido elegirlo en su totalidad (¿quién está en disposición de hacerlo?); ha habido hombres (y alguna mujer) que han ayudado (¿o influido?). El estímulo externo es imperioso: un hombre solo no construye nada por sí mismo sin mirar a otros, aunque lo haga de soslayo, como sin querer. Pero, y lo escribo con desacostumbrado orgullo, debo decir que he respondido menos de lo que era esperable al impacto mediático, al influjo social, a la constante actividad roedora del entorno, que consiste en mellar la autodeterminación a base de una serie de clichés y estereotipos sobados, que se ven como modelos a imitar y que acaba por premiarse con el visto bueno de tu tropa y del apoyo, presencial y emocional, de la misma. El soborno, sin embargo, no ha funcionado. Tal vez me dejé llevar algún tiempo, los años mozalbetes, en donde había tanta opción que me arrastró la primera que se topó conmigo. Y estuvo bien: aprendí qué (y cuánto) podía sacar de todo aquello. Resultó ser no mucho, pero lo suficiente para enterarme de hacia dónde no debía ir. A los quince años poco puede uno entender la realidad social; si acaso, que hay unos y otros (unos y unas que te gustan, y otros y otras que no), y que hay que elegir (jamás olvidemos esto: que hay opción de elegir; parece intrascendente, pero muchos quizá ni siquiera saben que pueden hacerlo...). Que la elección sea la correcta es intrascendente. Porque no la hay. O, mejor, la hay, pero nunca sabremos cuál es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo cabe escoger. Es curioso que la elección no es, creo que casi nunca, consciente. Surge como por azar, va encauzándose por sí misma, a partir de pequeñas decisiones, diminutas negativas y vacilantes asentimientos. La ruta vital de cada uno toma cuerpo, en su integridad, sólo cuando hemos vivido ya un poco a nuestro modo, cuando hemos adoptado, con inseguridad no exenta de firmeza, las líneas maestras que van a ser una personalidad específica que se encamina hacia la madurez, pero que aún está verde en su esencia, que aún es novata en esas lides existenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, no se acierta en todo. Hay muchos rasgos que nos desagradan (aunque no lo reconozcamos, la mayoría del tiempo), porque es imposible, y totalmente indeseable, forjar un espíritu propio que no cometa errores, fechorías o burradas de toda naturaleza. Pero esa imperfección es el margen para mejorar, tan amplio que llega hasta el infinito. Ante tales defectos no cabe disgustarse, sino aceptarlos, y llevarlos a su mínima expresión hasta donde sea posible. De lo contrario, cabe prepararse para quedarse solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por muy distante que hagamos nuestro sendero, por mucho que se separe, en alma y en geografía, de las vías consolidadas y frecuentadas, siempre termina en un foco que es común a todos, el punto central de la desaparición: la muerte. Esta une cada una de las vías, otrora abiertas, y las enlaza en una zona universal, como el centro de una ciudad es unión de las calzadas que transcurren a su alrededor. Lo distinto se hará uno; la variedad terminará indistinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, mientras tanto, el camino que recorramos es propio, unitario, inseparable de nosotros mismos. Podemos sustituirlo por otro (cambiar de carril requiere arrojo, agallas, pero también no tomarnos demasiado en serio, reírnos de lo que somos...), porque nada es para siempre. Todo tiene un fin, la marca del destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien. La senda abierta ante tus pies guiará tu camino. Síguela, no tienes nada que perder. Ni que temer. Sólo quienes no saben adónde van se intimidan ante lo desconocido. La senda, en la que te va la vida, dirá hasta dónde llegarán tus pasos. De ti depende seguirlos, o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La senda se mantendrá abierta, hasta que tú quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-943690828544184472?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/943690828544184472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=943690828544184472' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/943690828544184472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/943690828544184472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2012/01/senda-abierta.html' title='Senda abierta'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-iKIyOcjoHsU/TwAPzOfD9AI/AAAAAAAABl0/S0iVpL41j0k/s72-c/DSCF1726b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-154497275150647863</id><published>2011-12-31T22:04:00.003+01:00</published><updated>2011-12-31T22:18:26.471+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>En la noche, vieja (Relato)</title><content type='html'>"Las once. Salgo de casa. La fiesta desata las calles del centro urbano. Todo son voces, gritos, aplausos, sonidos de alegría y alborozo: el ambiente sublima los instintos de juerga y diversión de los transeúntes, y pasos apresurados cruzan el frío pavimento, en busca del lugar de reunión y de la compañía ansiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo veintidós años. Mi padre murió, cinco atrás, por sobredosis de barbitúricos. No fue un progenitor demasiado esmerado en su tarea educativa, ni en transmitir sentimientos o afectos. No quiero pensar de este modo, pero por lo que a mí respecta, nada perdí con su desaparición: borracho, pendenciero, violento a veces, perverso y mezquino casi siempre. Sólo mi madre sintió la pérdida, tan unida como estaba a él (como un perro a un amo severo, quien le atiza y suelta latigazos a diario). De hecho, una parte de mi madre murió con su marido, ya que desde entonces aquella es poco más que un cuerpo ajado y abultado, sentado en un viejo butacón, frente al sempiterno televisor, luminoso y hablador desde tiempos antediluvianos. Antes de salir del apartamento, me señala la pantalla, y balbuce unas palabras, como lo haría un bebé. Quiere decirme que me quede junto a ella, sentado a su lado, viendo aquellos programas vomitivos del último día del año, donde aparecen bobos soltando chistes ridículos y brujas engalanadas con una copa de champán en la mano, mientras sonríen postizamente. Me entristece abandonarla, pero no puedo soportar verla así, y menos aún promover su estado. De modo que salgo a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un frío intenso azota mi rostro; las manos se crispan, mis piernas acusan el viento gélido y apenas puedo permanecer de pie. Tal vez estaría mejor junto a ella, mi madre, reconfortado por el radiador, la manta a los pies y a la espera del cava y los turrones; pero si lo hago, si cedo, iré muriendo lentamente, iré perdiendo el rumbo. Como ella. Afianzo mi abrigo en torno a mi grueso pecho, no lo pienso más y echo a andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi alrededor, y por encima de mi cabeza, infinidad de luces que iluminan adornando ventanas y barandillas de balcones dan la bienvenida a una época de buenos pensamientos, buenas acciones y, por ellas, conciencias tranquilas y autocomplacientes. Me encuentro con algunos grupos ruidosos, ataviados con fachas de lo más lechuguinas, gruesos gabanes y peinados grotescos; ebrios apenas empezada la noche festiva, aúllan y se lanzan impertinencias y bromas unos a otros, pasándose una botella de plástico, medio llena de un líquido negruzco, mientras se mueven, precipitados, a través de las aceras. Las once y veinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compuesta por tres miembros y un pequeño caniche, una familia extranjera, desheredada y sin raíces en la ciudad, marcha sin prisa contemplando, como yo lo había hecho instantes antes, el engalanado de las fachadas, indiferente a las próximas campanadas, al hogar de un pasado remoto en el país de la miseria (¿cuál no lo es?, después de todo), proyectando planes para un porvenir que desean prometedor, si bien quizá no llegue a serlo nunca. En el enlosado contiguo, una pareja de viejecitos graciosos, inmunes ya a fiestas y cachondeos estúpidos similares, avanzan cogidos del brazo, cercanos sus rostros. Me hubiese gustado ver así algún día a mis padres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego hasta el coche. Arranco el motor y recorro los aledaños de la urbe, zonas pobres y deprimidas, enfermizas, las situadas en polígonos industriales, que suelo visitar cuando todos los demás gozan del paladar, del tacto y la introducción. El frío, más afilado aún allí por tratarse de amplias superficies sin obstáculos para el viento invernal, hiela el corazón (la calefacción de mi auto tampoco funciona), pero serpenteo por las callejuelas desnudas de edificios, a la espera de algún extraño encuentro. No tardan en aparecer un par de feas prostitutas, adefesios del asfalto con sonrisas gastadas, corroídas por el tiempo y el exceso, y puede que afectadas de sífilis, cuya mano te llama mientras sus ojos perciben billetes o un momentáneo calor en la entrepierna que mitigue el rigor de la dura estación. Paso de largo, viendo por el retrovisor dos figuras demacradas que empequeñecen a medida que aprieto el acelerador. A ambos lados de la acera hay millones de pringosos preservativos, agujereados, embrutecidos, símbolos de una eternidad de placeres, insatisfacciones, mentiras y fingimientos. Las once y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detengo el vehículo a las puertas de una antigua fábrica. Hoy los cadáveres, las víctimas de un mundo infeliz y simulado, se reúnen en torno a un débil fuego, que brota desde un viejo bidón de gasolina. Veo, en la distancia, caras arrugadas por pesares, flacas carnes que sostienen a duras penas los huesos, ojos cansados de lamentos, pero con todo, contentos, en su miseria y desdicha, en su tristeza por no tener nada y en la melancolía de un pasado perdido. Uno de los cadáveres, rezagado, llega desde la otra acera a grandes zancadas; entra en el recinto y saluda a sus compatriotas, quienes les dan cariñosas palmaditas en la espalda, aunque algún otro le propina, medio en broma, un ligero puñetazo en el estómago. También ellos tienen en su despensa una botella de plástico con líquido negro, licor de raíz baconiana, sin duda alguna. El mundo les tendió una trampa, y ellos cayeron en sus redes. Aunque en ocasiones pienso que es el mismo mundo, el creado por nosotros, quien ha sido engañado por aquellos excluidos sociales; nos han ganado la partida. Quizá han logrado la victoria, pese a todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alejo de allí en silencio, calle abajo en punto muerto, hasta la entrada a la autovía, que circunda la ciudad. En el trayecto pienso en mi hermana mayor, con dos hijos pequeños y un marido inválido, a consecuencia de un accidente laboral en el aserradero. Recuerdo cómo jugábamos, de niños, cómo también nos buscábamos a veces para incordiarnos, pero cuánto nos queríamos. A medida que creció fue distanciándose de nuestros padres, en el caso paterno con toda justicia, quien en cuanto vio formada su figura atractiva, su rostro sensual y mirada incitante, empezó a despreciarla, a llamarla “golfa”, “zorra”, haciendo de su estancia en casa un infierno inmerecido, una tortura insensata y cruel. Siempre deseo tener mayores reservas de dinero para ir a visitarla y conocer algo más a mis sobrinos, pero los seiscientos kilómetros que nos separan impiden cualquier aproximación fácil. A veces ella nos envía, a mamá y a mí, cartas con fotos de los pequeños, y nos promete un encuentro venidero. Pero, aunque su padre ya no viva entre nosotros, mi hermana aún rehuye su casa, como si el fantasma de un ayer intolerable e incómodo todavía estuviese presente y sobrevolase las habitaciones del inmueble... Ahora, acabo de ver, mientras conduzco por la vacía carretera, algo parecido a fuegos artificiales coloreando el cielo oscuro de diciembre. La fiesta se acerca. Un cuarto de hora para las doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última parada antes de volver a casa es el asilo. Allí reposa, espero que bien tratado, el único abuelo vivo que conservo. No puedo entrar, según reza el cartel de la entrada, a horas tan intempestivas, pero voy a verle a menudo. Me gusta charlar con él, hablarle de su hijo, a quien recuerda bien. El tiempo y la muerte han borrado, para él, buena parte de las amarguras del carácter de mi padre, como si ahora que ya no está tratase de inmortalizarlo en forma beatífica, como un santo o un individuo venerable. Sé, sin embargo, que en su remoto y vetusto interior es consciente de cómo, en realidad, fue su hijo, y de cuánto nos hizo sufrir a mi hermana, mi madre y a mí mismo. Desde la acera le contemplo, a través del cristal del recinto. El pasillo y el recibidor, donde está en compañía de otros residentes, se exhibe decorado con espumillón (de lo más hortera), grandes pinos sintéticos con bolas de colores y otros adornos convencionales. Pero los trabajadores y cuidadores no transmiten alegría alguna, según veo; deben maldecir no poder pasárselo en grande como los demás, unidos al griterío del montón joven, en lugar de hacerlo con aquellos vejestorios, aunque allí también celebren, con uvas, espumosos y mazapanes, la entrada del año nuevo, y pese a que, el próximo mes, recibirán un suntuoso pago por su generosa y desinteresada solidaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las doce menos cinco minutos regreso a casa, mientras oigo petardos y cohetes que rompen el silencio de la noche. Encuentro a mi madre cabizbaja, dormida, con la televisión escupiendo imágenes de confetis y presentadores con matasuegras. Reclino su cabeza apoyándola en una almohada, me descalzo y tras quitarme la ropa, que despide pequeñas descargas eléctricas por la sequedad del hogar, abro la cómoda agrietada en donde mi madre conserva los licores, extrayendo una prehistórica ampolla de güisqui irlandés. Esta es mi nochevieja, mi celebración. Cojo el frasco de cristal y brindo por los que no brindan, los que no celebran, los que no pueden o no quieren, los que no tienen nada que celebrar más que la vida misma. Esa vida oculta, la vida pobre, miserable, que bulle y palpita a nuestro alrededor, y que casi nunca vemos, porque preferimos arrinconarla, olvidarla, como si así pudiésemos evitar su existencia incómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vasito se vacía a la luz de la vela. Creo que mi próxima Nochevieja será distinta; tal vez me una a la celebración masiva. Para catar el aroma de lo divertido, y dejar de lado lo sombrío y tétrico de las vidas dolorosas de aquellos que respiran nuestro mismo aire. O quién sabe si, para entonces, ya seré yo uno de ellos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;F.l.z .Ñ. N..v."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-154497275150647863?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/154497275150647863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=154497275150647863' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/154497275150647863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/154497275150647863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/12/en-la-noche-vieja-relato.html' title='En la noche, vieja (Relato)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7660273072182357112</id><published>2011-12-25T22:19:00.005+01:00</published><updated>2012-01-01T09:04:09.053+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>Fragmentos para otras gentes</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-TeXWofC2CTY/TveWs-b7m8I/AAAAAAAABlo/0DyY3_h4_6M/s1600/DSCF1149b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5690182353624472514" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-TeXWofC2CTY/TveWs-b7m8I/AAAAAAAABlo/0DyY3_h4_6M/s320/DSCF1149b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Intenté ayudar &lt;/em&gt;[a aquel hombre]&lt;em&gt; con mi experiencia: le dije que yo no tomaba té, ni café, ni mantequilla, ni leche, ni carne fresca, de modo que no tenía que trabajar para conseguir todo eso y que, como no tenía que trabajar mucho, tampoco tenía que comer mucho, y que mi comida apenas me costaba nada; pero que como él empezaba con té, café, mantequilla, leche y carne de vaca, tenía que trabajar duro para pagarlo, y que, como había trabajado mucho, tenía que comer mucho para reparar el gasto de energía, de modo que daba lo mismo, o no lo daba, porque estaba descontento con su vida..., aunque había creído que salía ganando al venir a América y conseguir aquí té, café y comida todos los días. Pero la única América verdadera es aquel país donde somos libres para seguir un modo de vida que nos capacite para pasarnos sin esas cosas y donde el estado no intente obligarte a mantener la esclavitud y la guerra y otros gastos superfluos que, directa o indirectamente, resultan del consumo de todo eso&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Henry David Thoreau, &lt;em&gt;Walden&lt;/em&gt;, 1854.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7660273072182357112?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7660273072182357112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7660273072182357112' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7660273072182357112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7660273072182357112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/12/fragmentos-para-otras-gentes.html' title='Fragmentos para otras gentes'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-TeXWofC2CTY/TveWs-b7m8I/AAAAAAAABlo/0DyY3_h4_6M/s72-c/DSCF1149b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2494904197551191698</id><published>2011-12-18T23:25:00.003+01:00</published><updated>2011-12-18T23:33:56.243+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miscelánea'/><title type='text'>Para hallarme, búscame aquí...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-MBUgqQO6Ihk/Tu5pdHJObLI/AAAAAAAABlc/TcOELMYb5_E/s1600/DSCF1996.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687599328270380210" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-MBUgqQO6Ihk/Tu5pdHJObLI/AAAAAAAABlc/TcOELMYb5_E/s320/DSCF1996.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ningún otro lugar estaré mejor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2494904197551191698?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2494904197551191698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2494904197551191698' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2494904197551191698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2494904197551191698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/12/para-hallarme-buscame-aqui.html' title='Para hallarme, búscame aquí...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-MBUgqQO6Ihk/Tu5pdHJObLI/AAAAAAAABlc/TcOELMYb5_E/s72-c/DSCF1996.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7855869289045369368</id><published>2011-12-11T23:03:00.008+01:00</published><updated>2011-12-18T23:34:11.385+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Destinos impropios</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_k5-xYtnF9k/Tu5dV3ueQUI/AAAAAAAABlQ/ZZy547RVll8/s1600/dscf00001.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 295px; height: 225px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-_k5-xYtnF9k/Tu5dV3ueQUI/AAAAAAAABlQ/ZZy547RVll8/s320/dscf00001.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687586009733022018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitamos un extraño universo de casualidades, accidentes y coincidencias sin explicación racional ni esperanza ninguna, pues, de comprensión. Agazapado tras ese escenario aparentemente casual debe medrar, es un suponer, alguna instancia superior a todo ser imaginable, que sea responsable, o al menos garante, de este lío vital llamado existencia. Él nos fía una vida, a priori abierta y libre para que la gustemos al albur de nuestra elección, pero que parece sugerida, cuando no a veces directamente dirigida, por su acción. Puede que para bien; o quizá para mal. Pero el efecto, la consecuencia de tal acción (al fin, aquello que somos) no puede deberse, creo, a la mera superposición de vivencias aisladas, sin nexo causal ni propósito alguno. O sea, que soy lo que soy gracias (o por desgracia...) a algo que no soy yo, ni que de mí depende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rock apareció en mi vida bastante temprano, hacia los cinco años, saliendo por los altavoces de un viejo tocadiscos comprado por mi padre en Tenerife, donde hizo la mili a principios de los setenta del siglo pasado. El trasto aún funcionaba, por suerte (lo de antes duraba, ya lo sabéis...), y en la febril emoción de la infantil ignorancia escuchaba a mi padre, en su día batería de un grupito local que no pasó de los ensayos en el garaje, mientras me comentaba algunos trucos y automatismos que los rompeparches debían seguir. Algo así como: “repica sólo cuando se cambia el ritmo, o entra o sale algún instrumento o voz...”, o “conviene pisar el bombo en armonía con el bajo”, o “¡Escucha!, le da al bombo una vez, y a la siguiente dos...”, etc. Tampoco es que él supiera demasiado (más bien poco, ya que tocaba de oídas, como la mayoría), pero yo me asombraba de que supiera “leer” esas cosas en las canciones y le atendía embelesado, como si fuese el más grande experto en la práctica percusionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo más tarde, rozando la década de vida, ya tenía tanta música atravesada en el interior que necesitaba sacarla fuera, copiando lo que hacían esos bateristas profesionales y tratando de obtener algo remotamente similar a “sonidos”. Tamborileaba sin cesar los dedos en el pupitre de la escuela, mientras la profesora enseñaba las raíces cuadradas, y en casa me colocaba unos enormes auriculares, tan pesados que hacían oscilar mi impúber cabezota, mientras mis pies seguían (es un decir...) el compás de la música escupida por los surcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tenía unos once años estaba chiflado por la música. Ahora sonrío cuando recuerdo aquello, y entiendo bien que los vecinos de abajo se quejaran en alguna ocasión por las molestias... el caso es que el viernes por la tarde, cuando terminaba la larga semana de colegio, era el tiempo del &lt;em&gt;concierto&lt;/em&gt;. Cerraba la puerta de la salita, acercaba las cuatro sillas, dejaba a un lado la mesa, me ajustaba los auriculares gigantescos y movía la palanca de encendido del viejo tocadiscos... asía dos baquetas antiquísimas (de hecho, eran trozos de ellas, pero aptas para mis manos pequeñas...) y, cuando salía la música, aporreaba las almohadillas de las sillas, como si fueran una caja, dos timbales y el base... por su parte, los respaldos de las sillas, de madera, hacían las veces de platos, y mi pie derecho se imaginaba que pisaba el pedal de un bombo, mientras mi mano izquierda blandía el aire donde se suponía que debía haber un &lt;em&gt;charles&lt;/em&gt;... Y así comenzaba el &lt;em&gt;conciertazo&lt;/em&gt;, en la que un mocoso sin granos aún en la cara plagiaba las composiciones de Dire Straits, Texas, Joaquín Sabina, un extraño (pero buenísimo) grupo africano llamado Osibisa, incluso los discos propios de mis padres, fuera Miguel Bosé o Víctor Manuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece haberlo comentado alguna vez, pero lo contaré de nuevo: a los doce años me uní a dos o tres amigos de clase, que compartían inquietudes musicales (o sea, que no tenían ni idea del tema, pero que les picaba el gusanillo...), y formamos (si así puede decirse) un grupito, al que bautizamos como &lt;em&gt;Rayos X&lt;/em&gt;. En clase, lo recuerdo como si fuese ahora, dibujábamos cada uno nuestro instrumento (yo la batería; Rafa la guitarra; Ximo el órgano...) en las hojas finales de las libretas, y en ocasiones nos reunimos por la tarde, mientras el día llegaba a su fin, en las escaleras de la entrada del juzgado, donde dimos forma (una manera de hablar...) a una canción, que a Dios gracias no ha sobrevivido... porque tuvo que ser un engendro, claro. Al poco, conscientes de que éramos totalmente ignorantes, dejamos margen al grupo y la idea se diluyó, aunque hace poco he sabido que uno de nosotros toca el bajo de forma profesional, y que va de gira en formaciones esporádicas y participa en orquestas de pueblos. Como se ve, lo que es un impulso infantil puede muy bien convertirse en trabajo, pasión y vocación, con un poco de suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no la tuve. Como es lógico, empecé a darle la tabarra a mi padre para que comprara una batería. Fuimos a algunas tiendas (en una compramos unas baquetas que aún conservo...), pero las condiciones económicas de mi familia por entonces eran bastante comprometidas (un mero periodo pasajero, por fortuna...) y no pudo ser. Mi padre lo ha lamentado siempre, pero la prioridad tenía un nombre: comer. Y ante una disyuntiva tan clara, no hay opción. Crecí ansiando la batería de marras, y desgastando los escritorios de tanto tamborilear encima, hasta que hace justo un año la adquirí, por fin. Tarde, como siempre, pero hecho, al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hubiese pasado de poder poseerla entonces, en mis años de mozalbete? ¿Habría seguido los pasos necesarios para ser un profesional, o hubiese arrinconado el instrumento al poco tiempo, aburrido y consciente de que aquello, después de todo, no era &lt;em&gt;lo mío&lt;/em&gt;? ¿Y qué hubiera sucedido con mis &lt;em&gt;hobbies &lt;/em&gt;y mi vocación, que nació justamente a partir de ese fracaso musical? ¿Habría sentido con igual fuerza la llamada de la palabra escrita, el gusto por la lectura y el ardor por entender el Universo? ¿Me habría convertido, andando el tiempo y por así decirlo, en un &lt;em&gt;ermitaño&lt;/em&gt;, de haber persistido en la tarea musical? ¿Qué porción de mi yo actual hubiera sobrevivido a ello? ¿Quién sería yo, en definitiva?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez esa &lt;em&gt;pobreza &lt;/em&gt;temporal lo permitió. Tal vez soy así por ella. Un pequeño giro en la economía doméstica y el devenir final barre otro, imaginado y deseado. O quizá, después de todo, hiciera lo que hiciera estuviese predestinado a terminar aquí, y ahora. Nadie puede saberlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá fue Él &lt;em&gt;actuando&lt;/em&gt;, de nuevo. Dirigiendo. Ayudando (o impidiendo...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es, tan sólo, otra gota más que añadir al mar de misterios en donde vivimos...&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7855869289045369368?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7855869289045369368/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7855869289045369368' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7855869289045369368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7855869289045369368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/12/destinos-impropios.html' title='Destinos impropios'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_k5-xYtnF9k/Tu5dV3ueQUI/AAAAAAAABlQ/ZZy547RVll8/s72-c/dscf00001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-9203635180035951903</id><published>2011-11-22T23:52:00.005+01:00</published><updated>2011-11-23T00:07:45.618+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>Divinidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-KBU02zD74aQ/TswqRP-vaYI/AAAAAAAABj8/buBIKZqAKgI/s1600/DSCF0856.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5677959706043181442" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-KBU02zD74aQ/TswqRP-vaYI/AAAAAAAABj8/buBIKZqAKgI/s320/DSCF0856.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sobre el sol reapareciendo durante la tarde&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Creo que todas las cosas se han desplazado&lt;br /&gt;desde que brillaste,&lt;br /&gt;pero solo el Tiempo, y las nubes, el arnés&lt;br /&gt;del Tiempo, se han movido.&lt;br /&gt;Mas el tiempo loco no alterará mi mente otra vez&lt;br /&gt;sino que, en la sombra, creeré lo que amé en la luz&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Henry David Thoreau&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Adaptado de la traducción de &lt;a href="http://thoreaucastellano.blogspot.com/"&gt;Guillermo Ruiz&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-9203635180035951903?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/9203635180035951903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=9203635180035951903' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/9203635180035951903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/9203635180035951903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/11/divinidad.html' title='Divinidad'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-KBU02zD74aQ/TswqRP-vaYI/AAAAAAAABj8/buBIKZqAKgI/s72-c/DSCF0856.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-6247323334872535897</id><published>2011-11-15T20:34:00.015+01:00</published><updated>2011-11-19T00:41:02.577+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Televisión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Northern Exposure'/><title type='text'>"Northern Exposure" (Doctor en Alaska): episodio 3x15, Democracia en América</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-44X9DODCsCE/TsbXYH_NBxI/AAAAAAAABjk/obTXmNU4VYw/s1600/vlcsnap-3985785.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676461189808064274" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-44X9DODCsCE/TsbXYH_NBxI/AAAAAAAABjk/obTXmNU4VYw/s320/vlcsnap-3985785.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corren tiempos dificiles. Dentro de unos días se celebran elecciones generales, y no hay dejar pasar la oportunidad de hacer oir nuestra voz, por débil e insignificante que sea. No importa la papeleta que introduzcamos (si es que lo hacemos) en el sobre color sepia; tan sólo cuenta el acto, el hecho de votar. Lo demás es intrascedente, indiferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Cicely también hubo elecciones, para elegir alcalde, un día de crudo invierno; el motivo fue nimio: una señal de &lt;em&gt;stop&lt;/em&gt;. Quién ganó, también fue trivial. Había dos opciones claras de victoria (como aquí, ¿verdad?) y el pueblo decidió un cambio. Eso está bien; siempre habrá una próxima oportunidad para el perdedor... dentro de otros cuatro años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es un hecho baladí, el acto de votar. Como nos sugiere Chris, un demócrata entusiasta: "&lt;em&gt;estamos a punto de presenciar ese rito sagrado en el que todos y cada uno de nosotros somos acólitos ante el altar de la urna, tabernáculo seglar&lt;/em&gt;". Bien, no vayamos tan lejos, pero concedamos que se nos presenta la ocasión de darles una buena zurra a esos políticuchos de tres al cuarto. Hay que hacerles ver quién manda. No olvidemos nunca que somos nosotros, el &lt;em&gt;demos&lt;/em&gt;, quien corta el bacalao... Está en nuestra mano hacer y deshacer. Sólo se requiere unión, y decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-OyFIjDRGlvk/TsbcejyHvnI/AAAAAAAABjw/oSIAirs70MQ/s1600/vlcsnap-4003639.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676466797906738802" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-OyFIjDRGlvk/TsbcejyHvnI/AAAAAAAABjw/oSIAirs70MQ/s320/vlcsnap-4003639.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es normal tener dudas, inseguridades. Sólo quien tiene muy claras las cosas (y por tanto, generalmente se equivoca), sigue siempre la misma dirección, adora siempre al mismo dios, meciéndose al ritmo de la misma ideología. Quien se cuestiona, se pregunta, se dice a sí mismo "no sé qué hacer", tiene en su mano la llave de la victoria. Tal vez no la del triunfo electoral, pero sí la de su propio destino. Ed es un mar de confusión; por no saber ni conoce las opciones de que dispone. Mejor; él aún no está cegado, no ha sido atrapado por la propaganda. Votar será, en su caso, casi una experiencia religiosa, o un acto sexual, de contacto íntimo, con el pueblo donde vive. El caso de Chris es el opuesto: sólo otea la tierra prometida, la huele, la siente, pero no puede alcanzarla... es un ex-presidiario, cuyo nombre no aparece en las listas de votantes. Pero él nos confirma lo que ya hemos dicho: "&lt;em&gt;Una elecciones son algo más bien abstracto y no competitivo para mí. La idea de unas elecciones es mucho más interesante que las elecciones en sí mismas; el mero acto de votar es en sí mismo el momento definitorio&lt;/em&gt;...". Pues sí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6N8_ZNv87dA/TsbXXUQIc5I/AAAAAAAABjA/qArt1MTgiik/s1600/vlcsnap-3987601.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676461175920423826" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-6N8_ZNv87dA/TsbXXUQIc5I/AAAAAAAABjA/qArt1MTgiik/s320/vlcsnap-3987601.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, hay quienes ven en unas elecciones (sobretodo las locales), una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo, por no suponer ninguna alternativa ni cambio viable para la ciudadanía (me pregunto si no será también el mismo caso para las generales que nos vienen encima...). Es el caso de Joel, que se divierte ante la burocracia y molestias causadas "por unas elecciones de perra chica, por un asunto de perra chica, en un pueblo de perra chica...". Maggie, por el contrario, siente unas elecciones como un acontecimiento social, una boda o un desfile de moda. Debe buscarse el decoro, la imagen, una estética acorde con el espíritu del pueblo... Maurice, por su parte, siente que la facultad de hacer y deshacer a su antojo, de ser libres y juzgar y actuar con independencia, como hasta entonces, se desvanece a causa de la señal de stop. ¿Por qué? Porque abre la posibilidad de que, por insignificancias, se altere el orden y la estabilidad de un pueblo, y el ansia de poder difumine la línea que separa la amistad de la avaricia, la de la lealtad de la de la traición, y dé acceso, además, a que quienes nada tienen que ver con el pueblo mismo, y su desarrollo, entren a formar parte del entramado del mismo, y puedan decidir por los demás. El inicio del fin. Extravagancias femeninas y visiones apocalípticas aparte, lo que vemos aquí es la distinta percepción entre las gentes de lo que el suceso electivo resulta para cada cual. Nadie entiende el mismo hecho de forma idéntica. Y, por tanto, a todos hay que escuchar y tener en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-OgF6ss1Ky9I/TsbXXnfzfmI/AAAAAAAABjY/LqkKdB9HDJ8/s1600/vlcsnap-3986273.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676461181086432866" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-OgF6ss1Ky9I/TsbXXnfzfmI/AAAAAAAABjY/LqkKdB9HDJ8/s320/vlcsnap-3986273.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas notables citas se nos regalan, a modo de obsequios electorales: "&lt;em&gt;Conciudadanos, no podemos eludir la historia. Su fiero juicio por el que pasamos nos alumbrará con honor, o sin él, hasta la última generación&lt;/em&gt;"; "&lt;em&gt;No somos enemigos, sino amigos. Nunca seamos enemigos. Aunque se hayan desborbado las pasiones que ello no empañe nuestros afectos&lt;/em&gt;" (Abraham Lincoln); "&lt;em&gt;Un hombre, debe participar de las acciones y emociones de su tiempo, so pena de que le acusen de no haber vivido&lt;/em&gt;"; "&lt;em&gt;La constitución es un experimento; lo mismo que la vida&lt;/em&gt;" (juez Arthur Holmes); y, si dejamos al margen olorcillos patrióticos, también nos será útil: "&lt;em&gt;El genio de los Estados Unidos&lt;/em&gt; (léase, todo pueblo...), &lt;em&gt;no reside en la mayoría de los ejecutivos, o legisladores, ni en sus embajadores, autores, catedráticos o iglesias, o salones, ni siquiera en sus periódicos o inventores... sino ante todo en sus gentes sencillas&lt;/em&gt;" (Walt Whitman); "&lt;em&gt;A veces se dice que un hombre es incapaz de gobernarse a sí mismo; luego, ¿por qué se les confía el gobierno de los demás? ¿O hay acaso ángeles disfrazados de reyes para gobernarlos? Que la historia responda a esta pregunta...&lt;/em&gt;" (Thomas Jefferson).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el debate de los candidatos, de nuevo Chris lanza un mensaje de concordia para todos: "&lt;em&gt;Antes que nada, quiero aplaudiros por vuestra inmersión en el gran río de la democracia, aunque nuestras elecciones no sean más que un pequeño afluente&lt;/em&gt; (y ¿cuáles no lo son?, podríamos añadir nosotros...), &lt;em&gt;una hebra en el inmenso tapiz tejido por la tradición, amor y honra, a las raudas y claras aguas por donde navegan nuestras esperanzas. Y, digo yo, tomémonos algo de tiempo, para darnos unas palmaditas en la espalda, unos besitos en la mejilla y unos cálidos deseos de bienaventuranza, a todos nuestros nobles ciudadanos de Cicely&lt;/em&gt;...". Un mensaje que bien podrían escuchar nuestros políticos en alguna ocasión, bajando de su pedestal engreído para aceptar errores, reconocer engaños, brindar la mano al oponente, y sentirse algo más humanos para con la legión de hombres y mujeres que les han considerado aptos para la dificil tarea de su representación en los poderes públicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-9LywQgC7QcI/TsbXXrR9k1I/AAAAAAAABjI/1Okb6OHOpZs/s1600/vlcsnap-3987267.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676461182102115154" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-9LywQgC7QcI/TsbXXrR9k1I/AAAAAAAABjI/1Okb6OHOpZs/s320/vlcsnap-3987267.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repetimos: el resultado poco importa. La victoria de uno u otro, o de aquel de más allá, no viene a cuento. El vencedor aparece en la foto, mas el triunfo correrá a cargo de las personas. Ellas son las que decidirán, aunque el método, el sistema democrático sea muchas veces, por su misma idiosincrasia, intolerante y ciego ante la variedad. Por el momento, sin embargo, no disponemos de nada mejor. Blanco o negro, más algunos pequeños retazos de grises. No hay más. Es insuficiente, pero la perfección es inviable mientras no se modifique el procedimiento electoral. Repetimos, también: para hacerlo, se precisa unión, y decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sed dignos de vuestra herencia; salid al ruedo y demostrad quiénes sóis. Demostrádles cómo se gana, quiénes se merecen estar ahí (si alguien lo merece...), y quienes deben ser expulsados al infierno, a las tinieblas del averno, para no dejarle salir nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejad vuestra huella. Por pronto que sea borrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Participar es ganar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-_Flhs5J7sno/TsbXXLikxlI/AAAAAAAABi0/9a6WIDikttQ/s1600/vlcsnap-3987932.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676461173581858386" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-_Flhs5J7sno/TsbXXLikxlI/AAAAAAAABi0/9a6WIDikttQ/s320/vlcsnap-3987932.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-6247323334872535897?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/6247323334872535897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=6247323334872535897' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6247323334872535897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6247323334872535897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/11/northern-exposure-doctor-en-alaska.html' title='&quot;Northern Exposure&quot; (Doctor en Alaska): episodio 3x15, Democracia en América'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-44X9DODCsCE/TsbXYH_NBxI/AAAAAAAABjk/obTXmNU4VYw/s72-c/vlcsnap-3985785.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3883444986348954185</id><published>2011-11-10T21:39:00.009+01:00</published><updated>2011-11-18T22:50:37.503+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Política de trampa y cartón</title><content type='html'>"&lt;em&gt;Un candidato que promete que con él disminuirá el paro está apelando, con ello, por así decirlo, a los intereses más primarios e irreflexivos de los parados (y de sus parientes y amigos). Sin embargo, esa apelación no corrompe de ningún modo el proceso político. Antes bien, un resultado importante y plenamente legítimo de su apelación es que permite saber cuántas personas comparten ese interés particular y le conceden una alta proridad.&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lo que no es lícito, en cambio, es que el candidato &lt;/em&gt;compre&lt;em&gt; los votos de los parados."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Razón, política y pasión&lt;/em&gt;, Michael Walzer, A. Machado Libros, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué tengo la sensación de que eso, en cierto modo, es justamente lo que está haciendo cierto candidato a las elecciones del 20-N (el otro no puede prometerlo; ha demostrado en casi cuatro años que es incapaz de lograrlo...)? ¿Es lícito prometer algo tan importante aun cuando no sabes con seguridad si será posible? Un compromiso contraído resulta fútil, y falso, si la esperanza de verlo realizado es mínima, o inexistente. Un buen candidato sólo promete lo que, en razonable supuesto, puede brindar efectivamente a la sociedad. ¿Está alguien capacitado para pronosticar que, con su figura en el despacho presidencial, se creará empleo de forma progresiva y continua? ¿Tiene ese "alguien" (cuyo color, tendencia o ideología no importa ni viene ahora al caso; se aplica a cualquier partido político dominante) legimitidad si su partido, allá donde gobierna, en los dominios provinciales, ha evidenciado las mismas ineptitudes para disminuir el paro como las que denuncia en la oposición?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras: ¿puede, cualquier cuidadano con el mínimo espíritu crítico, ceder su papeleta a alguno de estos dos partidos de masas con la conciencia de estar eligiendo el bien por, y para, la comunidad? ¿Podemos fiarnos de alguno de ellos? ¿Nos está permitido esperar que, con su elección, dispongamos de un futuro &lt;em&gt;mejor&lt;/em&gt;, con más prestaciones vitales y menos tijeras fáciles en las manos equivocadas? Tal vez sí; mas, por mucho que lo intento, no logro verlo claro... nada claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, no es así, sólo resta una opción. Aún no sé cual puede ser; pero sí sé, por lo menos, a quienes no irá destinado mi papelote. Poco más se puede hacer, por el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No confío en ellos. En absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me (nos) merecen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3883444986348954185?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3883444986348954185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3883444986348954185' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3883444986348954185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3883444986348954185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/11/politica-de-trampa-y-carton.html' title='Política de trampa y cartón'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8465071918029321970</id><published>2011-10-30T09:45:00.008+01:00</published><updated>2011-10-30T10:39:46.593+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recuerdos'/><title type='text'>Evocación de la gloria</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-fRpSSyewC7U/Tq0ZYS3sVNI/AAAAAAAABew/bJBFU5ujQYI/s1600/DSCF1567.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5669215411102307538" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-fRpSSyewC7U/Tq0ZYS3sVNI/AAAAAAAABew/bJBFU5ujQYI/s320/DSCF1567.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echo la vista atrás, por un momento, y recuerdo aquellos días, medio centenar, de viaje constante en constante soledad, y casi siento un escalofrío... El vértigo me viene ahora, por lo vivido, por lo que vi, oí, escuché y perseguí, y cómo pude vivirlo. También por ese ansia de hacerlo, pese a todo y todos. El gozo de recorrer esas carreteras y admirar, boquiabierto, aquellos paisajes de ensueño. Y de encontrar todo lo que hallé (y lo que no); pero, sobretodo, de mirarte, de ser tú allí, de verte a ti mismo y experimentarte junto a todo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hoy, el anhelo, tan intenso que duele, de volver allí, es irrefrenable. Pero "volver allí" no es regresar a esos mismos parajes; sino salir, poner el pie de nuevo en el asfalto, porque sabes que es una prerrogativa que pronto morirá, un privilegio que más temprano que tarde llegará a su fin. El destino es indiferente; lo que cuenta es ir hacia allá (hacia aquí, hacia aquí dentro... también).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, marchémonos, saquemos tajada de cuanto se nos ofrezca durante ese lapso limitado, y después cerremos la puerta y centremos todo vigor y esfuerzo en esa tierra que te rodea, el campo libre que reclama tu dedicación. Y del que (y por el que) vas a vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo prestado cada vez se acorta más. Y aún hay mucho camino por recorrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno que se va...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8465071918029321970?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8465071918029321970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8465071918029321970' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8465071918029321970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8465071918029321970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/10/evocacion-de-la-gloria.html' title='Evocación de la gloria'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-fRpSSyewC7U/Tq0ZYS3sVNI/AAAAAAAABew/bJBFU5ujQYI/s72-c/DSCF1567.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-6848158548397714670</id><published>2011-10-25T23:55:00.006+02:00</published><updated>2011-10-29T22:11:07.095+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Mendigos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-31yejKwx_Rc/Tqcwm1FJspI/AAAAAAAABd0/NFbHVpBO1tY/s1600/DSCF1942.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667552099710907026" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-31yejKwx_Rc/Tqcwm1FJspI/AAAAAAAABd0/NFbHVpBO1tY/s320/DSCF1942.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajar es el modo más directo, sincero y contundente de conocer cómo es la gente. Para lo bueno y, desde luego, para lo malo. Quien va de hotel en hotel, o no sale del camping, o sigue siempre el grupo de vejetes del Inserso, difícilmente podrá saber el modo de divertirse, de pasar el rato, que hay en cada pueblo, patio de recreo o bar de la esquina. Aunque, al fin, todo esto suele ser bastante heterogéneo, y casi es suficiente con echar un vistazo a tu propio barrio para descubrir que el tipo de la esquina y otro que pudiese estar a mil kilómetros harán, al unísono, prácticamente lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mis viajes, que últimamente se han multiplicado gracias a ese santuario móvil de que dispongo desde hace un año, he visto muchos comportamientos distintos a cargo de personas absolutamente dispares, debidos a diferente edad, estatus social, o simplemente, a modos diversos de desenvolverse, de ser, de entender la vida y al prójimo. A veces he observado actos deleznables en gente mayor, y otros loables en mozalbetes que aún se sacaban los mocos... Habrá de todo, qué duda cabe, pero quiero dejar constancia, por si de algo sirve o algo ilumina, de dos comportamientos antagónicos, por parte de dos grupitos de gente, en relación con un mismo enclave geográfico en el que tuvieron lugar, por un lado, y del trato respecto a los demás que dispensaron, por otro. Ahora aclaro de qué va el rollo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió hace casi un mes, en dos días consecutivos: un miércoles y un jueves cualesquiera de septiembre. Yo había llegado a la Ermita de la Consolación, en Alcalá de Xivert, temprano por la mañana. Recordaba un poco el lugar porque pasé por allí todos los días durante una quincena, una década atrás, cuando hice un campo de trabajo en el castillo de esa localidad. El lugar, pese a estar cercado por la carretera nacional y la despreciable autopista, era muy apacible y agradable, y no dudé en quedarme allí un par de días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia la hora de comer, mientras me preparaba unos tortellini, vino el primer coche. Emitía un “&lt;em&gt;bum-bum&lt;/em&gt;” venenoso que me dio mala espina, tan enemigo como soy a esos ritmos que, a mi juicio, son idiotizantes... Pero pensé que se quedaría unos minutos, y luego abandonaría la ermita. Me equivoqué. Al lado mismo del templo sagrado el ayuntamiento ha tenido a bien construir un pequeño merendero, con unos paelleros al lado de una fuente de la que manaba un agua abundante y cristalina. Los del coche empezaron a sacar leña, y entonces supe que no iba a librarme de ellos tan fácilmente... Habían venido a preparase una buena paella. Luego vinieron los demás... unos siete u ocho coches más, algunos imponentes. Veinte personas, al fin, la mayoría superando la veintena, y algunos ya en la siguiente década. Todos vociferando, todos gritando, todos pasándoselo pipa... menos yo, claro, que además de sus alaridos tuve que soportar el continuo “&lt;em&gt;bum-bum&lt;/em&gt;”. Si al menos lo hubiesen combinado con Dylan, Led Zeppelin, o Pink Floyd...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, una vez tuvieron el alimento a punto apagaron las radios y se situaron en un comedero bastante alejado de mi posición, por lo que pude leer tranquilamente mientras oía, ya a lo lejos, las risotadas y los chillidos. Más tarde pensé que estaban en su pleno derecho. Podían ir allí y hacer sus gansadas sin problemas, no en vano el entorno estaba acondicionado para ello. ¿Quién era yo para recriminarles nada, excepto la leve queja de que no hubieran tenido ningún respeto por un ermitaño solitario que comía sus tortellini a veinte metros de distancia, y que quizá (no, sin el “quizá”...) tenía el mismo derecho que ellos a disfrutar de su piscolabis en silencio y a gusto? Hasta me sofoqué un poco por si estaba volviéndome demasiado cascarrabias, demasiado agrio con los demás, como si la persistente soledad hubiera convertido mi alma en un lugar seco e insensible ante el derecho que los demás tenían a solazarse. Temí por ello, pero el mismo grupo, una vez se dispersó (al grito, supongo que dirigido a mí, pues no había nadie más allí, de “&lt;em&gt;Yeee, que mo’n anem&lt;/em&gt;...”), me sacó de dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la garrafa de agua se me había terminado salí a rellenarla a la fuente. Ésta aún funcionaba, pero el desagüe estaba cegado; no tragaba nada. Y había agua encharcada que impedía llenar bien. ¿El motivo? Un buen montón de arroz de paella, estacado con fuerza al canalillo... Habían sido ellos, claro. Eché, entonces, un vistazo a mi alrededor: en los paelleros había dos garrafas vacías tiradas encima de ellos, restos de madera chamuscada arrojados por todas partes, papeles, y demás basura. Me acerqué al comedero: pedazos de sandía encima de la mesa de granito, botes de refresco, un par de vacías botellas de vidrio (de cerveza, supuse) hechas trizas, las servilletas por el suelo... Una porquería, en definitiva. Patético, pero previsible, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí alivio, por un lado (aún no soy un viejo gruñón...), pero por otro me fastidió la jornada: me hubiese gustado tenerlos aún delante, poder decirles cuatro cosas (y quién sabe si abofetear alguna cara atontada...), y llevarlos delante de sus padres, como si fueran unos mocosos (que lo son...) y decirles a aquellos en qué se habían convertido sus hijitos currantes, sus hijitos responsables, estudiosos y condecorados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no termina ahí la historia. Al día siguiente, a la misma hora, mientras me preparaba (no, tortellini no; en este caso fue un buen plato de arroz integral con garbanzos...) la comida, un grupito de tres o cuatro vagabundos, no demasiado mayores (no creo que superaran los cuarenta para nada), se acercó a la ermita. Dejaron sus gastados mochilotes en un lateral y, sacando de ellos algunos bártulos, un par de bolsas y cubiertos de plástico, unas latas y una bolsa de patatas fritas, se dispusieron a ingerir esos escasos alimentos preparados. Estuve tentado, por un momento, de invitarles al caracol, pero me pareció estúpido, como de mal gusto... Luego lo lamenté, pero entonces algo me detuvo, y creo que para bien. Iban a su rollo. Hablaron durante su refrigerio, por supuesto, pero aunque estaban más cerca que los visitantes del día anterior no oí prácticamente nada; sólo les vi gesticular, levantar vasos blancos y quebradizos, y asentir al tiempo que ingerían. Al poco, llenaron sus botellas de agua en la fuente, recogieron, y se marcharon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez solo de nuevo, salí y me aproximé a su comedero. Nada. Ni una miga. La basura estaba conveniente depositada; no se veían restos en ningún lado. Los habían recogido todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quiénes son los mendigos? ¿Quiénes acabarán sin nada, hartos, desprovistos de todo, vacíos, solos y abandonados? ¿Quiénes son ricos, y quiénes pobres? ¿Quiénes se merecen disponer de una ermita y un merendero así, y quiénes no? ¿A quiénes podría unirme mejor, y sentirme acompañado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Lo habéis adivinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-6848158548397714670?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/6848158548397714670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=6848158548397714670' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6848158548397714670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6848158548397714670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/10/mendigos.html' title='Mendigos'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-31yejKwx_Rc/Tqcwm1FJspI/AAAAAAAABd0/NFbHVpBO1tY/s72-c/DSCF1942.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5047383728565992862</id><published>2011-10-16T23:37:00.005+02:00</published><updated>2011-10-16T23:53:46.563+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Caminos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-RwkjW8rsOMs/TptQ8fGx3KI/AAAAAAAABYU/lwdCKo_knUA/s1600/1.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 241px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664209956420836514" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-RwkjW8rsOMs/TptQ8fGx3KI/AAAAAAAABYU/lwdCKo_knUA/s320/1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Pero, aún en esta deliciosa región, las partes más encantadoras sólo se alcanzan por sendas escondidas. A decir verdad, por lo general el viajero que quiere contemplar los más hermosos paisajes de... no debe buscarlos en ferrocarril, en barco, en diligencia, en su coche particular, y ni siquiera a caballo, sino a pie. Debe caminar, debe saltar barrancos, debe correr el riesgo de desnucarse entre precipicios, o dejar de ver las maravillas más verdaderas, más ricas y más indecibles de la tierra&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edgar Allan Poe&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El alce&lt;/em&gt;, 1844&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas importa que el escritor bostoniano, en la cita, se refiriera, hace más de siglo y medio, a los territorios norteamericanos; Poe hablaba para todo tiempo y lugar, señalando la innegable necesidad de acceder, mediante el único auxilio de nuestros miembros, a los parajes grandiosos e inexplorados que nos envuelven. Sólo así los descubriremos. Sólo así los sentiremos como son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que una necesidad, de hecho, es una sensatez: en buena parte las maravillas están escondidas, al abrigo de las muchedumbres, de los acondicionamientos turísticos, de las comodidades ociosas; para alcanzarlas hay que moverse por uno mismo. Pero, ¿qué es lo eminente, lo excepcional? Suele ser aquello no divulgado ni revelado, lo que no aparece en guías de viajes, páginas de &lt;em&gt;blogs&lt;/em&gt;, ni documentales televisivos. Ir adónde todos van, ver lo que todos ven, hollar lo pisado mil millones de veces, disminuye el valor del lugar. Y si el acceso es fácil, todavía más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, una montaña baja coronada sin ayuda ni refuerzo de clase ninguna brinda mayor disfrute que un pico alpino abordado gracias al teleférico; un valle o descampado hollado gracias a la inspiración o a la eventualidad del momento (la misma cosa, en general), es más bello que el jardín mejor preparado y cuidado del planeta; y, por eso, seguir un sendero no marcado, o todavía más valioso, abrirlo tú mismo (una &lt;em&gt;corbella&lt;/em&gt; poco cuesta, y poco ocupa...), puede convertirse en la mayor aventura posible, y la más sublime, aunque sólo avances cien metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La emoción de un instante de pleno encuentro con la naturaleza profunda (pie sobre tierra, mano sobre roca...), esa naturaleza no expuesta, esa que cabe buscar bien, porque no se ofrece fácilmente, nos retrotrae a unas décadas atrás, cuando los sendas no estaban aún señalizadas, y no existían las competiciones de velocidad (siento náuseas cuando veo esos grupitos que llevan cronómetros para comprobar cuánto tiempo emplean en llegar a la “meta”...). Cuán emocionante es advertir un pedazo de montaña no explorada jamás (todavía las hay, y más cerca de lo que suponemos), e ir para allá en pos de su tacto incorrupto; cómo alegra destapar las zarzas que caen sobre un riachuelo anónimo; cuán reconfortante saber que aún hay virginales marañas de matorrales crecidos por el sustento de lluvia y luz solar nunca palpados ni arrancados, o revelar algún espectáculo ignoto e inesperado, como un prado o un par de gráciles pinos silvestres en medio del erial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aventurarse es crecer. El riesgo enseña, ilustra, contrasta. Sin él, reducidos a la confianza de la cubierta urbana, ésa en donde todo son servicios y confort (comodidad del indolente burgués, coraza del apático cobarde), dejamos de ser nosotros mismos. La esencia del ser humano radica, ya lo sabemos, en los salvajes exteriores, en los ámbitos incontrolados del medio natural. Verse allí, rodeado de lo que es su hogar, y no el construido, el adulterado, devuelve al hombre su forma, su ser; y lo encauza hacia su sino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento mucho más acorde con el espíritu del montaraz que con las construcciones intelectuales posteriores que han tratado de modificar el alma del hombre, montajes falsos que lo han encerrado en un claustro social de identidades marcadas. El simple estado de naturaleza es pernicioso; pero el estado social, el aglutinamiento permanente, la cerrajón constante en los márgenes de una existencia controlada, coaccionada, emascula lo que de humanos aún poseemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez siento más cerca la tierra; y más lejos, cada vez más, (casi) todo lo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5047383728565992862?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5047383728565992862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5047383728565992862' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5047383728565992862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5047383728565992862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/10/caminos.html' title='Caminos'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-RwkjW8rsOMs/TptQ8fGx3KI/AAAAAAAABYU/lwdCKo_knUA/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-4965257135815547880</id><published>2011-10-09T20:48:00.005+02:00</published><updated>2011-10-16T23:56:32.161+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Actualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>¿Necesidades?</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ZLZiXPdqbtg/TpHtQvFqSjI/AAAAAAAABXo/a3swa8uSFj4/s1600/DSCF1212b.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ZLZiXPdqbtg/TpHtQvFqSjI/AAAAAAAABXo/a3swa8uSFj4/s320/DSCF1212b.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5661567078355323442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas, mientras esperaba las usualmente deprimentes noticias televisivas, tropecé con un reportaje de un grupo de jóvenes (esos que algunos llaman “antisistema”; otros, ahora muy de moda, preferirían el término “indignados”...) que habían ocupado (es decir, &lt;em&gt;okupado&lt;/em&gt;) una antigua masía catalana abandonada, y en la que con la mínima reserva monetaria vivían en comuna elaborando su pan, cultivando sus hortalizas, ocupándose de los problemas de agua, electricidad, etc. que surgían en la casona y dedicando el resto del tiempo a sus intereses particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando aparte la cuestión de la higiene (para qué engañarnos, las melenas no brillaban con la luz que a uno le gustaría...), me sentí algo emocionado. Había allí, a una corta distancia, un grupo de gente que estaba adelantándoseme..., un grupo que ya se había aclarado las cosas y había decidido dar los pasos necesarios, los mismos que en breve medito seguir yo. Me congratulé de que haya jóvenes así, por cuyas cabezas se deslice y extravíe todo sentimiento consumista y borreguil, ese que dicta “lo que hay que hacer” cuando se es joven, y que nos pierde para siempre, llevándonos pronto a un ocaso vital, o a un malestar eterno, si no somos lo suficientemente rápidos para zafarnos de su mano, viscosa, sucia y maloliente. Pese a la separación, y pese a las diferencias, sentí una entrañable simpatía, que ya creía extinta, hacia gente de mi misma edad. Creo que no todo está perdido, después de todo... Hay más, y mejor, de lo que parece, en la juventud española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La búsqueda de la autosuficiencia tiene algo (sólo algo) de utópica, pero a poco despiertos que seamos podemos llevarla a cabo. No puede ser total, al ciento por ciento, pero podemos tratar de aproximarnos, al máximo que nos sea dado ¿Para qué? Pues porque si uno quiere vivir para vivir la vida, no vivir para precisar algo que no poseemos, y que nos obligue a, de alguna manera, dejar de vivir para conseguirlo (hablo del trabajo, ¿no lo habían adivinado?...), entonces cabe depender lo menos posible de otras fuentes que faciliten alimentación, reparaciones, suministros de cualquier tipo, etc., y supongan, por tanto, gastos elevados, y que además estén a expensas de vaivenes de los mercados, oscilaciones comerciales y crisis económicas varias, entre otros factores ajenos a nosotros mismos y a las bondades que la naturaleza tenga a bien ofrecernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hipotecas? ¿Gasto de la comunidad de vecinos? ¿Cochazos deportivos? ¿Ropajes de fantasía? ¿Trabajo de nueve a seis? ¿Comidas y cenas de fin de semana en restaurantes? Desde luego, no, ya lo sabemos. Pero es que, ¿para qué? Es una pregunta que siempre me hago antes de adquirir algo, desde un libro a un paquete de hojas para afeitado. Y si la respuesta no es lo suficientemente contundente, si la necesidad no es perentoria en grado auténticamente elevado, el libro queda en el estante (muy a mi pesar, desde luego) y dejo crecer la barba durante algunas semanas más... Así que imaginen lo diáfana que es la respuesta, mi respuesta, respecto a las preguntas anteriores... Está muy claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejercicio de preguntarse por la urgencia o la conveniencia de procurarse algo material (evidentemente, antes de adquirirlo...) es una actividad en extremo simple, pero que manifiesta un sano espíritu crítico ante lo que nos rodea. Si la estructura socio-económica montada a nuestro alrededor posee un funcionamiento cuyo éxito depende en exclusiva de nuestro afán consumidor, comprador, porque gracias a él dicha estructura crece y obtiene beneficios para empresarios, emprendedores, y permite pagar sueldos a trabajadores, etc., entonces hemos planteado mal la cuestión. Un sistema cuyo fin es el crecimiento sin límite, el beneficio a expensas de los bolsillos ajenos, debe tener un final, necesariamente. Y no demasiado lejano, tal vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los principios básicos del liberalismo, y sobretodo del liberalismo conservador, es que el derecho a la propiedad, a la acumulación indefinida de posesiones, es el más importante de cuantos disponemos. Según esta perspectiva, “el individuo”, y cito textualmente de un manual de filosofía política*, “se desarrolla básica –cuando no exclusivamente– a través de la constante acumulación de posesiones en plena competencia con los otros”; algo que se ha dado en llamar “propietarismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es esto lo que queremos? ¿Una especie de acopio incesante de bienes materiales, casi una carrera –autodestructiva, quizá– para ver qué tenemos y qué tienen los demás? ¿Tener más y más, soluciona algo? ¿O no es más que el principio del fin, esa muerte de la que tanto nos gusta hablar, muerte, no física, sino emocional y espiritual?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un campo de hortalizas, unos olivares, el cielo azul, esa estrella sempiterna, algo de sudor en la frente, una azadón en la mano, y ser y sentirte amo de tu tiempo (la gloria hecha vida). Eso es todo (para mí, todo lo que vale). Es lo que permite apreciarte, no como marioneta al son de lo que otros decidan, sino como dueño de tu futuro; un devenir que el pedrisquero puede arruinar, sí, pero la granizada no te engaña, nada esconde, ni trata de beneficiarse a costa de tu quiebra. Sólo hay una feroz realidad, te guste o no. Ni trampa ni cartón. Como debe ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre un destino y otro, ser hundido por la banca o los elementos, prefiero que me destroce el segundo. Dejaré todo en manos de Gea. Es mucho más de fiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis el adagio: mínima posesión, máximo goce vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no habrá crisis que pueda con vosotros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[* Ciudad y ciudadanía, senderos contemporáneos de la filosofía política, F. Quesada (ed.), Trotta, Madrid, 2008]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-4965257135815547880?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/4965257135815547880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=4965257135815547880' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4965257135815547880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4965257135815547880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/10/necesidades.html' title='¿Necesidades?'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ZLZiXPdqbtg/TpHtQvFqSjI/AAAAAAAABXo/a3swa8uSFj4/s72-c/DSCF1212b.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8362858466029209875</id><published>2011-10-03T11:46:00.006+02:00</published><updated>2011-10-16T23:56:39.278+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Azares en el bosque</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-xpVwXAzO7L8/TomEq532uuI/AAAAAAAABWw/Rhmto1J77yk/s1600/DSCF1943b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 240px; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659200279392205538" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-xpVwXAzO7L8/TomEq532uuI/AAAAAAAABWw/Rhmto1J77yk/s320/DSCF1943b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conmovedora escena. La he podido disfrutar durante dos días, cada vez que salía del caracol a echar una meada, cada vez que me acercaba a la puerta para admirar el paisaje montañoso, o cada vez que, sentado en el comedor (mientras trataba de engatusar a Max Horkheimer para que me dejase entenderle) giraba la cabeza hacia el exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tocón del centro, como un muñón leñoso, me servía de apoyo al bajar, sobretodo de noche, ausentes las luces (no uso nunca el escalón eléctrico del caracol; es para vagos, viejecitos o burgueses… o para los vagos viejecitos burgueses…). Gracias a esa protuberancia, no me partí la crisma, si bien a punto estuve, en un par de ocasiones. Pero los amigos arbolados están ahí cuando se les necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegué allí, a esa cascada de pinos y robles (¿eran robles?, Dios, qué ignorante…) por casualidad, como siempre. Mi objetivo era Peñíscola, pero en un sábado al mediodía, en pleno septiembre, es un lugar inadecuado, el discorde por antonomasia. Yo no pintaba nada junto a las “barbies”, ni nada tenía que compartir con los tocapelotas del acelerador, y de los mendrugos de la brillantina, las gafas oscuras y las camisetas apretadas poco podía esperar... De modo que me dirigí hacia el escarpe montañoso, pero di vueltas y más vueltas sin hallar ningún hoyo ni oquedad apto para mis nervios sensibles… Fortuitamente, avisté un claro pedregoso, que parecía penetrar en la espesura del bosque, y no perdí tiempo. Allá eché el ancla, se detuvo el bicho y me dispuse a disfrutar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vinieron algunos senderistas de escasa carisma, con sus palitos de golf y sus cronómetros, que abordaban el trayecto ansiando lograr la meta en cuantos menos minutos mejor, y algunas parejas y solitarios con perros y bastones para hacer frente a imprevistos peligros. Les veía pasar, arriba y abajo; me habló entonces Dylan de Rubin Carter y el “bobo”, y poco después las noticias radiofónicas, que escupían que alguien quería aumentar el fondo de rescate a dos billones de euros… Y me sentí confuso, y no entendí al mundo (el mundo hecho, no el mundo dado…), ni tampoco él me comprendió a mí. Como siempre, también. Estas cosas nunca cambian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detenía a contemplar ese tronco de pino (pino rojo, pino negro, pino común, pino ¿qué?…), oía cómo Bob suplicaba a su Sara que nunca le dejase (lo haría…), apretaba los dientes cuando las ondas repicaban los mensajes aciagos procedentes de los mercados, y me estremecía al suponer qué bien deben estar pasándolo los de arriba, esos que deciden, marcan, juegan y bailan con los bienes de los demás. Eso también es lo de siempre. Tampoco aquí cambia nada, corran los tiempos que corran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después observaba de nuevo ese leño majestuoso, uno más entre miles, o millones, pero el único asomado a mi casa este fin de semana, como queriendo entrar, formar parte del tinglado móvil, arrancar con nosotros, y perderse lejos, porque él tampoco entiende el mundo, ese otro mundo que hemos construido alrededor del viejo, que es el auténtico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la costa las “barbies” meneaban el culo por el paseo marítimo, más o menos a la misma hora; cuatro veinteañeros cachondos hacían chirriar los neumáticos de su flamante deportivo al verlas pasar; una mujer conducía un destartalado vehículo con unas ramas de romero en el asiento del acompañante; un tipo trajeado y con maletín negro hablaba por teléfono móvil acerca de un préstamo; una pareja de viejecitos, tomados de la mano, cruzaban el paso de cebra y se dirigían hacia la playa con gesto cansado, pero voluntarioso; unos niños se reían sentados en un banco, y hacían señas a unas chicas que les miraban desde la distancia. En la montaña el gato se acercaba a las ruedas de un contenedor para examinar los restos de basura depositados al suelo; el perro orinaba esas mismas ruedas unos segundos después; el ermitaño dejaba en paz la crítica de la razón instrumental y no sabía qué carajo hacer, solo, perdido, como medio muerto; el pino, por último, daba un postrero abrazo al caracol con su graciosa copa, y esperaba a que partiera para decirle adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay pocas cosas que cuentan de verdad. Tal vez amar, apoyar, agradecer, observar y no esperar más de lo necesario. Quizá todo lo demás sea demasiado forzado, falso, un mero simulacro de lo que es vital. Tal vez nos han impuesto en exceso, y nosotros sin enterarnos. Tal vez hasta lo más mundano, y obvio, es una impostura, un fraude. Lo que hacemos, lo que sentimos, y lo que somos. Me pareció que algo de eso intentaba confiarme el hermano arbóreo, pero me faltaron luces para comprenderlo. No emitía sonido alguno, pero de él manaban ideas. Extraño. Como un sueño; o una alucinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que mañana vuelva a buscar un compañero que se detenga a la puerta para comunicarse. El entramado boscoso está lleno de buenas palabras. Una criatura tan simple biológica y ontológicamente aún puede decir y enseñarnos mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaré, pues, de nuevo al maestro que hable, para mí, para todos. Nunca sabemos qué puede aprenderse del "pinus mugo"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8362858466029209875?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8362858466029209875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8362858466029209875' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8362858466029209875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8362858466029209875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/10/azares-en-el-bosque.html' title='Azares en el bosque'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-xpVwXAzO7L8/TomEq532uuI/AAAAAAAABWw/Rhmto1J77yk/s72-c/DSCF1943b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8055865090966666993</id><published>2011-09-07T12:20:00.003+02:00</published><updated>2011-09-07T12:23:53.690+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Eres eterno</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-eVAPGMO0ghQ/TmdGImB9-xI/AAAAAAAABWo/OeysAWqAQGw/s1600/DSCF0630.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-eVAPGMO0ghQ/TmdGImB9-xI/AAAAAAAABWo/OeysAWqAQGw/s320/DSCF0630.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5649561371021277970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo muere a cada instante. No le des tu vida. Mata al tiempo. Cederá si te olvidas de él. No hay pasado mañana. El año próximo nunca existirá. La jubilación en el porvenir ahorca tu ahora. No mires más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mata también al monstruo que dice “debes” (John Campbell). Matar el “debes” será tu único deber. Deserta de toda obligación que venga del exterior. Reconoce sólo las tuyas, que te hagan crecer, autoafirmarte, ser tú mismo. Hártate y di “no” de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destruye igualmente si es necesario todo lo que se haga por convención, acuerdo tácito o norma social. Si no haces daño ni importunas a nadie, a nadie le importa lo que hagas. Elige y actúa. Síguete, no secundes a nadie. Piénsalo y hazlo; los demás no cuentan. Escucha consejos, pero acota su influencia; determínala tú, siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No oigas los sermones ajenos; crea los tuyos, hijos de la experiencia propia y del saber que se descubre paso a paso. La sabiduría, ya lo afirmó Platón, está en nuestro interior, adormecida, como aletargada. Hay que hacerla asomar, de nuevo. Pero depende de ti. No esperes una homilía salvadora, un discurso iluminador. No lo hay, salvo allá dentro, oculto, en la caverna de la vida. Ve y hállalo. Escúchate, y lo sabrás.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pierdas la ocasión, porque puede que no haya otra nunca. Puede que todo enmudezca, y aunque escuches mil eones, nada oigas jamás, ni el menor sonido, ni la más exangüe señal de que hay algo existente allá dentro, muy al fondo. Que todo sea vacío, oscuridad, silencio, y agonía. Que esté todo perdido, entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedes y sabes evitarlo. Confíate a ti mismo. Mírate, siéntete. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8055865090966666993?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8055865090966666993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8055865090966666993' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8055865090966666993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8055865090966666993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/09/eres-eterno.html' title='Eres eterno'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-eVAPGMO0ghQ/TmdGImB9-xI/AAAAAAAABWo/OeysAWqAQGw/s72-c/DSCF0630.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2706273401096478617</id><published>2011-08-22T17:38:00.005+02:00</published><updated>2011-10-16T23:56:46.425+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>La roca</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-LjAU_jxMJpg/TlJ4jS_GCLI/AAAAAAAABWg/PtSxU33GiB4/s1600/DSCF0498.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5643705830835882162" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-LjAU_jxMJpg/TlJ4jS_GCLI/AAAAAAAABWg/PtSxU33GiB4/s320/DSCF0498.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brotó de lo más profundo de la tierra, hace quizá cien millones de años, o tal vez más. Había sido creada en el crisol de un fuego inmortal, y su viaje fue largo y penoso mientras se escabullía de la abrasadora corriente de roca fluida. Una eternidad de tiempo antes de que ningún humano posara su mano encima de esa sólida cubierta, un flujo de lava incandescente la arrastró por las entrañas del planeta, hasta que la presión excesiva la escupió por una hendidura, una mueca de roca negra que parecía manar sangre, y saltó al mundo de gases y venenos. Fantasmagóricas vetas de materia fundida la adornan aún, signos de un pasado lejano, violento y casi inaccesible. Nosotros sólo podemos suponer muy imperfectamente cómo sucedió todo aquello. Debió ser un viaje interesante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegó a puerto sólido acontecieron muchas cosas. Sobre su pétrea superficie dormitó un lagarto una tarde de verano de un año que jamás quedó registrado en crónica escrita alguna. Lluvias torrenciales, glaciaciones, épocas de extrema sequedad; vivió todo los extremos del espectro climático, pero resistió. El frío extremo, el barrido de tormentas de polvo, el peso y la influencia de un manto de agua con corrientes impetuosas, todo ello cambió su rostro, remodelándolo y afilándolo con el paso de los (millones de) años. Sus aristas han visto más amaneceres de los que podemos soñar; han hollado sus oquedades multitud de criaturas largo tiempo desaparecidas; han caído sobre ella los signos vegetales del paso de las estaciones; y, en al menos un par de ocasiones, se dio la circunstancia de extrañas alimañas acuáticas que quedaron adheridas a la pared de roca, para fenecer allí y dejar constancia del inevitable transcurrir temporal, y de los cambios que la vida ha sufrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La suavidad de los años posteriores, esa benigna tregua que se da entre glaciación y épocas de calentura excesiva, como un armisticio que alivia la tensión entre cruentas batallas en medio del frío y calor, dio un respiro a lo que vemos como una malgastada y agujereada superficie, tan vieja como la propia tierra. Pero ella, de hecho, es joven, muy joven, casi una recién llegada (algo más allá, en las antípodas, reposan algunas hermanas suyas cuya historia es cuarenta veces más antigua...), de modo que los vaivenes del acontecer aún no le han hecho mella y presenta un rostro fresco, lozano. Pasas la mano por encima y no punza; al contrario, su cara es tersa, como la de un bebé de un mes, pulida tal vez por vetustas corrientes de agua que circularon río abajo en épocas de crecidas. Es tangible, poderosa, su faz. Da gusto palparla. Da sensación de persistencia, de algo que puede durar para siempre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino (sin ninguna corrección científica, claro; todo esto es mera recreación fantástica, que me perdonen los entendidos...), una estampa de su venida al mundo: rayos que iluminaban el cielo y truenos que restallaban y cortaban el aire pesado y sulfuroso; torrentes de lava serpenteando por canales abiertos sobre la superficie, calcinando todo a su paso, reconstituyéndola como un &lt;em&gt;lifting&lt;/em&gt; facial a escala planetaria; insólitos y enormes animales, reptilianos unos, artrópodos voladores otros, y unos pequeños y huidizos seres peludos que, al paso de los años, nos brindarían la posibilidad de existir, ancestros de ancestros, raíz de todo lo que somos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las elevaciones alpinas del cuaternario, impulsadas por titánicas fuerzas litosféricas, alzaron bloques y grandes pedazos de roca en las cercanías de Pinet, que emergieron ansiosos por encaramarse a los cielos. No llegaron muy lejos; el ímpetu pronto cejó, debilitado, y nuestra roca amiga quedó expuesta a los elementos en medio de un alto, lo que hoy es un cruce de senderos que conduce a La Drova.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí quedó, a expensas de lo que el tiempo y los acontecimientos le tengan reservado. Quizá acabe siendo engullida por la misma tierra que la creó, a causa de algún cataclismo sísmico... o tal vez sea su fin sellar su vida fragmentada, partida en pedazos, distribuyendo su legado rocoso en su torno como una flor que esparce el polen al viento. En cualquier caso, tendrá su conclusión; como todos, como todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de poco volveré a visitarla. De paso que hago acopio de zarzamoras para mermelada invernal, treparé hasta el risco y echaré un vistazo a su enclave geológico, a su superficie precipitada de vetas filiforme, a sus fisuras y huecos, a los bicharracos cementados a su esencia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo es una roca. Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sólo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2706273401096478617?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2706273401096478617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2706273401096478617' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2706273401096478617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2706273401096478617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/08/la-roca.html' title='La roca'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-LjAU_jxMJpg/TlJ4jS_GCLI/AAAAAAAABWg/PtSxU33GiB4/s72-c/DSCF0498.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1987357322526239199</id><published>2011-08-05T09:35:00.006+02:00</published><updated>2011-08-05T09:45:41.822+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Cerrar el círculo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6slWBkMvUJ4/TjufPXpDp5I/AAAAAAAABWA/IJT1DDIr-M8/s1600/DSCF1769b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5637274444977383314" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-6slWBkMvUJ4/TjufPXpDp5I/AAAAAAAABWA/IJT1DDIr-M8/s320/DSCF1769b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un estado vital, envuelto en neblinas para muchos de nosotros, a gran distancia y como una tierra prometida a la que apenas podemos llegar, si no es en sueños, en donde no se necesita nada más; se ve uno lleno, colmado, cubiertas sus exigencias fundamentales para sentirse vivo y dichoso. No es ese difuso y popular término que algunos llaman “felicidad”, sino la situación de conciencia que señala que posees, al fin, aquello que en verdad importa. Lo demás es accesorio; cuenta, sí, pero puedes perderlo sin sentirte vacío, o sabes que no es difícil recuperarlo en cierto momento con algo de esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los componentes que configuran dicho estado varían, como los gustos y colores, en función de cada esencia particular. Por lo pronto, los míos son tres: el oficio, la soledad y la compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero se entiende, supongo. Consiste en saciar la vocación, en darle cuerda al reloj de la voluntad que no busca recompensa, beneficio, paga ni cheque. Es eso que surge sin pedir nada a cambio, que ansía asomarse a la realidad pero cuya naturaleza la trasciende, porque no es de este mundo, el de ahí afuera, sino del que pulsa aquí dentro, muy al fondo. No consiste en un intervalo diario, repetitivo y remunerado, de ocho a tres; eso no cuenta. Hablo de una llamada que no puede ser desatendida, aunque el tiempo absurdo de la cotidianidad impele a hacerlo, reemplazándola con las horas del hastío televisivo, el moco alcohólico, la zafia diversión del tropel ruidoso... Desoír la señal, postergar la necesidad, echar tierra sobre el brote verde (savia nueva y alimento para el espíritu), es ir muriendo poquito a poco, sin percibir que una pequeña parte de nosotros se marchita y pudre; desencajados, fuera del tiesto, es como si nos hubiesen alterado el equilibrio, y nos movemos dando bandazos, erráticos. Hay quienes se pasan así toda su vida, por desgracia; debe ser una de las mayores y más tristes miserias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos elementos restantes parecen contradictorios, o antagónicos. No es así, en absoluto. Lo diré sin más: compañía en soledad; soledad acompañada. ¿Está claro? No, creo que no... Pero no se puede explicar mejor. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, entendamos al menos esto: un hombre solo no es gran cosa; pero un hombre sin su soledad no es ni hombre. El círculo se cierra, completándose, cuando la simetría es perfecta, cuando uno, a partes iguales, se ve impelido hacia la compañía tanto como al retiro. Ora disfrutamos con los demás, ora nos deleitamos con nosotros mismos, sólo con nosotros. El retraimiento radical hunde y pudre la humanidad que nos configura, pero la incurable y permanente sociabilidad, tener siempre alguien (otro) al lado y huir del tiempo propio es un pequeño suicidio, la raíz que acabará por destruir nuestra independencia, el mando sobre nosotros mismos. Y eso es la muerte verdadera, amigos; la que vuelve cadáver aquello que llamamos vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo elegir con quién estoy solo (sólo puedo estarlo conmigo mismo, claro), pero sí a aquellos que forman parte de nuestra peregrinación. Los amigos son la familia elegida, ya se sabe. Hay puñados de personas a quienes no dedicaría demasiado tiempo; las cosas como son; tampoco ellos me lo ofrecerían a mí, y así debe ser. Cada cual tiene su círculo, su pandilla, los de su bando; aunque aceptemos a otros y algunos dejen de estar en él, sabemos bien qué tipo de personas encaja en nuestro modo de entender el mundo y la vida, y quiénes no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A grandes rasgos, creo que con dos me basta. No soy amigo de multitudes, ni de grupos numerosos. Uno de cada sexo. Con tres personas se consigue un cierto equilibrio, sobretodo si cada uno comprende la situación y necesidades de los otros dos. Las posibles carencias de una son suplidas y enriquecidas con las bondades de otra; así no falta nada de lo que importa. Una de esas personas ya está a mi lado; queda por hallar la otra. Una especie de trío existencialista (en términos algo pedantes) es lo que busco. Es la forma idónea de cerrar el círculo, junto con ese trabajo/oficio/vocación que es permanente diversión, curiosidad, ambición y afirmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es pura fábula, una quimera, la fantasía de un loco ermitaño. Vale; pero es que no busco otra cosa, ni me importa un carajo lo demás. No al dinero, no a las joyas (hacedlas sonar, lechuguinos...), no al lujo, no a los coches, no a los pisos, no a las necesidades impuestas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que se vive con nada, y con eso se tiene todo; recordadlo, aunque ya lo sepáis. No os dejéis doblegar. Cerrad vuestro círculo; y sed dichosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, de verdad, a la mierda los de fuera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1987357322526239199?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1987357322526239199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1987357322526239199' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1987357322526239199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1987357322526239199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/08/cerrar-el-circulo.html' title='Cerrar el círculo'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-6slWBkMvUJ4/TjufPXpDp5I/AAAAAAAABWA/IJT1DDIr-M8/s72-c/DSCF1769b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1051471886674490223</id><published>2011-07-04T23:52:00.009+02:00</published><updated>2011-08-05T09:46:07.967+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Astronomía'/><title type='text'>Encanto...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-JqXyif_3kgE/ThI2x7VdDyI/AAAAAAAABVU/YX-VFQ_wZ5I/s1600/DSCF1589b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625619115908337442" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-JqXyif_3kgE/ThI2x7VdDyI/AAAAAAAABVU/YX-VFQ_wZ5I/s320/DSCF1589b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de la noche, por supuesto. Sólo ella lo tiene en propiedad. La noche es misterio, es incógnita; es lo desconocido. Toda vida termina en noche eterna; y toda noche no vivida es una parte del alma que muere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué mejor alimento en una cálida noche de verano que degustar la propia nocturnidad, los mosquitos, la brisa marina, el abrazo de la mujer querida (o el hombre, o ambos...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echo la mirada hacia arriba y, tras el cortinaje nuboso y ese disco refulgente, blanco y espeso, de la que nos mira y sonríe, aparece detrás la reunión familiar de luciérnagas estelares... y se me eriza el vello y siento un escalofrío. Siempre me pasa, aunque lo haya hecho mil millones de veces. No puedo evitar notar el vértigo, y me conmueve esa belleza puesta ahí, como un regalo bendito, para contemplación de ojos ansiosos por conocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanto mis brazos, que aún conservan su rubor, y trato de abarcar el hemisferio iluminado. Es imposible, claro, pero siento como si lo lograra. Hago mío ese infinito, lo interiorizo, y después se me escapa, como una mariposa torpemente atrapada se escabulle entre los dedos. Vuelve el vacío, se desvanece la plenitud, y entonces la magia desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extiendes sobre la hierba. Vuelves a mirar hacia arriba, y es cuando te ves a ti mismo, reflejado, manifestado, presente allá. La magia ha perdurado, después de todo; está en ti. Lo allá situado, y lo íntimo, lo tuyo, ya no está separado. La dicotomía ha estallado; nada queda entre aquello y tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche irradia, en tu interior. No te marches sin, antes, devolver a la nocturnas notas de esa música que brota de la tierra los últimos acordes, que cantan una unión largo tiempo ansiada. La noche te ha engatusado. Eres suya. Y lo disfrutas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encanto ha roto las distancias, y los mitos. La narración del futuro empieza aquí. Espacio, tiempo, ser y destino. Nunca más veas la noche como extraña, como algo externo, objetivo, dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo vive aquí (aquí...) dentro. Y, con ella, alumbramos el porvenir. Todos los deseos nacen en su seno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivid la noche, a nuestra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, así, resucitaréis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1051471886674490223?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1051471886674490223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1051471886674490223' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1051471886674490223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1051471886674490223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/07/encanto.html' title='Encanto...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-JqXyif_3kgE/ThI2x7VdDyI/AAAAAAAABVU/YX-VFQ_wZ5I/s72-c/DSCF1589b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5941125502398716501</id><published>2011-06-20T10:39:00.010+02:00</published><updated>2011-06-20T11:16:46.511+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Hacia ti...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-UWZvVFMbfDg/Tf8ItaPE5GI/AAAAAAAABVM/mOnwyJdZyXA/s1600/DSCF1683b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5620220436211360866" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-UWZvVFMbfDg/Tf8ItaPE5GI/AAAAAAAABVM/mOnwyJdZyXA/s320/DSCF1683b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó el tiempo de espera. No más interludios, ni estar a la expectativa. He aguardado demasiado, y no hay alternativa. Te encontraré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo madura, pero también marchita. Y me haces falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que voy a por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta donde haga falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5941125502398716501?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5941125502398716501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5941125502398716501' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5941125502398716501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5941125502398716501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/06/hacia-ti.html' title='Hacia ti...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-UWZvVFMbfDg/Tf8ItaPE5GI/AAAAAAAABVM/mOnwyJdZyXA/s72-c/DSCF1683b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-883908360109158233</id><published>2011-06-12T12:16:00.004+02:00</published><updated>2011-06-12T13:43:31.061+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><title type='text'>Tras 70 días de magia... un mundo de recuerdos</title><content type='html'>¿Qué puedo decir? ¿Qué palabras emplear? ¿Cómo describirlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede expresar qué se siente al pasar setenta días en nomadismo puro solo contigo mismo. No hay modo alguno de componer un relato fidedigno y genuino de todo cuanto ha acontecido, casi un universo entero de sensaciones y sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, pese a todo, voy a intentarlo. No sé hacer otra cosa. Saldrá bien o mal, y poco importará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La Ruta Errante” es su nombre. Ha nacido hace unos minutos; dadle tiempo para que crezca y tome forma. Quizá haya algo en él que merezca ser conservado, o compartido. Ése es, desde luego, el objetivo; si no, al menos habrá servido para rememorar el gusto de unos días de inenarrable gozo y euforia vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá vamos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://larutaerrante.blogspot.com/"&gt;La Ruta Errante&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-883908360109158233?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/883908360109158233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=883908360109158233' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/883908360109158233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/883908360109158233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/06/tras-70-dias-de-magia-un-mundo-de.html' title='Tras 70 días de magia... un mundo de recuerdos'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7303341604596605764</id><published>2011-05-27T16:47:00.006+02:00</published><updated>2011-06-20T10:52:21.373+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><title type='text'>Esto aún continúa... (aunque ya queda poco para el regreso)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-MIr_cLTux0k/Td-6V0FW1tI/AAAAAAAABSw/i7J5Id8vtGg/s1600/DSCF1661b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5611408544648058578" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-MIr_cLTux0k/Td-6V0FW1tI/AAAAAAAABSw/i7J5Id8vtGg/s320/DSCF1661b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en Portugal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana, como siempre, es algo que nadie sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7303341604596605764?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7303341604596605764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7303341604596605764' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7303341604596605764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7303341604596605764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/05/esto-aun-continua-aunque-ya-queda-poco.html' title='Esto aún continúa... (aunque ya queda poco para el regreso)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-MIr_cLTux0k/Td-6V0FW1tI/AAAAAAAABSw/i7J5Id8vtGg/s72-c/DSCF1661b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3399656908158334337</id><published>2011-04-28T12:28:00.007+02:00</published><updated>2011-04-28T13:30:49.663+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Prosigue la aventura... (solo, extraviado y feliz)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Jg4lJ8l6cSo/TblCbN5zM1I/AAAAAAAABRw/JERwMPz_Xc4/s1600/DSCF1348b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5600580646967915346" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-Jg4lJ8l6cSo/TblCbN5zM1I/AAAAAAAABRw/JERwMPz_Xc4/s320/DSCF1348b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo unas pocas líneas, tras un mes a lomos de mi caracol andariego, para dejar constancia de que al fin lo hice (es innecesario decir por qué). Lo hice, sí, pese a mis reticencias, esos recelos a abandonar el nido que tan bien te trata, que tanto ampara y protege, y salir a la carretera desprovisto de cualquier seguridad, excepto la que anida dentro de ti mismo. El cariño lo ofrece la tierra que te rodea; la confianza surge de las estrellas que se abren en abanico sobre tu cabeza; y sólo el corazón (y la billetera, no olvidarlo...) decidirán el regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude dar cuenta del inicio de esta etapa viajera, subido en mi santuario rodante, a causa de un desafortunado incidente relacionado con el suministro de Internet. Me tocaron las pelotas con saña, se quedaron bien a gusto, y a mí me dejaron sin poder saborear muchos de los detalles que esta aventura autocaravanera podía ofrecerme. Les debo una, claro está, porque no fue justo (yo sé de qué me hablo...). Esto merece una pequeña revancha... o una fría venganza. En todo caso, ya urdiré algo para compensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no importa. Lo que cuenta son estos paisajes, estas carreteras infinitas, las ermitas en lo alto de la nada, las ciudades encantadoras y llenas de gracia, sus templos solemnes (aunque hayan "turistizado" todo, hasta las catedrales, hasta los horarios de las iglesias, hasta el paseo por las calles, parece que todo ser extranjero que camina debe pagar entradas, comprar tickets, y residir en hoteles...), los pueblos y sus gentes, las muchachas que se sientan en un parque a la luz crepuscular a escribir en sus diarios y te miran, o te sonríen; las caminatas a través de los senderos, los ortos y ocasos, que señalan la actividad diaria, y el cielo, con esos gruesos nubarrones de tormenta, los cirros lacónicos o las brumas matinales...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He pasado un mes inenarrable, acompañado por el hermano de armas, el que siempre está, el que siempre dice sí. Ahora él se ha ido, y yo quedo solo (es decir, muy bien acompañado: yo, mi santuario móvil y preciado [casi una persona, una hija, un ser que merece cuidado y atención y al que venerar por todo lo que me está dando...], y todo el mundo a mi alrededor). Estaré no sé cuánto tiempo: quizá una semana o dos; puede que un mes, o hasta que el verano llegue. Depende de "ella", de mí, y de lo que venga a partir de ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo claro que se trata de ir tanteando el terreno, ir, no buscando, sino palpando la tierra, oteándola. No hay nada que encontrar (todo está ya en ti); lo que venga, lo que el cosmos brinde, es lo que vivirás. Pero no anheles demasiado; sólo deja que el camino avance, a ver qué surge. Poco a poco aprendes a dejarte llevar, a no aguardar una sorpresa en forma de pueblo, un bello campo abierto o una torre románica. La carretera dicta todo lo existente; tú sólo vas de aquí para allá, movido por las olas del asfalto y guiado por el recorrido solar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoro cuando será la próxima vez que deje unas palabras por aquí. A mi vuelta abriré tal vez un blog hermano, parido de éste y que contendrá su esencia, sólo que en vez de narrar andanzas, pesares y dichas ancladas en el terruño de mi patria chica, describirá estos devaneos aventureros e irrepetibles(un lujo nacido de la humildad, un éxtasis continuo, agotador y renovador) por las sendas de la Hispania que tanto desconozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora saldré de esta biblioteca de Salamanca, cobijada en el interior de la Casa de las Conchas (por cierto, maldita mi suerte... aún no he podido hallar mi bienamada "Casa de los Gatos"...), atravesaré el puente romano que salva el bravo río Tormes, me dirigiré hacia mi antigua y apreciada caracola, me prepararé un buen caldo con fideos y, luego, me echaré una pequeña siesta. Más tarde volveré a pisar el suelo de la capital charra, deambularé por estas calles tan sugestivas (repletas de grupitos de nipones, viejos y estudiantillos del tres al cuarto...), y quizá a la noche penetre en algún antro para escuchar algo de jazz mientras me ceno a base de bien, antes de volver a dormir junto al río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto, amigos, es "demasiada" vida. No estoy acostumbrado a tanta dicha, casi podría llorar de bienestar... Desde luego, todo ello no puede durar mucho; pero, al menos, tengo la convicción de que, durante el tiempo que me sea dado, seguiré pateándome estas tierras, seguiré vagabundeando por los caminos abiertos por el hombre y bendecidos por Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro ya, que tengo hambre. Hasta la próxima, disfrutad de vuestra suerte y sed todo lo felices que podáis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3399656908158334337?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3399656908158334337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3399656908158334337' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3399656908158334337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3399656908158334337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/04/prosigue-la-aventura-solo-extraviado-y.html' title='Prosigue la aventura... (solo, extraviado y feliz)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Jg4lJ8l6cSo/TblCbN5zM1I/AAAAAAAABRw/JERwMPz_Xc4/s72-c/DSCF1348b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8261850162533282419</id><published>2011-03-23T10:24:00.005+01:00</published><updated>2011-03-23T11:51:08.924+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>¿Ir o no?</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-rQkeAIWacGY/TYm9g1KDm5I/AAAAAAAABRU/k7mpL3dZ9Ac/s1600/DSCF1203v.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 223px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587205184452533138" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-rQkeAIWacGY/TYm9g1KDm5I/AAAAAAAABRU/k7mpL3dZ9Ac/s320/DSCF1203v.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy loco. He perdido la poca cordura que aún retenía en las entrañas de mi personalidad. Y lo peor es que no me importa. Como si no fuera a vivir más, como si la existencia tuviese fecha de caducidad próxima, y disfrutara de la absoluta licencia y autonomía del que sabe que va a morir y arroja al cubo de la basura la prudencia, el raciocinio y la sensatez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay forma de tener dinero; pero lo gasto, a cuentagotas, lenta e inexorablemente. La cantidad residual es reconfortante, pero no cesa de menguar. Y encima me he agenciado mi nueva casa con ruedas, una necesidad perentoria tanto como un derroche inasumible para mi inexistente economía. Aquí persiste la contradicción, y la inquietud de no llegar a tiempo de sacarle todo el jugo que contiene en su interior. Se lo merece, pero desconozco hasta dónde estoy dispuesto a sacrificar, porque mi capital es exiguo, mis talentos escasos, y mi locura no ayuda nada a discernir qué debo hacer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos días partiré durante dos meses con ella, pidiendo-exigiendo-suplicando al hermano vital que corra con los gastos, y eso que su caso es aún peor que el mío y debe recurrir a altas estancias y esferas paternales para sufragar tal dispendio. No se merece esto, ni yo tener que recordárselo. Trataremos de diminutizar la sangría monetaria de modo que expandamos el tiempo de disfrute y podamos cubrir el plazo máximo con dignidad, sin penurias... Habrá que compensar la pobreza billetaria con otros valores, los nuestros: emoción, aventura, libros, paseos, naturaleza, templos y santuarios para el intelecto (léase bibliotecas...) y para el espíritu (léase iglesias, ermitas, conventos, monasterios...), silencio, amistad, compañía (esa que podamos hallar en la carretera) y soledad... En fin, lo de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, ¿y si me quedo? ¿Y si pospongo el viaje para cuando las arcas inicien un pausado despertar, y pueda afrontar la estancia nómada respaldado por la comodidad de una cierta recuperación salarial? ¿Y si permanezco aquí, en esta tierra que todo me lo da, aspirando la primavera, pateando las costas, las montañas, los centros de paz y meditación que Diània brinda a poco que explores? ¿Merece tanto la pena ir hasta allá lejos, a mil millones de pasos de casa, yendo en busca de algo que no sabes qué será, abrasar el erario propio y del prójimo y, además, volver sin apenas esperanzas de que puedas recuperar parte de la sangría monetaria sufrida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tópico señala que corren tiempos dificiles para todos. Claman, porque andamos mal (y la travesía se presenta cada vez peor...), pero no dejan de señalar que la solución es la de volver a gastar, a quemar, a consumir. Y yo, en estos momentos, lejos de mostrar la espalda a los voceros del apocalipsis como siempre he sostenido y hecho, y proseguir mi particular senda de economía material, la que insta a dejar en casa los billetes a buen recaudo en una caja y olvidarte de ellos para no perder ni uno que no proporcione pitanzas emocionales, ilustradas, o paganas, lo que hago ahora es precisamente ponerlos en circulación, dar alimento a los buitres carroñeros del sistema, rellenar sus tripas mientras yo adelgazo y me entra un temor espantoso y visceral de que voy directo a la expiración financiera y la defunción material...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo del devenir presenta nubarrones tan espesos y amenazantes como los de la fotografía. Pero, como en ella, hay algo más allá del horizionte que no sé qué es... y que pronuncia mi nombre. Lo miro y siento que debo ir. No lo puedo explicar. La razón no me sirve, la cautela se ha hecho añicos, y la ponderación hace meses que no anida en mí. Únicamente soy consciente de la necesidad, de que preciso esa inyección de vida, aunque después tenga que reponer fuerzas en cama, o quizá muera en ella a consecuencia de mis actos imprudentes, por haber malgastado fuerzas y recursos en noches largas y errantes viajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suicidio y la locura se unen al deseo, inextinguible e inmortal, de ir allá. Quizá acabe mal, muy mal. Tal vez sea el fin, porque no es honesto inflar la vida mientras los demás sacrifican la suya, mientras ellos se esfuerzan y recorren su camino laboral para que tu admires amaneceres, ansíes hallar labios y mentes por el sendero de la aventura, y las demás prerrogativas del andariego del asfalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es justo y, sin embargo, no puedo evitar sentir que estoy haciendo lo que debo. La perversidad de esa conciencia me carcome, pero no soy capaz de hacerle frente y reinvertirla, así como tampoco pensar en otra posibilidad. Si no voy, una parte de mí morirá; si voy, otra lo hará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que no hay elección. Voy a morir de todos modos. Pongámonos en marcha, entonces. Y no pensemos en el mañana. El féretro espera. Pero, antes, viviré lo que me sea dado, según mis reglas. Morir, para entonces, no será tan trágico. Ya habré cumplido, ya estaré, ya seré. Y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8261850162533282419?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8261850162533282419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8261850162533282419' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8261850162533282419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8261850162533282419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/03/ir-o-no.html' title='¿Ir o no?'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-rQkeAIWacGY/TYm9g1KDm5I/AAAAAAAABRU/k7mpL3dZ9Ac/s72-c/DSCF1203v.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-532622172396888431</id><published>2011-02-26T22:33:00.012+01:00</published><updated>2011-10-16T23:58:17.345+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><title type='text'>Paraísos cercanos...</title><content type='html'>Estoy seguro de ello. No necesito realizar grandes viajes, ir al otro lado del mundo, moverme hasta el último rincón del planeta. Sería glorioso hacerlo, desde luego: viajar y entrar en contacto con países y culturas distintas es la forma más sublime de vivir. Pero quedarme "aquí", en estas comarcas levantinas, e ir lentamente abrazando parajes, descubriendo los ambientes que me rodean (ignoro casi todos ellos, todavía), ya es un obsequio más que suficiente para mi espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces huímos, nos alejamos todo lo que podemos, tratamos de llegar cuanto más lejos mejor; y, sin embargo, al otro lado de casa a veces (estoy tentado de escribir "siempre", porque así lo siento) podemos hallar todo lo que necesitamos. Paz, silencio, amistad, naturaleza, belleza, y amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso no obsta a realizar algunas grandes rutas, viajes titánicos en tiempo y espacio (pretendo cubrir los dos próximos meses a lomos de mi casa rodante y a mil kilómetros de esta tierra costera... veremos cómo acaba esa locura...), pero sepamos, tengamos consciencia de ello: junto al hoyo en donde metemos la cabeza día a día, en donde residimos de ordinario (y de donde, tan a menudo, queremos tontamente salir) ,es ahí en donde podemos satisfacer casi todas nuestras inquietudes y necesidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si, además, disponemos de un medio de disfrutar al máximo de los parajes que hollamos, un medio que permite sentir, otear, paladear, meditar, dormir y soñar en ellos, un medio que te protege, que es tu santuario móvil, entonces el placer es gloria, y la felicidad, puro éxtasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;em&gt;Salut&lt;/em&gt;, y buenos viajes para todos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nxwOzops5zI/TWoOpRj8aLI/AAAAAAAABQg/VYyMXZZ3ovw/s1600/DSCF1211b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578287190703368370" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-nxwOzops5zI/TWoOpRj8aLI/AAAAAAAABQg/VYyMXZZ3ovw/s320/DSCF1211b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gaianes, febrero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-p1L1-IjUmMM/TWoOpEzua3I/AAAAAAAABQY/okWjD4mvcuI/s1600/DSCF1206b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578287187279899506" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-p1L1-IjUmMM/TWoOpEzua3I/AAAAAAAABQY/okWjD4mvcuI/s320/DSCF1206b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Castell de Perpuxent, L´Orxa, febrero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-tgaWljKqR38/TWl7LahZsRI/AAAAAAAABQQ/f9SR_VDih8Q/s1600/DSCF1204b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578125049503265042" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-tgaWljKqR38/TWl7LahZsRI/AAAAAAAABQQ/f9SR_VDih8Q/s320/DSCF1204b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Embalse de Beniarrès, febrero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-jcc7mXYOWJ8/TWl7KiKmJCI/AAAAAAAABQI/EdX8v-ZFZlw/s1600/DSCF1200b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578125034375226402" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-jcc7mXYOWJ8/TWl7KiKmJCI/AAAAAAAABQI/EdX8v-ZFZlw/s320/DSCF1200b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirador de la Vall, Vall de Gallinera, febrero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Z2sxixRl_jE/TWl7Kr4nzVI/AAAAAAAABQA/HA0vGAUuyfM/s1600/DSCF1182b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578125036984192338" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-Z2sxixRl_jE/TWl7Kr4nzVI/AAAAAAAABQA/HA0vGAUuyfM/s320/DSCF1182b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beniarbeig, febrero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-QN38PNW22Vo/TWl7KZH5m6I/AAAAAAAABP4/5-dTsZ99JAQ/s1600/DSCF1173b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578125031948000162" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-QN38PNW22Vo/TWl7KZH5m6I/AAAAAAAABP4/5-dTsZ99JAQ/s320/DSCF1173b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cementerio de Pego, enero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-FxavtYRpe2k/TWl7Kf9Ev1I/AAAAAAAABPw/Osp8EInZZr4/s1600/DSCF1171b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578125033781641042" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-FxavtYRpe2k/TWl7Kf9Ev1I/AAAAAAAABPw/Osp8EInZZr4/s320/DSCF1171b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Castell de Forna, enero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-xRTZyzYbR_s/TWoXEEPJXsI/AAAAAAAABQo/hvLsE2usB0M/s1600/DSCF1163b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578296447075966658" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-xRTZyzYbR_s/TWoXEEPJXsI/AAAAAAAABQo/hvLsE2usB0M/s320/DSCF1163b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Platja de Piles, enero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-saczPcmRZY0/TWl5aLci4uI/AAAAAAAABPg/yIsUGswkoBo/s1600/DSCF1155b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578123104131146466" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-saczPcmRZY0/TWl5aLci4uI/AAAAAAAABPg/yIsUGswkoBo/s320/DSCF1155b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alqueria del Duc, enero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l0RFNtij2DA/TWl5Zzm3XQI/AAAAAAAABPY/T_b37_ucreE/s1600/DSCF1132b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578123097731980546" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-l0RFNtij2DA/TWl5Zzm3XQI/AAAAAAAABPY/T_b37_ucreE/s320/DSCF1132b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ermita de la Xara, enero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Yy5T0N-zR2A/TWl5Zne5iyI/AAAAAAAABPQ/Mq5NgtWyxHk/s1600/DSCF1092b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578123094477343522" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-Yy5T0N-zR2A/TWl5Zne5iyI/AAAAAAAABPQ/Mq5NgtWyxHk/s320/DSCF1092b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Drova, solsticio de invierno 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Nv3ASMMp6Pk/TWl5ZTxv2QI/AAAAAAAABPI/CbyyWnRjkSE/s1600/DSCF1079.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578123089187690754" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-Nv3ASMMp6Pk/TWl5ZTxv2QI/AAAAAAAABPI/CbyyWnRjkSE/s320/DSCF1079.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Platja de Piles, diciembre de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-trF_wW62fNM/TWl4bBBAv0I/AAAAAAAABPA/C19J8-al7lI/s1600/DSCF1091.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578122018999549762" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-trF_wW62fNM/TWl4bBBAv0I/AAAAAAAABPA/C19J8-al7lI/s320/DSCF1091.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barx, diciembre de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-q9-sXdDcEBU/TWl4a41ypwI/AAAAAAAABO4/dwzL0HPW9f0/s1600/DSCF0996b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5578122016805005058" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-q9-sXdDcEBU/TWl4a41ypwI/AAAAAAAABO4/dwzL0HPW9f0/s320/DSCF0996b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gaianes, noviembre de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-532622172396888431?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/532622172396888431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=532622172396888431' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/532622172396888431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/532622172396888431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/02/paraisos-cercanos.html' title='Paraísos cercanos...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nxwOzops5zI/TWoOpRj8aLI/AAAAAAAABQg/VYyMXZZ3ovw/s72-c/DSCF1211b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5686748107742530879</id><published>2011-01-13T19:24:00.009+01:00</published><updated>2011-01-15T09:47:24.107+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>"Lost and found" (perdido y encontrado)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TS9E0Cy5DOI/AAAAAAAABOQ/XtsOyCwg7Yk/s1600/DSCF1168b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561739725720063202" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TS9E0Cy5DOI/AAAAAAAABOQ/XtsOyCwg7Yk/s320/DSCF1168b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué extraña situación! Se fue sólo para unos pocos días, abandonó el nido materno apenas un abrir y cerrar de ojos, pero a causa de una concatenación de circunstancias y hechos desfavorables, increíblemente absurdos y sin relevancia ninguna, algunos creyeron que ya no regresaría nunca más. A largo de unos instantes de aterradora y convincente realidad le consideraron ausente, es decir, muerto, desaparecido para siempre, sospecharon que la había palmado, o que, en el mejor de los casos, se había abierto el cráneo en el fondo de un barranco... y yacía inconsciente a la espera del rescate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos salieron en su busca como si fuera un perrito perdido en el bosque, desvalido, inválido, aturdido por la soledad, la foresta y el aislamiento; examinaron cada palmo de terreno entre la ciudad y el monte, esperando divisar las marcas de neumáticos, captar el olor del gasóleo quemado, descubrir alguna señal que indicara que "él" había estado allí, y tratando de adivinar dónde se ocultaría entonces, en la noche profunda; los teléfonos no se pusieron de acuerdo: unos llamaban a destiempo, otros habían cerrado por vacaciones, y los que estaban disponibles no eran recordados; hubo quienes lloraron su extravío eterno, y cavilaron cómo sería su existencia sin la presencia de la suya, imaginando un panorama gris de aburrimiento y hastío en su devenir diario; se pusieron en contacto personas distantes, se acordó un plan para tratar de comunicarse con el "fugado", quien mantenía un espeso silencio, y se armaron los preparativos con el fin de iniciar una "caza y captura" que, o bien revelaba el paradero del sujeto en cuestión, o bien dilucidaba definitivamente su fallecimiento. La hora prevista: las siete de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, ausente, perdido (gustosa y libremente), aislado, convertido en un punto de luz blanca enmedio de las montañas otrora eternas y calladas de Forna (hoy estridentes, magulladas y acuchilladas por las bárbaras canteras), el fugitivo descansaba en un alto, a los pies del castillo, masticando sus avellanas, afrontando la delicada hermenéutica gadameriana y aventurándose en los meollos del postestructuralismo derridiano. Volteaba por el sendero, arriba y abajo, mirando, eclipsado por la belleza, sin saber quién era él y de dónde había surgido todo aquel manantial de delicadeza y perfección natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde saboreó el ocaso con una mágica presencia de la niña selenita, bajo cuyo rostro remoloneaba Zeus. La luz de las esferas gaseosas distantes hicieron acto de aparición, y sin otras en un millón de kilómetros a la redonda, el banquete fue puesto sobre el telar cósmico. Estaba perdido, en efecto. Ya no era él, él no era nada. Le dolía el cuello de tanto mirar hacia arriba (es decir, hacia dentro...), pero no podía detenerse, ni desviar sus ojos. No entendía nada, tampoco, ni le hacía falta, sólo sentía, embargado, transportado, huido de sí mismo, cómo aquello que le envolvía vivía dentro de sí, cómo no había distinción, ni separación, ni clasificación posible. Una misma esencia, una realidad ontológica única, una configuración existencial idéntica, en todos los sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, con ello, abrió los ojos (cerrando los de su interior). Recordó que no estaba solo (&lt;em&gt;allí&lt;/em&gt; sí, pero no allá); se acordó de los &lt;em&gt;otros&lt;/em&gt;, de que quizá trataban de saber algo de él. Y se puso en marcha. Arrancó, dejó el descansillo de hormigón sobre el que había dormido, y a las seis, mucho antes de que naciese el sol, iniciaba el viaje de regreso. Al poco lo encontraron, y él a ellos (quizá fueron "ellos" los perdidos, pensó), y las lágrimas, la desazón, y la angustia dejaron paso a sus opuestos. La comida, opípara y sensacional, fue la recompensa por la espera y la separación; los rostros, algo disgustados pero reconfortados, fueron destensándose. Y, al final de la jornada, todo volvió a ser como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excepto que, en lo más hondo del fugitivo, algo había cambiado. Allá, en la morada que había descubierto, permanecía una parte de sí mismo. Y debía recuperarla. Debía perderse de nuevo, si se quería encontrar. Y lo haría, sin duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El extravío es la mejor forma de saber de sí. El "Piérdete" que alguien espeta no es sólo una fórmula despectiva; es, también, una invitación al autodescubrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5686748107742530879?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5686748107742530879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5686748107742530879' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5686748107742530879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5686748107742530879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2011/01/lost-and-found-perdido-y-encontrado.html' title='&quot;Lost and found&quot; (perdido y encontrado)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TS9E0Cy5DOI/AAAAAAAABOQ/XtsOyCwg7Yk/s72-c/DSCF1168b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2748740744218900723</id><published>2010-12-24T10:15:00.005+01:00</published><updated>2010-12-24T10:40:03.173+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vídeos'/><title type='text'>Travelling en las alturas</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-5eff81642ccbbdfb" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v13.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D5eff81642ccbbdfb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329867651%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D45002A98FDCC01CE89D42FA959652A0E4852055B.35F59B875C5B6099C11AECA7F6BEDD87278DFD2E%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D5eff81642ccbbdfb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DZYQuQJ-qxf329wLpKkiPhVAw5pQ&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v13.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D5eff81642ccbbdfb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329867651%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D45002A98FDCC01CE89D42FA959652A0E4852055B.35F59B875C5B6099C11AECA7F6BEDD87278DFD2E%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D5eff81642ccbbdfb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DZYQuQJ-qxf329wLpKkiPhVAw5pQ&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice este vídeo seis meses atrás, casi en el solsticio de verano, en el pico del Molló de la Creu, a unos 490 metros sobre el nivel del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta recordar lo bien que se está en las alturas, cómo se siente uno allá arriba, solo, aislado, extraviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una sensación extraña, como si nadie más existiese, y el mundo estuviera abierto a tus pies...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2748740744218900723?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2748740744218900723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2748740744218900723' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2748740744218900723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2748740744218900723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/12/travelling-en-las-alturas.html' title='Travelling en las alturas'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7642245724457208514</id><published>2010-12-23T19:27:00.004+01:00</published><updated>2010-12-23T19:31:16.923+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>Ida y vuelta</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TROUy6hijKI/AAAAAAAABN4/8Y63sc3tAgM/s1600/DSCF1092b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5553946367902256290" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TROUy6hijKI/AAAAAAAABN4/8Y63sc3tAgM/s320/DSCF1092b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;"Viajar es pasear un sueño".&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anónima&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7642245724457208514?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7642245724457208514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7642245724457208514' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7642245724457208514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7642245724457208514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/12/ida-y-vuelta.html' title='Ida y vuelta'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TROUy6hijKI/AAAAAAAABN4/8Y63sc3tAgM/s72-c/DSCF1092b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5394749325262298305</id><published>2010-12-12T22:08:00.006+01:00</published><updated>2010-12-23T19:31:03.161+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>En la otra dimensión</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TQU7o7-VViI/AAAAAAAABNk/-jcbq-xF9uE/s1600/DSCF1074b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549907690283947554" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TQU7o7-VViI/AAAAAAAABNk/-jcbq-xF9uE/s320/DSCF1074b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente escapo sin cesar de mi choza y atravieso parajes deshabitados y rincones olvidados. No voy lejos; al lado de casa casi siempre está lo mejor. A poco que busquemos hallaremos paraísos perdidos y enclaves de leyenda sin tener que recorrer grandes distancias ni maldecir los aumentos en el precio de hidrocarburos. Quien viaja demasiado lejos huye de algo; nosotros, por el contrario, es ese "algo" lo que justamente perseguimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me juré a mí mismo que sólo me estaba permitido disfrutar del lujo (mi &lt;em&gt;único&lt;/em&gt; lujo hasta el momento, antítesis de mi forma de vida austera y frugal en lo material) a condición de que, con él y en él, "crecer como ser". Así de simple. Todavía es pronto para saber si lo he logrado ya. Creo que no; pero esto apenas acaba de empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aseguré de mantener a raya a los bancos y empresas crediticias (zorras con ansias insaciables de bocados suculentos...); me obligué a no pedir nada mejor; me dije, también, que una vez la tuviera olvidase, por completo, lo que me había costado. Y lo he conseguido. Nunca he destinado mejor mis (escasos) billetes, y ahora, por mucho que me den las mejores riquezas o las más refinadas joyas, sé que no podría cambiarla por nada. ¿Por nada? Por nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los motivos es éste: En mi choza marxuquerense, esa "llar" de vivencias antiquísima, que me ha visto pasar de la niñez a la adolescencia y finalmente a la madurez, yo gozaba de la mayor de las bienaventuranzas: la libertad temporal total, que empleaba a mi gusto, solo, sin nadie mandando, sin nadie hablando, sin nadie pensando, siquiera. Pero, ahora, con mi &lt;em&gt;xiqueta&lt;/em&gt; de ruedas de caucho y rostro de fibra antigua, esa libertad, esa independencia, se vuelve &lt;em&gt;espacio-temporal&lt;/em&gt;. Se me abre un espacio propio (pero, también, para todos los de mi bando), en el que ser todo lo que soy, aquí, allá y acullá, y aspirar a ser lo que todavía sueño que seré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si antes, en la choza, un perraco ladraba, nada podía hacer (excepto lanzarle algún 'cudol'); si algún lelo machacaba mis nervios con excrecencias musicales, tampoco (excepto soltarle un par de tortazos); si las luces trucadas invadían mi noche y ofuscaban la visión de las auténticas, nada podía hacer; si deseaba cambiar de estampa, ver otro cielo o tener una ermita a mi lado por la mañana, o una callejuela solitaria y anónima, era del todo imposible. Ahora, grandeza de las grandezas, ya no: unos minutos y cambia por completo el panorama, la fauna, el horizonte, la orientación, la vida a tu alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entre esto, el tiempo. Es otro, más suave, se desliza; ya no trota, es más sereno. Una hora parece un día; un día, toda la semana. Ya no sabes si lo hecho por la mañana corresponde a hoy, al ayer, o a dos días atrás... La nueva dimensión espacial noquea la temporal, como si al aumentar el espacio disponible lo hiciera el tiempo. A espacio (casi) infinito, tiempo (casi infinito); seguro que es una idea que hubiese agradado a Einstein...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la compañía (la de los hermanos y hermanas, quienes saben que pueden contar conmigo) siempre es esperada, y bienvenida, una compañía que es presencia, mutismo, afecto e inteligencia. Pero a veces las almas amigas no pueden acudir a la ruta, y la casa que rueda se queda vacía de otros alientos; sin embargo, entonces, ella misma y su desocupado interior favorecen como nunca tu misma identidad solitaria (si es lo eres), o bien facilita tu unión con los otros (si los necesitas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en esta soledad viajera y existencia, al abrigo de las inclemencias emocionales (debidas a aquéllos, para bien o para mal), cuando está uno consigo, lo que para mí es el momento cumbre del bienestar: reposas en la cabina, escuchas a los Zeppelin, a Dylan, a Velvet o a los Straits, o te dejas llevar por el rumor de los planetas holstianos, o por las piezas flautistas mozartianas; el sol muerde las montañas y la luna aparece entre los cirros; descansas en el comedor contemplando el espectáculo; abres la puerta y recibes un soplo de viento frío nocturno; oteas las estrellas a través de tus ventanas de plástico, buscando la constelación de la existencia; te acurrucas en el lecho y oyes el caer del día, un día todo tuyo (somos amos de nuestro tiempo, recordémoslo); escoges tus libros y los penetras como si tu mente no captara nada más que las palabras impresas; comes tan a gusto tus garbanzos o tus sopas de fideos, cocinados en los diminutos infiernillos de tu auto; abres la luz, por la noche, y tratas de plasmar en papel algo de todo ello...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, como siempre, regresas. La choza espera: hay saludos gatunos y maullidos hambrientos; hay hojarsca que recoger, leña que apilar, agua que bombear y una monstruosidad de timbales, bombos y platillos que exige ser sacudida, para hacer estallar el silencio eterno de ese espacio tan finito que es tu cabaña... Nunca puede uno ser blanco o negro; cuanto más silencio crees, más conviene en ocasiones destruirlo y metamorfosearlo en una orgía de salvajes rugidos y ruidos febriles. Ya sabéis, el yin y el yang. Algo de equilibrio para evitar el trastorno...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regresar, te es más sencillo volver a tus textos de estudio, es más placentero hacer un favor a tu madre, más fácil llevarte bien con tu hermana, y abrazar la sencillez y bondad de la vida doméstica (nunca domesticada...). Regresar es siempre otro inicio; porque irte es, de algún modo, querer regresar; y regresar es querer marchar de nuevo. Y, en el ínterin, mientras vas y vienes, mientras vives, ya sea entre paredes gruesas o delgadas, en una morada cimentada o móvil, te vas haciendo, vas siendo, y tratas de atrapar tu devenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada arrancada, cada vez que introducimos la marcha y soltamos un poco el pie derecho, nos acercamos a la plenitud. La de encaminarse a la mayor de las aventuras posibles: conocernos, y después, mucho más tarde, superarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay dimensión que se nos resista...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5394749325262298305?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5394749325262298305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5394749325262298305' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5394749325262298305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5394749325262298305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/12/en-la-otra-dimension.html' title='En la otra dimensión'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TQU7o7-VViI/AAAAAAAABNk/-jcbq-xF9uE/s72-c/DSCF1074b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1647208502547308811</id><published>2010-12-02T15:33:00.010+01:00</published><updated>2010-12-02T16:27:50.659+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Ciclos...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPe11A3DPHI/AAAAAAAABNI/WTJg__aT-Pw/s1600/oto%25C3%25B1o-invierno%2528b%2529c.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 250px; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546101388498648178" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPe11A3DPHI/AAAAAAAABNI/WTJg__aT-Pw/s320/oto%25C3%25B1o-invierno%2528b%2529c.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPeuw27LvEI/AAAAAAAABNA/SyFpuNhXEfc/s1600/oto%25C3%25B1o-invierno%2528b%2529c.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy, dos de diciembre, han rozado el suelo las postreras hojas... Lo han hecho con delicadeza, con gracia, mientras el mistral arreciaba y las despegaba de su enclave arbóreo, el que han conocido desde su nacimiento. Ahora, tapizada la tierra con un follaje amoratado, espera el duro invierno, que hará estremecer los troncos hasta las benignidades de la primavera inefable... Y, más tarde, aparecerán las viandas dulces colgadas como ofrendas para la vista y el paladar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estaremos cuando aparezcan las primeras hojas, dentro de tres meses? ¿Y cuando se despidan del árbol las últimas, más o menos un año a partir de ahora? ¿Qué será de nosotros, y con quién lo compartiremos, en el instante en que broten los nacientes frutos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar del tiempo es infinito, bañado en aguas eternas. Consuela saber que, una vez marchitos y mezclados con la tierra (quiero decir, nosotros, no las hojas), un nuevo ciclo aguarda para arrancar de nuevo, y que es imparable, como lo es el calor del sol y la luz de las estrellas. No estaremos para entonces, pero puede que de algún modo una parte nuestra permanezca... en los otros, esos que vendrán, que nos enlazarán con el pasado y el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otoño, invierno, primavera y verano. Los cuatro jinetes (del génesis, de la creación). Dedicádles un segundo, contempladlos mientras avanzan (por ejemplo, en el curso del sol, en las sombras a mediodía, en los árboles, en las cumbres de las montañas...). Y luego meditad qué vale la pena... hasta dónde cabe llegar. Porque tampoco nosotros nos libramos de él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordad las palabras del gran Robert Plant, en &lt;em&gt;That's the way&lt;/em&gt;: "No olvides que todo lo que vive nace para morir...". También, si se quiere, podríamos decir que "todo lo que muere ha nacido para vivir (de nuevo)". Es un ciclo sin fin. Creación y destrucción; amanecer y ocaso; día y noche. Muerte y resurrección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vuelta a empezar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografías: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1647208502547308811?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1647208502547308811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1647208502547308811' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1647208502547308811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1647208502547308811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/12/ciclos.html' title='Ciclos...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPe11A3DPHI/AAAAAAAABNI/WTJg__aT-Pw/s72-c/oto%25C3%25B1o-invierno%2528b%2529c.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7462221103546789502</id><published>2010-11-26T20:05:00.009+01:00</published><updated>2010-12-23T19:30:46.552+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>A bordo (ya está...)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPAFE8VkItI/AAAAAAAABM4/2sQ2u9mkCcw/s1600/DSCF0969b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5543936723767272146" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPAFE8VkItI/AAAAAAAABM4/2sQ2u9mkCcw/s320/DSCF0969b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Produce una extraña sensación lograr, por fin, aquello que tanto soñaste, aquello que acudió día tras día a tu mente y tu corazón. Un deseo que creció a cada amanecer, que vivió contigo y te hizo distinto. Desconoces lo qué significa: sólo puedes sentirlo. Y, con ello, basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado sobre sus rodillas de madera, tela y metal, te sientes bienvenido, como si hubiese sido tu casa desde siempre. De hecho, lo ha sido: en tu sueño siempre ha existido, y has imaginado cómo sería descansar mirando al vacío, notando su sola presencia. Que ella vive es obvio; poca gracia requiere descubrirlo. Quien ve en ella un simple objeto no entiende nada; ahí "hay" algo. Y, si no, siéntese en su regazo y capte: si a los pocos minutos no ha percibido algo más que un batiburrillo de cables, electrónica, muebles y plásticos adorablemente ensamblados, es usted (con perdón) un tarugo, un necio, o un simple: o las tres cosas a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la proa un diablillo rojo y blanco, esponjoso y simpático, saluda a quienes nos encontramos en la carretera. Un par de mapas sobre el salpicadero, algunos discos, un paño y una pequeña linterna en la guantera. Hay dos figuras en la cabina: una es insoslayable; siempre estará ahí; la otra puede variar con el tiempo: sólo el dinero y las ganas, el sentimiento y la implicación, lo dirán. Atrás queda la morada: el parqué, las ventanas, los comedores, las luces, el baño, la ducha, la cocina, los armarios, el frigorífico, la calefacción, las claraboyas, la cama... todo en unos metros cuadrados, todo entrañable, todo inmejorable. Modesta, acojedora, encantadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació, ella, cuando me salieron los primeros granos en la cara, cuando el sueño aún no existía, justo hace media vida mía. No sé quién la ha hollado antes, y tampoco me importa; sólo sé que soy yo quien la &lt;em&gt;siente&lt;/em&gt; ahora. Imagino cuántas palabras habrán escuchado sus paredes; las discusiones sufridas, sin poder tomar parte por ningún bando, los maltratos de los niños (y los que no lo son tanto...), las sonrisas bajo sus halógenos, el amor destilado sobre sus sencillos colchones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno arranca, coloca las marchas, y empieza a ver el camino. Es infinito. Nadie te dirá hacia dónde, cuándo parar, qué comer, bajo qué árboles dormir. Es todo decisión tuya. hojeas el mapa, piensas un segundo, y hacia allá. Qué importan hostales o posadas, restaurantes o bufetes, tú mandas. Mientras no molestes, mientras no cometas imprudencias tontas o sonrojes a los pueblerinos con tus torpezas, eres (un poco más) libre. Aunque, cuidado, porque habrá quien querrá arrebatartélas (a ellas, la libertad y aquello que te la proporciona...), así que cabe andar con prudencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajemos adonde viajemos, siempre encontraremos lo mismo: naturaleza, paisaje, rincones de humanidad, belleza, silencio (aunque también algún monigote rídiculo acelerando a fondo junto a tu casa, sabedor de que sólo puede existir yendo rápido...). Cambias de destino a cada paso, improvisas, no te decides, y dejas que sea el sol y el gasoil quiénes lo hagan por ti. Mandas un recado a tus padres, coges un cuerno de la luna, lo atas a tu baca, y te adentras en la oscuridad del asfalto. Miras las marcas de la carretera, blancas y discontinuas, que avanzan sin cesar y señalan hacia dónde debes ir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regresar, al concluir un periplo de aventura, no dices nada, no puedes. Quedan las imágenes, las experiencias, las meteduras de pata y los excesos, pero también el triunfo, la bondad, los rostros de la felicidad. Vuelves al punto de partida absorto, perdido: &lt;em&gt;el silencio es la melancolía del recuerdo&lt;/em&gt;, dejó dicho un amigo, como testimonio de tal andanza. Y no hay más que decir. Tan sólo, si cabe, que el mutismo es transitorio. Porque se abrirán nuevas oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La morada aguarda ser habitada de nuevo; requiere nuestra presencia para sentirse viva. Y, nosotros, también debemos residir en ella para sentirnos (un poco más) vivos. Adónde iremos no cuenta: sólo, que iremos, y que, mientras tanto, (lo) seremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrancamos ya (y, ahora sí, es un hecho). El motor ronronea como un gato dichoso, sabe que le espera un buen rato de placer... Como a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya está (por fin...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7462221103546789502?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7462221103546789502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7462221103546789502' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7462221103546789502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7462221103546789502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/11/bordo-ya-esta.html' title='A bordo (ya está...)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TPAFE8VkItI/AAAAAAAABM4/2sQ2u9mkCcw/s72-c/DSCF0969b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-4210914725837033223</id><published>2010-11-16T10:03:00.010+01:00</published><updated>2010-11-20T22:56:45.255+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Ocio del tiempo (distracciones)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TOJKktmyHoI/AAAAAAAABMc/9YGWsoAmYGE/s1600/DSCF0855.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540072486197141122" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TOJKktmyHoI/AAAAAAAABMc/9YGWsoAmYGE/s320/DSCF0855.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo dos meses así... admirando las hojas de la parra sobre el fondo azul del cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos meses desde que terminé mi segundo libro, que envié a un concurso de divulgación para tratar de pescar algún dinero... Quizá por eso no lo gané: por pensar demasiado en la recompensa, y no disfrutar del proceso, del resultado por sí mismo, y por esas palabras impresas en la hoja. Cuando uno antepone la satisfacción del premio, reconocimiento o compensación a la maravilla del tecleado, al lento chorreo de letras encadenadas, al milagro de poder expresarte y que los demás entiendan, entonces el arte desaparece, el gusto te abandona y la vocación se corrompe con la plaga del beneficio, el billete y la cuenta corriente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien mirado, lo del premio lo deseaba más por mis padres, para que vieran que sé hacer lo que me gusta y que hay alguien lo bastante tonto para pagarme por ello... Pero supongo que no es posible. Además, los triunfadores aparecen, en la solapa, con sus largas descripciones personales: licenciados, doctores, investigadores, expertos masterizados, catedráticos, experiencia docente, publicaciones, etc. ¿Qué dirían de mí, del autor, en caso de ganar el concurso? Se limitarían, seguramente, a poner mi fecha de nacimiento, decir que me gusta mirar el cielo, sentarme con mis amigos, hablar de todo lo que nos importe, escribir memeces (como ésta...) y leer hasta quemarme las pestañas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo estudios (yo sólo poseo &lt;em&gt;aprendizajes&lt;/em&gt;...), ni títulos (suelo tirarlos a la basura...). Aborrezco tanto estudiar que incluso siento la filosofía (que me atrae como una voluptuosa ninfa abierta de piernas esperando mi epifanía líquida) marchita y privada de encanto cuando se me obliga a seguir la enseñanza universitaria establecida; y sólo recupera su belleza y misterio al coger, en el momento que me dé la real gana, sus fabulosos volúmenes, sin esperar nada más a cambio que el placer de descubrir, e interpretar, las intrincadas y racionalmente exhuberantes argumentaciones... Por eso no estudio... porque me cansa no aprender, sino sólo memorizar. Tiempo vacuo, perdido, soso y estúpido. Y luego podrán venir los ceros, los insuficientes, las segundas matriculaciones (o terceras, o...), pero yo seguiré siempre igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo a la azotea de la casa, me espatarro cuán largo soy (y lo soy bastante...), con un cojín bajo la testa, con músicas pegadas a las orejas y un gato al que atrae la idea de dormitar cerca de ellas (oigo un ronroneo, siento un ligero rozamiento peludo...), me acomodo, cruzo las manos sobre mi barriga, y empiezo a contemplar: nubes que avanzan y se detienen, evanescentes; soles brillantes que abrasan la mirada; aviones que dejan rastros extraños en el cielo; halcones que surcan el azul y se dejan llevar por los ascensores de aire; una media luna perfecta que oculta mil secretos en su superficie de polvo más antigua que todo ser...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, mientras todo ello sucede, mientras repito la ceremonia casi todos los días (adjunten también caminatas, películas, lecturas, miradas a las chicas guapas [pero no a las sólo que aparentan serlo...], charlas con seres queridos [a tu lado o a miles de kilómetros] y alguna cosilla más...), mientras todo ello sucede, digo, me voy citando cada día con una recién aparecida en mi vida, a la que estimo como si la conociera desde siempre, y la voy mimando, limpiando, adecentando, poniéndola bella y dándole todo lo que necesita... Una amiga que ya ha entrado a formar parte de mi existencia (y yo de la de ella), y con la que espero correr algunas juergas en la carretera dentro de bien poco... Juergas, digo, sí, pero de las mías... no se me malinterprete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, una amiga que poco me ha costado conseguir. He tenido que pagar, desde luego, no porque su amistad sea comprada, sino porque estaba encadenada en una sucia casa de compraventa y su amo exigía dinero a cambio de su libertad. Y sentía que me llamaba... que me pedía a gritos librarla de su cautiverio. Y no pude resistirme. Ahora vive junto a mí, y aguarda brindarnos aventuras inconcebibles... Y lo hará mejor que con cualquier otro, por agradecimiento, porque la he salvado de unas garras avariciosas, y sabe que conmigo está a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así llevo dos meses, mirando la parra, absorto, haciendo pequeños planes, ignorando mis obligaciones y paseando de continuo con mis devociones, con el otoño dentro de mí, recogido, pero despierto, con el zurrón casi lleno (es lo que tiene no dejarse atrapar por los bancos, y ello aunque no recoja billetes desde hace más de un año...) pese a mis gastos, olvidando el futuro lejano y pensando en el ahora (al contrario que he hecho casi siempre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Irresponsable? No, ocioso, en el sentido magno de la expresión, por poseer tu tiempo y emplearlo como mejor te plazca, sin ataduras, sin ligas ante nadie (ni siquiera ante ti mismo). Luzco como un ermitaño, desde luego, porque el euro nunca se destina a la estética, sino al esteticismo, porque no debo dar las gracias a ningún capo, a ese jefe henchido de peloteos, y porque al sentirse ocioso uno deja de lado las chorradas de esta vida moderna y llena de lo vacío, y empieza a saborear cómo es el vivir sin exigirse nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y uno sólo puede crecer enmedio de la quietud, en un paisaje que deje que respires a tu aire, que no reclama nada, que es y está y evoluciona a su ritmo. Ociosidad no es sinónimo de pereza, de aburrimiento, de sentarte en la butaca ante la tele, sino de percepción, de sentimiento, de gozo, porque abre las puertas del universo que se complace ante sí mismo, y no del que siempre pide y reivindica. Éste universo está podrido, lo han podrido los hombres con sus ansias de crecimiento sin fin, de ganancia sin término. El dinero, el mismo con que he liberado a mi amiga, es el responsable, pero sobre esto ya se hablará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dijo ya Stevenson (claro): "&lt;em&gt;Y para qué, Dios mío, tantos afanes? ¿Cuál es la causa por la que amargan sus vidas y las de otros? Que un hombre pueda publicar tres o treinta artículos al año, que pueda o no terminar su gran pintura alegórica, son asuntos de poca importancia para el mundo&lt;/em&gt;". Que un hombre sea licenciado, gane millones, sea un atleta del ADO, maneje la política de un país, o se envilezca cada mañana sentado en su oficina amasando peniques... ¿tiene alguna relevancia cósmica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es la estafa: creer que debemos hacerlo. Sentir que si no, perdemos la dignidad, la humanidad. Quien no sabe qué hacer con su tiempo no es un ocioso; es un torpe. Quien sabe cómo gestionar (perder) el suyo es un sabio. El tiempo es nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quien no lo tiene es el esclavo, el indigno, y el inhumano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-4210914725837033223?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/4210914725837033223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=4210914725837033223' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4210914725837033223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4210914725837033223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/11/ocio-del-tiempo-distracciones.html' title='Ocio del tiempo (distracciones)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TOJKktmyHoI/AAAAAAAABMc/9YGWsoAmYGE/s72-c/DSCF0855.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2558154324311226149</id><published>2010-10-25T19:29:00.004+02:00</published><updated>2010-10-25T19:43:01.128+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>La (auténtica) modestia</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TMW-ud0VLpI/AAAAAAAABMA/U7BAr8vtv_A/s1600/DSCF0966b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532037422781902482" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TMW-ud0VLpI/AAAAAAAABMA/U7BAr8vtv_A/s320/DSCF0966b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rufo Quinto Curcio, siglo I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2558154324311226149?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2558154324311226149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2558154324311226149' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2558154324311226149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2558154324311226149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/10/la-autentica-modestia.html' title='La (auténtica) modestia'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TMW-ud0VLpI/AAAAAAAABMA/U7BAr8vtv_A/s72-c/DSCF0966b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8904399529674322314</id><published>2010-10-16T14:47:00.008+02:00</published><updated>2010-10-16T15:50:42.157+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Confía sólo en ellos...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TLmkkleM4KI/AAAAAAAABLc/NrgKr2J9e3M/s1600/DSCF0383.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5528630966015025314" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TLmkkleM4KI/AAAAAAAABLc/NrgKr2J9e3M/s320/DSCF0383.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en quienes te miran a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en quienes te escuchan sin pensar ellos mientras tú hablas (es fácil saberlo, sus ojos ausentes y apagados les delatan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en quienes no tratan de conseguir algo para su propio beneficio (también es fácil saberlo, sus ojos brillantes y avariciosos les delatan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en quienes te abrazan sin esperar nada a cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en quienes brindan lo que necesitas y no quieren que les des nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sobretodo, sólo en quienes están contigo sin necesidad de palabras, gestos, ni hechos: quienes no precisan llenar la ausencia de sonidos con las primeras, la ausencia de contacto con los segundos, y la ausencia de actividad con los últimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos quienes, sólo con tenerte a su lado, ya lo ofrecen todo, son en quienes merece la pena confiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscádlos; son el tesoro que sostiene la estructura del mundo, el sentido del universo, y el destino de la Humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ellos, sólo por ellos, ya merece la pena vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8904399529674322314?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8904399529674322314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8904399529674322314' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8904399529674322314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8904399529674322314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/10/confia-solo-en-ellos.html' title='Confía sólo en ellos...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TLmkkleM4KI/AAAAAAAABLc/NrgKr2J9e3M/s72-c/DSCF0383.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5838604053422326162</id><published>2010-10-07T21:35:00.007+02:00</published><updated>2010-10-07T22:42:54.092+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recuerdos'/><title type='text'>Cinco años (el sueño y la pesadilla)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TK4hhOTJujI/AAAAAAAABKs/kSvvk6jwOnQ/s1600/DSCF0756.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525390647488002610" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TK4hhOTJujI/AAAAAAAABKs/kSvvk6jwOnQ/s320/DSCF0756.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, justamente hoy, se cumple un lustro desde aquel 7 de octubre de 2005, tan maravilloso como fatídico, que marcó -quizá para siempre- el camino a seguir de cierto ermitaño andarín y desgarbado, el mismo que tras cinco años esto escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue, a partes iguales, un día de emociones fuertes. Yo montaba, por vez primera, a lomos de un caracol con ruedas, que me habían prestado unos tipos feos a cambio de una módica cantidad. Surcaba la carretera con prudencia, ya que el cacharro medía más de seis metros por casi tres de alto, y yo nunca había ido a los mandos de algo mayor que mi querida "caixeta". A mi lado, el amigo, el que siempre está y es, miraba el paisaje y pensaba en lo que nos podía esperar durante cuatro días de pérdida por las rutas de la España profunda. El caracol avanzaba, el miedo se perdía, y empezaban las emociones. Aquel monstruo iba solo, y nos llevaba quién sabía adónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que dejábamos atrás tierras conocidas, mi madre, obsesa de la lejía y el estropajo, subía en casa a una de esas pequeñas escalerillas de tres peldaños para alcanzar el plafón de luz y arrebatarle el polvo acumulado en las últimas veinticuatro horas. Hizo un pequeño esfuerzo, estirando demasiado la pierna para limpiar también la cadena que enlazaba el trasto con el techo, y exactamente en ese momento (mientras yo conducía en busca de mí mismo a través de las estepas castellanas, contento e ingorante), su pie perdió apoyo y se fue al suelo, haciendo descansar todo el peso de su cuerpo sobre la tibia y el peroné, que se pulverizaron en mil pedacitos. Cuando justo iniciaba yo la aventura, mi madre iniciaba su drama. Pocas posibilidades había de que pudiera volver a caminar bien (los traumatólogos aseguraron que nunca habían visto huesos astillarse, hacerse añicos, de esa forma...); la cojera, dijeron, quedaría para siempre. Pero no; se equivocaron. Cuando mi madre sale hoy a la calle y calienta el "motoret", como le digo cañirosamente, incluso a mí mismo me cuesta seguirle el paso. Por suerte, cuántas veces se equivocan los médicos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras atravesar los secos y amplios terrenos centrales, y después de la visita obligada a la ciudad del bohemio por excelencia, llegamos nosotros dos a O cebreiro y se nos vino la idea loca de "secuestrar" el caracol, decirle a los feos aquellos que nos lo habían robado, y emprender un viaje por toda Europa sin que lo supieran... Una tontería, claro; nos hubiesen pillado enseguida, si hubiésemos tenido huevos para hacerlo, algo que fue el caso, desde luego. Pero a esa idea loca le siguió otra que no lo era tanto (o no lo parecía, al menos). Allí, descansando en el lomo de una montaña baja tapizada de hierba, y mientras la lluvia arreciaba afuera y la niebla llenaba los valles, le hice una promesa al amigo: le dije que la próxima vez que me situara a los mandos de un caracol con ruedas ya no sería un arriendo temporal, sino una posesión para siempre. La próxima vez, aseguré, el caracol sería &lt;em&gt;mío&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, siendo sincero, me arrepiento por emplear tales términos posesivos. Yo nunca &lt;em&gt;poseeré&lt;/em&gt; nada, nunca &lt;em&gt;tendré&lt;/em&gt; nada, nunca nada será &lt;em&gt;mío&lt;/em&gt;. A todo caso, aquello que sea formará parte de mi vida -o yo de la suya, si la tiene-, y eso será todo (que, a fin de cuentas, es lo que importa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La promesa se las traía, porque a mí trabajar (ese trabajo que nunca me hace sentir nada, que no hace que viva, sino que muera lentamente...) siempre me ha causado sarpullidos, accesos de fiebre y diarreas estratosféricas. Y porque, a la sazón, mi cuenta corriente no mostraba más que cifras de tres dígitos... Cómo iba a arreglármelas para sacar adelante el juramento era entonces algo aún nebuloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La promesa ha vivido, expectante y paciente, hasta el momento en que pudiese dejar de serlo y transformarse, cambiar de un "será" en un "es". Al mismo tiempo que celebramos (porque ella, mi madre, está viva, coleando y rebosante de salud) los cinco años de aquel trágico hecho, que por poco descuartiza mi vida en un agobio de tareas domésticas inacabables, la promesa ya no existe. Ya no habrá más "queda poco", "cuando venga quizá podríamos...", "¿adónde iremos cuando al fin llegue?", porque eso pertenece ya al pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea buena o mala la elección, haya acertado o sea una ruina, el sueño se ha roto. No más esperas, no más tiempo de interludio. Fin del sueño; la (nueva) realidad manda. La pesadilla ya pasó; sólo queda el recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adelante: carretera y manta (y caracol), cielo abierto sobre nuestras cabezas y horizonte despejado ante nuestros pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días y arrancamos. Unos pocos preparativos, mirar algunas cositas básicas, y a la calzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya huelo el aroma a asfalto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5838604053422326162?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5838604053422326162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5838604053422326162' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5838604053422326162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5838604053422326162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/10/cinco-anos-el-sueno-y-la-pesadilla.html' title='Cinco años (el sueño y la pesadilla)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TK4hhOTJujI/AAAAAAAABKs/kSvvk6jwOnQ/s72-c/DSCF0756.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5565077484760189249</id><published>2010-09-23T15:22:00.004+02:00</published><updated>2010-10-07T22:38:32.050+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>La gente (tres diatribas)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TJtarsknZhI/AAAAAAAABIg/-rmPQuu1grQ/s1600/DSCF0762b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 213px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5520105475018286610" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TJtarsknZhI/AAAAAAAABIg/-rmPQuu1grQ/s320/DSCF0762b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego preguntan por qué me distancio tanto de la gente. Por qué me aparto de las muchedumbres, de las multitudes, pero también de individuos particulares, en singular. ¿Será porque todos me desagradan, me repugnan, incomodan y hastían...? ¿Todos? Bien, todos no, pero sí su práctica suma. A quien le joroban los perros o las arañas habla de su desprecio hacia ellas en genérico, aunque a veces encuentre graciosas las telas y sus hacendoras o los simpáticos coleteos de un cánico juguetón. No podemos meter a todos dentro del mismo redil, pero convengamos en que la mayoría comen la misma... hierba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es inadecuado juzgar a las personas por una única acción, pero voy a hacerlo de todos modos. Aunque peque de presuntuoso y tendencioso, aunque deba soportar algún que otro guantazo... En ocasiones uno debe sacar la malicia, la saña, y darle barra libre. En último término limitándola a estos contextos es inofensiva, porque tu ira surge de ti y nunca llegará a ellos... No hay deseo de hacer daño, sólo de dejar constancia de tu malestar. El misántropo necesita de la sociedad para cabrearse y saciar su sed de cólera, para saberse vivo, lanzando pullas a las huestes gregarias. Ése no es nuestro camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, ofreceremos ahora tres presentaciones humanas execrables halladas en respectivos sábados consecutivos (prometo otros tres de excelsos encuentros en un futuro próximo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno: me la encontré en medio de la calle. Tiene dieciséis años, ha salido mujer, y es mi prima. Apenas la veo, por la gracia divina. Pero en ocasiones tropiezo con su figura, a medio hacer todavía. No es muy agraciada, mas con las toneladas de pintura que acumula en su rostro lo disimula bien. Se enfunda en pantalones ajustados, el escote se abre generosamente y percibes germinales señales de senos. Advierte mi presencia desde lejos, me mira de arriba abajo, sin decirme nada, y en su cara empolvada y coloreada aparece una mofa por mis pintas (pantalón corto, sandalias, camiseta de tirantes, mochila a la espalda...), desacordes con el espíritu del sábado nocturno. Le acompaña un monigote de feria cabeza de repollo, muy molón él, que la estrecha hacia sí y se enroscan ambos en una algarabía de lenguas y babas. Yo agacho la cabeza un instante, y para cuando nos encontramos, vuelvo a mirar, para saludar (es mi prima, después de todo...), pero ella pasa de largo sin decir nada, sin importarle nada, sin ser nada yo para ella. Ella, esa mocosa que ha nadado en mi piscina, jugado con mis juguetes, a la que veo todas las putas comidas de Navidad con el pelo sobre su frente, engullendo a la espera de los billetes, esa mamarracha impúber no se digna ni siquiera a cabecear para saludar a un familiar. ¿Qué clase de subnormal es? ¿No se merece que el próximo día 25 de diciembre sirva yo el puchero y se lo derrame todo muy bien sobre su testa perfumada y a la moda, y que acabe su faz desecha en una sopa caliente de arroz y garbanzos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos: estaban un par de amigos, dos hermanos, debatiendo sentados tranquilamente en un banco cualquiera de un parque cualquiera de una ciudad cualquiera. Las palabras se referían a física cuántica, a proyectos literarios y a viajes futuros tras el rastro de las estrellas y los crepúsculos. Nada raro en ellos. Entonces, mientras hablaban, se acerca un cerdo pigoso, una bola de sebo tan impúber como lo es mi prima, y, con los ojos vidriosos por el porro, les pregunta a aquellos dos si estarían en disposición de luchar con uno de su pandilla, asentada en otro banco del parque y cuyos miembros miraban expectantes. Los dos hermanos responden que no, que no están nada dispuestos (lo suyo son las “luchas dialécticas”, dice uno, aunque duda que el puerco sepa qué óstias significa eso...). Entonces, cuando el animal chilla a los suyos que no habrá patadas ni puñetazos, aquellos empiezan a acercarse. Y empiezan a incordiar. Uno hace gala de sus músculos, otro les impulsa a la lucha, y el cerdito pregunta qué llevan los dos amigos en sus mochilas... Hay un momento de inseguridad, los hermanos creen que acabarán de todos modos con sus dientes en el suelo. Pero la sangre no sale de sus cuerpos. La droga no es tan fuerte, y el lerdo vigilante del parque pronto regresará. Así que abandonan la intentona, no sin antes el &lt;em&gt;piggie&lt;/em&gt; pedir, reclamar y ordenar a los dos aturdidos amigos (“¿sois maricones?”, les suelta también) algún euro para costearse la merienda. Ante la nueva negativa, esta algo más enérgica, se despide de ellos con un “Me cago en tus muertos”, y el cerdo maloliente se retira echando vistazos para tratar de encontrar otras víctimas propiciatorias. ¿No merecían, en efecto, una buena tunda? ¿No hubiera valido la pena romperle algún hueso a ese gorrino, restregarle su gorda cara por el suelo hasta que pidiera clemencia? De no haber sido los dos amigos un par pacífico y poco dado a las reyertas –quizá por eso trataron de luchar con ellos, porque eso &lt;em&gt;se ve&lt;/em&gt;– el hospital hubiera engrosado sus listas de pacientes aquel sábado por la tarde. ¿Quién coño creyeron que eran para interrumpir el sagrado discurso entre los hermanos? ¿Es eso lo que suelen hacer los quinceañeros, es su razón de ser, su actividad usual en cuanto se reúnen en pandillas y fuman un poco? ¿Qué harán, pues, a los veinte? ¿Y a los treinta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres: Juanma tiene treinta, ya. No busca peleas; busca dinero. Vende una casa rodante. Antigua, sencilla, pero encantadora. Pone un anuncio en Internet. Hay uno que lo ve antes que nadie –yo–. Quedamos conformes para esa tarde. Me hago los cien kilómetros que separan nuestras casas para echar un vistazo y, si convence, quedármela. En principio, la cosa promete. Una vez allí se confirma mis sospechas. Pero él desconoce dos o tres cuestiones importantes respecto al vehículo. Nos despedimos diciéndole que ya le llamaré en breve para que me resuelva las dudas y, tras un tiempo de reflexión, decirle si me interesa finalmente o no. Vienen unas personas de Elx, también para verla. Yo no me preocupo: soy el primero, tengo el derecho de hablar antes con el propietario. Y, en función de lo que yo decida, los demás tendrán o no el caramelo. Así que vuelvo tranquilo a Gandía, esperando la respuesta a mis preguntas. Pero Juanma es un cabrón, un pesetero, un payaso irresponsable: en cuanto aquellos del sur presentan una señal, se vuelve loco y les apalabra el caracol. ¡¡Y luego me llama para decírmelo!! Como si te dijera: “mira, te he tomado el pelo, pero no lo hago sin contártelo”. Su suerte fue vivir en Sagunto, y no más cerca. Los gitanos al menos iban con su verdad por delante, y sabías a lo que atenerte. Con Juanma todo parecía bastante sensato, un mundo de razonable bondad, de madura amabilidad; mas todo era falso. Como su sonrisa, como su persona. Éste también merecía unos azotes, una buena zurra. Arrancarle algún diente, y que volviera a su casa, con su hija y su mujercita, con el labio partido y un moratón en el ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí o no? ¿Están este energúmeno aprovechado, aquellos idiotas musculitos y la cenicienta teñida y de rostro mugriento en disposición de ser pisoteados con nuestras botas de clavos y vapuleados con mazas y garrotes? ¿Qué carajo sucede los sábados por la tarde y al nacer la noche? Da la impresión que hay un efluvio brotando de la tierra que infecta las mentes de la muchedumbre, y los trastorna en un momentáneo episodio de memez e imbecilidad. ¿O es un estado permanente? ¿Son todo tan gilipollas como aparentan? ¿O el gilipollas soy yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué espero para el próximo sábado al atardecer? ¿Otra muestra más de la estupidez social? Sí, desde luego. Ya no van a sorprenderme. Lo espero todo. Todo lo peor. Que me rompan los huesos, que se mofen de mi desgarbo, que traten de engañarme. A mi ya me da igual. Ya conozco a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siento muchísimo, pero por mí que se mueran todos &lt;em&gt;ellos&lt;/em&gt;. No son nada. Sólo me importan los &lt;em&gt;míos&lt;/em&gt;, que son los que valen, los que cuentan, los que comparten, y los que te abrazan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os quiero. Sabedlo. A &lt;em&gt;vosotros&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;vosotras&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los demás, que les parta un rayo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5565077484760189249?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5565077484760189249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5565077484760189249' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5565077484760189249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5565077484760189249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/09/la-gente-tres-diatribas.html' title='La gente (tres diatribas)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TJtarsknZhI/AAAAAAAABIg/-rmPQuu1grQ/s72-c/DSCF0762b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8730218109568795084</id><published>2010-08-23T15:12:00.004+02:00</published><updated>2010-08-23T15:26:09.333+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>El día</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/THJ0Zt5adJI/AAAAAAAABIA/hh6JS0J87WA/s1600/DSCF0639b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508593279393494162" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/THJ0Zt5adJI/AAAAAAAABIA/hh6JS0J87WA/s320/DSCF0639b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto a las siete y media. No trabajo; no estudio. “&lt;em&gt;Qué gos eres, qué gos&lt;/em&gt;...” me suelta mi hermana cuando viene a visitarme. Bueno, quizá sí, pero así me gusta la vida: perro o no, yo sólo vivo. Y así, hasta cuando pueda; hasta que el plato esté vacío, o la soga rodee mi cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale el sol. Salva las montañas de levante y aparece, rutilante. Augura un buen día. Otro más. Me desperezo bajo su luz. El gato aparece por lo bajo, refregándose. También él está dichoso; Ra lo enciende todo. Tenues nubes se esparcen por el cielo. La luna se dirige a las catacumbas del mundo, mientras éste abandona su escondrijo nocturno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zumo refresca mi gaznate. El pedazo de pan, de ayer, le acompaña. Como mientras el gato palpa con su zarpa una hormiga que transita por los suelos. El sol sube, un poco más. Ya calienta. Hoy nos espera bochorno, mas a un paso tengo la alberca. Diminuta, pero lo justo para el refresco diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarro la hamaca, los libros y empiezo la marcha. Foucault pesa, quema, languidece. Estimula, sí, pero a pequeños sorbos. Cuesta, las palabras se arrastran, debo parar cada poco. Trago, pero el digerir me atormenta. Ortega, por el contrario, no falla, nunca decepciona. Podrás concederle la razón, o no, pero jamás aburre. Y siempre ilustra, muestra, exhibe un lenguaje, un poderío fraseológico sublime, inimitable. Y todo bien dicho, claro, manifiesto. Será difícil; pero no te engaña. Lo entenderás, aunque no quieras. Así son los maestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, con la mente tersa por la brisa matinal y enriquecida con las gramáticas ajenas, conecto el aparato. Me quedan un par de capítulos por escribir; y tengo un par de semanas, tan sólo. Debo terminarlo. Es una obligación autoimpuesta. Nadie me lo pide; pero yo me lo exijo. Exprimamos un poco la mollera; demos algo de urgencia a la palabra, como si la próxima comida dependiera de ello. No es así, pero hagámoslo. Hagamos un &lt;em&gt;tour de force&lt;/em&gt;, y a ver si, tras la carrera, merece salvarse algo. Si no, ya habrá tiempo de volver a la &lt;em&gt;basseta d´oli&lt;/em&gt;, la quietud vital, el vivir lánguido. Pero, ahora, metamos caña al ser. Y después, lo que venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reclaman. Primero la madre: “&lt;em&gt;Pon un poco de pasta ahí, hijo, que yo no llego&lt;/em&gt;”. Desgracias de ser un larguirucho... Estiro el figura desgarbada, pongo el pegote de masilla, un pedazo me cae cerca del ojo, y relleno el agujero. “¿&lt;em&gt;Algo más&lt;/em&gt;?”, pregunto. “¿&lt;em&gt;Cuando vas a por el yayo&lt;/em&gt;?”, me pregunta ella a su vez. Y, ¡óstias!, sí, casi me había olvidado del viejo... Así que dejo la pantalla iluminada con mis impertinencias, me visto en un santiamén y subo al coche. Arranco y se para. “&lt;em&gt;Bieeennnn&lt;/em&gt;”, me digo. Nació en el 93; supongo que le queda poco, ya. Luego, contacto de nuevo. ¿Sí? Sí, ahora vive otra vez.. Salgo pitando, alguien hace sonar el claxon detrás de mí. Algún tocapelotas, seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a la huerta. Él me espera bajo la higuera. Lo de siempre: sombrero de paja, esos pantalones de fontanero, 88 años y una vida que parece eterna. Lleva un par de pequeños cestos con higos, verduras y hortalizas. Y ya ha recolectado las sandías. Se suponía que debía hacerlo yo... En fin, las cargo en el maletero, contemplo aquella tierra tan trabajada, tan llena de todo, de tanto alimento para el cuerpo y el espíritu, y le llevo a su casa. Saludo a mi abuela, que baja a recibirnos. “&lt;em&gt;Gracias, gracias&lt;/em&gt;”, me suelta. No las merece, en absoluto. Sólo por el olor al terruño iría a todas horas allí; quizá por eso mismo él, mi abuelo, también lo haga. Porque no hay nada como vivir cerca de la tierra, de una tierra que moldeas con tus manos y que, a continuación, brinda el nutrimento para que sigas vivo y disfrutes de su pitanza. A cambio de un poco de transpiración y dedicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descargo e introduzco las inmensas sandías (unas quince, que pesan más de diez quilos cada una) hasta su lugar de reposo. Él, el abuelo, en el trayecto, no para de repetirme: “&lt;em&gt;Y eso sólo con ocho matas, y además están como el azúcar de dulces&lt;/em&gt;”... Le brillan los ojos; se le ve contento, aunque me dice que éste es el último año que planta nada. “&lt;em&gt;Demasiado trabajo&lt;/em&gt;”, asegura, mientras se seca el sudor y de la frente y se planta la gorra en su pelada cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez el próximo año deba hacerlo yo. Soy el único que puede (por motivos laborales, se entiende), y el único al que puede interesarle (por motivos vitales, se entiende). Pero él, mi yayo, no es buen maestro; como Ortega, es sabio, pero no sabe enseñar como lo hace éste. Bien, ya me las arreglaré, supongo. La tierra es mi próximo lugar de trabajo (y de deleite). Ya se verá, ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo en la casa bajo el Molló, el bálsamo de la balsa, la gracia del agua. Salgo nuevo, chorreando bienestar. La comida rellena mi estómago vacío, carga las pilas de energía y amodorra el organismo. La siesta dura veinte minutos, pero parece la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún queda medio día por delante. Caminaré algo, tomaré un refrigerio, cazaré algunas zarzamoras, echaré un guiño al sol, perseguiré al gato, soñaré con la que perdí y continuaré dándole a las teclas, en busca de la idea, la palabra, la frase, el párrafo y la página. Y, hacia las ocho, me sentaré en las escaleras, como hago siempre, y veré el adiós de la divinidad. Y así sucesivamente... Un día tras otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué más pedir? Creo que nada. O puede que, tal vez, tal vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...¿A ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8730218109568795084?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8730218109568795084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8730218109568795084' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8730218109568795084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8730218109568795084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/08/el-dia.html' title='El día'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/THJ0Zt5adJI/AAAAAAAABIA/hh6JS0J87WA/s72-c/DSCF0639b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-9165908110722008506</id><published>2010-08-09T17:19:00.006+02:00</published><updated>2010-08-09T17:39:31.912+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Noches...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TGAdaSD2LmI/AAAAAAAABH4/cDh2r5KwmDo/s1600/DSCF0686b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5503431082008522338" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TGAdaSD2LmI/AAAAAAAABH4/cDh2r5KwmDo/s320/DSCF0686b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábado por la noche. Casi las diez. Oigo cornetas de ritmos repetitivos brotando de vehículos que circulan a toda velocidad por la carretera. Más cerca, grupitos de gente moderna atraviesan la calzada persiguiendo garitos y antros de moda. No los veo; los presiento. “Pero qué borregos”, me digo, y al instante siguiente: “Olvídalos. Tienen lo que quieren. Como tú. Después de todo, no hay tanta diferencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, es cierto. Cada cual persigue su sueño, elige (es un decir, pero este es otro tema...) sus movidas y vive según ciertos principios. Mejores o peores. No me cabe duda de que todos escogemos lo que pensamos que nos más conviene. Algunos acertarán; otros sólo creerán que lo han hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo hay una (bien, hay mil, pero dejósmolo...), una diferencia que no separa, y un “pero” que les tengo que reprochar: que no se enteren de que hay algo más que hacer, que lo hecho por ellos no es imperativo en absoluto, que existen otros modos de vivir ese lapso de tiempo. Porque sentía una ligera escozor cuando, en años juveniles (y aún en los que no eran tanto), me preguntaban a menudo si yo “salía”, si iba “a algún sitio” los viernes y sábados noche. A veces respondía con un molesto y simple “no”, otros les aseguraba que aquello no me iba nada, que lo encontraba aburridísimo (rostros estupefactos, sonrisillas de suficiencia y, enseguida, te encontrabas a solas...). En pocas ocasiones la conversación seguía y alguno, tontorrón a más no poder, demandaba una explicación: porque claro, si no ibas allí y hacías“eso”, entonces ¿qué óstias hacías un sábado noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos ejemplos: Leer, escribir un poema (o un texto como éste...), disfrutar de alguna película, cenar con alguien que te importe (o no), echar un polvo (pero sin ritual previo), pasear por un camino no iluminado, conversar con un amigo o amiga (pero no charlar ni chismorrear, sino conversar, sacar las entrañas para que el otro las examine y decida si vales la pena o no eres más que una mierda...), contemplar la Luna (no un minuto, sino tres horas, sentirla, amarla, penetrarla...) o las estrellas (pensar en ellas, recordar que eres ellas, notar cómo están en ti...), no hacer nada (pero nada en absoluto, nada de nada, para saberlo todo y ser consciente de TODO), sentarte a tu lado (¿se puede?) y estar al tanto de lo que hay “aquí” (allí), mover las figuras del ajedrez hasta que se configuren en algo con sentido (y leamos sus mensajes), dar vida a las piezas del puzzle, ver las artimañas de la araña o los brincos gatunos tras los ratones, extasiarte ante el rumor del viento, observar el ondular de la parra mientras sueñas despierto, anhelar una presencia tanto hasta que sientas dolor, rememorar ese pasado perdido que te hizo hombre (o mujer), abrir los trémulos brazos hacia lo alto (no hacia las montañas ni las estrellas, sino hacia lo que está aún más allá, lo que está más allá de todo y de ti...) y sentirte unido, cosido al mundo, amado por él, y saber que nunca estarás solo, aunque siempre lo estés...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así hasta mil cosas más. O mil millones. Poned una moneda en el tocadiscos, y elegid vosotros. Entonces el tontorrón cierra la boca (la había abierto mientras duró nuestra respuesta...), asiente con su cabezota y empieza a comprender el “algo más” que hay, aquí y en todas partes, además de lo que él supone que “debe” hacerse el viernes y sábado por la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soporto muchas cosas, hasta la mayor imbecilidad posible, pero no que un petardo quinceañero ignore esto, que su mollera fofa y aún poco densa no entienda que lo decidido por él no pasa de ser una opción, no “la” forma de vivir la juventud. Y aún más asco da que, después, los cochinos seriales televisivos (españoles, quiero decir) reproduzcan hasta el vómito el cliché juvenil (la juerga y el mogollón, el alcohol y el sexo, como sus señas de identidad), mientras la otra juventud, esa que existe sin hacer ruido, sin romper contenedores o emplear armas blancas, que no acude a la llamada del poder ni la chusma, esa que disfruta sus noches de mil modos diferentes (y uno puede ser, y es, acudir a las catedrales del histerismo, de vez en cuando), esa otra juventud pasa desapercibida, sin que nadie la oiga (aunque tanto diga, y tanto tenga que decir). Aunque merecía ser escuchada, quién sabe si quizá en su silencio esté su fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una elección vital jamás debería degenerar en dogmatismo, en el fanatismo propio de los intolerantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya son casi las doce. Les oigo en la distancia. Ellos a mí no. Salen a la calle; subo a la terraza. Se besan, saludándose; miro al gato, que dormita silencioso. Buscan afanosos con la mirada un rostro cómplice; contemplo las luces que brillan sobre mi cabeza, buscando un guiño. Cierran la puerta, al entrar en el antro; cierro yo también la mía. Apago las teas; ellos las encienden. Cierro los ojos; ellos hacen brillar los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábado noche. Tienen lo que quieren; tengo lo que quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-9165908110722008506?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/9165908110722008506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=9165908110722008506' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/9165908110722008506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/9165908110722008506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/08/noches.html' title='Noches...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TGAdaSD2LmI/AAAAAAAABH4/cDh2r5KwmDo/s72-c/DSCF0686b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3481161634174613767</id><published>2010-08-02T09:44:00.005+02:00</published><updated>2010-08-09T17:25:40.693+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Empleo y plata</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TFZ38RX3C_I/AAAAAAAABHw/XUcC8iMRG7Q/s1600/DSCF0607.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5500715872218975218" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TFZ38RX3C_I/AAAAAAAABHw/XUcC8iMRG7Q/s320/DSCF0607.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar sin trabajo, visto con los ojos de otros, sería una tragedia; para mí es la gloria, el cielo, el paraíso total. Vale, no agrando la cuenta, no pasa moneda alguna por mis manos y el fajo se reduce sin parar... Pero no importa; así lo prefiero. Veranos atrás la pasta se amontonaba poco a poco y yo no podía vivir (achaques, diarreas, mal genio, hastío...); ahora que no la veo, que he dejado de perseguirla y empieza a desaparecer lentamente, todo recupera lo mejor de sí mismo, y uno puede centrarse en el cuento de vivir. Y, sólo entonces, este chiste que dan por llamar vida vuelve a tener gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lo de siempre, ya se sabe: la gente no sabe vivir sin trabajar; pero yo si trabajo nunca sé cómo vivir. No importa lo que haga (peón industrial, recepcionista, repartidor...); el estómago lanza maldiciones, la &lt;em&gt;rebelio carnis&lt;/em&gt; se pone en marcha y acabo desencajado, arruinado y deshecho. Una porquería de hombre, un renacuajo, un pordiosero. Me pierdo y sólo sé que me encontraré cuando todo acabe. El mundo (este, el que nos dan, no el de verdad, el que está ya hecho para disfrutarlo) no es para mí. Yo sólo quiero vivir, no que me aten a la silla eléctrica y pidan, encima, que yo mismo apriete el botón...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos (ya sabemos quiénes son) tienen su mente puesta en el de “nueve a cinco”, las vacaciones, la “educación” (¡ja, ja y ja!) de sus hijos, las puñeteras facturas y los préstamos a devolver, el añorado carruaje nuevo, el dilema de la decoración del pisito... Y, claro, todo ello requiere trabajo, detenerte en nóminas, cobros, pagarés y recibos. Cavilas cómo puedes trabajar menos, ganar más, pagar lo mínimo, pero sin parar jamás, sin dejar que pase un tiempo improductivo, baldío en capital y huérfano en ganancias. Y entonces, sin darte cuenta, ya te han pillado, te han cogido bien por los huevos y te amarran para no soltarte de ningún modo. Y tú, sin casi quererlo, arrastras a tu familia, a esos que tanto dices que quieres, al mismo hoyo, a la misma mierda, los embadurnas bien de por vida con ella, y cuando están a punto de clavar las últimas tachuelas en tu ataúd, sonríes, te despides con un “adiós” sentido y esperas que todo les vaya muy bien. Sí, muy bien señor mío, así se hacen las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, tal vez en el más allá, lo sepas. No todo, sólo una parte, pero la que importa: que nada valía tanto la pena como la vida. Y que lo que tratamos de obtener para llenarla, ponerla guapa y darle un toque de carmín, convirtiéndola en una estrella de cine, no era más que un repugnante disfraz, para cubrir su rostro, y que no pueda mirarnos directamente. Eso no es la vida, es un circo. Y el circo, aunque fabuloso y romántico, es falso. Como falsos somos algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trapo no es nada. El motor no es nada. El ascenso no es nada. El botín no es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las estrellas lo son todo. La Luna lo es todo. La araña lo es todo. La sonrisa (auténtica, no demacrada, no brotada de la impostura) lo es todo. El abrazo de un niño lo es todo. La caricia de la (o del) amante lo es todo. El incienso de una iglesia lo es todo. La ladera de la montaña lo es todo. La silueta de un cuerpo desnudo lo es todo. ¿Sigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvídalo, y hazlo olvidar. Que no vale nada, que no es nada. Que no te pille. Ni a los tuyos. No huyáis nunca, pero ignoradlo siempre. No le escuchéis. Viene a por nosotros. Unos caerán. Sufriremos, pero a lo mejor podemos ganarle, algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que, quizá, tú también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3481161634174613767?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3481161634174613767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3481161634174613767' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3481161634174613767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3481161634174613767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/08/empleo-y-plata.html' title='Empleo y plata'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TFZ38RX3C_I/AAAAAAAABHw/XUcC8iMRG7Q/s72-c/DSCF0607.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-4167694167744027319</id><published>2010-07-16T12:28:00.010+02:00</published><updated>2010-07-18T19:33:22.443+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>¿La encontré?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TEM3_kjVEjI/AAAAAAAABHo/9XrrWEFVJMc/s1600/DSCF0470b.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TEM3_kjVEjI/AAAAAAAABHo/9XrrWEFVJMc/s320/DSCF0470b.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5495297535605281330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas cosas son cíclicas; me tropiezo, con ellas, cada cierto tiempo, con una periodicidad sorprendentemente exacta. Parece que la Providencia gusta de brindarme su aparición inesperada siguiendo un patrón temporal algo lato, pero no tan dilatado como para que las olvide por completo. Vienen y van. Se introducen, se engarzan en tus fibras, sueñas con ellas, y entonces desaparecen. A veces lo quieren ellas; pero nunca tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera, la inicial de esta serie recurrente, hizo su aparición cuando dejé de estudiar y me dediqué a ser, hace ya más de una década; la última me ha cautivado hace un par de días. Todas tienen bastante en común: despuntan, deslumbran, fascinan, tienen ese “algo”, un “resplandor”, una emanación que las hace distintas, que les hace ser únicas. Sólo puede sentirse, no explicarse. Estás en una habitación con otras veinte féminas, algunas verdaderamente imponentes, pero no les prestas más atención que a una boñiga de cabra: sólo a ella, a aquella que brilla. Ésas son; brillan tanto que eclipsan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué? En este postrer caso, tal vez por su forma de entrar en el aula, iluminando la estancia, sin necesidad de electricidad; tal vez por cómo se recoge el pelo, o como dormita, descarada, mientras se explica la lección. O porque, inquieta, siempre trata de compartir, de hacerte partícipe de su mundo. Quizá, también, porque brotan de ella mil ideas, algunas adorables, otras triviales, pero cuya fuente no parece agotarse nunca. Tal vez porque siempre tiene algo que decir, porque todo le importa y, al mismo tiempo, parece indiferente, mientras observa las traviesas del techo y bosteza poniendo los ojos, esos ojos de dos colores, en puro blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hablas con ella (ellas dan siempre el primer paso, recordad otra de sus particularidades...), tales ojos chisporretean, juguetones. Uno, negro como el cielo, invita a recorrer los mundos del más allá; el otro, castaño como la tierra, seduce para hacer de ésta un paraíso. Su voz es fuerte, pero no carece de cierta dulzura. Departe con todos, sus palabras suben y bajan, impregnan las paredes y hace volverse a los que tiene cerca. Sabes que en ella hay un universo de posibilidades, algunas sublimes. Te escuchará siempre, te mirará hasta el fin, puede que incluso te siga (y tú a ella) hasta que se termine el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras las demás arreglan sus joyas, miran sus curvas y tratan de que no se les arrugue el vestido, ella subirá a su escoba y explorará la noche. Guiñará un ojo (¿el negro, el pardo?) a la Luna, acariciará a Vega, acompañará al Cisne en su vuelo nocturno, buceará en el brazo de Sagitario y aguardará la salida del Sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, cuando el terremoto cede y sólo queda un mero temblor emocional, piensas si será para tanto. Si, de haberla escrutado mejor conociendo algunos de sus arcanos personales, no te hubiese defraudado, como con tantas otras ha ocurrido. Pero para entonces ya ha desaparecido, ya se ha montado en su escoba y surca el cielo, rociando la patria del firmamento de singularidad y locura, de sonrisas y excitaciones, emborrachando y dejando con la miel en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todas ellas, acaba por seguir su camino. No las puedes apresar, igual que el agua que mana de un surtidor. Llenan todo y luego te vacían, dejan un hueco, y sólo puedes anhelar el encuentro siguiente. Que sabes que llegará, en algún momento. La rueda regresará al lugar de partida, volverá a haber otra “ella”, hechizante y rompedora. Cuando, nunca lo sabrás. Pero ahí están. Recorre las calles, entra en cualquier parte; aparecen cuando menos lo esperas, cuando no las persigues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una entre mil, una entre un millón. Y sólo ella es. Sólo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-4167694167744027319?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/4167694167744027319/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=4167694167744027319' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4167694167744027319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4167694167744027319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/07/la-encontre.html' title='¿La encontré?'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TEM3_kjVEjI/AAAAAAAABHo/9XrrWEFVJMc/s72-c/DSCF0470b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-6819837801369779860</id><published>2010-06-28T12:26:00.004+02:00</published><updated>2010-06-28T12:32:32.172+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Lunáticos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TCh5l1xb3iI/AAAAAAAABHY/s-a4SVZ33S4/s1600/10298-two-men-contemplating-the-moon-caspar-david-friedrich.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 250px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5487769836947496482" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TCh5l1xb3iI/AAAAAAAABHY/s-a4SVZ33S4/s320/10298-two-men-contemplating-the-moon-caspar-david-friedrich.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni playas, ni hogueras, ni guitarras rasgueando el silencio eterno. Sin palabras, sin voces, sin sonidos. Ausentes de músicas, desprovistos de bocadillos, y vacíos de alcohol. Pero repletos de todo lo demás (vista, oído, percepción, sensación, sentimiento y amistad). Nosotros dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan había muerto ya, pero el santo renació para saludarnos, dos figuras difuminadas por la noche, como la Luna por los cirros. La nocturnidad sagrada, la del delito, sí, de la falta, del pecado, que a nadie perjudica, sino que a todos agracia. La de sentirte allí, en medio del paraje sereno y adormilado, y avistar la mansedumbre de la tierra, y el salvajismo del hombre. Algo no cuadra, y no es Ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos refugiamos cerca del convento, un remanso de existencia pura y sin aditivos que cada vez nos llama más, y al que deberemos acudir, para saborear su incienso espiritual y el hálito del saber, del recogimiento, que impregna a buen seguro sus paredes centenarias. Al menos una buena temporada, que evacue apetitos frívolos y reintroduzca el ansia por el yo, el “autosaberse”, el descubrirse de nuevo. Será como cumplir la penitencia (pero gloriosa penitencia...) por un pecado aún no cometido... El mundo al revés siempre sabe mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me recordó, nuestra presencia allí, a aquel cuadro de Caspar David Friedrich que inserto arriba, y cuya atmósfera vaporosa, flotante, de amistad eterna y astros imperecederos, abrigados por la naturaleza indómita, compila casi todo lo que uno aspira a disfrutar y fantasía con disponer: una casa modesta, pilas de libros, los benditos gatos, papeles y lápices por doquier, y sobretodo, esos paseos nocturnos a la gracia de las luces estelares, alumbrados por la Luna nimbada, y amparado por el amigo o la amiga (¿ambos quizá?), uno a cada flanco mío, mientras penetramos en los bosques, mientras reímos, compartimos, nos mosqueamos y nos veneramos, por lo que hemos decidido ser, pese a todo, y pese a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Luna llena, camarada inseparable de correrías noctívagas, nos hace lunáticos a su vez, chiflados de su luz velada; atontados por su fuerza salvaje, embrujados por esa influencia tormentosa e ininteligible, pero más real aún que su brillantez, nos brinda algo del elixir licántropo, y entonces aparecen colmillos, pezuñas y garras... pero, a la vez, surge la poesía, el pensar en el más allá, y en quienes están a tu lado. La ambivalencia del lunático, feroz y sensible. Como somos, muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ron permanece hoy en la mochila; el encanto ya es demasiado fuerte sin él. Unas gotas de su líquido requemado y la Luna sería una calavera diabólica, gritando en silencio sus locuras... Al regresar al vehículo no cesamos de echar la vista atrás, contemplándola, como temerosos de que pudiera saltar y atraparnos; ella sonríe, maligna, y sabe que puede hacerlo cuando quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero miramos también por placer. Su disco cautiva, su luz enamora, y su misterio permanece, día a día. No hay enigma mayor. Nos gusta, se apodera de nosotros; marchamos a su lado, abrimos las fauces y aullamos bajo su hálito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos luna(ticos). Somos ella. ¿La sientes, verdad?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-6819837801369779860?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/6819837801369779860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=6819837801369779860' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6819837801369779860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6819837801369779860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/06/lunaticos.html' title='Lunáticos'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TCh5l1xb3iI/AAAAAAAABHY/s-a4SVZ33S4/s72-c/10298-two-men-contemplating-the-moon-caspar-david-friedrich.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7274606460562141232</id><published>2010-06-04T16:33:00.010+02:00</published><updated>2010-06-04T16:56:31.998+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recuerdos'/><title type='text'>Fin del encierro (días infantiles de junio)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TAkPowY437I/AAAAAAAABHI/5b1Q4c0Kx3s/s1600/vlcsnap-3299706.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478927614531395506" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TAkPowY437I/AAAAAAAABHI/5b1Q4c0Kx3s/s320/vlcsnap-3299706.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la escuela Junio tenía, tras el largo curso rodeado por amigos (y algún que otro enemigo...), connotaciones especiales. Al achique del tiempo lectivo, que permitía tardes libres de juegos y aventuras, se sumaba el hambre por todo ese enorme -casi infinito- tiempo veraniego que se abría, todo él por disfrutar, ante nosotros. Nos sentíamos, a mediados de mes, como exploradores antiguos con la pasión por el descubrimiento, porque concluía la reclusión en el aula y se nos permitía salir, investigar, capturar el mundo, a modo de entomólogos con sus cazamariposas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las mesas y los encerados, mezclado con el olor a yeso y los montones de papeles, parecía entrar el aroma a ese salitre vital que nos esperaba afuera. Teníamos cerquísimo, casi palpable con nuestra mano, el mar inacabable de arena, esperándonos, aguardando nuestra salida. Por nuestras venas ya no corría sangre, no era el líquido rojo el que nos nutría, sino una fina arenisca dorada, que circulaba por nuestro interior y de la que tomaban forma nuestros tiernos sueños impúberes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las despedidas tenían un sabor amargo. Habíamos compartido con los compañeros de clase todo tipo de vivencias: buenas y malas, tristes y alegres, inolvidables y prescindibles, unas que nos hicieron reír, y otras, las menos, llorar. No queríamos separarnos de los amigos íntimos, que eran como hermanos o hermanas; pero tampoco, y esto era lo extraño, de aquellos con quienes reñíamos a veces, revolcándonos por el suelo polvoriento o, incluso, peleándonos a brazo partido, con el ansia física, torpe y fugaz, que nos caracteriza cuando críos. Y, por supuesto, nos mortificaba alejarnos de aquella chica de cabello refulgente, a la que observábamos, con ojos abiertos como platos, mientras escribía en la pizarra de esquisto verde frases o divisiones -que a nadie importaban-, o a la que, de reojo, entreveíamos al sentarse a nuestra vera, en su rugoso pupitre repleto de anotaciones a bolígrafo, corazones desdibujados y rudos insultos a profesores ya jubilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una distancia inimaginablemente lejana sobrevolaba la idea del regreso, en ese septiembre otoñal, todavía cálido, que haría reencontrarnos con todos los viejos camaradas (y alguno nuevo), y estrenar aquellos juegos de rotuladores, los packs de lápices de colores y las libretas y cuadernos aún vírgenes, a la espera de ser inundados de tinta. Daría inicio entonces otra aventura, otro año y otra vida, pero a finales de junio, aquello estaba más allá toda realidad. Anhelando (con corazones martilleando en los pechos y piernas ansiosas por correr en libertad) la señal acústica del timbre, el fin de los días de encierro, el tiempo parecía dilatarse y no atrapar jamás, impulsado por alguna extraña fuerza rebelde, el límite de la una del mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, entonces, cuando ya habíamos perdido la esperanza, sucedía, llegaba el momento mágico. Y el mundo, hasta entonces ordinario y predecible, parecía mutar, reemplazando la clase por la playa, abrigos por bañadores, y enormes vehículos, siempre a manos de otros, por nuestras bicicletas, madrinas de aventuras, porrazos e incontables correrías. Éramos indestructibles, inmortales; el tiempo había dejado de existir, nuestra vida era un disfrute constante, bien a lomos de compañeras de dos ruedas o galopando por la arena mientras el sol tostaba pieles y espíritus, endureciéndolos, embelleciéndolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabíamos que llegaba el verano, y con él los deseos de abrazarlo, de hacerlo propio, a sabiendas de que nos pertenecía, de que podíamos hacer de él lo que quisiéramos. Y así era. Hoy, ya adultos, ya maduros, podemos lograrlo también. Ser libres, movernos al son de las olas, no es tan difícil como parece. Pero se requiere coraje (&lt;em&gt;huevos&lt;/em&gt;, para decirlo clarito), olvidarse de lo que quieren que hagamos con nuestras vidas (y empezar a decidir, de una vez, qué somos y hasta dónde nos arriesgamos), perder algunos amigos, las carteras y las torpes y prejuicidas ideas que aún nos carcomen, y recoger unas pesetas para un viaje que no sabemos adónde nos llevará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos siguen siendo niños, a ese respecto. Y siguen yendo a jugar a la playa, junto al astro eterno, a cada junio que concluye, abiertos a todo lo que el mundo y la vida les pueda brindar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7274606460562141232?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7274606460562141232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7274606460562141232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7274606460562141232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7274606460562141232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/06/fin-del-encierro-dias-infantiles-de.html' title='Fin del encierro (días infantiles de junio)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TAkPowY437I/AAAAAAAABHI/5b1Q4c0Kx3s/s72-c/vlcsnap-3299706.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8171124892556821247</id><published>2010-05-31T22:41:00.006+02:00</published><updated>2010-06-04T16:44:29.427+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Iniciación (la hora de la verdad)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TAQfv0601mI/AAAAAAAABGw/lDatn2BuiAY/s1600/DSCF0473b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477537953309054562" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TAQfv0601mI/AAAAAAAABGw/lDatn2BuiAY/s320/DSCF0473b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión escribió Ortega y Gasset que “&lt;em&gt;la vida del hombre se divide en cinco edades de a quince años: niñez, juventud, iniciación, predominio y vejez&lt;/em&gt;”. Si esto es así, y dejando aparte los casos que no cumplen la efectiva distinción progresiva (si es que hay algún individuo que lo haga realmente, cosa que tampoco sabemos a ciencia cierta), el pedazo de existencia que de verdad cuenta, el que da el pistoletazo de salida a qué somos realmente, no arranca hasta la treintena. Nada (o casi) de lo que hayamos logrado con anterioridad prefigura nuestro ser, no en el sentido del carácter o modo de entender la vida, sino en lo que atañe al camino vital que todo sujeto habrá de recorrer. Es a los treinta cuando, parece, la vida empieza a ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iniciación, el tercer estadio &lt;em&gt;orteguiano&lt;/em&gt;, puede haberse presentado mucho antes, desde luego, o puede que jamás se desarrolle plenamente, y de la etapa juvenil se penetre, sin solución de continuidad, a la vejez, obviando las dos intermedias (que marcan, según Gasset, el “&lt;em&gt;trozo verdaderamente histórico&lt;/em&gt;” de nuestras vidas); de hecho, quizá podríamos preguntarnos si muchos de los que hoy ingresan en la tercera década realmente se “inician” en algo, como ese “algo” no sea abrir una hipoteca, emprender una carrera laboral rentable, o amueblar su ático, es decir, las sandeces habituales que mis mezquinos coetáneos en años suelen cometer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco importa. En todo caso, la “iniciación” es, sin dudarlo, la etapa más gloriosa y grandiosa que uno puede experimentar. Lejos ya de los titubeos y efusiones mentales de la niñez, vagas y algo tontas aún, y de las calenturas quinceañeras y esos intentos primerizos de vida independiente y de autoafirmación individual que representa la veintena, el lapso que media entre los treinta y los cuarenta y cinco se configura como el periodo en que uno será, en efecto, lo que debe llegar a ser. Dejando aparte todos los matices que queramos (como los estudios que sugieren, por el contrario, que lo que no hayas atrapado a las treinta ya nunca lo conseguirás), la iniciación está preñada de posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fastidia esa idea, común e idiota, de que en función de estudios, aptitudes aprendidas y experiencia a los treinta, la vida, tu vida, ya está establecida, orientada hacia un ámbito concreto y cerrada a los demás. Es falso: un cocinero puede llegar a ser astronauta; un cartero, juez; y un “...” (escribe aquí lo que eres, o crees que eres...) un “...” (escribe lo que nunca has sido, pero desearías ser). Otra cuestión es que halle remuneración para su tarea, pero esto importa menos que una boñiga de cabra... La vocación no debe valorarse en función de la retribución monetaria, porque entonces ya no es vocación, ni es nada. Todos tenemos a nuestro alrededor ejemplos de vocación tardía, pero auténtica, que ha catapultado a gente otrora depresiva y abatida en una persona alegre, a gusto consigo misma y entusiasta. Y todo porque supo ver que podía truncar el trayecto de su camino equivocado y, rehaciendo sus pasos, dar inicio a la nueva jugada, a un nueva mano de cartas, a un postrer lanzamiento de dados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes ven en las personas que oscilan en su camino vital, que se detienen y emprenden la marcha atrás, que no hallan la pista adecuada para echar a andar con paso firme, seguros de sí mismos, a personas fracasadas, a seres débiles que no son capaces de recibir los embates de la vida tal cual llegan, que no cogen al toro por los cuernos. Pero, para mí, esos seres dubitativos, los que vacilan, los que a veces no saben por dónde tirar en su viaje esencial, son los héroes, los que recibirán el trofeo de “ganadores” al final del recorrido. Son los &lt;em&gt;Superhombres&lt;/em&gt; nietzscheanos, porque no se conforman con lo dado, porque van siempre más allá de lo que el destino les tiene reservados, y porque ante la disyuntiva de una existencia autocomplaciente y ceñida a lo ya hecho (aunque quizá social y económicamente excelente), prefieren el atisbo de una perspectiva repleta de tentativas, de tanteos vitales, y escasa de certezas y protecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;El sendero hasta nuestro destino no siempre es recto. Nos equivocamos de camino, nos perdemos, volvemos hacia atrás. Quizá no importe qué camino emprendamos; lo que importa, es emprenderlo&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8171124892556821247?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8171124892556821247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8171124892556821247' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8171124892556821247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8171124892556821247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/05/iniciacion-la-hora-de-la-verdad.html' title='Iniciación (la hora de la verdad)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/TAQfv0601mI/AAAAAAAABGw/lDatn2BuiAY/s72-c/DSCF0473b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-4737456153406728640</id><published>2010-05-23T20:38:00.012+02:00</published><updated>2010-06-04T16:44:47.335+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Un tesoro (olvidado): subida al Molló de la Creu</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l5QrPBnUI/AAAAAAAABGg/q9ye-e-7rmA/s1600/DSCF0348.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 271px; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474540149436161346" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l5QrPBnUI/AAAAAAAABGg/q9ye-e-7rmA/s320/DSCF0348.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vista así, desde el suelo firme del valle de Marxuquera, la cima del &lt;em&gt;Molló de la Creu&lt;/em&gt; parece inalcanzable. Empinada, enconada, como un cucurucho rocoso y gigantesco libre de huellas humanas. Pero, en absoluto. Su cúspide es accesible, su falda agradable de recorrer, y el trayecto hasta su punto culminante se convierte es un paseo que, si bien no exento de cierta dificultad para los que no suelan hollar tierras elevadas, ofrece al caminante (sobretodo si acude allí solo, como buen montaraz y amante de las montañas) uno de esos tesoros olvidados que preñan la comarca, sin que casi nadie lo sepamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4dfKtl9I/AAAAAAAABGI/9gqdmr1-7RM/s1600/DSCF0515b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474539270023518162" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4dfKtl9I/AAAAAAAABGI/9gqdmr1-7RM/s320/DSCF0515b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su vertiente sur, la cima se redondea, el camino se delinea mejor, y la sensación de verticalidad desaparece. Entonces te rodea un bosque bajo de zarzas y matorrales, flores y vegetación exuberante, incontables depósitos de color y perfumes montañosos. A paso lento por una senda estrecha pero bien marcada (excepto en un llano pedregoso, a medio trayecto del pico, donde se difumina y pierde su identidad), ascendemos sin prisas aspirando ese aroma típico del monte, que despeja narices y espíritus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4c4gfnKI/AAAAAAAABF4/zazfc2WuC3c/s1600/DSCF0517b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474539259645893794" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4c4gfnKI/AAAAAAAABF4/zazfc2WuC3c/s320/DSCF0517b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega el momento del descanso. Apartas la mochila, abres la botella, echas un trago, diriges la mirada alrededor tuyo... y en ese entreacto de quietud física captas, sientes y entiendes por qué has elegido ir solo, y por qué allí, en medio de esa nada arbustiva en la que no hay alma humana a la vista, excepto en la hondanada que descansa allá abajo, a una eternidad de espacio. No llevas teléfono (blasfemo sería su sonido en tales picos vírgenes), apenas nadie sabe que andas por tales alturas... un ligero resbalón, un pie mal apoyado, un momentáneo error de cálculo entre roca y roca, y el despeñe es sensacional... Y la muerte, próxima. Fantástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4degXMoI/AAAAAAAABGQ/sIAKPl9DbQk/s1600/DSCF0529b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474539269845889666" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4degXMoI/AAAAAAAABGQ/sIAKPl9DbQk/s320/DSCF0529b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por sorpresa aparece, mirando más allá de tus pies, una pequeña ventana libre de montañas, permitiéndote contemplar tu hogar, que no es más que un mero parche de color granate extraviado junto a otros muchos. Allí reposan tus gatas (a alguna la echo de menos de vez en cuando...), el tiempo perdido (luego bien ganado), y también una parte de tu propia existencia, lejana, actual, y por venir. Ansías volver, pero aún no es el momento. El calor achicharra mi pescuezo, las zarzas atraviesan la piel de mis piernas (despiste de principante, echar al monte con pantalones cortos...), y el sombrero de paja apenas resguarda de la poderosa estrella. Mas hay que seguir. No porque haya recompensa, o porque con la cima se consiga algo, sino porque lo piden los músculos, las fibras, y las células... hasta la última partícula de tu ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, por fin, el fin es el principio. Llegas. La coronas. El cielo se despeja. Nada por encima de ti más que el azul libre de nubes. Te descalzas, dejas que las brisas invadan tu cuerpo, y hasta casi te desnudas (estaba solo, ¿qué más daba?). Realizas un &lt;em&gt;travelling&lt;/em&gt; circular. Completas, también, un círculo en torno a ti mismo, sin cámara, sin mirar, sólo hacia tu intimidad. Después, extraes el bocadillo, y mientras masticas, con parejas de mariposas retozonas amenizando la visión, tarareas unos himnos de los Beatles, y te ríes de esa locura, de eso que haces sin nadie más. Como casi siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4crqIbaI/AAAAAAAABFw/yAvIB6_x4-Q/s1600/DSCF0524b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474539256196656546" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l4crqIbaI/AAAAAAAABFw/yAvIB6_x4-Q/s320/DSCF0524b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Montdúver mira de cerca con su arrogante altura, pero su sendero hasta la cumbre, bien asfaltado, amplio y sin tropiezos, es aburrido, repetitivo y tan transitado que casi carece ya de atractivos. El Molló, por su parte, desafía, invoca, y causa respeto. Es un hermano menor de aquel, pero sólo con relación a niveles o elevaciones. Porque si uno quiere estar solo, en verdad, sin molestias ni tropiezos (aunque, lo reconozco, un encuentro con una bella dríade me hubiese venido muy bien...), lo mejor es huir de sendas asequibles y facilonas. Y el Molló, con su pirámide rocosa, amaga un itinerario singular, exento de presencias incómodas, y apenas a un tiro de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un tesoro, en efecto. Tesoro cuya recompensa se ofrece, como lo hace toda montaña, no al rematar su cima, sino antes incluso de iniciar el camino. Porque la satisfacción no está (o no debería, a mi juicio) en ella, en su cúspide, en llegar allí y hacer la foto de rigor, sino en descubrir qué somos, y en qué nos convertimos, cuando pisamos sus piedras, atravesamos sus zarzas (el dolor es el ingrediente principal de la dicha) y echamos un vistazo a ese mundo enorme que se extiende desde el pico hacia el infinito y, en él, nos reflejamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La montaña somos nosotros. Y ella vive, también, en nuestro interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografías: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-4737456153406728640?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/4737456153406728640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=4737456153406728640' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4737456153406728640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4737456153406728640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/05/un-tesoro-olvidado-subida-al-mollo-de.html' title='Un tesoro (olvidado): subida al Molló de la Creu'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_l5QrPBnUI/AAAAAAAABGg/q9ye-e-7rmA/s72-c/DSCF0348.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3069486604407078105</id><published>2010-05-20T17:43:00.006+02:00</published><updated>2010-06-04T16:45:01.168+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Nosotros (y ellos)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_VZa78WU-I/AAAAAAAABFQ/0Jx3AFEZ8pg/s1600/DSCF0396b.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5473379241440990178" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_VZa78WU-I/AAAAAAAABFQ/0Jx3AFEZ8pg/s320/DSCF0396b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces pienso qué fue. O quién. Qué o quiénes me impulsaron a no seguir; a no dejarme deslizar hacia allá; a girar la cabeza en otra dirección; a decir “no”; a pensar que había otra forma de hacer las cosas: a, en resumen, no ser como &lt;em&gt;ellos&lt;/em&gt;. Algunos momentos que me indujeron a hacerlo, a no seguir lo que se solía seguir, a no pintar nada en el cuadro social imperante, los recuerdo nítidamente, como me acuerdo de ciertas personas que facilitaron (o complicaron, para bien) las cosas; a esas personas, de hecho, jamás las podré olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debía tener unos doce años, quizá trece recién cumplidos. Mis compañías, vistas con la lupa del tiempo, no eran demasiado prometedoras: holgazanes, fracasados académicos (yo era uno, no nos engañemos), adolescentes con vespinos, tipetes duros del tres al cuarto, y algún que otro ocasional individuo singular, que brillaba algo, pero cuya luz, ciegos mis ojos, yo todavía no percibía. No había miga alguna entre todos ellos, y yo tampoco valía apenas nada, aunque ya empezaba a hacer cosas ligeramente pintorescas, como coleccionar fascículos de astronomía o leer novelas de Stephen King, y me atraía la idea trabajar de observador de los cielos en un remoto pico andino, si no terminaba tocando la batería en algún grupito de la urbe... Esto, sin embargo, estaba aún dentro de mí; no había brotado al exterior, por miedo, porque sonaba demasiado “raro”. No lo veía a mi alrededor, no había nadie con quien compartirlo; eran cosas excéntricas, que no mencionaba a nadie, excepto la quimera del rompeparches (no en vano, un par de años atrás había tratado de formar un grupo con otros amigos... incluso nos pusimos nombre, “&lt;em&gt;Rayos X&lt;/em&gt;”, o algo así, xD).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, en el portal de mi casa, nos reunimos cinco amigos (ahora entiendo que es incorrecto llamarles como tales, pero entonces lo eran, o así lo suponía yo...), tres de ellos con sus cacharros de dos ruedas a motor, negras, relucientes, incitantes. Me gustaron, me atrajeron, las quise de inmediato: acelerar por las calles serpenteando entre los coches, echando humo, haciendo ruido, llevando (tal vez) a alguna amiga en la parte trasera, que se apretara a mi espalda, mientras atravesábamos el pavimento agrietado de la ciudad... la visión fue grandiosa, como de libertad desconocida, como una dimensión nueva que promete aquello que antes ni siquiera habías soñado. A partir de entonces olvidé la astronomía, los cielos y la inquietud por molestar al vecino con mis ensayos ruidosos. No eran propósitos incompatibles, desde luego, pero por unos días aquello que tan arraigado estaba en mí no echó más raíces; murió, desapareció, se quebró. Sólo pensaba en chicas montadas en el ciclomotor, llevarlas a bailar, ser un macarra, y dedicarme a un trabajo cualquiera. Los sueños fueron sustituidos, las ilusiones cambiadas, y los apetitos pretéritos arrinconados. No era nada malo, en absoluto, pero sí muy del montón, conforme al gusto de los que me rodeaban (amigos, ambiente, escenario social...), y muy acorde con lo que se supone que debes llegar a ser, si nunca te has planteado las alternativas existentes (o, incluso, si éstas existen).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pedí a mi madre, tras unos días de intenso deseo agitándose en el pecho, un artilugio móvil como aquellos que lucían mis compañeros. Se lo pedí entusiasmado, como nunca le había solicitado nada, y aunque sospechaba ya una negativa por motivos económicos, a la que debería hacer frente con toda mi capacidad persuasiva de adolescente, su respuesta a mis súplicas fue tan inesperada que, con un simple ademán de su mano y una frase que no olvidaré mientras viva, me dejó anonadado: “&lt;em&gt;te gusta&lt;/em&gt; [la moto] &lt;em&gt;porque la tiene David, pero en realidad no la quieres&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca, ni antes ni después, ha dicho jamás mi madre algo tan auténticamente cierto, tan genuinamente preclaro respecto a mi pensamiento. Nunca dio tan en el clavo, ni nunca supo, de hecho, el favor tan gigantesco que sus palabras, resonantes durante semanas en mi cabeza, causaron en la mente de este ermitaño en sus tiempos escolares de muchacho melenudo y desgreñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dijo que rechazaba la idea de comprar ese cacharro con ruedas, sino que yo no la quería: o sea, me entendió mejor que yo mismo (ahora lo comprendo, entonces no inmediatamente), supo avistar qué era yo y lo que deseaba en verdad (para eso están las madres, eso es &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt; una madre), más allá de las apariencias, de la fiebre de un día, del ansia juvenil, intensa pero mudable. Quizá porque me había visto merendar mis gofres mientras visionaba un documental de astronomía, una vez más entre varias miles; o porque recordaba mis &lt;em&gt;conciertos&lt;/em&gt; del viernes por la tarde, aporreando las sillas con mis baquetas infantiles emulando a Pick Withers. Por el contrario, cuando le pedí un telescopio tiempo después, me aseguró que trataría de conseguírmelo más tarde (al fin lo compré, con mis medios, a los dieciocho años), y lo mismo con la batería (ésta aún está en el limbo, pero llegará, a no tardar mucho).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí radica la clave: mi madre reparó en qué era producto del ambiente, de las influencias, del mundo del más allá, que no nacía por mí mismo, de mis mismas inclinaciones, sino del entorno, del grupo. Desechó mis apetencias momentáneas, producto de un pasajero interés, pero garantizó realizar (o al menos tratar de hacerlo) las que llevaban fermentando en mi espíritu durante años. No estoy seguro de que fuera consciente del valor de sus palabras. Pronunciada en la encrucijada crítica de todo hombre que aún no lo es, en ese punto abierto a mil mundos que es la adolescencia, la frase materna me despertó, espoleándome (aunque de nada sirviera para llegar a ser astrónomo ni batería de rock) a perseverar en aquello que me hacía sentirme bien, a mantener mis gustos, pese a su excentricidad, pese a ser propio de “raros”, aunque todo a tu alrededor luchara contra ello, tratando de destruirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora pienso donde podría estar, en qué se habría convertido mi “yo” si, en lugar de aquel “no” categórico, mi madre hubiese sido más indiferente, más indolente, más quizá como las demás madres y padres, y hubiese accedido, dejando a la puerta de la entrada de casa una de esas máquinas chirriantes (que hoy tanto odio...), quizá haciéndome feliz cinco minutos y desdichado el resto de mi vida (aun sin saberlo, ni ella ni yo). O puede que no fuera de esta forma, después de todo. Quién sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra existencia se nutre, para configurarse como tal, de momentos así. Son millones los caminos que no seguimos, las decisiones que no tomamos, las alternativas que omitimos, y las opciones que desechamos. Es la magia del ser. Lo que cuenta es mantenerse fiel a uno mismo, desafiar lo otro, plantarle cara, sonreír, y seguir avanzando. Ya lo sabéis, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resistid. Que nadie elija por vosotros. No lo permitáis jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3069486604407078105?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3069486604407078105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3069486604407078105' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3069486604407078105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3069486604407078105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/05/nosotros-y-ellos.html' title='Nosotros (y ellos)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S_VZa78WU-I/AAAAAAAABFQ/0Jx3AFEZ8pg/s72-c/DSCF0396b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1982459000036091352</id><published>2010-05-06T23:06:00.007+02:00</published><updated>2010-05-06T23:22:25.392+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Pinet, la tierra de silencio</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S-MxaNnTxOI/AAAAAAAABEo/Vm2YIFBG82E/s1600/DSCF0495.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468268698958808290" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S-MxaNnTxOI/AAAAAAAABEo/Vm2YIFBG82E/s320/DSCF0495.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana había sido estéril. No suele pasarme, pero a veces ocurre: tratas de llenar las horas, pero al carecer de un plan o programa diario de tareas (que, por cierto, nunca he tenido; aunque admito su eficacia, debe ser aburridísimo...) dejas que sea tu instinto, el deseo del “qué hago ahora” quien decida. Es el privilegio de ser “rey de tu tiempo”. Mas hay días en que quieres abarcar tanto que son demasiados los frentes que resolver, excesivas las ideas que cohesionar, ilimitadas las lecturas que abarcar, y el resultado es que, sin decidirte por nada concreto, el tiempo muere, el ansia queda insatisfecha, y la comida te parece inmerecida e innecesaria; has hecho muy poco, el apetitito ha huido y el estómago no traga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si no percibieses ya la vida (la tuya), como si notaras que falta el aire, te sientes desencajado, mortecino, herido y pobre. Quieres algo, es imprescindible, pero no sabes qué. Miras a tu alrededor, cavilas opciones, sopesas acciones, pero sigues sin decidirte... y el tiempo pasa, vuela, se escurre y jamás regresará. No sabes cómo hacerlo, ni cuando, ni si quiera dónde; sólo que debe ser hecho, y pronto. Entonces, en un mar de confusiones, en el laberinto de las decisiones no tomadas, con las resoluciones y determinaciones habituales abortadas, fijas como meta el escape, la fuga, desertar de ti mismo. Marcharte para descubrirte; perderte para encontrarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegas, expectante, a la tierra soñada. Enfilas la senda, admiras la belleza, te dejas llevar, te abandonas; cuando llegas al alto el lastre mental desaparece, el paisaje abierto despeja tus ideas, el donaire de los abejorros señala el camino, fácil, conocido, transitado. Está allí, en medio de las zarzas, respira a través de las flores, late debajo de tus botas: ¿cómo ha podido olvidársete? Tropiezas con la madeja arácnida, las moscas succionan tu vida (traidoras), los halcones sonríen desde las nubes, los pinos abrazan nieblas de mosquitos, el mistral trae en bandeja tiras de cirros, y las rocas destilan colores ocres, revelan una vida antiquísima que quedó prensada a su raíz pétrea, y condensan señales estriadas de minerales atrofiados y disueltos, anteriores a todo diluvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pinet dormita, a tus pies. Nada oyes, porque nada genera sonido. Escuchas, lejos, como en otra galaxia, cómo se acercan vehículos; sólo ellos, malditos, rompen la magia del no oír. Pocos saben existir sin ser advertidos, y casi nadie descubre cuán valioso puede ser permanecer ignorado por los otros. Los que ansían ser vistos y quedan tristes sin una mirada ajena que les preste atención, de ir allí padecerían pronto demencia. Sólo hay un ojo que mire: el de Dios (el nuestro, si se quiere).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje que envuelve Pinet parece un tapiz recosido miles de veces, distribuido en infinidad de pequeñas parcelitas de verdes diversos. Arrojadas en medio de un valle aletargado por la quietud vespertina, invitan a visitarlas, a trabajarlas con la azada y regarlas con el agua santa que brota de inagotables fuentes cercanas. Pero, también, a tumbarse en sus cobertores de hierbas, mientras corretean los conejos y el lánguido sol se acuesta sobre las montañas. Es tierra de disfrute, ajena a la masa, al chirrido mundanal, a la moneda soez y a la migraña mental, como la que me aquejaba por la mañana. Un momento allí, en la cresta elevada, y se hiende la incertidumbre; la convicción regresa, la duda se esfuma. Y uno vuelve a saber qué es la vida, y cómo vivirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he traído un pedazo gigantesco de ese cerro mágico, un bloque pétreo que semeja un meteorito añejo que perforó la atmósfera en épocas pleistocenas, por lo menos. Está veteado por serpenteantes coágulos de mineral, como si hubiera sufrido presiones intensas y posee (lo que diría yo que son) restos de conchas marinas... o algo así. Es un testimonio mudo de la singularidad y el encanto de esa tierra, tan cercana pero que se diría habita en la prehistoria (y a Dios gracias). Un pueblo rodeado del tiempo perdido, del espacio incorrupto, que pervive quizá sin saber el tesoro que aún preserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La roca pinetense yace ahora, colosal y sugerente, en el escritorio. Sus recodos macizos y meandros minerales inducen a aprovechar cada fibra de tiempo verdadero que la providencia tenga a bien dispensarnos. Aprovecharla, sea como sea, aunque sea haciendo nada (que, si se sabe que nada se hace, ya es hacer... ¡aunque nada se haga!). Dentro de poco, en un abrir y cerrar de ojos, todos seremos meros residuos polvorientos, hojas marchitas de un libro olvidado, que nadie abrirá ni leerá. Compañeros silenciosos de esa roca robusta que, callada a su vez, ennoblece mi escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tic-tac. Tic-tac...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1982459000036091352?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1982459000036091352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1982459000036091352' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1982459000036091352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1982459000036091352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/05/pinet-la-tierra-de-silencio.html' title='Pinet, la tierra de silencio'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S-MxaNnTxOI/AAAAAAAABEo/Vm2YIFBG82E/s72-c/DSCF0495.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5540010889482193722</id><published>2010-04-27T23:20:00.006+02:00</published><updated>2010-04-27T23:38:21.994+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Actualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>McDonald's y yo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S9dYjJpcxSI/AAAAAAAABDc/xVqla-s-s6g/s1600/mcdonalds_logo2009-04-13-1239650415.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464934033745823010" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S9dYjJpcxSI/AAAAAAAABDc/xVqla-s-s6g/s320/mcdonalds_logo2009-04-13-1239650415.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cosa hará de un mes cuando, mientras merendaba en casa tranquilamente, sonó el teléfono y, tras unos instantes en los que no le hice el menor caso (no suelo contestar, a no ser que espere una llamada relevante) fui a cogerlo a regañadientes, muy irritado por la interrupción. Oí la voz de una joven que me pedía unos minutos para contestar una encuesta, y me disponía a colgar de inmediato, pero dijo no sé qué sobre McDonald’s y yo, ingenuo, creyendo que aquello sería una especie de estudio de opinión ecologista sobre las formas y comportamientos de aquella multinacional –momento, pues, ideal para descargar mis iras contra ella, meter un poco de cizaña–, acepté y me dispuse a soportar esa voz femenina que recitaba las preguntas estereotipadas y uniformadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le advertí a la chica (y es cierto) que yo jamás había entrado en un restaurante de comida rápida, ni mucho menos en un McDonald’s; y le aconsejé que sería mejor mi hermana para tales menesteres, porque ella sí es una usual consumidora de la comida rápida y con ella tendría, pues, una opinión mucho más veraz y ajustada a la realidad. Pero la del teléfono me aseguró que ya tenían la valoración de mujeres en aquella edad y situación, y que, en cambio, les faltaba la de un varón entre 25 y 35 años, y que yo encajaba en ese perfil (aquello fue un insulto en toda mi cara, pues siempre he odiado “encajar en los perfiles”, del tipo que sean...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras las cuestiones más preliminares e insulsas (“¿le parece correcto el nivel de limpieza en los restaurantes?”, “¿cree que la atención al cliente es la adecuada?”, etc.), en las que respondí con cierta indiferencia, pues era algo de lo que no tenía la menor idea, llegaron las de contenido, digamos, ético y nutricional (“¿cree que McDonald’s trata bien a sus empleados?”, “¿opina que la carne empleaba en los productos de McDonald’s es cien por cien vacuno?”, “¿le parece que la calidad de los productos de McDonald’s es la mejor posible?”), unidas a otras más polémicas y casi como de chiste (“¿cree que con la alimentación que McDonald’s ofrece se favorece un tipo de vida saludable?”, "¿le parece adecuada la publicidad que realiza McDonald’s de sus productos?”), que contesté en un tono bastante agrio y despectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no tenía muy clara la respuesta, le hacía ver a la telefonista que no sabía objetivamente cómo era en realidad un establecimiento de aquellos, que desconocía el sabor de sus productos, la higiene de los váteres, si la sonrisa de sus contratados era sincera o falsa, o si empleaban aceite o no para preparar las hamburguesas... pero ella desdeñaba mis dudas y me apremiaba, diciendo solamente... “Ya, pero entonces, ¿qué anoto?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis vacilaciones fueron en aumento cuando, al final de la encuesta, empezó a hacer preguntas &lt;em&gt;falsas&lt;/em&gt; y con obvia mala intención. Una de ellas decía: “¿Sabe usted que McDonald’s realiza programas de nutrición saludable para niños?”; otra decía: “¿sabe que la carne que emplea la empresa se obtiene en granjas y fábricas ecológicamente respetuosas y que sus prácticas no dañan en absoluto al medio ambiente?”. Pero... ¿cómo coño voy a saber yo eso? Es más: ¿cómo sé yo que eso que dicen es cierto? ¿Quién me lo asegura? Si un maldito papel impreso dice que McDonald’s no daña la selva con sus instalaciones ganaderas ni que tala árboles tropicales para confeccionar sus envases, ¿voy a creérmelo? Pero, claro, si respondes que no lo sabías entonces quedas como un idiota, porque has realizado afirmaciones sin conocer esas grandes &lt;em&gt;verdades&lt;/em&gt; que ellos sostienen; y si dices que sí lo sabías entonces te contradices con lo que antes habías sostenido (siempre, desde luego, que hubieras dicho algo en contra de la empresa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba la trampa, por supuesto. Eran preguntas falsas, y ante ellas, nada se puede hacer. Yo me quejé a la tipa del teléfono, protestando porque no podía contestar a las mismas sin información más veraz acerca de las actuaciones de McDonald’s, o sin que tales afirmaciones fueran corroboradas por algún organismo gubernamental o independiente. Pero a ella, a la que seguía preguntando por teléfono, aquello le importaba una mierda: sólo quería cerrar la encuesta, dar por terminada la sesión y rellenar el perfil con mis “respuestas”. Debió repetirme unas cien veces “Ya, pero, entonces, ¿qué anoto?”. Me hubiese gustado decirle que podía anotar lo que le saliera de sus más profundos agujeros, que podía anotar que todo era una asquerosa farsa, una puñetera patraña, y que el puto McDonald’s me debía veinticuatro minutos de tiempo, echados a perder por mi tonta inocencia y por su desfachatez al tratar de engañar, embaucar y querer volvernos imbéciles a todos. Cuando la tipa dejó de hablar y volví a mis avellanas, quería ir con una maza al McDonald’s más próximo y hacerlo pedazos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días más tarde otro telefonista me llamó para conocer mis gustos radiofónicos. Acepté, aún no sé por qué. Le informé de que sólo escuchaba Radio Nacional de España y Radio Clásica; y, al poco, cuando empecé a oír preguntas algo ambiguas y turbias y quise dejar constancia de mi desacuerdo, el del otro hilo me dijo: “Entiendo, señor, pero es que yo debo anotar algo aquí”. Entonces, sin dudarlo, colgué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sí, me sentí mucho mejor.&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5540010889482193722?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5540010889482193722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5540010889482193722' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5540010889482193722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5540010889482193722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/04/mcdonalds-y-yo.html' title='McDonald&apos;s y yo'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S9dYjJpcxSI/AAAAAAAABDc/xVqla-s-s6g/s72-c/mcdonalds_logo2009-04-13-1239650415.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-4049344400097063723</id><published>2010-04-19T09:50:00.005+02:00</published><updated>2010-04-19T10:18:23.162+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>El hombre ensimismado (o auténtico)</title><content type='html'>El siguiente texto de Ortega y Gasset debería, a mi juicio, estar enmarcado en la pared de toda aula, de todo colegio, de toda universidad, e incluso en cada casa de este mundo. Sólo siguiéndolo llegaremos a edificar una sociedad capaz de vanagloriarse de sus miembros, y no de ser, éstos, meros autómatas proclives a la opinión común, al gusto de la mayoría, a la tendencia de la masa, y al destino ordinario y plano que la misma les reserva:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;strong&gt;&lt;em&gt;No hay otro modo de ser efectivamente lo que se es que ensimismándose; esto es, antes de opinar o actuar sobre algo detenerse un instante y, en vez de hacer cualquier cosa o pensar lo primero que viene a las mientes, ponerse rigurosamente de acuerdo consigo mismo, esto es, entrar en sí mismo, quedarse sólo y decidir qué acción o qué opinión entre las muchas posibles es de verdad la nuestra. Ensimismarse es lo contrario que vivir atropellado -en que son las cosas del contorno quienes deciden nuestro hacer, nos empujan mecánicamente a esto o a lo otro, nos llevan al estricote-. El hombre que es sí mismo, que está ensimismado, es el que está siempre sobre sí, por tanto, que no se suelta de la mano, que no se deja escapar y no tolera que su ser se enajene, se convierta en otro que no es él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo contrario de ser sí mismo, de la autenticidad, del estar siempre dentro de sí, es el estar fuera de sí, lejos de sí... La voz castellana "otro" viene de la latina &lt;/em&gt;alter&lt;em&gt;. Pues bien, lo contrario de ser sí mismo es alterarse, atropellarse. Y lo otro que yo, es cuanto me rodea: el mundo físico -pero también el mundo de los otros hombres, el mundo social. Si permito que las cosas en torno o las opiniones de los demás me arrastren, dejo de ser yo mismo y padezco alteración. El hombre alterado y fuera de sí ha perdido su autenticidad, y vive una vida falsa...&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Ahora bien, con enorme frecuencia... nos hemos abandonado a los otros y vivimos en alteración, en perpetua estafa de nosotros mismos. Tenemos miedo a nuestra vida que es soledad y huimos de ella, de su auténtica realidad, del esfuerzo que reclama, y escamoteamos nuestro auténtico ser por el de los otros, por la sociedad. Pero esta sociedad no es la compañía efectiva...: esta sociedad a la que me entrego implica que previamente he renunciado a mi soledad, que me he embotado y cegado para ella, que huyo de ella y de mí mismo para hacerme 'los otros'&lt;/strong&gt;" .&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Ortega y Gasset, "&lt;em&gt;&lt;strong&gt;En torno a Galileo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;", Alianza Editorial, p. 93-94.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-4049344400097063723?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/4049344400097063723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=4049344400097063723' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4049344400097063723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4049344400097063723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/04/el-hombre-ensimismado-o-autentico.html' title='El hombre ensimismado (o auténtico)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2006405405787038472</id><published>2010-04-09T23:17:00.009+02:00</published><updated>2010-04-09T23:35:38.043+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Fauna del Camino</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7-aAZe-9SI/AAAAAAAABC4/zR3CsZMH60o/s1600/DSCF0217.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5458250605027849506" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7-aAZe-9SI/AAAAAAAABC4/zR3CsZMH60o/s320/DSCF0217.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los andariegos de corte solitario, los vagabundos de calles, caminos y zanjas olvidadas que en ocasiones pasan todo un día sin abrir la boca, o sin compartir con otra alma las vicisitudes vitales, la visión esporádica y fugaz de otros que frecuentan el mismo paso puede llegar a ser, con el tiempo, motivo de alegría interior. Tal visión complace por hacer coincidir en tu trayecto a esos extraños con quienes te comunicas con tan sólo un ligero movimiento de cejas, una breve inclinación de cabeza o un gesto con la mano, o, si el encuentro ya es habitual, un “&lt;em&gt;hola&lt;/em&gt;” o un “&lt;em&gt;buenas&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No son amigos, en realidad; pero sientes, a la larga, afecto por ellos. No son conocidos, de hecho; pero percibes algo que los hace familiares. No transmiten conocimiento ni saber alguno, desde luego; pero gracias a su encuentro descubres cómo son, cómo valoran ese tenue contacto, e incluso por qué circulan por allí, la misma senda que tu hoyas a diario. Y todo ello sin mediar apenas palabra alguna. Los que tienen a su vera fuentes de habladuría continua y presencia humana perpetua quizá no entiendan cuánto puede ofrecer el silencio del hallazgo entre iguales, el momentáneo cruce de dos errantes en el polvo del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;peregrino&lt;/em&gt; suele ser el primero en verse: recorre la senda de arriba abajo, a cualquier hora, en toda circunstancia ambiental (tueste el sol, llueva a plomo, abrume la niebla...). Lleva un moderno bastón de apoyo (de esos metálicos, horribles) en su mano izquierda, una mochila vieja descansa en su espalda y su sombrero de paja bloquea la luz estelar que se vierte desde lo alto. Con una concha blanca colgando de su cuello y una compostelana en el bolsillo diríamos que se ha extraviado, canjeando la ruta de las estrellas por la ruta a ninguna parte, el Camino por el Camino, la dirección a Santiago por el rumbo a sí mismo. Parece un vagabundo perdido que persigue aquello que se le escapó en su juventud, y que prosigue la marcha sin fin, mientras le duren las fuerzas, aunque quizá presienta que tanto paso no lleva más lejos, ni permite huir de nuestra propia desazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abuelo de la &lt;em&gt;Typhon&lt;/em&gt;, por su parte, no anda, sino que va a lomos de una escúter, pero circula a tan baja velocidad que creo poder ir más rápido si apremio mis zancadas. Por tal motivo, el pobre va haciendo ligeras eses, y temo que pueda acabar en el fresco asfalto (está recién esparcido) si pierde un poco el precario equilibrio. En el pequeño portamaletas trasero lleva eternamente su azada junto a un par de viejos periódicos, y un puro ruinoso asoma en su boca; sus chisposos ojos azules rememoran un pasado seguramente muy travieso, y en más de una ocasión nos hemos cruzado mientras alzaba su mano (“¡&lt;em&gt;Ay, que se cae&lt;/em&gt;!”, pienso siempre entonces) y gritándome “&lt;em&gt;¡Caminante!&lt;/em&gt;”. Uno de los mejores halagos que sin duda pueden hacérseme...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigamos. Ahora nos topamos con el “&lt;em&gt;señor Kant&lt;/em&gt;”. El “señor Kant” es puntual. Diré más (y mejor): es una fiera con el reloj. Como el pequeño sabio de Konigsberg, por el momento en que lo ves paseando puedes saber, con la exactitud de un despertador, la hora que es. Nunca falla. Es como si tuviese un mecanismo de precisión suiza en su interior que le llevase a aparecer justo en el instante correcto. Yo, que nunca uso reloj (empleo el solar, durante el día, y el de las estrellas [si no hay nubes, claro] por la noche), y a veces tengo un compromiso o una “cita” (con mi madre, más que nada, para que la lleve a comprarse unos zapatos, o si debo recoger a mi abuelo en la marjal...) empleo su presencia (al principio, mitad o final del camino) para descubrir por dónde anda el minutero y la aguja horaria. Y, repito, nunca falla. La labor social de este individuo es inestimable; el ayuntamiento debería darle una pensión vitalicia, porque es mucho más útil que la mayoría de politicuchos y funcionarios del Estado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las féminas no abundan en el paraje; y no digamos las de escasas primaveras. Todo lo que la vista puede disfrutar es la ocasional entrada en escena de un par de amigas, que casi por chiripa aparecen por allí, trotando con sus largas piernas, que te saludan entre divertidas y retozonas. También aparece alguna mujer, ya más mayor de cabello plateado pero rauda figura, que con su gran cánido, fiel acompañante, atraviesa veloz el sendero y se pierde de vista enseguida. Igualmente atrae la contemplación de una muchacha adolescente con su bicicleta serpenteando los socavones del terreno, y cuyo rostro acalorado te mira algo intranquilo, como deseando confiar pero aún sin estar segura del todo. Pero se trata siempre de epifanías fortuitas; por desgracia, no puede uno ir más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de fauna es aburrida, y generalmente molesta: payasos pelones que van arriba y abajo haciendo carreras con sus bichos ruidosos y que inundan los caminos de basura y desechos cuando se detienen a parlotear; los que pasean al perro para que vean qué bello es (el perro, no ellos) y cuán alto pedigrí posee (inversamente proporcional a la inteligencia de sus dueños), sin entender que los perros, en realidad, son ellos mismos; los tíos cachas que, ataviados con mayas apretadas para marcar músculo y gafas oscuras para escudriñar sin ser vistos, danzan quemando calorías, grasa y cerebro; las abuelitas cacareantes en grupo con su rollo gastronómico (“¡&lt;em&gt;Pues a mí el pollo me sale riquísimo&lt;/em&gt;!”) o que aúllan como cacatúas al hablar de sus nietos guapísimos; o las mamás que quieren recuperar su esbelto tono mientras sueñan con un pasado que jamás volverá y detestan verse a sí mismas por las mañanas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estos no son los Caminantes. Sólo transitan por el camino; mas desconocen qué es, para qué sirve y qué puede ofrecernos. Quizá nosotros tampoco lo sepamos bien, pero sí podemos sentirlo: cada vez que nos ponemos las botas e iniciamos la marcha; a cada paso que damos mientras contemplamos el sol poniente, la nube que corre por el firmamento o el conejo que atraviesa el sendero en busca de un mejor refugio. Y es algo que también sentimos cuando aquel vejete nos saluda haciendo equilibrios en su escúter, cuando Kant vuelve a marcar la hora, cuando la chica de la bicicleta sonríe acalorada, o cuando tú mismo te observas, durante el acto de avanzar sobre la grava, deseoso por no dejar jamás de hacerlo, movido por una fuerza desconocida y que parece eterna en tiempo e infinita en intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Camino afianza las confidencias mudas, une a extraños con lazos de simpatía a distancia, y enseña que con el silencio y la independencia también es posible poner los moldes de la amistad y la camaradería. Y quién sabe si, andando el tiempo y gracias a un ímpetu del destino juguetón, también los del amor y la pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echemos a andar, pues.&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: El Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2006405405787038472?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2006405405787038472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2006405405787038472' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2006405405787038472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2006405405787038472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/04/fauna-del-camino.html' title='Fauna del Camino'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7-aAZe-9SI/AAAAAAAABC4/zR3CsZMH60o/s72-c/DSCF0217.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1167845028100634447</id><published>2010-03-31T16:59:00.006+02:00</published><updated>2010-03-31T17:15:23.896+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Televisión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Northern Exposure'/><title type='text'>"Northern Exposure" (Doctor en Alaska): episodio 3x19, "Toque de diana"</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlNstYN9I/AAAAAAAABB4/hJgYWVnVHA8/s1600/cinco+estrellas.JPG"&gt;&lt;img style="WIDTH: 140px; HEIGHT: 30px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454814859689998290" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlNstYN9I/AAAAAAAABB4/hJgYWVnVHA8/s320/cinco+estrellas.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlOJvzvGI/AAAAAAAABCA/GTZ0NAAtc3k/s1600/vlcsnap-35508.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454814867484818530" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlOJvzvGI/AAAAAAAABCA/GTZ0NAAtc3k/s320/vlcsnap-35508.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Primavera, primavera, primavera... naturalmente los pensamientos de este amigo vuestro se dirigen hacia la muerte; no como final, tal y como la ven los demás, sino la muerte en un sentido cíclico: las mareas, altas y bajas; el alba y el anochecer, ese tipo de cosas...”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo de aventura, de estar solo y bien acompañado, de olvidar el joven un pasado cargante, o abrazarlo el espíritu viejo como novedad ansiada, de cambiar de color de ropa, y de amor (sea éste real o irreal, aunque siempre verdadero), de pensar en el brote de hierba que pugna por elevarse, y de rebrotar a la luz del fuego catártico, como una &lt;em&gt;espurna&lt;/em&gt; que brilla justo antes de desaparecer en el cielo de la oscura noche. No hay nada que no muera y, tarde o temprano, reaparezca de nuevo. Todo se pudre, consumido en el mal del tiempo; pero, después, resucita con vigoroso ímpetu, y desprende el aroma de la pureza, la santidad de un recién nacido, y el mismo tiempo es aliado de la belleza y elegancia que invade el mundo. Entonces, incrédulos y fascinados, preguntamos, como lo hizo Leopardi: &lt;em&gt;“¿Vives tú? ¿Vives, santa/ Natura? ¿Vives, y al dormido oído/ llega el acento de la voz materna?&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlOx21qrI/AAAAAAAABCQ/L1sY4wys1mI/s1600/vlcsnap-14140.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454814878251723442" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlOx21qrI/AAAAAAAABCQ/L1sY4wys1mI/s320/vlcsnap-14140.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabe nunca dónde se halla la sabiduría. Es imposible predecir de dónde surgirá la siguiente idea sublime acerca Universo, el pensamiento que reoriente la vida de mortales, ese descubrimiento imprevisto, la marca de la genialidad. Joel empieza a entender esto cuando recibe la visita de Leonard. Tras la apariencia vulgar puede esconderse un alma noble, que es como decir que debajo del folclore rural hay un poso de epistemología radical, lúcida y juiciosa, pero tan falible como la ciencia médica más racional. Joel no concibe tal posibilidad, y recibe una reprimenda bien merecida. La virtud de curar empieza por uno mismo, y es una fuente rica y útil, pero se obstruye si creemos que sólo nosotros la poseemos. Leonard enseña la lección, con humildad: “&lt;em&gt;nuestro cometido es hacer que nuestros pacientes se sientan bien, sin hacerles daño&lt;/em&gt;”. Quien se arroga la potestad del saber está destinado al fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlYYp1QCI/AAAAAAAABCg/22y5uqR2cns/s1600/vlcsnap-17831.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454815043284975650" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlYYp1QCI/AAAAAAAABCg/22y5uqR2cns/s320/vlcsnap-17831.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces conviene dar rienda suelta al fervor amoroso soñado, mas nunca realizado. Suele ser más intenso, más grave y más hondo. La pasión por hallar ese otro ser que dote de goce y placer el vivir puede hacernos construir la más perfecta de las fantasías, que es absolutamente real (y, por tanto, auténtica) mientras dura, casi eterna, en el pensamiento, por mucho que resista la materialidad. Maggie persigue algo que nunca ha poseído. No lo tiene (no lo tendrá nunca, podemos aventurar), pero el obstáculo es salvable. Arthur existe en la realidad como un ser y en la mente de Maggie como otro. Son distintos, pero son uno. Maggie, para hacerlo tratable, para poder ser con él, le confiere un ropaje adecuado. Oso-Arthur son las dos caras de la misma moneda; pero Maggie sólo puede vivir con uno de ellos; el otro, el que habita en sus profundidades sinápticas y emocionales, desaparece cuando se alcanza la familiaridad, el contacto, la ordinaria presencia del día a día. El fin de la hibernación del amigo ursino conlleva su vuelta a la vida, y la muerte de su alter-ego &lt;em&gt;maggiano&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlY4P8-QI/AAAAAAAABCw/F-BJTS2blSQ/s1600/vlcsnap-21712.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454815051766364418" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlY4P8-QI/AAAAAAAABCw/F-BJTS2blSQ/s320/vlcsnap-21712.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello Maggie se sorprende, y descansa pensativa en un tronco junto a la corriente del río: su amor ha ido más allá de la realidad, su estima ha traspasado el umbral de la ontología, de lo que es, para remontarse hasta donde moran las esencias de los seres, hasta aquel punto en donde todos son espíritus, y el camuflaje físico no existe. De ser Maggie y Arthur simples inmanencias podrían ir de la mano hasta el fin de la eternidad; son sus cuerpos los que los hacen incompatibles. Pero el amor persiste, y aguarda al fin mortal para la unión definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlYtli5OI/AAAAAAAABCo/JK93Puyi6wI/s1600/vlcsnap-21282.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454815048904140002" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlYtli5OI/AAAAAAAABCo/JK93Puyi6wI/s320/vlcsnap-21282.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pollitos que, rompiendo su cascarón, se abren a la nueva vida, que empiezan a piar rodeados del aire y desprovistos de la protección ovalada, son como actores que suben a la tarima, como escritores que ponen una hoja en el rodillo de la máquina, como pintores que mezclan sus colores en la paleta, frente a un lienzo de blanco puro: todos ellos pergeñan su futuro de aventura, la hazaña de hoy y mañana, y la tiñen de riesgo, porque eso es el arte y la vida, la vida y el arte. La muda de piel de Shelly, el gusto por los huevos de Holling, la necesidad de hallar alguna sorpresa en lo cotidiano de Maurice, todo representa el ansia de cambio, el espíritu de la permuta, de lo antiguo en nuevo (y viceversa, en aquel último): colmar de experiencias, olores, visiones, sentimientos y vivencias lo que no ha sido aún, lo que proporciona la primavera, o bien partir de lo ya vivido por otros, de lo que fueron raíces y pasados lejanos, para refrescar el hoy y dotarlo de un aliento perdido por el transcurrir hastiado de días maduros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renovemos nuestro vestuario, como Ruth-Anne; plantemos semillas, como Marilyn; salgamos a los bosques en soledad, como Ed; saneemos nuestros cuerpos, como Holling y Shelly; escuchemos aquello que los demás tengan que decirnos, como Joel; acariciemos, como Chris, a esas criaturas recién nacidas que brotan de la nada e inundan de vida en un estallido de entusiasmo y curiosidad; hagamos de tripas corazón y sigamos adelante, como Maggie, pese a los límites que nuestra existencia impone; y trepemos, como Maurice, al tejado de nuestra casa para admirar el amplio horizonte de tiempo y espacio que nos espera por delante. Aunque sólo quede un minuto, aunque mañana nada exista ya, valdrá la pena echar un último vistazo. Mientras una melodía (interior) nos habla, y los ojos miran al infinito, mientras los animales crecen y las plantas florecen, la primavera enseña la luz y fortaleza de la Tierra. “&lt;em&gt;Vive cada día como si fuera el último; sé, amigos, que eso es una vieja castaña, pero intentad asarla de esta manera: cada día debería ser primavera. Cada día deberíamos despertarnos renovados&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlORmN4FI/AAAAAAAABCI/QK9QSoDn9h4/s1600/vlcsnap-24869.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454814869592072274" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlORmN4FI/AAAAAAAABCI/QK9QSoDn9h4/s320/vlcsnap-24869.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1167845028100634447?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1167845028100634447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1167845028100634447' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1167845028100634447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1167845028100634447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/03/northern-exposure-doctor-en-alaska.html' title='&quot;Northern Exposure&quot; (Doctor en Alaska): episodio 3x19, &quot;Toque de diana&quot;'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S7NlNstYN9I/AAAAAAAABB4/hJgYWVnVHA8/s72-c/cinco+estrellas.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5223477461196801984</id><published>2010-03-22T23:34:00.007+01:00</published><updated>2010-03-22T23:52:41.168+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Azada y sierra, cuerda y pico</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S6fxbTo-ezI/AAAAAAAABBw/eQAL-FxDj1E/s1600-h/DSCF0355b.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S6fxbTo-ezI/AAAAAAAABBw/eQAL-FxDj1E/s320/DSCF0355b.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5451591325386177330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rocío matinal impregnaba de humedad la hierba alta de la entrada. Cargábamos con todos los bártulos, herramientas pesadas y antiguas, mientras yo trataba de evitar pisar aquellas frescas flores silvestres. Mis padres suelen reprobar mi escasa diligencia con dicha turba vegetal, que dificulta incluso el paso, pero viendo sus amarillos, blancos y violetas juzgo que eliminarlas sería como infamar la belleza que la naturaleza presta desinteresadamente a caminos y atajuelos. ¿Quién soy para cortar con afiladas hojas de acero lo que ha costado tanto (miles de millones de años, ahí es nada...) en aparecer y brotar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol gana altura y disipa nubes de niebla madrugadoras cuando damos comienzo, tres generaciones de hombres con idéntico nombre y primer apellido, a esas tareas de desbrozado, cortado, y quemado (que tanto parecen gustar a mis mayores) que librarán parcialmente a la morada de su espesura verde y algo salvaje. Ya he confesado otras veces que prefiero la apariencia de loco amontonamiento clorofílico, el campo incontrolable de crecimiento incesante, la verde profusión de plantajes y arbustos de toda laya, al pelado y arreglado semblante del jardín tratado con esmero y tacto. Lo silvestre, que va a su aire, que toma el espacio y el tiempo según antojo y predilección, es con diferencia la mejor forma posible de ‘diseñar’ un vergel. ¿Quién puede hacerlo mejor que Ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, en ocasiones los hierbajos pueden incordiar, o pueden desarrollarse hasta alturas y anchuras prohibitivas, reventado pavimentos, destrozando macetas, conquistando territorios ajenos y fastidiando a quienes no ven en la borracha crecida botánica una virtud y un milagro digno de elogio, sino un motivo para poner en marcha sierras mecánicas, taladros, y demás metalurgia moderna. En [pequeñísima] parte, llevan razón; de modo que allí estaba yo aquel sábado radiante, amante de los yuyos gigantes y soberanos, dispuesto a arrasar tales formaciones admirables y dichosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo peor es que me gustó. Y aún me sigue gustando. Acostumbrado como estoy sólo a los teclados, a los libros y a las cucharas para el yogur, mis manos han ido olvidando el arte que un día las distinguió del restante reino animal: constituir útiles prensiles y manipuladores, únicos en su especie, y que permitió a la nuestra perfeccionarse, dar forma a creaciones artísticas, mayor fiabilidad en la caza y capacidad para dar y recibir caricias, entre mil y una ganancias más. Ahora, lentamente, reconquisto el ámbito del trabajo manual, recobro el contacto de manos y tierra, y adquieren firmeza, dureza y fuerza a la par que se llenan de callos, rasgaduras sangrantes y graciosas cicatrices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la motosierra lo que antaño el tiempo y la paciente labor natural tardó años en edificar y elevar hasta cotas mayores que las testas humanas se reducido, en pocos segundos, a una columna de aserrín y polvo; el pico perfora el suelo y levanta la raíz, el cimiento de frutales y árboles ornamentales, sin apenas esfuerzo; la cuerda arrastra y estira el tronco antediluviano, hasta que lo abate en un ejercicio de nervio, empuje e ímpetu demoledores; la sierra, que amenaza con esos dientes perfilados y aterradores, va abriendo el corazón de los árboles hasta que permite contemplar sus anillos, esos maravillosos registros anuales del clima terrestre; además, con su cercenar carente de piedad, libra a aquellos de sus sobrantes ramales y les confiere elegancia estética, y ligereza material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el refugio se halla atestado de hojarasca, ramas, brotes, troncos y restos vegetales diversos. Cada tarde, si la lluvia no lo impide, me acerco allí y cojo mis tijeras de poda, y voy recortando y empaquetando esas briznas de vida sacrificada, para que luego el fuego devorador-purificador las convierta en ceniza, y pasen al éter, desde donde irán a reposar otra vez en el terruño, a fundirse con la hermana maleza; a partir de entonces empezará un círculo nuevo, y puede que un día futuro, cuando el refugio ya no aguante en pie, cuando hayan caído sus muros y quien escribe esto desaparecido, puede que entonces entronquen sus átomos residuales en otro enjambre vital, y formen parte de esa vida que todo lo es, y que por mucha azada, mucha sierra y todo el pico que queramos, seguirá aquí (allí, allá y acullá), por los siglos de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quién sabe si nosotros mismos, un pedazo de nuestro yo, no morará algún día entretejido en una estructura vegetal similar a la que yo, insensible y entusiasmado, aniquilé el sábado a golpe de azadón. En realidad, y por descontado, todos somos Uno, lo mismo, la misma esencia absoluta. Pero a veces es dificil ser consciente de ello (o querer serlo) cuando empuñas la sierra y la fuerza se desata entre tus manos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5223477461196801984?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5223477461196801984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5223477461196801984' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5223477461196801984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5223477461196801984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/03/azada-y-sierra-cuerda-y-pico.html' title='Azada y sierra, cuerda y pico'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S6fxbTo-ezI/AAAAAAAABBw/eQAL-FxDj1E/s72-c/DSCF0355b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-6433918339456173141</id><published>2010-02-18T22:58:00.008+01:00</published><updated>2010-02-18T23:23:57.746+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>XXX</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S328bIOy8gI/AAAAAAAABBk/XQkEDOvkJgk/s1600-h/DSCF0160c.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439711099185459714" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S328bIOy8gI/AAAAAAAABBk/XQkEDOvkJgk/s320/DSCF0160c.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S327aT8KsKI/AAAAAAAABBc/ck5P4G4ZGoM/s1600-h/DSCF0198c.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“Treinta años... Promesa de una década de soledad, una lista más reducida de amigos solteros, una cartera cada vez más delgada, indicios de calvicie... Pero Jordan estaba a mi lado y, al contrario que Daisy, era demasiado prudente para arrastrar, de época en época, olvidados sueños. Al pasar por encima del oscuro puente, su pálido rostro se apoyó perezosamente sobre mi hombro, y el formidable tañido de los treinta años se apagó a la tranquilizadora presión de su mano”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El gran Gatsby&lt;/em&gt;, F. Scott Fitzgerald&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solía preguntarme, cuando abrí la década de los veinte, lo que destinaba el futuro diez años después. Mi diario recoge algunos de las posibilidades, que a la sazón creía más “probables”: en una me hacía geólogo planetario, dedicándome a rastrear las superficies de mundos lejanos y extraños en busca de huellas de vida extraterrestre; en otra me convertía en escritor, emulando a los grandes de la divulgación científica (Asimov, Sagan, Clarke, etc.) y brindando a la Humanidad los tesoros del saber y la cultura; en una más abandonaba el hogar paterno y ponía rumbo a lo desconocido, montado en una casa rodante, una tartana antigua que avanzaba a trompicones por las carreteras, mientras me dedicaba a contemplar ocasos, durmiendo cada día bajo el mismo techo (el de las estrellas), aunque siempre en lugares distintos; y, sólo remotamente, contemplaba la contingencia de ceñirme a un trabajo estable y garantizado, estudiando aquello que me proporcionara un horario de ocho a cuatro, o de cuatro a once: de guarda forestal, cartero, o cosas así. Nunca se me ocurrió, mientras apuntaba esas hipotéticas vidas futuras a la luz del candil eléctrico, que a los treinta permanecería básicamente igual que en los dos lustros previos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso no hay ninguna “Jordan” que aquiete mis sueños locos, que les ponga un cepo, el anzuelo de la sensatez, y me diga que madure, que piense en otra cosa, que me aferre a la realidad, y punto. Los sueños, hoy, siguen llamándome; de hecho, son más vociferantes que nunca, delatan la fuerza de lo imprudente, y tratan de engatusarme con sus cantos de sirena, con la promesa de un porvenir aventurero, frenético y estimulante. Un devenir así es tan cautivador, y retrata mi anhelo tan profundamente, que me pierde, me ahoga en mi propia ensoñación, y dejó atrás por un instante la separación entre lo real y lo imaginado, lo palpable y lo metafísico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mi sorpresa, aquellas viejas posibilidades vitales barruntadas una década atrás no han ido tan descaminadas: cambié la geología por la filosofía, cierto, y fracasé en los intentos de obtener una plaza funcionaria, pero la escritura, buena o mala, excelsa o patética, me ha acompañado en estos diez años, así como el instinto de ver urdido con la sustancia de lo real el desatino de la vida al estilo “caracoliana”, acarreando tu propio techo a las espaldas hasta que las energías (o la pasta) acaben por agotarse. Por suerte, si a los veinte años esta última posibilidad navegaba en las aguas turbias y confusas de una mera conjetura sin fundamento (carecía del ingrediente económico para llevarla a cabo, y siempre he sostenido que la realización de una fantasía es muchísimo más satisfactoria sin apelar a ayudas externas [padres, bancos, etc.]), hoy esa dificultad ya no existe, y si aún no dispongo de mi casa sobre ruedas se debe a la espera de hallar la más conveniente a mis necesidades, que tampoco son demasiadas, por cierto. Si los vientos no son del todo desfavorables, se trata de un mes, a lo sumo. La búsqueda está próxima a finalizar, aunque si los hados tienen a bien martirizarme algo más, puede que el asunto se demore hasta después del verano. No importa. Felizmente, la cuestión ha dejado de ser la de “sí o no”, y ahora adopta la forma del “¿para cuando?”; a corto plazo, pues, abandonaré la choza de ermitaño, y la cambiaré, durante un tiempo, por un carruaje de los antiguos, que surcará las carreteras y pueblos en busca de espíritus libres, mentes despiertas o los guiños de alguna pecadora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mucho que trate de evitarlos, de soslayarlos, arrojándolos al vacío del silencio y la oscuridad mental, ellos, los sueños, vuelven a mí. Claman atención, que les confiera entidad, su propio escenario de realización, y que con su impulso, sea o no motorizado, vaya hacia ese horizonte, abierto, desconocido y provocador, que se percibe a través del cristal de la vida como un mundo nuevo, por descubrir y gozar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como indicaban certeramente (otra vez...) en un episodio de 'Northern Exposure' y no puedo por menos de citar...:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;'En los sueños empieza la responsabilidad'&lt;/em&gt;, escribió el poeta, y quizá así es. ¿Pudiera ser que nos tomamos nuestros sueños demasiado a la ligera? Esas imágenes de lugares desconocidos, ¿no podrían ser, de hecho, ángeles en vuelo, nuestras almas por los aires? [...] Abríos a vuestros sueños, amigos, abrazad esa orilla distante, porque nuestro viaje mortal termina demasiado pronto. &lt;em&gt;'Las altas torres, los bellos palacios, los templos solemnes, todo el globo en realidad, todo ello terminará por disolverse, y como una pantomima insustancial, no dejará el menor rastro. De la misma sustancia de los sueños estamos hechos, y nuestras pequeñas vidas terminan con un sueño'&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: elHermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-6433918339456173141?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/6433918339456173141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=6433918339456173141' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6433918339456173141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/6433918339456173141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/02/xxx.html' title='XXX'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S328bIOy8gI/AAAAAAAABBk/XQkEDOvkJgk/s72-c/DSCF0160c.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1901846762575688886</id><published>2010-02-11T22:29:00.006+01:00</published><updated>2010-03-18T20:07:31.676+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recuerdos'/><title type='text'>El hogar blanco</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S3R4AU7KheI/AAAAAAAABA0/Tpbu3_6ZYrg/s1600-h/DSCF0327b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437102597155227106" style="width: 320px; height: 240px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S3R4AU7KheI/AAAAAAAABA0/Tpbu3_6ZYrg/s320/DSCF0327b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debió ser a finales de marzo, o quizá a primeros de abril. No lo recuerdo bien porque hablo del año 1987, y es una época que ya me queda algo lejana (lo que señala la ‘desagradable’ evidencia de una vida adulta ya dilatada...). Habíamos ido todos nosotros, los cuatro de la familia, a pasear por los caminos repletos de lujosos chalets en los aledaños de Gandía. Hacía buen tiempo, era domingo, y aguardábamos la entrada de otra semana de colegio o trabajo, según el caso. Echábamos un vistazo a las mansiones, sus gigantescas piscinas, aquellos céspedes inmaculados y relucientes coches aparcados a la entrada, soñando, barruntando la posibilidad de adquirir (mañana, al año siguiente, al cabo de una década...) alguna, cuando una modesta y apartada vivienda, de paredes blancas y aspecto gentil, nos llamó la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era nada del otro mundo. En realidad, si reparamos en ella fue por la diminuta piscina (de la que ya hablé un tiempo atrás), un trago de agua limpia y seductora entre la blancura de los muros y la negra tierra a nuestro alrededor. Fue el tiempo en que mi hermana iba a hacer su comunión, y mis progenitores, para ahorrar costes, decidieron que yo, a la sazón con apenas siete años, la hiciera conjuntamente con ella; supongo que mi padre pensaba en el estío, en lo que podríamos disfrutar los cuatro en esa choza, ya que mientras observaba aquella caseta, casi un refugio entre naranjos por entonces enanos, no paraba de repetir: “&lt;em&gt;estaría bé que els xicons passaren açí l´estiu, i tingueren un lloc per a jugar&lt;/em&gt;...*”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verano siguiente, en efecto, fue nuestra (o mejor dicho, entró a formar parte de nuestras vidas... y nosotros de la suya). Por un precio algo mayor que el necesario para comprar un coche mediano, obtuvimos un hogar donde vivir... pero en el sentido más total y auténtico de la palabra “&lt;em&gt;hogar&lt;/em&gt;” y “&lt;em&gt;vivir&lt;/em&gt;”. Yo nací, espiritual e intelectualmente, entre sus alambradas, y me crié, física y emocionalmente, a la luz de su chimenea en invierno, rodeado de amigos, familiares y gente extraña en verano, que venían y se iban, mientras el sol abrasaba el suelo, tostaba nuestros rostros infantiles y marcaba a fuego el destino de una (con)vivencia eterna. Nunca he vivido mejor en otro sitio. Ni creo que pueda hacerlo jamás. Si hay un lugar en el que “vivo vivo” (y es una reiteración intencionada), en donde no hay nada que sobre, nada molesto (excepto ese rumor motorizado, demasiado cercano, que enturbia el silencio y mata el sonido del aire en movimiento...), nada que echar en falta, ni siquiera a nadie (aunque a veces, a veces...), ése lugar corresponde a aquella media hectárea de terreno, anclado entre frutales y a treinta minutos a pie del más próximo núcleo urbano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro, hoy, lo que ha sido para mí ese reducto, esa fortaleza de cemento y rocas antediluvianas, mis vivencias y junto a ellas las de quienes me importan, y me pregunto, como solemos hacer en ocasiones, qué hubiese sido de mi “yo” en caso de no vivir allí desde los siete años, hasta casi los treinta que ahora tengo. ¿Qué hubiese sucedido si mis padres se hubieran limitado a contemplar los suntuosos palacios en la distancia, sin prestar atención a nada más, dejando allá abajo, en su discreto mutismo blanco, al hogar de los hogares? Son preguntas retóricas, desde luego, pero suscriben el hecho (quiero decir, la percepción, la impresión) de que estamos configurados, todos nosotros, por decisiones, acciones y eventos fortuitos, por ese encadenamiento circunstancial de sucesos y acontecimientos que terminan por desarrollar y establecer nuestras vidas. Qué papel juegan los hados del destino en tal conformación vital es lo que quisiera saber, para determinar, por fin, si mi ligazón al hogar blanco es predestinado, o mero producto fortuito del azar cósmico. Después de todo, y bien mirado, tampoco importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente es poco lo que allí puede encontrar un visitante o un invitado ocasional: una comunidad de gatos, una foresta asilvestrada repleta de árboles frutales y ornamentales, el tapiz de hierbajos, hojas y demás especies vegetales y de otros reinos vivos (hongos, musgos, etc.), una buena provisión de leña, y en el centro, como protegida por sus hermanas verdes, la mole rocosa, de tejas descoloridas y rejas negras en sus minúsculas ventanas. Y, de tanto en tanto, podría distinguir a un individuo larguirucho, que saca del interior de la vivienda una hamaca hecha pedazos, la extiende, coge un libro, se sienta, abre el papiro y echando un vistazo al cielo, a su alrededor, y a los juguetones felinos que retozan junto a sus pies, se enfrasca en la lectura de algo que ignoramos; entretanto, el sol avanza en su recorrido diurno, las nubes corren desde las alturas, la Luna marca el paso de las horas y nieblas de insectos se elevan en la tarde perezosa de principios de febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el sol abandona su templo celeste y amaga el rostro por detrás de las montañas, el sujeto, un ermitaño como tantos otros y como ninguno, acaricia a las criaturas gatunas, despeja el suelo de hojarasca con una escoba torcida y, recogiendo la basura, se despide del hogar, hoy repintado con tonos pastel (algo feos, en su opinión), hasta el siguiente día, en el que regresará para estar, ser y vivir de nuevo. También, para rememorar algo, si se puede, de aquella maravillosa sensación de novedad, gozo y satisfacción que supuso, en 1987, el descubrimiento del hogar blanco. Sus posibilidades, todo lo que ofrecía a un niño de siete años, lo que aún ofrece a un hombre de veintinueve, y lo que brindará, mañana y perpetuamente, a todo aquel que quiera saberlo por sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay lujo ninguno (el lujo sólo corre por nuestras venas), ni comodidades excesivas (las aborrecemos, son el símbolo del burgués bien adaptado); su fachada está húmeda y con algunos pegotes de pintura saltada (se apañará, si se puede, en primavera), y abundan demasiadas malas hierbas (nos gusta verlas crecer, ¿verdad?); hay, también, una ligera impresión de “abandono” (el acontecer natural del paso temporal, que otros, un poco ignorantes, llaman “degradación”), y ningún lechuguino ni emperatriz de discoteca se atrevería jamás a pisar la entrada (bendita exclusión social, prerrogativa de románticos, astrónomos y ermitaños...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay mucho que contar de este hogar blanco. Si hay tiempo, y los vaivenes vitales lo permiten, lo seguiremos haciendo. Quizá para nadie, sólo para mí mismo. Como casi siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana iré de nuevo. Tengo que podar la higuera antes de las lluvias del fin de semana. Se aceptan visitas. La puerta permanecerá abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bienvenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(* “&lt;em&gt;Estaría bien que los niños pasaran aquí el verano, y tuviesen un lugar para jugar&lt;/em&gt;...”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1901846762575688886?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1901846762575688886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1901846762575688886' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1901846762575688886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1901846762575688886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/02/el-hogar-blanco.html' title='El hogar blanco'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S3R4AU7KheI/AAAAAAAABA0/Tpbu3_6ZYrg/s72-c/DSCF0327b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2957449005487117140</id><published>2010-01-18T19:25:00.004+01:00</published><updated>2010-01-18T19:35:00.142+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>Huida</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S1SpuHElE2I/AAAAAAAAA_0/2PBkbgLiEUs/s1600-h/multitud.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428150060525622114" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S1SpuHElE2I/AAAAAAAAA_0/2PBkbgLiEUs/s320/multitud.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El hombre se adentra en la multitud para ahogar el clamor de su propio silencio.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rabindranath Tagore&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2957449005487117140?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2957449005487117140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2957449005487117140' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2957449005487117140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2957449005487117140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/01/huida.html' title='Huida'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S1SpuHElE2I/AAAAAAAAA_0/2PBkbgLiEUs/s72-c/multitud.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-684988392148587873</id><published>2010-01-09T23:56:00.005+01:00</published><updated>2010-01-10T00:18:57.413+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Sinceridad, o nada</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S0kLpVv2J_I/AAAAAAAAA-k/tPRMlTKqYaU/s1600-h/interior-bagon-tren-con-pasajeros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424880030984841202" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 190px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S0kLpVv2J_I/AAAAAAAAA-k/tPRMlTKqYaU/s320/interior-bagon-tren-con-pasajeros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡&lt;em&gt;Cago en la óstia, un tren tan grande y han ido a sentarse delante de mí&lt;/em&gt;!&lt;em&gt; Ahora empezarán a hablar y no podré ya estar tranquilo. Nos ha jodido la pareja, nos ha jodido&lt;/em&gt;...”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así arrancaba (la recuerdo con las palabras exactas) la sarta de groserías, improperios y vocerías que destilaba, hace unos días, un viejo sentado a mi lado durante el trayecto en tren hacia Valencia, dirigida a un par de chicas jóvenes que entonces entraban en el convoy. Se había zampado ya casi medio bocata de (según creo) salami y lechuga, y como gritaba mientras comía, pequeñas migas de pan le caían en el jersey y en la butaca que tenía enfrente de él. Había accedido al vagón en la parada previa, con el piscolabis en una mano, mientras con la otra aferraba una lata de coca cola, y avanzaba con dificultad hasta situarse a mi vera. Me saludó cortésmente con la cabeza (ahora no sé si fue por educación o por sorna de alguna clase...), y nunca pensé que fuera capaz de soltar aquello, el inicio de una sarta insultante digna de aquel coronel chiflado que atenaza y acojona a los reclutas en la primera y memorable escena de “&lt;em&gt;La chaqueta metálica&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá su cambio radical de discurso y comportamiento se debiera a que, en mi caso, presentía la presencia de un ser relativamente silencioso, apenas molesto, y que podía dar cuenta de la otra mitad de su refrigerio mientras yo permanecía callado y centrado en mi mundo. Quizá sólo quería rematar los bocados restantes escuchando el repiqueteo del tren, y contemplando el paisaje de naranjales y montes pelados, pero en cuanto aquellas dos tuvieron a bien aposentarse junto al viejo, ignorantes del ciclón injurioso que iban a tener que soportar en breve, explotó como si fueran las responsables de la mayor ofensa jamás cometida a un individuo sobre la faz terrestre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debió vaticinar, como en efecto así resulto ser después, que las dos chicas iban a ser sendas fuentes inagotables de cháchara juvenil, simpática pero reiterativa, vacua y tremendamente aburrida. Si debo ser sincero por completo (y, en una página como ésta, no puedo menos que serlo), reconozco que pensé algo similar yo también, pero, desde luego, fui incapaz de expresarlo en voz alta. Creí que, en su rabia apenas contenida, el viejo iba a lanzarles la lata de refresco o los restos de su bocadillo mordisqueado; pero, en cambio, aunque sin detener sus escupitajos verbales, cogió sus trastos y los restos del &lt;em&gt;àpat&lt;/em&gt; del mediodía, y atravesó el vagón hasta encontrar un recinto suficientemente vacío de gente para su gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja de ancianos, que dormitaban (la cabeza de uno en el hombro del otro) tras un fatigoso viaje del que no tenemos noticia, llegaron a despertarse ante el rugido emanado por el viejo blasfemo. Y las mismas chicas vilipendiadas, que no pudieron hacer oídos sordos, enrojecieron como tomates durante el tiempo que duró el exabrupto. Pero el ochentón, no contento todavía, siguió soltando sus bonitas expresiones, aún en la distancia, y lanzando miradas desafiantes a las féminas, que al poco retomaron sus revelaciones trascendentales, olvidando el episodio y al vejete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién era, aquel cascarrabias? ¿Un amargado? Puede. ¿Un maleducado? Quizá también. Pero sobretodo era, y espero que siga siendo, ese tipo de personas que anteponen la sinceridad, las vísceras del momento, a la etiqueta, la buena cortesía (que casi siempre suele ser la mala). Serán vistas como groseras, ofensivas y contrarias al respeto, el decoro y la deferencia para con los demás. Y lo son, en efecto. También era, aquel personaje, un amante del silencio, hasta el límite de que privilegiaba éste a la corrección propia de todo ciudadano ordinario. Quizá fue porque aquel, de hecho, era un individuo muy poco ordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo reconocer que, en parte, sentí admiración por aquel vejete irascible. Por proclamar lo que muchas veces siento y no me aventuro nunca a confesar. Por no importarle una mierda el qué dirán, ni la compostura, ni el juego de respeto, tan falso como inútil, que establecemos entre nosotros mismos. Por su valentía al no morderse la lengua, porque lo que brota de muy adentro a veces es mejor dejarlo salir sin obstáculos, aunque duela, aunque suene feo, desagradable o resulte incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Reprochamos lo que dijo, el cómo o ambas cosas? ¿Le reprobamos por decirlo, simplemente? ¿Hubiera sido mejor callar, pues? En ocasiones hay que poner en vereda a los demás, y puede que lo hagan en el momento y lugar más inesperado. A lo mejor a aquellas dos chicas podría serles útil pensar un instante el por qué de la reacción del vejestorio. Dejando aparte su carencia de educación formal, ¿qué vio, sintió o percibió en ellas capaz de hacerle brincar de aquella forma tan brusca y desmedida? Yo creo que había un motivo fundado; aún no lo he encontrado, es cierto, pero estoy seguro de que existe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un vejete entrañable, no por afectuoso, sino por su franqueza y honestidad. Ya no son muchos los que, como él, suben a los trenes un martes por la tarde. Lástima, porque son gentes que dan cuerda para mil horas a nuestra maquinaria mental...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-684988392148587873?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/684988392148587873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=684988392148587873' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/684988392148587873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/684988392148587873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2010/01/sinceridad-o-nada.html' title='Sinceridad, o nada'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S0kLpVv2J_I/AAAAAAAAA-k/tPRMlTKqYaU/s72-c/interior-bagon-tren-con-pasajeros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7656438925427370377</id><published>2009-12-25T23:00:00.005+01:00</published><updated>2009-12-25T23:27:15.154+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Navidad en ‘familia’</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SzU5nCwdzdI/AAAAAAAAA-E/rQkzAWBqb4Y/s1600-h/desdecasa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5419301069528092114" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SzU5nCwdzdI/AAAAAAAAA-E/rQkzAWBqb4Y/s320/desdecasa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duele reconocerlo, sentirlo, saber que es verdad. Me gustaría cambiar las cosas, alterar el rumbo de la nave familiar y ver cómo todos arribamos a un mismo puerto, aunque cada uno siga su camino. Me gustaría percibir una cierta sintonía con tus hermanastros, tu propia sangre; una afinidad natural con la que nos entendiéramos, de la que aprovecháramos su poso común para estrechar nuestros lazos, y su divergencia natural para respetar las diferencias, creciendo todos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es imposible. Exceptúo a mis progenitores, mi hermana (que está en su misma onda, la de todos los demás, la de ellos, la que yo nunca escuché ni sintonicé...), y a mis beatíficos abuelos (uno ya desaparecido, pero que aún permanece aquí, de alguna manera...), y algún que otro tío, porque son mis raíces directas y mi linaje particular. Apartémoslos, pues. Del resto, esa inmensa guarnición de familiares, parientes, ascendentes, emparentados, toda esa parentela de gente que se ha sentado, como hoy, a tu alrededor, en la peregrina y convenida comida navideña, cumbre de falsedades, envidias y convencionalismos, del resto, en efecto, ¿qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admitamos, primero, mi escaso aprecio por reuniones similares, y segundo, mi más que sentida incomodidad ante la presencia de decenas de personas en una misma habitación (residuo, seguramente, de alguna crisis psicológica en la juventud más manceba, cuyo origen debería rastrear, aunque su huella el tiempo parece haber borrado casi por entero...). Pese a esto, hoy he tratado de llegar hasta ellos; no he hecho grandes esfuerzos, lo reconozco también, pero me he aproximando a su universo mucho más de que ellos al mío. El resultado no lo desconocía, y por consiguiente no ha brindado sorpresa alguna, pero siempre apena ver certificados tus temores, máxime cuando se trata de tu propia sangre, y de seres con quienes desearías, a priori, tener algo más que un mero lazo de simpatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi temor, corroborado, amplificado, expandido hasta conferirle su carácter axiomático e irrebatible, es que no hay punto de unión posible, nexo alguno que nos conecte, ni atadura más allá de la mera apariencia, de estar juntos por ser familia pero sin ningún sentimiento ulterior, ni previo, que amarre ambos cosmos. Es como sentarte alrededor de desconocidos, a quienes conoces, sólo, por haber tratado con ellos, haberles vistos en otras ocasiones, pero quienes no son nada. Ni tú para ellos. A veces siento más consanguinidad (la de verdad, que no es fluida) con mis gatas, pequeñas hormigas y algunos saltamontes volatineros que con toda la horma de parientes aposentados en torno al rico patriarca de turno. En ocasiones, es cierto, aquellos son mi familia; éstos nunca lo fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, la tradición impone. La sumisión a lo establecido, al rito, a la costumbre, nos lleva a pasar cuatro, cinco o seis horas junto a gentes de las que apenas queremos saber nada. Cedemos, soportamos, y después cada uno a su casa, olvidando a quién vistes, con quién hablaste, lo que pasó, o cómo. A veces las diferencias, la separación entre los caminos, no es insalvable, y corre por sobre la mesa una sensación de conexión, pero suele morir pronto; es más frecuente, en mi caso al menos, el bostezo, la mirada perdida, la ensoñación, y el decirte a ti mismo: “pero, ¿qué coño hago aquí?”. El abismo es insuperable. Ellos moran en el otro confín del infinito. Percibes que con un vagabundo, un borracho o un ‘vagante’ de las calles habría mucho más de que hablar, mucho más que aprender y compartir, que junto a tus locuaces, perfumados, emperejilados y autosatisfechos comensales, que buscan el chiste fácil o el comentario gracioso, el ingenio de pacotilla o la expresión audaz para impresionar, agradar o sonsacar la sonrisa o el aplauso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entonces, tú te levantas, derramas tu copa de cava sobre la calva del venerable patriarca (hombre rico, hombre pobre), eructas, arrojas los billetes recién entregados encima de la mesa, donde quedan pringosos y marchitos, y lo sueltas todo. Sueltas que ya nadie recuerde, ni a nadie le importe, la ausencia de familiares recientemente fallecidos; sueltas cómo desprecias que allí todos esperen, con avidez, la fartà y el aguinaldo, ponerse las botas a costa de otro; sueltas cómo aborreces el indigno peloteo, pertinente y pertinaz, al señor de las moscas; sueltas que no haya nadie allí que sea algo más que un memo palurdo o una estúpida y ñoña reina del sábado noche; sueltas cómo anhelas escuchar a alguien traer a cuento una mención, no ya sobre la dialéctica hegeliana o sobre el consentimiento informado, qué va (sería de mal gusto, incorrecto, y terriblemente aburrido), sino unas palabras acerca de la gripe A (el cuento), la crisis (el otro cuento, menos para quienes pierden su empleo), el cambio climático, (el cuento mal contado), y otras muchas fábulas similares; sueltas cómo te enfada que ya nadie mire un crepúsculo, que ya nadie lea libros del siglo XVIII, que nadie se atreva a contemplarse a sí mismo durante cinco minutos, por miedo a lo que pueda descubrir; sueltas, también, que nadie se haya atrevido a ser discordante; criticas la uniformidad, la ordinariez de una familia plana, sin díscolos, sin demonios, todos tan esquemáticos, tan correctos, tan dados a lo dado, y tan socialmente adaptados; sueltas, en fin, todo ello, y un sinfín de resoplidos y rebufos más, ante el calor de la calefacción estática y las botellas de vino medio vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, entonces, abres los ojos. Y todo sigue igual: el patriarca bendice la mesa; los huéspedes engullen con ahínco; las palabras huecas zurzan el aire caliente de la estancia; el tiempo pasa y nada pasa; la morena de ojos negros, y el soplón a su lado, te contemplan condescendientemente, con media sonrisa en sus labios. Eres un extraño. Un huérfano. Como siempre. La oveja negra, el patito feo. Bien, sigamos así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi familia ya la conocéis: unos pocos parientes, los que cuentan; un puñado (breve, escaso, como todo lo bueno) de amigos, en la proximidad o en la distancia (vosotros, desde luego, entre ellos...); el reino de lo vivo, sea o no consciente de su aliento; las montañas, ríos y valles, los prados, las cimas, los crepúsculos y amaneceres, el cielo y todos los universos existentes, creados o imaginados alguna vez. Ante una familia así, ante congéneres de tanto calibre, con quienes un silencio, una mirada o un sentimiento callado transmite todo un cosmos de emociones, comprenderéis que diga, sienta y afirme, con rotunda seguridad, que a nadie más necesito, espero ni deseo ver, oír o tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vínculo sanguíneo suele ser trivial, artificial, forzado y perverso; no rechacemos nuestras raíces, desde luego, pero no olvidemos tampoco que la familia, la nuestra, la creamos nosotros. Y, en consecuencia, nosotros decidimos quienes cuentan y quienes no, quienes ganan un lugar en ella y quienes deber ser sacrificados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que vuestras familias (...) sepan cuidaros y amaros como os merecéis. Hoy, mañana y hasta siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía: elHermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7656438925427370377?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7656438925427370377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7656438925427370377' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7656438925427370377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7656438925427370377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/12/navidad-en-familia.html' title='Navidad en ‘familia’'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SzU5nCwdzdI/AAAAAAAAA-E/rQkzAWBqb4Y/s72-c/desdecasa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-273023342055722179</id><published>2009-11-14T07:59:00.015+01:00</published><updated>2010-03-18T19:30:37.663+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Actualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Televisión'/><title type='text'>El derecho (ruidos y silencios)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sv5V2ddLRvI/AAAAAAAAA8E/eAbZCIwybXg/s1600-h/DSCF0207.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403850996999472882" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sv5V2ddLRvI/AAAAAAAAA8E/eAbZCIwybXg/s320/DSCF0207.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con motivo de la celebración del &lt;em&gt;Gran Premio de Motociclismo de la Comunidad Valenciana&lt;/em&gt;, que tuvo lugar hace unos días en Xest (Cheste para los puristas), la celebérrima y aclamada cadena de televisión pública &lt;em&gt;Canal 9&lt;/em&gt;, en un alarde (otro más) de ignorancia hacia todo lo que no reconoce la masa, ni lo que se presta a comercialización o "billeterismo", rotuló su noticia de los hechos con un titular indiscutible, razonable y perturbador: mientras veíamos a los moteros por la calles del pueblo haciendo caballitos leíamos, a sus pies, la proclama: "El derecho al ruido". La frase me dejó estupefacto, irritado y muerto de risa, todo a la vez; los monaguillos del señor Francesc (perdón, es Francisco) Camps, en otra de las suyas, como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gracioso el titular porque parece dar a entender que el mundo en donde vivimos, las calles, los locales y tiendas, lugares públicos, etc. reina siempre un silencio atronador, un mutismo poderoso y prolongado que ahoga las voces, los murmullos y las conversaciones de los individuos. Un ser extraterrestre (o uno terrestre desligado del folclore urbano ordinario) juzgaría que en Valencia (y precisamente en Valencia) lo que destaca a lo largo de las semanas y meses es la quietud, el sosiego de unos ciudadanos que sólo contemplan como modo de vida el silencioso transcurrir del tiempo; y que en sus celebraciones y fiestas populares y tradicionales únicamente hay procesiones mudas y gentes en la calles sin apenas hablarse entre ellos. El silencio domina tanto, es tan abrumador, posee tanta presencia en nuestra querida, próspera y purificada comunidad, que es imprescindible dar entrada, por ejemplo en marzo, a un poco de saludable y bienvenido sonido extra (Fallas); y, desde luego, si hay un grupo de amigos a los mandos de sus vehículos que se reúnen una vez al año en torno a un circuito de velocidad, tienen todo el derecho a que fluya el sonido de sus motores y sus ruedas derrapando en el aún caliente asfalto callejero. ¡Ay, pobre ruido, qué poco te queremos los valencianos, cuán abandonado te tenemos, y qué trato tan ingrato te damos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego (y ahora más en serio), estos individuos moteros tienen su derecho de reunión, goce y felicidad en grupo. Nadie podría -ni debería, dentro de ciertos límites- negárselo; sin embargo, el mismo derecho a hacer caballitos, a efectuar corridas y carreras y a desprender nubes de humo contaminado tienen, por su parte, todos aquellos otros ciudadanos que, en Xest, en Benarés o en la Quinta Avenida, o en toda calle, toda plaza, todo parque o todo lugar de este y otros mundos, hasta los mismos confines del Universo, quieren disfrutar del silencio. Si yo me siento en un banco a leer un libro, o a escribir unas notas, tengo el derecho a hacerlo; pero si en el banco contiguo un grupo de adolescentes empiezan a gritar, divirtiéndose con risotadas, bromas y demás, también ellos lo tienen. Es el mismo derecho. Exactamente el mismo. La clave para que ambos, ellos y yo, podamos ejercer nuestro derechos respectivos y gocemos, cada uno a nuestra manera, de la vida y de ese lugar público, abierto a cualquiera, está en que ellos respeten mi derecho al silencio, por lo menos durante un tiempo, mientras que yo, a mi vez, sea igualmente respetuoso para con ellos y permita que se entretengan y diviertan, también a lo largo de cierto tiempo. Eso se llama convivencia, y es el germen, fruto y árbol de la ciudadanía bien entendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, hay una diferencia fundamental entre el ruido (o las actitudes humanas que lo producen) y el silencio (o las actitudes humanas que evitan su mutilación, porque, al contrario que aquel, el silencio siempre está ahí, generado, siempre presente, y no precisa ni de nadie ni de nada para ser creado, multiplicado y expandido). Esta diferencia, que yo creo esencial, es la siguiente: el ruido, cuando aparece y domina, arrasa el silencio, impidiendo su existencia, y cercenando toda actividad nuestra que lo requiera (lecturas, escritura, contemplación, descanso, etc.); el silencio, por su parte, aunque por su misma ontología rechace al ruido, permite y consiente que el estruendo viva a su alrededor, y hasta que consuma parte de su ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos, ruido y silencio, matan a su rival, a su contrincante, pero en el ring no caen a la vez: el primero tarda más en hacerlo, porque no erradica algo que está creado, sino lo que supura en el tejido del tiempo y el espacio. Por paradójico que parezca, es más sencillo destruir lo que nunca ha sido creado que eliminar lo construido. Todo ruido es generado por nosotros (en la naturaleza, como cualquiera puede observar, el ruido es inexistente; sólo hay sonidos, no ruidos), pero el silencio vive por sí mismo, sin hacedor que le insufle el hálito vital. Como todo lo que existe independiente, autónomo y decidido por sí mismo, el silencio es frágil, y aunque poderoso, fácilmente quebrantable; y, también como todo lo que vive independiente, autónomo y decidido por sí mismo, es un peligro, y quién sabe si una amenaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí, puede, el titular de Canal 9, porque el derecho al ruido quizá sea el derecho a la juerga, a la diversión, y a la reunión de amigos, lo que sin duda es bueno; pero el derecho al silencio, a la introspección, a verse uno mismo reflejado en ese silencio y empezar a pensar en lo que es, en lo que hubiese podido ser, y en lo que te rodea, es, o puede ser, el principio de un cambio, de una revolución (silenciosa, siempre silenciosa), que atañe al presente y afecta a nuestro futuro. Y esto no gusta; la manada debe estar satisfecha, pero sin que ansíe insurreción. El ruido lo permite, lo estimula, agrada a los conservadores (que todos lo son, de izquierdas y derechas, de centro y hasta de las alturas). El silencio conlleva examen, conciencia e introspección. Tres palabras bellas, una misma actitud ante la vida: la de ser crítico, evaluador, y tasador (cualitativo) de ti mismo, de los demás y de lo que ellos, los que dirigen y mandan, están haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiado peligro, demasiada amenaza. Démosle todo el derecho, por consiguiente, al antídoto, al bravo rival. Y que lo celebre como él sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-273023342055722179?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/273023342055722179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=273023342055722179' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/273023342055722179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/273023342055722179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/11/el-derecho-ruidos-y-silencios.html' title='El derecho (ruidos y silencios)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sv5V2ddLRvI/AAAAAAAAA8E/eAbZCIwybXg/s72-c/DSCF0207.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1228250637334754966</id><published>2009-10-27T17:47:00.007+01:00</published><updated>2010-03-18T19:31:06.741+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>La Mallada del Llop</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SuckgNMCKDI/AAAAAAAAA60/JEGbdpXcdAk/s1600-h/DSCF0156b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397322814141376562" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SuckgNMCKDI/AAAAAAAAA60/JEGbdpXcdAk/s320/DSCF0156b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagina el mundo de antaño, ese ambiente, ese medio y ese aroma ya perdido y nunca recuperable. No retrocedas demasiado; unos sesenta u ochenta años son suficientes. Imagínalo: multitud de dificultades, amarguras y tristezas, pobreza, incultura, escasez y padecimientos. Había un sinfín de carencias en tiempos así; pero, al mismo tiempo, una reserva enorme de experiencias inolvidables, un depósito sustancial de visiones, nociones y silencios ahora tan sólo concebibles por el recuerdo, la imaginación (poderosa pero imperfecta) y las huellas del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Mallada del Llop, crestería de rocas y abrigos inmemoriales, transporta a un tiempo antiguo en donde no existía, no ya la televisión o los móviles, sino siquiera el papel, la tinta o la idea misma de escritura. Algún gracioso ha querido devolver la magia de esa otra época pintarrajeando en los recovecos rocosos, con lápices de colores perecederos y volubles al tacto, unas figuras antropomorfas de largas extremidades y brazos en alto, como exultantes ante el mero acto de vivir. Aunque se trate de imágenes falsas, por cuanto han sido rubricadas en tiempos presentes, es de suponer que, en efecto, quienes lograran alcanzar aquella altura sobre el valle y admirar aquella mole gigantesca que parece elevarse al cielo y rozar las nubes sentiría un gozo indescriptible, un sentimiento de triunfo y bienestar, y es muy posible que la mejor forma de celebrarlo fuese dejando constancia de su pericia con las tinturas animales sobre un fondo de roca madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SucoMWsT-jI/AAAAAAAAA68/HA1yqemTY2Y/s1600-h/DSCF0157b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397326871141808690" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SucoMWsT-jI/AAAAAAAAA68/HA1yqemTY2Y/s320/DSCF0157b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo muere allá arriba, como en toda cumbre que se alza sobre la muchedumbre y lo mundano. A casi un kilómetro y medio por encima del mar, que se extiende remoto y como estático en la lejanía, cada segundo es una eternidad, y el tiempo mismo abandona su realidad. Mientras, un apacible ganado bovino pace a tu lado, construyendo una compañía silenciosa y compresiva, no agresiva ni desconfiada. Tras el ágape principal, recorriendo las laderas en busca de forraje fresco, descansan en una loma masticando hierbajos, en grupo, gregarias por naturaleza, y por gusto. No hay pastor alguno; las buenas mansas saben adónde ir, y cuándo. Eso se llama sabiduría, y es la que de verdad importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ochenta años -y puede que bastante menos- algún señor ya entrado en la buena edad, con barba blanca y zapatos gastados, y usando un bastón de apoyo, solía subir hasta la Mallada en busca de hielo puro, que conservaba en una nevera natural gigante al resguardo de la luz solar; llevaba consigo, el hombre, a su fiel y humilde burro, cuyas alforjas bajaban hasta Famorca rebosantes de agua congelada, muy apetecible para los calurosos días de verano en el valle contiguo. Además el depósito de hielo contenía, bien conservada, la carne de animales muertos tiempo atrás, que en ocasiones se pedía en pueblos para banquetes o fiestas. En años que desconocían algo tan prosaico hoy como un frigorífico, el papel de las neveras naturales era fundamental. Mientras uno permanece en la Mallada casi puede ver subir, con lentitud, a ese señor imaginario con su borrico, en busca de la preciada agua sólida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SucspHJ0_VI/AAAAAAAAA7E/cRWH-gFaIH8/s1600-h/DSCF0155b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397331763233357138" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SucspHJ0_VI/AAAAAAAAA7E/cRWH-gFaIH8/s320/DSCF0155b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación de echar la vista alrededor y percibir que sólo el cielo azul está por encima de tus ojos, y que lo demás, el todo terráqueo, descansa a tus pies, como tuyo, como algo de todos, y de nadie al mismo tiempo, es inenarrable. Pequeñas manchas blancas, donde se apiñan las almas, salpican los valles; largas y estrechas sendas abren caminos a pies y vehículos, ávidos por recorrer trayectos; el aire huele a pureza, a sequedad de altura, a pino y a cagarruta bovina seca. Todo resulta atractivo, estimulante, agradable; incluso el viento, que azota testas y nos hace perder sombreros de paja, tiene su propio encanto: el sonido, su furia, delata que aquellas son tierras inaccesibles, no aptas para cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La despedida no tiene lugar. No hay adiós a las alturas, ni separación entre ella y nosotros, porque hemos extraído un pedazo y la llevamos en nuestro interior, donde permanecerá latente hasta el momento que podamos regresar hasta el lugar donde siempre cabría estar. Marca el sol su hora, la de su retirada; bajamos, lo sentimos y coincidimos en afirmar, mientras el cielo desprende tonos ocres, que aquella es una guarida, si no de lobos, al menos sí de solitarios esteparios, que no saben lo que es vivir sin amar lo que les rodea. Y, por tanto, ya que allá nos sentimos como en casa, no hay más que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno siempre volverá a la lumbre de su hogar. Y siempre la añorará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1228250637334754966?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1228250637334754966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1228250637334754966' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1228250637334754966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1228250637334754966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/10/la-mallada-del-llop.html' title='La Mallada del Llop'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SuckgNMCKDI/AAAAAAAAA60/JEGbdpXcdAk/s72-c/DSCF0156b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5398977551986393000</id><published>2009-10-21T13:02:00.003+02:00</published><updated>2010-03-18T19:31:25.656+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Tela, araña y hogar</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StjgIYFBKxI/AAAAAAAAA6s/LAyvh9DT16Y/s1600-h/DSCF0143b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5393306988283243282" style="WIDTH: 245px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StjgIYFBKxI/AAAAAAAAA6s/LAyvh9DT16Y/s320/DSCF0143b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La construye cada noche y acaba por destruirla a cada amanecer, pero en ocasiones la mantiene hasta el día siguiente. Es gigantesca; más de un metro y medio de diámetro. Y resistente. Y bella. Después de la cena uno puede ver a su creadora, enfrascada, dedicada, concentrada, edificándola sin descanso, hasta convertirse en una red repleta de círculos concéntricos, terminando en un nódulo central. Ella se mueve, ágil, entre los hilos de su hogar; veloz, letal, maravillosa. Es negra, de abdomen hinchado y patas largas. Su tela orgánica ondula al viento, y aguarda la llegada de los siniestros invasores de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Previamente a saber de su presencia diaria, en el patio trasero de mi propio hogar, salí, como casi siempre al oscurecerse el mundo, a contemplar astros errantes y puntos de luz esparcidos por allá arriba. Era noche sombría del alma, serena, profunda e interminable; recorrí unos metros mirando hacia arriba, absorto, perdido y bienhallado cuando -como aquel Tales de Mileto, que al no ver por dónde pisaba cayó a un pozo mientras pensaba en los misterios cósmicos- noté en mi rostro esa forma fibrosa y pegajosa de tela arácnida. Y, al instante, sentí que su ocupante impactaba también contra mis napias, percibiendo yo como un siseo de patas y una rápida huida del, con total seguridad, asustado e inquieto ser de ocho patas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamenté, más que mi propio sobresalto (nunca un insecto similar había deambulado por los surcos de mi jeta...), la molestia que había ocasionado a la pobre con mi entrada súbita en sus dominios, así como la rotura de su bien elaborada creación concéntrica, que quedó destruida, descansando hecha jirones sobre mi mesa de ping-pong. Cuánto trabajo despedazado en un instante, cuánto empeño reducido a la nada por no ser consciente de lo que me rodeaba más acá que lo que brillaba por allá, a lo lejos y anterior a mi propia vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche, si tormentas y largiruchos solitarios lo consienten, esa magnífica esfera de trabajo, dedicación y perseverancia, ese fruto delicado y precioso nacido de una pequeña criatura apenas visible volverá a aparecer, llenando el aire con una figura redonda, destinada a atrapar imprudentes organismos voladores. Es el reino de lo etéreo, de lo suspendido, como levitando, a pesar de la gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La araña espera la muerte, y la vida. La tela encierra, de igual forma, la vida y la muerte. Todo hogar, y todo ser humano, comprende lo mismo. Nunca mueras sin saber lo que es vivir, ni nunca vivas sin saber también qué es la muerte: "&lt;em&gt;la vida es un largo pasillo, y la muerte sólo una de sus puertas&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la noche, amiga mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5398977551986393000?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5398977551986393000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5398977551986393000' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5398977551986393000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5398977551986393000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/10/tela-arana-y-hogar.html' title='Tela, araña y hogar'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StjgIYFBKxI/AAAAAAAAA6s/LAyvh9DT16Y/s72-c/DSCF0143b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-825909039054103850</id><published>2009-10-13T10:05:00.017+02:00</published><updated>2010-01-11T23:40:19.735+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Televisión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Northern Exposure'/><title type='text'>"Northern Exposure" (Doctor en Alaska): episodio 3x09, "Despierta"</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S0uozA1v69I/AAAAAAAAA_U/NNppgqijYak/s1600-h/cuatro+estrellas.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 109px; height: 30px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S0uozA1v69I/AAAAAAAAA_U/NNppgqijYak/s320/cuatro+estrellas.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5425615770450127826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3vpRKMXI/AAAAAAAAA6M/WxXAvw3AFtU/s1600-h/vlcsnap-45523.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391995945540530546" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3vpRKMXI/AAAAAAAAA6M/WxXAvw3AFtU/s320/vlcsnap-45523.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una línea muy delgada entre lo racional y la magia. Muchos estudiosos medievales eran (lo que hoy denominaríamos) científicos y, al mismo tiempo, alquímicos, magos y astrólogos. No entendían, excepto en los casos de obvia charlatanería, que hubiese contradicción en entender de ambas formas al mismo tiempo el Cosmos. Y, de hecho, no la hay. Una, la científica, es meridianamente evidente, respira a través de la materia y los hechos y fenómenos y, por suerte, podemos utilizarla en nuestro propio beneficio y el de los demás. La otra requiere de más sutilezas, de una perspectiva del mundo y el ser humano que englobe más allá de lo palmario, lo transmitido por sentidos y revelado por métodos repetibles y accesibles. Pero está ahí, si así lo queremos. Está, igualmente, a nuestra disposición, y con ella se pueden alcanzar maravillas. Rechazar una u otra no hace más que limitarnos, vaciar el depósito de experiencias y cercenar lo que de humano aún poseemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StTFEoLxh5I/AAAAAAAAA6U/GmOoSQ5lKKc/s1600-h/vlcsnap-404911.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392151337166276498" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StTFEoLxh5I/AAAAAAAAA6U/GmOoSQ5lKKc/s320/vlcsnap-404911.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Joel inicia sus estudios para obtener el título de médico internista y el de especialista en endocrinología, sus facultades, sus recursos, incluso su propia noción del mundo, descansa sobre lo racional. Cuando Chris y Steve (el físico-mago) hablan y meditan acerca de la realidad transmitida por la mecánica cuántica, se acercan más a la magia que a lo racional. Pero ellos dos navegan en aguas bífidas, científicas y fantásticas (aunque no por ello menos reales), mientras Joel no concibe lo que medra más allá de su parcela de existencia, desconoce, ignora o se muestra indiferente hacia aquella otra, igualmente presente pero inalcanzable para su sistema de entendimiento. La concibe como mera ficción, una alucinación, una ilusión sólo apta para mentes alejadas de lo innegable, lo concreto y auténtico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3vDG3d3I/AAAAAAAAA6E/LKvifTni0lw/s1600-h/vlcsnap-46037.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391995935296812914" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3vDG3d3I/AAAAAAAAA6E/LKvifTni0lw/s320/vlcsnap-46037.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chris: "&lt;em&gt;En fin, me parece que a medida que te introduces en la cebolla del átomo y te metes en partículas más pequeñas te das cuenta de que, realmente&lt;/em&gt; [y éste 'realmente' es clave...], ... &lt;em&gt;no hay partículas en absoluto&lt;/em&gt;". Y, más tarde: "&lt;em&gt;El edificio esencial de todo es la nada&lt;/em&gt;". A lo que Steve añade:"&lt;em&gt;Todo es ilusión, es lo odioso de este asunto... ¿qué se supone que debes hacer con una información como ésa&lt;/em&gt;...?". Al mismo tiempo, Joel se pregunta acerca de sístoles, soplos, aortas, hipertrofias y demás. Lo cual no es malo, si no fuera porque acota ahí su realidad, su mundo, todo su ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3u2DR19I/AAAAAAAAA58/e-TAwTIoM_Y/s1600-h/vlcsnap-47751.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391995931792103378" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3u2DR19I/AAAAAAAAA58/e-TAwTIoM_Y/s320/vlcsnap-47751.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marca la diferencia entre ambos, desde luego, la consciencia, discernir que lo percibido, lo que hay y aquello con lo que soñamos, la realidad, toda ella, no está cerca ni lejos de nosotros, no duerme con la forma de un libro sobre corpúsculos en nuestra mesita de noche o con los fuegos fatuos o pócimas alquímicas. Nada es todo ello, y todo es esa misma nada. "&lt;em&gt;Cuando pensamos en un mago, la imagen que nos viene a la mente es la de Merlín: una larga barba blanca, un sombrero de cucurucho, ¿no es así? Bueno, en una de las versiones de la leyenda del Rey Arturo, éste arquetípico mago se retira, se jubila del negocio de los conjuros. ¿Sus motivos? Lo racionalista domina, se acaba la era de la Magia. Bueno, el viejo Merlín debería haberse quedado porque esos mismos racionalistas intentando poner una cuerda alrededor de la realidad de repente se han encontrado en la psicodélica tierra de la Física, una tierra de quarks y neutrinos, un lugar que se niega a jugar bajo las reglas de Newton, un lugar que se niega a jugar bajo ninguna regla, un lugar más apropiado para los Merlines del mundo&lt;/em&gt;..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StTFE_JChNI/AAAAAAAAA6c/--By5Qb5vVw/s1600-h/vlcsnap-405928.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392151343328822482" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StTFE_JChNI/AAAAAAAAA6c/--By5Qb5vVw/s320/vlcsnap-405928.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay posibilidad (y casi siempre la hay) deberíamos hacer vivir a esas dos imágenes de lo real en nuestro entendimiento y aprehensión del Cosmos y de nosotros mismos. Pero sin radicalizar nunca ambas; si acaso, dejar volar la imaginación algo más, pasar el tiempo en las tierras del hechizo y del velo ritual, o sea, el de la magia (¿liberación?, ¿catarsis?) mental. El mismo día a día emite y contagia demasiada racionalidad, lo cual es bueno, pero no suficiente. Si bien ella, la razón, también ofrece su dosis de fascinación y atractivo, porque nos permite penetrar en un mundo igualmente oculto, todo individuo se sostiene bien sobre dos piernas; no apoyemos siempre nuestro peso en sólo una de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StTFFfG1jPI/AAAAAAAAA6k/KGj67nKa82I/s1600-h/vlcsnap-406623.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392151351909518578" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StTFFfG1jPI/AAAAAAAAA6k/KGj67nKa82I/s320/vlcsnap-406623.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mundo sin magia, y sin razón, es como un niño privado de infancia, o un animal que careciese de sus instintos. La vida precisa de tanta imaginación, de tanta fantasía y creación desinhibida como de una ligera correa, un cordel que anule, aunque muy (muy...) ligeramente, las voluptuosidades que nuestra mente es capaz de engendrar. Esto es algo que, finalmente, acaba descubriendo Joel, que abandona los libros, siquiera por un día, y se adentra en ese mundo desconocido para él hasta entonces, un universo de sensaciones, experiencias y actos tan (o más) humano que el suyo, y tan (¿o más?) real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3uXwwmzI/AAAAAAAAA50/jEgWXnrc_GQ/s1600-h/vlcsnap-48174.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391995923661364018" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3uXwwmzI/AAAAAAAAA50/jEgWXnrc_GQ/s320/vlcsnap-48174.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque las revelaciones de lo racional nos indiquen un vacío, la realidad como un agujero sin sentido e ilusiorio, puede quedar un reducto de realidad, de verdadera realidad, que es el que importa, el que se halla más allá de nosotros, del tiempo y del espacio, de la ciencia y, sí, también más allá de la misma magia. "&lt;em&gt;Si no hay nada de sustancia en el mundo, si el suelo que pisamos es un espejismo, si la realidad no lo es en sí misma, ¿qué nos queda, dónde colgamos el sombrero? [...] ¿Cuál es la cumbre de lo irracional, el código de barras de lo misterioso?... Exacto&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3uIeeXUI/AAAAAAAAA5s/if5JUF6pxvk/s1600-h/vlcsnap-49164.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391995919558139202" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/StQ3uIeeXUI/AAAAAAAAA5s/if5JUF6pxvk/s320/vlcsnap-49164.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es fácil de adivinar; son cuatro letras. Y son ellas, ésas cuatro letras, las que abren y cierran nuestras vidas. Nada más cuenta, nada más existe, nada más es real. O, mejor, todo responde a ellas cuatro. Ellas, sí, lo son todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-825909039054103850?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/825909039054103850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=825909039054103850' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/825909039054103850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/825909039054103850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/10/northern-exposure-doctor-en-alaska.html' title='&quot;Northern Exposure&quot; (Doctor en Alaska): episodio 3x09, &quot;Despierta&quot;'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/S0uozA1v69I/AAAAAAAAA_U/NNppgqijYak/s72-c/cuatro+estrellas.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5147480705544800813</id><published>2009-10-07T22:58:00.008+02:00</published><updated>2010-03-18T19:31:50.090+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Astronomía'/><title type='text'>Mira...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Ss0CDajkHoI/AAAAAAAAA5U/KM2tgvCFxf8/s1600-h/parraicel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389966586723704450" style="WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Ss0CDajkHoI/AAAAAAAAA5U/KM2tgvCFxf8/s320/parraicel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo está allá arriba... y junto a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tienes que ir a ninguna parte. Tampoco prepararte con instrumentos, mapas, sillas y demás. Sólo una sencilla mirada, y echas atrás el espacio, y con él, el tiempo. Retornas a un pasado lejano, como lo son todos los pasados, aunque este lo es tanto que quizá rememores tiempos cuando ni tú ni la tierra que pisas existía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hace de noche, vierte el horizonte los últimos rayos de luz. Aprovecha; ahora es el momento. Juguetones cirros se escapan, como a cámara lenta, del influjo de los vientos. Comienza a dominar la oscuridad, y se desperezan astros titilantes en lo alto. Un avión se suma a la fiesta, pero sus luces son desvaídas, vulgares; ignóralas, porque ahora ya sabes dónde están las tuyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parra bate sus hojas al son de la danza cósmica. La araña teje su tela, compuesta por miles de capas concéntricas, mientras por encima de ella brilla el Cisne, y la Zorra parece querer perseguirlo. Se abren las flores del extraño cactus, amarillas y luminosas; saludan a Hércules, que ondula a eones de tiempo de distancia. Un par de gatitos recién nacidos, aún torpes en el andar, se acicalan mutuamente en el instante en que una mano ignorada toca la Lira y unos ojos, nunca vistos, divisan en el horizonte negro como el carbón los movimientos de un Pegaso blanquísimo y eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oyes ruidos de motores, pero no son nada. Oyes risas de gentes amontonadas y divirtiéndose, a su manera; tampoco son lo que tú eres. Abres la palma de la mano y cubres cinco estrellas; mil galaxias, un tapiz de espacio-tiempo infinito, quién sabe si otros cosmos enteros. Navegas por el espacio, te tomas un vasito de ron al son de las estrellas, y brindas, como siempre haces, levantando el vidrio transparente a la salud de esas almas que resplandecen jóvenes por mucho que los siglos avancen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te arrepientes? ¿Dudas? No, amiga mía. Éste es tu camino. Pierdes algo, mientras lo recorres; es ley de existencia. Pero vuelve a echar un vistazo, y dime si aquellos otros, los demás, no pierden a su vez esto que tu ahora disfrutas. Y mucho más, aún. Un sendero propio es el camino más difícil de recorrer. Y aunque no lo percibas así, también el más valioso; los peces muertos no sólo siguen la corriente, sino que además no saben que lo hacen, ni hacia dónde se dirigen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las luciérnagas estelares te dan fuerzas. Una momentánea luz se abre paso en el tejido atezado, como guiñándote un ojo sobrenatural, divino. Como si te dijera: "Sigue así". Reconforta saber que, aunque carezcas de alientos terrenales, o de pretendientes mundanos, al menos el Universo te ve en la buena vía. Amiga, nunca estarás sola. Ponte las botas, sé valiente y echa a andar. El paso siguiente puede traerte la gloria. Si es que no la posees ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo está allá arriba... y junto a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5147480705544800813?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5147480705544800813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5147480705544800813' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5147480705544800813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5147480705544800813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/10/mira.html' title='Mira...'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Ss0CDajkHoI/AAAAAAAAA5U/KM2tgvCFxf8/s72-c/parraicel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1483671291120450953</id><published>2009-09-30T12:22:00.005+02:00</published><updated>2009-09-30T12:30:18.102+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><title type='text'>'Mientras agonizo', de William Faulkner</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SsMySuqb3uI/AAAAAAAAA4Y/_GHzJBKNEGk/s1600-h/mientras-agonizo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387204876610297570" style="WIDTH: 207px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SsMySuqb3uI/AAAAAAAAA4Y/_GHzJBKNEGk/s320/mientras-agonizo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si &lt;em&gt;El oso&lt;/em&gt;, novela corta de Faulkner, me produjo –sólo en un primer momento– una sensación de confusión, como de obra carente de fin concreto y narrada por el mero arte del escribir (propósito loable, de todos modos), sin más pretensión que describir hechos mundanos y ordinarios (literariamente, eso sí, muy lejos de la ordinariez), &lt;em&gt;Mientras agonizo&lt;/em&gt; es una obra maestra de factura impecable: dura, ruda (como la vida en la América sureña), jocosa, manifiestamente patética y de tintes sarcásticos, abre la descripción de un universo de vivencias también terrenales, aunque enriquecido con profundidades metafísicas y ontológicas de una calidad insuperable y otorgando al lector mil sentimientos y vibraciones distintas ante unos personajes cuyas particularidades nos dejan atónitos, irritados o, tan sólo, maravillados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra narra la historia de la familia Bundren, que se desplazan en carreta llevando consigo el ataúd de su (¿amada?) madre desde su hogar montañoso hasta las llanuras, para que descanse junto a sus antepasados. Es una promesa que Anse, el padre, hizo a su esposa Addie, de modo que instala a sus cinco hijos (Cash, Darl, Jewel, Dewey Dell y Vardaman) en el frágil carruaje y deciden cruzar los dieciséis kilómetros que les separan de su destino. Durante el trayecto son los mismos protagonistas, tanto los citados como otros secundarios, quienes, a través de diálogos interiores (técnica llamada &lt;em&gt;flujo de conciencia&lt;/em&gt;), van desarrollando sus impresiones y experiencias, y así es como llegamos a conocerlos; incluso la misma muerta nos ofrece sus sentimientos, como si pudiera hablarnos desde más allá de la tumba... La finalidad es, desde luego, no dejar cerrada la puerta que separa el mundo de los difuntos con el nuestro, porque tal puerta puede estar abierta más veces de las que suponemos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje es en cierta forma, para todos ellos, un medio de purgar demonios, solucionar entuertos, lavar conciencias, hacer realidad sueños, manifestar grandeza personal, evidenciar que los niños ya no lo son o, hasta para la misma muerta, una forma de fastidiar a su marido y a sus retoños: Vardaman persigue un tren de juguete; Dewey Dell trata de abortar sin que nadie se entere; Jewel quiere alcanzar la independencia y emancipación una vez inanimada su protectora; Cash quiere aportar un trabajo de carpintería bien hecho; Anse tratará de cumplir su promesa, y de paso conseguir una nueva dentadura (y otra nueva... ), mientras que Darl, quien me parece (por analogía personal) casi como el protagonista real de toda la historia, aprovecha el viaje para descubrir quien en verdad es (un excluido dentro de su familia, con sensibilidad extrema y lucidez ante la vacuidad de los actos de sus parientes, un paria destinado a la fatalidad y a la distancia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Bundren muestran comportamientos que extrañan: siempre hablan de autonomía, de valerse por sí mismos, rehúsan la ayuda ajena y se enorgullecen de ello, pero a cada paso necesitan dicha ayuda, que en ocasiones les salva de su destrucción. Son humanos, ni más ni menos; aquí no hay descripción de héroes, sino de hechos, de deseos que entrañan igual hazañas, pero no por su excelencia, sino porque sus protagonistas son testarudos, cabezotas, y no ceden ante las dificultades que el mundo les presenta. Pero, por ser humanos, también les corroe la vena maligna, y están preparados para erradicar de raíz cualquier impedimento o atadura que les prive de su éxito, o de su unidad familiar. Darl, en un arranque final próximo a la locura, amenaza con evitar la conquista del propósito, y además, irrumpe como el imprevisible, como el raro, el que sabiendo, quiere hacer saber a los demás. Su personaje, de carácter místico y ontológicamente superior, se desprende de las ataduras familiares y asciende hacia el reino de la clarividencia; debe ser sacrificado, debe ser despojado de su libertad y su acción por el bien de la casta de los Bundren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rutina, la vacuidad, el paso del tiempo, el dolor, la infinitud de la muerte y la finitud de la vida, la soledad, el desengaño, la familia... Faulkner retrata a esas gentes del sur americano, agrestes, bastas y miserables, pero tan humanas como cualesquiera otras, y les dota de voz perenne. Al final, una última frase, que conmociona, que delata, quizá, lo que siempre ha vivido en el corazón de la familia Bundren, como diciendo; “una vez hecho el trabajo, consumado el compromiso, pasemos a otra cosa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sentimiento llano, genuino, un guiño a la vida, a vivirla y a hacerla presente. El pasado, la muerte, el olvido, ya no cuentan. El ser es presente. Lo que no viva ya, habrá que desecharlo, y silenciarlo. Esa última frase, cínica, sí, pero de una sinceridad total tras la hipocresía que el ayer había obligado a sufrir, extiende un universo de posibilidades; tal vez un cambio, una purga moral, un comienzo basado en otros principios. O, tal vez, una mera prolongación de lo vivido, con otros ropajes pero bajo ellos, la misma carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faulkner escribió la última frase de esta novela unas siete semanas después de la primera. En apenas dos meses compuso el murmullo de la vida simple, preñada de ambivalencias y contradicciones, que describe todo el mundo que nos rodea. La reflexión sobre ella, sobre qué significa vivir y estar vivo, la filosofía que en verdad cuenta, engarzada y como oculta, destila en sus páginas a poco que sepamos desbrozarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo es posible tamaña profundidad en tan escueto discurso es, desde luego, el gran misterio de la escritura. Quién no aspire alguna vez a lograrlo, que no coja nunca una pluma; porque ahí radica la estrella de la genialidad artística, la culminación de su pasión y el fin que mueve a hilar palabras, encadenadas hábilmente, en busca de la perfección.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1483671291120450953?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1483671291120450953/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1483671291120450953' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1483671291120450953'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1483671291120450953'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/09/mientras-agonizo-de-william-faulkner.html' title='&apos;Mientras agonizo&apos;, de William Faulkner'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SsMySuqb3uI/AAAAAAAAA4Y/_GHzJBKNEGk/s72-c/mientras-agonizo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7963029625884839653</id><published>2009-09-20T13:51:00.008+02:00</published><updated>2010-03-18T19:32:16.748+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>La pureza está en la cumbre (subida al Montdúver)</title><content type='html'>Fue ayer uno de esos días en los que la luz y el color (redundancia tonta, dado que la primera abarca la totalidad del segundo...) se abrazan y componen en una atmósfera de transparencia total, azules virginales y visibilidad sin límites. Uno de esos días que abruman tanto por su belleza que, si permaneces oculto en tu casa, a gusto pero sin participar y palpar lo sublime del entorno, te sientes disgustado, enojado contigo mismo por no aprovechar la ocasión, el repertorio de formas, tonos y luminosidades que el mundo natural ofrece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvFgb9ImI/AAAAAAAAA34/E-xshzWbolI/s1600-h/DSCF0155.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383260701244334690" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvFgb9ImI/AAAAAAAAA34/E-xshzWbolI/s320/DSCF0155.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La Drova&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que abandoné la gruta, puse manos al volante y espíritu en la imagen del pico, de la cima, y partí. Temía hallar, allá arriba, una cierta masificación, dado el momento (sábado matinal) y el ambiente, plácido para las caminatas y el disfrute de la vista. Pero no. Al contrario; un universo repleto de perspectivas, de sensaciones y gozos, experimentables tan sólo en la cumbre, en esa cumbre, ciudadela desde la que divisar (y divisarse) todo y a todos, y sin embargo, yo era el único que sacaba partido de ello. Excepto el vigilante, refugiado en su caseta de observación, nada ni nadie más. Triste hecho; incluso me apenó, la vacuidad del lugar. Demasiada grandeza para la satisfacción de una alma exclusiva y solitaria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUuJzYjHTI/AAAAAAAAA3I/j8rYnI21RNU/s1600-h/DSCF0165.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383259675538169138" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUuJzYjHTI/AAAAAAAAA3I/j8rYnI21RNU/s320/DSCF0165.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tossal de la Caldereta, Pla de Lloret, Circ de la Safor&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La subida fue agradable, rodeado como estaba de picos, serranías, caminos rurales, bosques de pinos, así como gracias a la compañía de abejas, con sus danzas oscilantes, y el sonoro frotamiento de las partes traseras de grillos, que amenizaban el ascenso. Al igual que ellos, buscando pareja en la maraña de flora arbustiva, yo también ansiaba la vista de una ninfa perdida por la floresta; mas no acudió ninguna exhuberante náyade surgida de los riachuelos o los brotes de agua. O yo no la vi, quién sabe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUulGG2RkI/AAAAAAAAA3g/jACdDXp0GP4/s1600-h/DSCF0159.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383260144420668994" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUulGG2RkI/AAAAAAAAA3g/jACdDXp0GP4/s320/DSCF0159.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Les Foies, Serra de les Agulles, Serra del Cavall&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo espléndido del Montdúver es su panorámica amplitud, su visión magnífica, a 360º, de sierras, poblaciones, playas y llanos que nutren y perfilan el rostro de las comarcas centrales valencianas. Es un faro desde el que poder admirar València, que aparece al norte como una mancha blanca (ver imagen siguiente), hasta Dénia, al sur. Casi un centenar de kilómetros, de cabo a cabo. Y, si el tiempo es sereno en la horizontal, puede vislumbrarse igualmente la isla de Ibiza. Entremedias, sierras como las de la Safor, el Benicadell, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUubjsqwBI/AAAAAAAAA3Y/kv1qCyBQ8Ys/s1600-h/DSCF0160.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383259980565233682" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUubjsqwBI/AAAAAAAAA3Y/kv1qCyBQ8Ys/s320/DSCF0160.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Culle&lt;/em&gt;&lt;em&gt;ra y la Platja de Tavernes de la Valldigna. Muy al fondo, a la izquierda, aparece València&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Dirigiendo la vista al este aparecen las playas. Cuando los edificios ceden su paso, lo que sucede en muy contados lugares, se abre la contemplación del litoral, con una fina línea dorada extendida a todo lo largo del espacio costero. Más allá se derrama el azul, tan profundo como el situado sobre él, del Mediterráneo. Desde la atalaya picuda, no sé cuál de los dos resulta más atrayente, si el ondulado y líquido, o el firme y etéreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUuT54aJqI/AAAAAAAAA3Q/gVwNliMdsHI/s1600-h/DSCF0162.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383259849081104034" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUuT54aJqI/AAAAAAAAA3Q/gVwNliMdsHI/s320/DSCF0162.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pic del Montdúver (843 m.)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La cumbre está deteriorada y mancillada por innumerables antenas y postes de telefonía y televisión, ruidosos generadores y, de noche, luces para la navegación, necesarias pero terriblemente molestas. Por suerte, un pequeño sendero supera la cima y continúa unos metros más hacia adelante, dejando atrás el deterioro de aquella y proporcionando el acceso a bloques rocosos que, a modo de pantallas, bloquean el avance sonoro de los retumbantes artefactos instalados. Desde allí tomé las tres imágenes que muestro a continuación, la primera hacia el sur, la segunda hacia el oeste, y la tercera hacia el este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvayYqVNI/AAAAAAAAA4I/ZEbpZheWpy0/s1600-h/DSCF0153.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383261066839610578" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvayYqVNI/AAAAAAAAA4I/ZEbpZheWpy0/s320/DSCF0153.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Platja de Gandía, Gandía y, al fondo, Montgó de Dénia&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvajrbDzI/AAAAAAAAA4A/GMmymqFOnYQ/s1600-h/DSCF0154.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383261062891769650" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvajrbDzI/AAAAAAAAA4A/GMmymqFOnYQ/s320/DSCF0154.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Serra Falconera (izq.), Marxuquera Alta y Plà de Lloret (centro) y Serra de la Safor (fondo)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvFWNMgoI/AAAAAAAAA3w/GCMAXUuOVlg/s1600-h/DSCF0156.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383260698498073218" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvFWNMgoI/AAAAAAAAA3w/GCMAXUuOVlg/s320/DSCF0156.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Platja de Xeraco y Xeraco (izq.), Xeresa (centro) y Platja de Gandía (dcha.). Entre ambas playas, un edén aún sin urbanizar, la última zona prístina, ajena al ladrillo y al ruido, que permanece en estas latitudes.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dar cuenta de mi frugal refrigerio (compuesto por unas empanadas y un plátano) dejé reposar el cuerpo y eché un vistazo, uno más entre miles, hacia esa infinidad verde, marrón y negra. Luego, hacia la lejana agua indómita, y más tarde, hacia arriba, el universo azul, limpio, puro e inocente, como nosotros nada más nacer. Lo repetiré hasta mi muerte, lo escribiré hasta caer rendido, y lo proclamaré hasta el agotamiento: mar, montañas y firmamento. Añadamos una (o dos, como mucho) personas a nuestro lado, un escueto lecho, y algunos papeles y víveres básicos. Y a vivir, que son dos días, y dos días muy cortos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé, volví a la gruta, y me imbuí en el espíritu casero. Me calcé mis alpargatas, saludé al Montdúver desde la distancia, y seguí soñando. Abrí un libro, acaricié a mi gata (que hace una semana parió a sus tres retoños bajo la lluvia, felinos preciosos y abiertos a toda una vida de goces y pesares), y me enfrasqué en la lectura. Pero, en ocasiones, levantaba la vista del papiro y lo dirigía hacia arriba, hacia aquel puntiagudo apéndice de la tierra. Vivo por él, y por los demás que hay allende sus límites. Soy un hombre de cumbres, aunque el camino hasta ellas sea, igualmente, lo mejor de toda aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá arriba no hay sino vida. Mayúscula, hercúlea, magna. Adiós al plano. Yo seguiré en las alturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: el Hermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7963029625884839653?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7963029625884839653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7963029625884839653' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7963029625884839653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7963029625884839653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/09/la-pureza-esta-en-la-cumbre-subida-al.html' title='La pureza está en la cumbre (subida al Montdúver)'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SrUvFgb9ImI/AAAAAAAAA34/E-xshzWbolI/s72-c/DSCF0155.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1938731642511624649</id><published>2009-09-15T16:20:00.008+02:00</published><updated>2009-09-15T17:27:45.678+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Crepúsculo y amanecer</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sq-jo1KAk3I/AAAAAAAAA1Q/uN3GBnXxIoU/s1600-h/DSCF0016b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381700001590186866" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sq-jo1KAk3I/AAAAAAAAA1Q/uN3GBnXxIoU/s320/DSCF0016b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó. Terminó la agonía. Vivo de nuevo. Vuelvo a mirar el cielo, a perseguir a mi gata, a charlar con los amigos, cercanos o distantes, a pensar en el hoy y el más allá, y a sentir lo que me rodea y ser aquello por lo que nací. Yo no sé ser otro, no puedo entrar en el juego del deber, del honrado currante de ocho a tres. No es mi mundo, nunca lo ha sido ni lo será. Yo sirvo para poco; sólo me importan las estrellas, los confidentes y esos surcos en la tierra, que llevan a no sé dónde ni hacia quién. Si alguien me quiere acompañar, adelante. Brindo mi brazo, mi bota de vino y mi techo a quien así lo desee; si no, pues a seguir viviendo, tan lleno de vida como de soledad, tan a gusto con el mundo como un recién nacido dentro del seno materno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música silenciosa acompaña mi andar; ahora regreso al hogar, a la ansiada libertad, tras tres meses de encierro y mutismo que sólo ha logrado aumentar mis arcas de sucios y manoseados billetes y, por el contrario, me ha llevado a disminuir mi expresión, mi soltura literaria y mi alma aventurera hasta reducirla a un jirón de deseos inconexos y sueños aún vaporosos. Por suerte, aún vivimos, ella, y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo sabéis, supongo: si queréis estar vivos, dejad de trabajar. Si queréis oler el aire, escuchar el humo subir, percibir los movimientos de criaturas ancestrales, saborear la tierran húmeda en otoño y abriros ante el mayor espectáculo cósmico posible, hay que abandonar todo trabajo inútil, todo aquel que no sintamos como humano (hay alguno que, hoy en día, aún lo sea..., me pregunto). Los pájaros nunca han conocido el trabajo, y sin embargo, siempre hallan algo que llevarse al pico, para ellos y sus retoños. ¿Plantas, siembran, y recolectan? En absoluto, pero viven, y gozan de ello. Salvemos las distancias, sí, pero tomemos su ejemplo; un pajar dentro de una farola, unos gusanos e insectos para la noche, y ojos y mentes recién nacidas, ávidas por ser enseñadas e iluminadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo una vez Santo Tomás de Aquino que a él le interesaba únicamente Dios y el alma. "¿Nada más?", le preguntaron. "Nada más en absoluto", respondió. A mí me interesa únicamente la vida y cómo vivirla sin trabajo que no sea el de la propia vida, es decir, el que te hace vivir y sentirte como tal. Y nada más en absoluto. Lo demás, en verdad, no vale nada. Porque, sin ello, ¿qué soy? Un frágil harapo a merced del viento social, un escuálido esqueleto sin ropajes, sin piel y sin carne. Sin mí mismo, sin mi tiempo para "ser en mí", sin mi privilegiada condición de bohemio, andariego y vagante, ¿qué me quedaría? Tal vez mucho, pero vaciado de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá que seguir como hasta ahora, bregando por sobrevivir tras cien días de martirio emocional; o meditar una retirada a un monasterio. La opción no parece desagradarme. Allí reina el silencio, vagabundean los gatos y se piensa y se siente la vida por sí misma, sin aditivos ni condimentos falsos o artificiales. Quizá valga la pena una cura de reposo espiritual, tras los desmayos seculares y agobios mundanos. Quizá haya, allí, pese a su atmósfera de sacralidad, dogmas y oraciones, más dignidad y pureza de la que jamás hollaremos en las frías calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, antes de la purga y la catarsis, deben llegar los tiempos de los pecados. De la insensatez, la locura y los desmanes. De hacer algo malo, algo que muchos no comprenden ni conciben, para sentir que todavía no has muerto, como narraba aquel locutor melenudo y bienhallado. La idea nació al iniciarse la década; en años anteriores faltaba lo imprescindible para hacerla realidad. Ahora no. Y ha llegado el momento. En breve, hoy o mañana, el motor arrancará. Estad preparados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto: elHermitaño)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1938731642511624649?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1938731642511624649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1938731642511624649' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1938731642511624649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1938731642511624649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/09/crepusculo-y-amanecer.html' title='Crepúsculo y amanecer'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sq-jo1KAk3I/AAAAAAAAA1Q/uN3GBnXxIoU/s72-c/DSCF0016b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5922252977273619397</id><published>2009-08-16T16:49:00.005+02:00</published><updated>2009-08-16T18:05:59.955+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Actualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Opus 300: Evocación de Woodstock</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SogdbgtF0nI/AAAAAAAAA1A/29ta8hD3DnU/s1600-h/woodstock-cover.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370574914112049778" style="WIDTH: 226px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SogdbgtF0nI/AAAAAAAAA1A/29ta8hD3DnU/s320/woodstock-cover.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cuarenta años hubo un sueño. Un sueño que atrajo a miles, millones de personas. Fue un sueño masivo, que abrió mentes (cerró otras muchas, desde luego...), piernas y espíritus a la vida entendida como raíz del placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sueño nació, y murió, casi al mismo tiempo. Las consignas proclamadas todos las conocemos; el por qué de su fracaso, quizá también. La idea, el plan, fue grandioso. Todo joven, si ha sido alguna vez tal, ha abrazado una aspiración semejante. Pero el empeño de hoy, por fuerte que sea, no resiste el paso del tiempo hasta el mañana lejano; excepto cuando forma parte de tu vida como tu propia carne. Y esto no suele ocurrir a menudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo quien, sin entender nada, limitó su experiencia a las hierbas, una fogosa calentura pasajera destinada al olvido rápido. Quienes, por el contrario, avanzaron, propusieron, proyectaron y crearon, se vieron engullidos por el mismo monstruo que ellos trataban de eliminar (capit...). Los errores fueron numerosos; por ingenuidad, incapacidad, falta de inexperencia, o por inadecuación temporal, o tal vez porque era, sencillamente, un sueño irrealizable; una ambición que mora en la tiniebla, ansiosa por tomar cuerpo, pero que jamás irá más allá de su carácter utópico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algún provecho podemos extraer de &lt;em&gt;Woodstock-1969&lt;/em&gt; (y no "Woodstcok", como aparecía escrito en un artículo sobre el tema, ayer, en &lt;em&gt;La Razón&lt;/em&gt;) es que hay sueños imposibles. Eso, pese a lo que parezca, es bueno: las quimeras de poco nos sirven. No podemos nadar fuera del agua, ni bucear en una montaña. Seamos, al menos, ligeramente "realistas", y veamos hasta dónde medran nuestros sueños, y hasta dónde pueden nuestras fuerzas: no lancemos el anzuelo más allá de nuestra vista, ni enviemos la flecha a dianas inexistentes. Soñar utopías siempre nos estará permitido, e incluso puede tener un efecto terapéutico; pero desistamos de llevarla a la historia, al correr de nuestro día a día. Las buenas propuestas para la sociedad surgen de mentes que combinan imaginación y pragmatismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, persiste el interés, tras cuatro décadas, hacia parte del núcleo ideológico de Woodstock, un poso de reflexión que debería llevarnos, en el peor de los casos, a examinar qué fue exactamente lo que falló y, en el mejor de los mismos, a analizar de qué modo las propuestas allí formuladas pueden seguir siendo válidas (para ciertas personas y ciertas circunstancias, dado que el rosario conceptual y de modo de vida del clan &lt;em&gt;hippie&lt;/em&gt; no es aplicable a todos ni para todo). Es decir, quizá podamos revertir la muerte del espíritu del festival, devolverle la vida, modernizando sus enseñanzas y parapetándolas con nuestros nuevos conocimientos y sabidurías para, así, otorgar viabilidad a algunas de las proposiciones. Puede que no se consiga nada; puede la muerte de Woodstock en 1969 sea irrevocable e irreversible. Pero puede que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quién sabe si, por tanto, el fundamento del Sueño podrá, después de todo, ver la luz, haciendo realidad lo que muchos ansiaron y nunca llegaron a contemplar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5922252977273619397?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5922252977273619397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5922252977273619397' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5922252977273619397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5922252977273619397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/08/opus-300-evocacion-de-woodstock.html' title='Opus 300: Evocación de Woodstock'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SogdbgtF0nI/AAAAAAAAA1A/29ta8hD3DnU/s72-c/woodstock-cover.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5490328638950038571</id><published>2009-08-11T16:46:00.007+02:00</published><updated>2009-08-11T17:57:20.046+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>"Fuga mundi"</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SoGGRT7rEAI/AAAAAAAAA04/HNyB_wwLA40/s1600-h/Koudelka%252002.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368719862768799746" style="WIDTH: 207px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SoGGRT7rEAI/AAAAAAAAA04/HNyB_wwLA40/s320/Koudelka%252002.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrizo en casa calado hasta los huesos. Rozan ya las cinco de la tarde. La calle está inhabitada, demacrada, muerta por el calor y la humedad. Afuera ya no hay mundo; dentro de mí, es decir, mi propio mundo, tampoco lo hay. ¿Responsable? Yo. ¿Causa? El trabajo, naturalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A casi todos les sucede lo mismo. Sin trabajar no podemos vivir. Sin trabajo no hay vida. La sentimos vacía, inactiva, pobre y deprimente. Gracias a él no permanecemos echados en cama todo el día, o la televisión sólo brilla unas pocas horas entre amaneceres. Gracias a él, al trabajo, sentimos que hay algo que hacer, un cómo y un para qué. Pero si nos arrebatan el día a día laboral perdemos parte de nuestro ser, y también parece que perdamos aire, que nos ahoguemos en la infinitud del tiempo abierta ante nosotros y, de tanto espacio para vivir y existir, acabamos aburridos y sin saber hacia dónde ir, ni cómo, ni para qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que procedo de un mundo lejano, un extraño planeta desde el que caí a la Tierra, hace poco menos de tres décadas. Si no, no entiendo por qué motivo es, precisamente, durante mis escasos tres meses de trabajo al año, cuando me siento muerto, acabado, arrastrando los pies y vacío de contenido y sentimiento. Los que me rodean, si no trabajan no saben vivir; yo jamás he aprendido a vivir si trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vivo para trabajar; ni tampoco trabajo para vivir. Lo primero porque, si limitamos la vida al trabajo, quizá nos extraviamos en las marismas del dinero, de la actividad, de la necesidad innecesaria; la vida va mucho más allá de todo trabajo, por placentero, digno y enriquecedor que sea. Y, en relación a lo segundo, díganme, ¿cómo puedo trabajar, viviendo?, ¿cómo puedo conciliar el mundo laboral y mi mundo propio, que precisa de una existencia de paz, silencio, contados encuentros, labor 'intelectualoide', lecturas, visitas a las montañas, y demás parafernalia hermitaña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No debería ser, el trabajo, una fuerza de vida, una potencia de vida, una energía creativa, constructiva y realizante, y no, como es en mi caso, un lapso de tiempo miserable, repetitivo, agonizante, asqueante? ¿Hasta qué punto depende del tipo de empleo y hasta dónde de nuestros propios ojos? Si no nos agrada el trabajo que realizamos, ¿qué parte de culpa es nuestra, por no tratar de cambiar el curso de las cosas? Una postura abierta, más comprensiva, menos exigente y más respetuosa por nuestra parte, ¿serviría para modificar la estima que brindamos a nuestro trabajo? ¿O el problema radica en los otros? ¿O en la misma actividad que realizamos? Dicen que cada década o así debemos cambiar de ocupación para no estancarnos, para ilusionarnos de nuevo, para aprender y poder enseñar. Quizá haya llegado ya la hora, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quienes tienen la fortuna de trabajar en aquello que les motiva, agrada y estimula (y los hay a mi alrededor, a Dios gracias, más de lo que yo mismo creía, aunque no sé cómo andarán las cosas a más amplia escala...), el trabajo mismo ya no existe. El trabajo no es algo externo a la vida, algo que cabe cumplir en pos de la supervivencia, sino que forma parte ya de la vida misma, es ella, amplificada, dignificada y elevada. El trabajo se convierte, entonces, en diversión, goce y disfrute. Entonces, sí, ya no puede concebirse la vida sin el trabajo, porque han quedado, la una y el otro, abrazados, besados, fusionados para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para muchos de nosotros, tal dicha está aún lejos, mucho más allá del horizonte, desde luego; pero no pasa un día sin que sueñe con ella. No es utópica, no es irrealizable, en absoluto. Sólo precisa, lo sabemos, de la voluntad, una pizca de sabiduría para la buena orientación y, si es posible, un guía que abra el camino hasta la meta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, de momento estoy muerto. Como un cádaver tras el entierro, me he ocultado a la vista de los demás. Las piedras me oprimen el pecho, y la tierra me nubla la vista y llena la boca. Por suerte, toda muerte real no existe; así, la resurrección está próxima, programada y deseada para poco menos de un mes. Entonces concluirá mi "fuga mundi", mi exilio de lo que yo llamo &lt;em&gt;vida&lt;/em&gt;, y podré regresar a la madre patria, en donde retomaré lo que dejé a medias, releeré lo ya olvidado, podré reconocerme de nuevo en el espejo y saborear lo que antaño sabía hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Risas, libros, aventuras, búsquedas y caminos sin término.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre ha sido. Y como quisiera que siempre fuese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto vía &lt;a href="http://papelesdedoncogito.blogspot.com/"&gt;Los papeles de Don Cógito&lt;/a&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-5490328638950038571?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/5490328638950038571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=5490328638950038571' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5490328638950038571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/5490328638950038571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/08/fuga-mundi.html' title='&quot;Fuga mundi&quot;'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SoGGRT7rEAI/AAAAAAAAA04/HNyB_wwLA40/s72-c/Koudelka%252002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-9099958890281766706</id><published>2009-07-19T19:20:00.004+02:00</published><updated>2009-07-19T20:58:49.009+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Elogio de la vida sencilla</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SmNXEz0roeI/AAAAAAAAA0g/tDTgc-d-lk0/s1600-h/sencillavida.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360223721643287010" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 238px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SmNXEz0roeI/AAAAAAAAA0g/tDTgc-d-lk0/s320/sencillavida.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contesta (por favor te lo pido), a esta cuestión: ¿qué necesitas? Piénsalo bien. Medita sin prisa. Pero ¡cuidado!, porque de tu respuesta puede depender (rectifico, depende, ha dependido y dependerá) lo que harás, querrás y serás a partir de hoy. La pregunta es muy sencilla; la respuesta, claro, lo es aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O puede que no lo sea tanto? Tal vez no, en efecto. Tal vez se trate de una pregunta cuyo planteamiento nunca nos hemos hecho, o que nunca nos ha importado, o que, quizá, nos haya atormentado responder, porque puede que el veredicto derrumbe lo que estamos haciendo, adquiriendo y siendo, todo por lo que estamos luchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las largas jornadas de trabajo, el impulso por tener, el ansia por abrazar y hacer nuestro; el cansancio al volver a casa, el vacío mental, el indispensable ocio, si bien improductivo y trivial. Depresiones, enfermedades, rostros amargados, vidas en común puestas en peligro por lo que creemos necesitar, lo que suponemos imprescindible y sin lo que, no sólo no seríamos lo que somos, sino que (creemos) ni siquiera seríamos algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se me ocurriría decir a los demás cómo vivir; jamás toleraría o vería con buenos ojos a alguien que lo hiciera. Únicamente interrogo: a aquellos que sufren, que les cuesta horrores y sienten como languidece su vida por tratar de mantener en la vía un tren material que remolca demasiados vagones, a estas gentes, les pregunto: ¿por qué? A los que se quejan por el trabajo, los que piden reducción de horario y aumento de sueldo: ¿por qué? A quienes entran en los hogares, agotados, arrastrando los pies, ahogados por el sentimiento de tener mucho pero, en cambio, no tenerse a sí mismos, a ellos también les preguntaría, ¿por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde se inscribe la línea que separa la necesidad de la abundancia, la carencia de la opulencia, lo que precisamos para el buen vivir de lo que ya es pura pompa, fastuosidad asquerosa y derroche enloquecedor? ¿Cuántos de nosotros estamos yendo más allá de lo que podemos, cuántos ya hemos cruzado esa línea y ni siquiera somos conscientes de ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que, por simple azar, por herencias o juegos, los que, o por trabajo duro o pelotazos desorbitados, llevan desde siempre bañando sus pies en la riqueza, en las aguas del dinero, a éstos poco se les puede reprochar. Han llegado a lo prohibitivo, a las alturas y al margen que transforma la vida en circo, el comer en vicio, la bebida en agonía. Poseen tanto, que ni siquiera saben qué poseen; mejor dicho, lo más probable es que sean ellos, y no los objetos, los poseídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero éstos no destruyen sus vidas por alcanzar su patrimonio. Lo que apena es la gente corriente que desea y no puede, que (se) mata por tener, que malvive por adquirir, por ser como aquellos, los opulentos, cuando son (financieramente) del montón. De ahí volvemos a la pregunta inicial: "¿qué necesitas?" No la confundamos con ¿cuánto necesitas?, cuestión que nos abrasa ya sólo al formularla. No midamos la vida en términos de cantidades, sino de cualidades. Evitemos los números; hablemos de valores, de atributos humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de la fotografía (que bien podría ser mi abuelo, con su sombrero de paja, pantalones de fontanero, manos diestras, paciencia infinita y sabiduría de la que en verdad cuenta), tiene bien poco. No es necesario verlo; lo sabemos. Pero fijémonos en los colores que florecen a su alrededor, la luz brillante que tosta sus vetustos brazos; el silencio que se adivina flotando sobre su cabeza, el gusto de recoger y adecentar esas delicadas obras de arte; la satisfacción de no tener jefes, superiores o empresarios a los que rendir cuentas o pelotear. Sin tener apenas nada, forma parte de todo. Él es el Todo. Vive, revive y supervive. Un Dios, un Demiurgo que crea y recrea. Sabe lo que necesita. Y lo que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tú, ¿lo sabes?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-9099958890281766706?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/9099958890281766706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=9099958890281766706' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/9099958890281766706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/9099958890281766706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/07/elogio-de-la-vida-sencilla.html' title='Elogio de la vida sencilla'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SmNXEz0roeI/AAAAAAAAA0g/tDTgc-d-lk0/s72-c/sencillavida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7113819822597433036</id><published>2009-07-10T16:41:00.005+02:00</published><updated>2009-07-10T16:50:12.998+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><title type='text'>Ley de vida y norma social</title><content type='html'>Si posees, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si consumes, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si sigues modas, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si generas ruido, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si llamas la atención, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no reflexionas, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si acatas las normas difíciles, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si violas las fáciles, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te dejas llevar, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todo te es indiferente, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lees y haces lo que todos, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si piensas como los demás, pues vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si vives sin saber que estás vivo, o lo que ella, la vida, o tú, podríais ser, ... en efecto, entonces también vives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, desde luego, prefiero la "muerte".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7113819822597433036?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7113819822597433036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7113819822597433036' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7113819822597433036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7113819822597433036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/07/ley-de-vida-y-norma-social.html' title='Ley de vida y norma social'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-1001831403456057390</id><published>2009-06-22T19:36:00.008+02:00</published><updated>2009-06-22T20:38:18.661+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>En la orilla: llamada, verano y cárcel</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sj_DDTHWBuI/AAAAAAAAAz4/4PXrJ9kkbsg/s1600-h/composicionesaorilladelba5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350209343777539810" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sj_DDTHWBuI/AAAAAAAAAz4/4PXrJ9kkbsg/s320/composicionesaorilladelba5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llamada era inevitable. La esperaba, no por desearla, sino debido a que suponía, tal vez, la última. Una postrera llamada, la que cerraba el círculo, el de un lustro veraniego bajo aquella garita de manpostería, a orillas del mar Mediterráneo. Uno de los sueños ansiados está presto a adquirir sustancia (ya lo conocen, quienes por aquí se pierden... ); el otro lo marca, quizá, esa misma llamada, la que ha hecho presente recuerdos del pasado, y ha marcada el cambio para el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea era proseguir con mis escapadas rituales, mis chanzas primitivas, que llevo realizando desde este pasado solsticio invernal en todos los "21", cada tres meses. En esta ocasión era "una noche en el Monte Pelado" (tomo prestado el nombre, claro, de la pieza de Mussorgsky, que siempre me ha fascinado): brazos en alto, frente al ser brillante; completamente desnudo, dejarme llevar mientras seguía el declinar del emperador de la luz. Luego, noche en la cima, más astros, luces, oscuridad, nocturnidad (física y espiritual, para quien lo entienda...) y, a la espera, aguardar la primera aparición solar del estío. Ése era el plan para ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la llamada truncó todo. El viaje, el rito, el éxtasis y la purificación. No hubo catarsis, ni clímax espiritual. Me requirieron, yo acepté y cambié el acto soñado por una acción mundana. Canjeé el pico dorado y las canciones de las estrellas por ruidosos vehículos y gritos de turistas ávidos de playa; el aroma de mil plantas y árboles y el fluir de aguas puras corriente abajo por olores a gasolina quemada y residuos líquidos putrefactos. Lo extraño es que pude impedir, o postergar, mi entrada en el calabozo; algo que no conozco debió impedírmelo. Tal vez sabía lo que se hacía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De no haberse producido la citación, la invocación, mil millones de actos, acontecimientos y elecciones hubiera podido tomar o realizar. Hubiese podido hacerlos, en efecto, si el mundo (o, hagámoslo más fácil, yo) fuese otro, si la conexión entre deseo y hecho tuviera un proceso de consumación distinto, no económico, financiero o monetario, si la forma en que entendemos lo que es y lo que quiere ser fuese igualmente diferente. Pero todo esto es inviable. Lo es, al menos, en mi caso (y en el de, sostengo, muchos otros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quienes habitamos siempre cerca del marco del cuadro, lindando con él, apenas visibles, entre el límite de lo que nos permiten ser y lo que en verdad somos, poca elección nos queda más que resistir. Es como si estuviésemos frente a la orilla de un mar gigantesco: algunos ceden, y son arrastrados por el oleaje, ocultos por la bruma de las olas al romper, y tragados por el fuerte reflujo en una espiral compresiva sin fin; otros se adentran, nadan, bucean, refrescan cuerpos y mentes, pero sin dejarse atrapar. Y hay algunos que, como yo, se ven impelidos durante breves espacios de tiempo a tragar agua salada, a aletear con los brazos y chapotear en busca de un asidero que nos salve de ese temporal naufragio individual. Al fin escuchan nuestro auxilio, y nos rescatan, aunque en el proceso el salitre ha llenado nuestros pulmones y necesitamos cura de reposo, desintoxicación y reformateo del disco duro. Un nuevo pautado, para volver a nuestro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen del beneficio, del billete y los ingresos debería (esto para mí me lo digo, los demás que decidan a su aire) debería morar a lo lejos, como un barco visible en la distancia absorbido por las brumas de la mañana. Contamos con fuerzas suficientes para, quienes así lo quieran, rechazar el ansia (recordemos que nunca es una necesidad) del "querer más" o su homólogo, el "tener más". Vivimos con poco, pero vivimos por y para mucho más de lo que unos números en la cuenta corriente puedan brindar. Lo que cuenta siempre está dentro, lo que revela quiénes somos y hacia dónde podemos ir nunca vendrá de fuera; reside, hondo, protegido y armado, en oscuros intersticios de nuestro interior. Jamás lo decidirá posesión o exterioridad alguna; los ricos lo son antes de nacer, y nunca perderán su tesoro; los pobres, por mucho que acumulen, que sumen y adquieran, permanecerán en su miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sumersión puede ser ligera, cauta, conocedora de sus propios límites, o autodestructiva, descendiendo hasta los abismos, hundiéndonos hasta la médula. Las aguas pueden traicionar, incluso al nadador más experto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ansia de bañarnos puede acabar ahogándonos. No lo olvidemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía de &lt;a href="http://www.ojodigital.com/foro/members/10823-nano71.html"&gt;Nano71&lt;/a&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-1001831403456057390?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/1001831403456057390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=1001831403456057390' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1001831403456057390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/1001831403456057390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/06/en-la-orilla-llamada-verano-y-carcel.html' title='En la orilla: llamada, verano y cárcel'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sj_DDTHWBuI/AAAAAAAAAz4/4PXrJ9kkbsg/s72-c/composicionesaorilladelba5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3439281082279708143</id><published>2009-06-13T22:30:00.009+02:00</published><updated>2009-06-14T00:30:37.518+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Bifurcación y disyuntiva</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SjQOiRocZ4I/AAAAAAAAAzU/Jln3UyM1U5I/s1600-h/20090518.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346914639606998914" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SjQOiRocZ4I/AAAAAAAAAzU/Jln3UyM1U5I/s320/20090518.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos lo hacemos a diario: mientras conducimos, cuando cerramos los ojos, al despertar, tras abrazar a quienes amamos... La elección, ya sea doméstica, mundana o espiritual, determina, sin darnos cuenta, lo que vamos a ser (o lo que va a ser de nosotros). Nuestras resoluciones marcan un rumbo, un destino, una meta... el éxito y el fracaso. Las hay fáciles (y suelen ser las importantes), que se toman siguiendo más un instinto que una reflexión. Otras, sin embargo, requieren de dilatados y obtusos (y, muchas veces, completamente vanos) pensamientos sobre sus ventajas e inconvenientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy decidido a decidirme. A punto para moverme, girar y echar a andar. Creo que sé hacia dónde debo ir. Rectifico: estoy seguro de ello. No me cabe la más mínima duda. Ya no. El pasado trajo titubeos, la incertidumbre propia del novato, que arranca miedoso el motor mirando de reojo al examinador, antes de meter la primera marcha. Ahora sólo hay firme convencimiento. Desde luego, uno puede acabar estrellándose al fondo del barranco; es lo que tiene el arriesgarse. Si no nos ponemos frente al volante nosotros solos, si no tratamos de vencer la desconfianza, siempre tendremos la certeza de la cena caliente, del plato de sopa y el vaso de leche. Pero la carretera no aguardará eternamente. Y la noche acaba pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sendero está abierto, dividido. Sus tres ramales parecen diverger hasta el infinito, y sin embargo, nacen en un mismo punto. Difieren, aunque sean hermanos. Semejan, al principio, ser idénticos, pero pronto modulan su forma, y vierten en su trayecto distintas nociones de vida. Adelantamos un pie. Nos detenemos. Volvemos atrás. ¿Hacia dónde vamos? Tal vez para responder a esta cuestión necesitemos contestar antes a la de "¿De dónde venimos?". O quién sabe si será al revés...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero toda respuesta y toda pregunta ante una disyuntiva vienen a ser como el maquillaje excesivo de una mujer; sólo le resta la belleza que ya posee. La terna de posibilidades no se nos presenta para la elucidación filosófica o la meditación personal; está ahí para correr riesgos, para pervertir la cómoda disposición de nuestras existencias. La seguridad sólo se mata con la indecisión, pero ésta genera a su vez aquella, si somos osados y lo permitimos. Echemos, pues, una rápida mirada a lo que se nos ofrece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso (si se me permite exponerlo), la tríada muestra un abanico plural y antagónico. En uno de los ramales veo infinidad de huellas frescas. Muchos han transitado por allí, y hace bien poco. Es el sendero del trabajo de nueve a tres, fines de semana libres; contempla coches recién comprados, hipotecas a pagar durante décadas y pisos propios (es decir, de los señores bancos); best-sellers sobre la mesita de noche, cenas y vacaciones en la playa en agosto, y ... (ponga usted aquí lo que quiera). Quien lo desee, ése es su camino. Lo entiendo, aunque quizá ellos no entiendan que no, que, por nada del mundo, es el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿cuál es el mío? Quizá lo tenga justo delante. Tal vez es ése que presenta matorrales y malas, malísimas hierbas, cuyo desdibujado trazado apenas permite entrever hacia dónde dirige su materia. Hace mil años que nadie holla su terreno; alguien pisoteó sus flores un día lejano, mas hoy ningún alma se atreve a adentrarse en el páramo sin compañía, sin su 'gps', sin todo lo demás. ¿Es el camino del solitario, del anacoreta con harapos y petate a la espalda, del ermitaño gruñón, del cascarrabias del pueblo? Quizá. Pero tampoco por él debo yo penetrar (o tal vez ya lo haya hecho y no lo he percibido... siniestra posibilidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, no queda más que una alternativa. Es fácil, en consecuencia, la elección. No obstante, no percibo nada. Veo el camino en mi mente, pero no existe en la &lt;em&gt;realidad&lt;/em&gt;. Carece de sustancia, de entidad. Únicamente distingo la entrada; el resto está en nieblas. ¿Será porque, como la falsa democracia que se cierra en torno a un sucio bipartidismo, la tríada no permite más que dos opciones, aunque señale con fingida franqueza su diversidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no lo sé, pero la decisión es inevitable. Ni el camino de nadie, ni el de muchos. Ni el sendero de lo ya sabido, ni el del absoluto desconocimiento. Ni blanco ni negro, dulce o amargo. Ni el de la vida o la muerte. Sólo un camino, el mío. Sólo un hombre. Avanzo un paso. "¿Qué habrá más allá de esa espesa niebla?", me pregunto. Y, claro, no tengo más que una forma de averiguarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volveremos a vernos. Supongo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: &lt;a href="http://www.apodcatala.com/0905/apod090518.htm"&gt;Steward Watt&lt;/a&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3439281082279708143?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3439281082279708143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3439281082279708143' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3439281082279708143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3439281082279708143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/06/bifurcacion-y-disyuntiva.html' title='Bifurcación y disyuntiva'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SjQOiRocZ4I/AAAAAAAAAzU/Jln3UyM1U5I/s72-c/20090518.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-4608045213194770993</id><published>2009-06-08T13:03:00.002+02:00</published><updated>2009-06-08T13:13:02.716+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>Gregarismo insípido</title><content type='html'>"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;En el mundo no se puede elegir más que entre la soledad o la vulgaridad."&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arthur Schopenhauer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-4608045213194770993?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/4608045213194770993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=4608045213194770993' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4608045213194770993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/4608045213194770993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/06/gregarismo-insipido.html' title='Gregarismo insípido'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3748698531507640778</id><published>2009-06-02T11:39:00.003+02:00</published><updated>2009-06-02T11:40:34.350+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Conversión artrópoda</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SiTaF7IETsI/AAAAAAAAAy0/7edatyt3YrI/s1600-h/Intermedio1-3-2-09BJ.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342634853273980610" style="WIDTH: 238px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SiTaF7IETsI/AAAAAAAAAy0/7edatyt3YrI/s320/Intermedio1-3-2-09BJ.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche tuvo lugar un suceso extraño. Vivir enmedio de corrientes naturales y bosques de naranjos es disponer de un río constante de hechos singulares, a poco que eches un vistazo a tu alrededor. Las hormigas, de quienes hablábamos hace poco, sufrieron ayer una transformación radical; de lentas, afanosas y pacientes, ancladas al mundo bidimensional, mutaron hasta convertirse en aladas, turbadas y confusas criaturas de la noche, que vagaban en las alturas hacia un destino desconocido. Una metamorfosis ontológica en toda regla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto, ¿por qué? Me parece que nadie lo sabe exactamente. Unos dicen que la proliferación de tales instrumentos para el vuelo en nuestras amigas predicen lluvias a largo plazo; otros que señalan aguaceros ya padecidos. Algunos sostienen que estos insectos siempre han sido así, alados y de abdomen hinchado, y que constituyen los "machos fertilizantes", que escapan de la atracción del nido con el fin de aparearse con las reinas de la especie y, de este modo, difundir su carga genética hasta mayores dominios. Y, por último, los hay quienes afirman que las alas aparecen sólo justo cuando hay que fecundar a las reinas, en una especie de "vuelo nupcial", y que con anterioridad los machos alados eran simples hormigas corrientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa, la explicación no esconde el misterio. Porque lo hay, en efecto. Primero, no podemos (o al menos yo no) dilucidar la desconcertante y, absolutamente rigurosa, sincronización de sus movimientos. ¿Cómo pudieron abandonar sus refugios bajo tierra tan gran número de &lt;em&gt;animalia&lt;/em&gt; en tan poco tiempo y, además, simultáneamente? Porque, doy fe de ello, en un instante apenas merodeaban un par de ejemplares y, acto seguido, eran (literalmente) miles y miles de individuos los que llenaban el aire húmedo del crepúsculo. ¿Quién ordenó su salida al ruedo? ¿Cómo supieron, con sus diminutos cerebros, cuándo debían dejar atrás el nido y elevarse, todos a una, en busca de la reina de sus sueños? La biblia genética no da para tanto. Hay que encontrar una razón, pero de momento ésta se nos escapa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, podemos preguntarnos también por qué motivo seguían, en general, una misma dirección. Cierto que había ejemplares algo confundidos, quizá desorientados ante tanta profusión de raudos hermanos, pero la mayoría guiaban su danza hacia la declinante luz solar, que emergía apenas por encima del horizonte. Sin embargo, las luces artificiales eran mucho más intensas, como las de la ciudad vecina, y de ser su movimiento una obedencia ciega a las imposiciones de la iluminación deberían haber marchado en pos de la urbe, más bien que hacia el astro amarillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo más, un aspecto que me fascina de esta singular transformación. Aunque no estrictamente, las hormigas son seres bidimensionales. Es decir, en general viven conociendo, únicamente, los movimientos hacia delante y atrás, y hacia la derecha e izquierda. Desde luego, cuando ascienden por una pared dan cuenta de la tercera dimensión, pero para ellas bien podría no suponer gran diferencia, dado que en su trepar la noción de "arriba" o "abajo" carece de significado. Su reptar vertical viene a ser lo mismo que gatear por una superficie horizontal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, al transformarse, cuando un don natural les configura para la vida en las alturas, las hormigas entran de lleno en una nueva dimensión. Ya pueden abrazar el mundo que les estaba vedado, la magia del errar por encima de sus semejantes. Ya son seis las direcciones que pueden tomar, tres de ellas instantáneamente. Algo que nosotros también podemos hacer, aunque limitados a la piel de la superficie planetaria. La mutación permite un ámbito de exploración desconocido, un universo de espacio que creíamos inexistente. ¿Seremos nosotros también algún día seres alados? ¿Nos desembarazaremos de la crisálida que nos mantiene unidos al mundo terrenal y, a modo de mariposas humanas, tomaremos conciencia de esa "otra dimensión" allende las tres (cuatro, y entendemos que el tiempo también lo es) ordinarias? Esta idea, hoy ridiculizada y caricaturizada por gurús y líderes de la Nueva Era, puede tener trás de sí mucho más de lo que suponemos. Si no, preguntad a las amigas hormigas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabios de la antigua China, los maestros &lt;em&gt;shaolín&lt;/em&gt;, observaban los insectos y animales para aprender de ellos comportamientos y conductas, sus movimientos y virtudes. Examinando lo que ellos son, y en lo que se transforman, mejoraron sus vidas y adquirieron mayor entendimiento del vínculo que, como siempre decimos, nos une a esas criaturas. Quién sabe si tal vez la conversión de las hormigas en seres alados, esa metamorfosis ontológica, nos está indicando algo que está por llegar: un cambio, la transmutación esperada, la erradicación de la ceguera, y el descubrimiento de lo que mora en las alturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Dibujo de &lt;a href="http://mariawernicke.blogspot.com/"&gt;María Wenicke&lt;/a&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3748698531507640778?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3748698531507640778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3748698531507640778' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3748698531507640778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3748698531507640778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/06/conversion-artropoda.html' title='Conversión artrópoda'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SiTaF7IETsI/AAAAAAAAAy0/7edatyt3YrI/s72-c/Intermedio1-3-2-09BJ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-7116933036085387158</id><published>2009-05-30T00:37:00.002+02:00</published><updated>2009-05-30T00:39:53.988+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Televisión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Northern Exposure'/><title type='text'>'Northern Exposure' (Doctor en Alaska): episodio 3x16, "Los tres amigos"</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmycwbBxaI/AAAAAAAAAyk/0x5PRROkyAY/s1600-h/cinco+estrellas.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339495040328779170" style="WIDTH: 140px; CURSOR: hand; HEIGHT: 30px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmycwbBxaI/AAAAAAAAAyk/0x5PRROkyAY/s320/cinco+estrellas.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escapada. Andanza. Correría. Salida. Despedida... Aventura.&lt;br /&gt;Riesgo. Osadía. Imprudencia. Insensatez. Locura... Existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmvT8C_rGI/AAAAAAAAAxM/_w2Gvn618iA/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339491590295497826" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmvT8C_rGI/AAAAAAAAAxM/_w2Gvn618iA/s320/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El volante quema las manos. O, quizá, son éstas las quienes queman aquel. En todo caso, urge salir. Urge apretar el acelerador, inyectar gasolina en el carburador y arrancar. Moverse. Nacer. Ir allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El motivo nos es indiferente. Siempre (o nunca) lo hay. Está en potencia, como una posibilidad, mas no como certidumbre. Lo que cuenta es el deseo, la necesidad. La huida hacia allá. Eso siempre se respira, está en acto, como envolviéndonos, por tiempo infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Shmvrljj9XI/AAAAAAAAAxU/LsoL90FkSCc/s1600-h/2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339491996574938482" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Shmvrljj9XI/AAAAAAAAAxU/LsoL90FkSCc/s320/2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el camino abundan los momentos de reflexión. Ante el fuego, sobre la nieve, mientras avanzas, cuando dispones la manta y la almohada... Suele asaltar entonces, sobretodo si son ya algunos los años que llevamos encima, la nostalgia, una melancolía (exenta de tristeza) por los tiempos previos vividos: de unión, amistad, separación, olvido, muerte y renacer. Preguntas acerca de por qué no se hizo tal, por qué hubo de suceder cual... por qué las cosas no se arreglaron a tiempo, cuando éste todavía existía. No hay reproches, sólo cuestiones que murieron sin poder resolverse. Y anhelas volver atrás, retrasar el devenir, para cambiar el curso de las cosas, para hacerlo bien, para evitar la derrota y el fracaso. Pero la rueda nunca para, desde luego, y no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxM4HLXZI/AAAAAAAAAx8/6N6Y3wVKqLg/s1600-h/5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339493668003470738" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxM4HLXZI/AAAAAAAAAx8/6N6Y3wVKqLg/s320/5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"-&lt;em&gt;Dormí como un bebé bajo un manto de estrellas&lt;/em&gt;...". "-&lt;em&gt;Sí, nada como una noche al raso para sacudirte las pitañas de la civilización&lt;/em&gt;". Quien no ha probado a cerrar los ojos sin techo alguno por encima de su rostro desconoce su propia historia. Desconoce dónde partió. Y, en consecuencia, hacia dónde va. Cambiamos las copas de los árboles por toneladas de cemento; ramas que traslucían estrellas por ventanas que las oscurecen; vientos y ventiscas que hielan la sangre y endurecen rostros y espíritus por confortables sistemas de calefacción. Perdimos perspectiva; nos perdimos nosotros mismos. Sólo en el regreso al hogar nos reencontraremos con lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Shm-MYzxBhI/AAAAAAAAAys/qu7qE3Qcilw/s1600-h/7.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339507953251714578" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Shm-MYzxBhI/AAAAAAAAAys/qu7qE3Qcilw/s320/7.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Aventura conlleva luces y sombras. Alegrías y desdichas. Sublimes momentos de locura, de enajenación mental radical, en donde conspira el Cosmos entero para mancillar tus ilusiones, y otros en donde la satisfacción y la dicha abruman por la perfecta ofrenda que se presenta ante ti. Sin solución de continuidad, el júbilo y la aflicción se dan la mano. Nos pueden apalizar, podemos perder el rastro del camino, llegar a un destino no previsto, abroncar sin descanso al compañero, incluso desear estar a miles de kilómetros de allí, perder de vista lo hecho y dicho. Y, sin embargo, son los instantes de tristeza, de amargura, de rabia e impotencia, los que dan valor al viaje. Conforman un universo de sensaciones y recuerdos inigualable. Mientras los ratos buenos se diluyen de la memoria como pintura en un estanque, los desagradables se convierten en la médula de la Aventura, la sustancia de la que aquella toma forma, y por la que será siempre recordada, y estimada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxNIQ8X9I/AAAAAAAAAyM/D7rO-e-9UeA/s1600-h/8.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339493672339398610" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxNIQ8X9I/AAAAAAAAAyM/D7rO-e-9UeA/s320/8.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maurice y Holling sabían que debían hacerlo. La excusa fue la muerte de su amigo. Pero podría haber sido cualquier otra. Recordemos que el motivo no importa. Lo que cuenta es desear. El anhelo, un ansia que recorre el espinazo y nos lleva a recorrer kilómetros de "&lt;em&gt;lodazales en pendiente, con riscos enormes, tajos y desmontes a uno y otro lado&lt;/em&gt;". Como animales, como salvajes domesticados por la urbe, la sociedad y la sociabilidad, los dos amigos emprenden la huida, para encontrarse cara a cara con sí mismos. El tercer amigo no descansa en una caja, porque el tercer amigo ya no es tal; perdió su condición al morir. "&lt;em&gt;The three amigos&lt;/em&gt;" narra la aventura de Maurice y Holling, sí, pero no de Bill, que apenas importa ya (ni para su ex-esposa, ni para los que fueron sus amigos, ni para nadie, en realidad). La tercera figura, la que completa la tríada, no tiene más esencia o nombre que nuestra querida Madre. Ella es la amiga. No hay otra, ni jamás la hubo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxNCmertI/AAAAAAAAAyU/um1coznj8w8/s1600-h/9.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339493670819114706" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxNCmertI/AAAAAAAAAyU/um1coznj8w8/s320/9.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Aventura llega, ya, a su fin con una lírica y armónica pieza del gran Willie Nelson, "&lt;em&gt;Hands on the wheel&lt;/em&gt;", que invita a un "regreso al hogar", pero no tanto el que esperamos a nuestra vuelta a la "civilización", sino como el que, como siempre decimos, sigue aguardando allá, en la espesura, presto para el próximo encuentro. Porque nosotros, como Maurice y Holling, no dejamos atrás el mundo para penetrar en la naturaleza, sino que abandonamos la ciudad para entrar en el mundo, el único que existe, el único que cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lobos esteparios que surcan tierras yermas o heladas, tundras o bosques, buscando su sitio en el mundo, buscando el mismo mundo, y aullando mientras corren, como ellos, nosotros lanzamos el anzuelo al río del tiempo. Somos como &lt;em&gt;Buck&lt;/em&gt;, perro domesticado que se vuelve salvaje, o &lt;em&gt;Colmillo Blanco&lt;/em&gt;, lobo salvaje que acabó siendo domesticado. Caminamos, descubrimos y nos aventuramos hacia lo que desconocemos, para tomar parte de la vida, para estar vivos, y en el transcurrir de la misma nos transformamos, nos convertimos en lo que no éramos, y somos lo que nunca soñamos que seríamos. Pero, cuidado, porque la vida puede perecer, puede morir cuando dejamos de interesarnos por lo que (y por los que) nos rodean, cuando la indiferencia y la apatía se instalan en nuestro hogar, cuando miramos al mundo como si ya no nos pudiese brindar nada más, como si ya todo estuviese visto y revisto, vivido y disfrutado. Buck y Colmillo Blanco saturan su vida de sensaciones, mutan, y se elevan sobre sí mismos. No limitan su existencia a lo que son, sino que abarcan lo que a priori no les es dado. Lo buscan, lo persiguen. Y, finalmente, lo logran. El "qué", cómo llenamos la vida, y con quiénes, ya es decisión nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxNZcq7HI/AAAAAAAAAyc/1ST0txOhvQQ/s1600-h/10.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339493676951989362" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmxNZcq7HI/AAAAAAAAAyc/1ST0txOhvQQ/s320/10.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maurice, Holling... y &lt;em&gt;Ella&lt;/em&gt;. Un trío perfecto, compenetrado, complejo y vital. Los dos primeros ya desean verla otra vez, sentir que entran de nuevo en sus dominios. Ella, también, ya les aguarda, ansiosa, abierta... Se acerca, pues, la reunión entre los tres &lt;em&gt;Amigos&lt;/em&gt;. Por cierto, nosotros, todos nosotros, también estamos invitados. Quién no acuda a la cita ya sabe lo que es...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-7116933036085387158?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/7116933036085387158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=7116933036085387158' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7116933036085387158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/7116933036085387158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/05/northern-exposure-doctor-en-alaska_30.html' title='&apos;Northern Exposure&apos; (Doctor en Alaska): episodio 3x16, &quot;Los tres amigos&quot;'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShmycwbBxaI/AAAAAAAAAyk/0x5PRROkyAY/s72-c/cinco+estrellas.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2855999459567813152</id><published>2009-05-20T00:01:00.001+02:00</published><updated>2009-05-20T00:02:14.413+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>La ermita</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShMimfFrVoI/AAAAAAAAAws/O6CeJdt_3iM/s1600-h/ermita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337648027939853954" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShMimfFrVoI/AAAAAAAAAws/O6CeJdt_3iM/s320/ermita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras las brumas matinales el sol, al poco de nacer, empieza a desgastar las nubes bajas gracias al efecto de sus brillantes fotones. Comienza, también, el canturreo de aves invisibles y, abajo, mezclado con el rumor de motores, se oyen voces y risas de seres extraños. La ermita despierta, somnolienta aún, agradeciendo el frescor nocturno. Sus blancas paredes, reformadas varias veces aunque con roca madre alzada allá por 1460, no traslucen su historia; no hablan de la infinidad de individuos que han orado dentro o en sus alrededores, la caterva de curiosos que se le han acercado, los brutos y desagradecidos que han ensuciado, pintarrajeado u orinado en sus tabiques, o la turba de adolescentes que han hollado sus muros externos mientras caía la noche, a la búsqueda del primer beso o, quizá, de la consumación del acto lúbrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El calvario del camino principal, que da acceso a la ermita, parece marcar un valle de lágrimas, el martirio en vida que todos debemos padecer. Sin embargo, allá arriba no se aprecia malestar alguno, mortificación divina o tristeza terranal. Más bien al contrario; emerge, y embarga, el sentimiento de plenitud, de gozo, de éxtasis, si bien no religioso, ni piadoso, sino secular y mundano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mesa es un bloque rectangular de hormigón armado; en su superficie conviven agujas de pino, hojas, algún insecto despistado y boñigas de pájaros indiscretos. Una sinfonía de sonidos, agudos todos ellos, distintos pero continuadores de un patrón desconocido, son audibles justo por encima nuestro. En ocasiones cesan de improviso, todos a una, como si coincidieran en dedicar unos instantes a la reflexión antes de continuar la conversación. Entonces sólo se percibe el tintineo del campanario, que anuncia el paso de un tiempo inaprensible. A lo lejos, como fuera del mundo, ves cierto ajetreo: camiones pesados que arrastran tonelajes de rocas y residuos; palas gigantescas que excavan la tierra, y pequeños individuos que corretean de un lugar a otro, señalando, dirigiendo, destruyendo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un algarrobo brinda algo de sombra cuando la luz del mediodía castiga la piel. La ermita empieza a sudar. Justo detrás mío hay un tapiz de hierbas idóneo para dejarse caer en él y, cerrando los ojos, contemplar y contemplarse, sentir y sentirse. Pero no puedo; he de regresar. Por suerte, dentro de poco ya no será necesario. No habrá que volver a ninguna parte, porque tu casa estará justo a tu lado, vayas adonde vayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, ahora he de irme. Porque, además, parece que alguien llega. Puede que sea ella. Ella, sea quien sea, le llamen como le llamen, viva donde y como sea. Ella, a quien, pese a todo, aún aguardo. Una mirada, una sonrisa, y todo hecho. Mas... no, no es nadie. Creí que existía, que se acercaba, pero era, pobre, un simple perro callejero. Solo, perdido y abandonado... La partida ha empezado. Yo he de seguir por donde vine. Y continuar como hasta ahora. ¿Solo, perdido, abandonado? Sea, si ése debe ser mi suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alea iacta est&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fotografía de &lt;a href="http://www.panoramio.com/photo/7698678"&gt;Tonio Castells&lt;/a&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2855999459567813152?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2855999459567813152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2855999459567813152' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2855999459567813152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2855999459567813152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/05/la-ermita.html' title='La ermita'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/ShMimfFrVoI/AAAAAAAAAws/O6CeJdt_3iM/s72-c/ermita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-8866993227423127938</id><published>2009-05-15T00:22:00.002+02:00</published><updated>2009-05-15T00:22:52.824+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Bestiario de amigos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SgyBC46cM6I/AAAAAAAAAwE/mCYEgPGDe4M/s1600-h/abejas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335781545164420002" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 303px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SgyBC46cM6I/AAAAAAAAAwE/mCYEgPGDe4M/s320/abejas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad puede que ellos, y ellas, no me tengan como amigo; pero sin duda yo los percibo, y aprecio, como tales. Incluso, más que amigos, podría hablar de hermanos y hermanos, primos lejanos y familiares desconocidos, pero de cuyos vínculos sanguíneos me siento afortunado, y honrado. De hecho, ya lo sostienen ahora los biólogos, y lo presentían poetas y místicos de todo tiempo y lugar: la vida, por sublime o insignificante que nos parezca, tanto la que se arrastra en forma de babosa o la que cruza elegante la sabana como leona en busca de presa, guarda un sustrato común, un compañerismo de estructuras y funciones. Pese a sus variaciones, pese a su diversidad aún no agotada, el aliento que estimula a un petirrojo, un sapo, una avispa, una bacteria o un hombre posee un mismo origen, y nos convierte a todos, a ellos y a nosotros, en cofrades, en colegas de lo vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amigos, ellos, los de allá fuera, no suelen exigirme nada. No piden, nunca, nada a cambio de su amistad, bien porque no pueden, bien porque no se les ocurriría hacerlo. Sólo están a mi lado, y comparten espacio, tiempo y sintonía comigo, aunque vayan siempre a su aire, por mucho que me inmiscuya en sus vidas, aunque les ayude, aunque los fastidie. Unos creen que es por desinterés, por apatía, por incompatibilidad de "intelectos", pero se debe, como sabemos nosotros, a que entienden lo que significa ser amigos: hablar, manifestarse, hacerse notar, en definitiva, sólo cuando es necesario. Y, el tiempo restante, compañía silenciosa, fidelidad independiente, lealtad metafísica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así son ellos, y ellas, pero detallemos un poco más. En primer lugar, por tamaño, proximidad animal y cariño ancestral, mencionaré a esas criaturas peludas, domesticadas o no, que podemos encontrar de ordinario a pies de los humanes. Felinas o cánidas, nos acompañan a muchos de nosotros en nuestro devenir, haciéndolo más llevadero, agradable y rico. Del ala gatuna no es pertinente hablar aquí (merecen notas aparte... ¿pero qué digo?, ¡libros enteros!). Y del clan de los chuchos, dejo constancia, por ahora, de mi admiración por esos gigantes, inteligentes y serenos perrazos como los pastores, labradores, san Bernardos y huskies, entre otros pelajes similares. De ojos sagaces, saben cuando señalar peligro, cuando callar, cuando se les necesita y en qué momento intervenir. Lo más parecido a un humano; pero menos arrogante, más sincero y de mayor catadura moral y espiritual. Un tesoro, para quien sepa disfrutarlo. No quiero olvidar, desde luego, a otros mamíferos: conejos, jabalís, alguna &lt;em&gt;rabosa&lt;/em&gt;, incluso ratas y ratones (a quienes mi amiga felina suele atrapar con donaire inigualable) y murciélagos, alados y fantasmagóricos seres que dotan a la noche de su encanto especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasemos a anfibios y reptiles. Las serpientes seducen como casi ningún otro animal. Su ondulante serpenteo por los polvorientos caminos, su oculta presencia entre matorrales, su leyenda mitológica, su majestuosa fuerza... por no hablar de su peligro, don natural tan letal en ocasiones como salvador en otras. Misterio puro, hecho biología. Y qué decir de las ranas y sapos, permanentemente húmedos (por su hábitat, que no se me despiste nadie...), croando con esos guturales y profundos sonidos que rompen las horas nocturnas y cálidas de meses de tiempo benigno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las aves pasaré de puntillas, pues no puedo hacerles justicia alguna aquí. Sólo mencionaré dos ejemplos paradigmáticos: primero, las águilas, o los halcones, forma absoluta de libertad, escrutando desde las alturas y planeando con su aerodinámico vuelo, cadencioso, insuperable; cómo las envidiamos los pobres que sólo podemos hallar la tierra firme y soñamos con el dominio de las corrientes y el control de la gravedad. Y, segundo, por supuesto, los búhos, maravillas de la noche muda que abren el silencio con sus ululares, remitiendo a imágenes de castillos encantados y condes chupasangre. Sus ojos amarillos, enormes, parecen examinar el corazón de almas nocturnas y nos recuerdan los muchos enigmas que las horas de tinieblas aún encierran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cerraré este breve bestiario animal con los insectos, reino inabarcable y múltiple, fascinante para unos, repugnante para otros. Hablemos de las hormigas: criaturas, en singular, torpes hasta la mayor estupidez, pero turba indomable cuando grupo unido, eficientes e invencibles. Me hago a un lado, o levanto el pie, cuando encuentro esas densas hileras de hormigas desfilando en línea recta, siempre a la menor distancia posible entre origen y destino. Y, a veces, paso largos ratos siguiendo sus evoluciones tras un pedazo de magdalena que me cayó al suelo, o al desmenuzar un pequeño insecto volador que, accidentalmente, halló la muerte en mi porche. Es un espectáculo relajante, instructivo y gracioso, nada mejor para terminar el dia. A las arañas, por su parte, las dejo anidar tranquilamente en mis habitaciones; corretean con sus ocho patas en pos de buenos enclaves entre las esquinas, elaboran sus telas de acero y adornan los altos con ellas. Una mujer obsesa por la limpieza de inmediato acabaría con sus construcciones a escobazos, pero yo prefiero verlas, o presentirlas, allá arriba. Las abejas, por último, me abruman y me dejan perplejo, ante el ritual de movimientos, oscilaciones, bailes y danzares de que hacen gala. Su función es vital, su importancia capital, los frutos de su trabajo, sabrosos y nutritivos, nos benefician, alargando y enriqueciendo nuestro vida. Y, sin embargo, casi siempre salgo de nuestro encuentro cariacontecido, triste y herido: parecen oler algo raro en mí, me perciben, o como una amenaza, o como un caramelo, pero en todo caso la picadura final (con la pertinente defunción del animal) es un patrón habitual. A veces me inoculan en la testa, otras en pies y manos, puede que hasta penetren en las posaderas y dejen constancia allí de su rabia por mi conducta hacia ellas. No les guardo rencor alguno; al contrario, veo dichos rifirrafes como una especie de conducta amorosa hacia mí, y aunque temo el próximo picotazo, también lo deseo, hasta cierto punto. Acepto críticas por masoquismo, desde luego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mero perfil de una montaña, el curso de un pequeño río, las dunas de una playa, incluso nuestras calles, limpiadas de alimañas, y los campos, convenientemente rociados con pesticidas, conservan trazas de este muestrario biológico. Hacia lo alto, bajo la tierra, en el interior de rocas, en las aguas, junto a nuestra cocina, o en la palma de la mano si queremos. Ningún planeta conocido hasta ahora, y los puede haber a millones (quizá a billones) dispone de nada similar. Ni el más mínimo rastro de algo vivo. El milagro está aquí, a nuestro alrededor. Y, pese a todo, aún persiste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-8866993227423127938?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/8866993227423127938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=8866993227423127938' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8866993227423127938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/8866993227423127938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/05/bestiario-de-amigos.html' title='Bestiario de amigos'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SgyBC46cM6I/AAAAAAAAAwE/mCYEgPGDe4M/s72-c/abejas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-3517683408716480118</id><published>2009-05-04T14:50:00.017+02:00</published><updated>2009-05-04T16:19:48.966+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personal'/><title type='text'>Epístolas sin destinatario</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sf7zNo8Bm8I/AAAAAAAAAvs/REeOgmjux0s/s1600-h/communique.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5331966424506276802" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 178px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sf7zNo8Bm8I/AAAAAAAAAvs/REeOgmjux0s/s320/communique.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un día en que quise ser cartero. Estudié para ello, aprobé la oposición y, por poco, no acabo convirtiéndome en tal. No había, por entonces, alternativas que estimularan, opciones ante las que elegir, ni destinos a los que acudir. La escritura persistía como anhelo, y llamada, y conseguía hechizar, pero la razón instaba a conseguir algo más sólido, más estable, algo para toda la vida. Debía ser cartero, porque no servía (ni sirvo) para nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oficio tenía, bajo la óptica idealista, elementos seductores. En primer lugar estaba el cometido social, el papel a jugar en la trasmisión e intercambio de información, sentimientos, alegrías y desdichas, que aquellos paquetes postales contenían. Yo era el mensajero, el Hermes de las palabras, acarreando un fajo de folios destinados, quizá, a cambiar la vida de sus destinatarios. Además, recorrería la ciudad (o, mejor aún, los pueblos) a pie, atravesando avenidas, descubriendo calles y corredores desconocidos, ampliando la urbe bajo mis botas. Vaciaría la saca de buena mañana, mientras aún dormía el grueso de la muchedumbre, cargando el carro hasta los topes. E iniciaría, poco después, el itinerario marcado hasta depositar la última carta en su casillero. Un trabajo sencillo, placentero y solitario, sin superiores a los que rendir pleitesía hipócrita ni sonrisas forzadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no soy un porteador de misivas entre individuos anónimos, si no acarreo pesadas losas de papel escrito e impreso es, sencillamente, porque la llamada nunca se hizo. No fui elegido, no me sumaron a la lista, y con ello, el tráfico epistolar que ansiaba transportar fue relegado al olvido. Creo que fue para bien, visto con la distancia (soy pésimo recordando nombres de calles, no sé ni cómo se denominan las que encuadran mi barrio, y tampoco creo que pudiese haber durado mucho tiempo, dada la competencia o el amiguismo). Cuando, hoy, veo a los carteros peregrinando a lo largo y ancho de la ciudad (algunos ya motorizados, para denostación de su profesión), no me invade un sentimiento de envidia, sino de cierta indiferencia. Ése ya no es mi camino, si es que lo fue alguna vez. Perdí el tren; ni él paró por mí, ni yo me apresuré a subir de un salto. Algo debió impedírmelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el correo ha perdido su encanto. Abrimos el electrónico y nos inundan con porquería publicitaria, mensajes impersonales y fríos; bajamos al buzón y sólo recogemos (vaya, recogen...) facturas, sobres de entidades bancarias, propaganda electoral y, si tenemos suerte, algo realmente emocionante como un catálogo editorial o una revista de decoración. Nada de misivas de amistades antiguas, o amores perdidos. Nada de la riqueza epistolar de antaño, nada de palabras, nada de sentimientos; sólo datos, cifras, doctrinas, reclamos y falsedades. Casi mejor, pues, no ser medio de transmisión de tan pobre paquete emocional y humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los diarios son epístolas dirigidas a nosotros mismos. Hoy no tienen entidad, mañana son un tesoro. Quien lleva ese recuento personal de los días, el trasunto escrito de nuestras vidas, sabe que el destinatario es el futuro. El nuestro. Escribimos los quehaceres cotidianos, reseñas de libros, apuntes, recordatorios, reflejamos deseos, amores y odios, llenamos páginas y más páginas con sangre que mana desde muy adentro, y al fin de cada día ansiamos que llegue la noche siguiente para volver a plasmar lo que significa para nosotros vivir. Y pensamos, con felicidad (o con pánico), qué será de nosotros a los ochenta, cuando abramos esa hoja amarillenta con los caracteres de nuestra juventud y releamos lo que hicimos, lo que sentimos y lo que fuimos. Mi mayor fortuna, más allá de mí mismo, son esas dos decenas de cuadernos que yacen en la balda del estante. Si el hogar sufriera un incendio, dichas cuartillas sería lo que único que desearía en verdad salvar de las llamas (aparte de mis padres, desde luego...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los diarios son, pues, cartas que no tienen receptor real en la actualidad. Aún está por llegar, por existir. Como las botellas lanzadas al mar del extravío, en cuyo mensaje interior figura un texto para alguien que, tal vez, lo lea al morir su autor, nosotros, los que redactamos un diario, también sabemos que habremos muerto al abrirlo de nuevo en el porvenir lejano. Ya no seremos lo que somos, ya no existiremos como ahora. Seremos, siendo nosotros, otros. Quizá tan radicalmente distintos que ni nos reconoceremos. Vértigo hacia lo que somos hoy, y hacia lo que podemos llegar a ser. Una carta abierta a nuestra propia eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen: "&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Communiqu%C3%A9"&gt;Communiqué&lt;/a&gt;", álbum de Dire Straits [1979], detalle de la portada)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-3517683408716480118?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/3517683408716480118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=3517683408716480118' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3517683408716480118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/3517683408716480118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/05/epistolas-sin-destinatario.html' title='Epístolas sin destinatario'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Sf7zNo8Bm8I/AAAAAAAAAvs/REeOgmjux0s/s72-c/communique.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-125961048653956396</id><published>2009-04-25T09:52:00.002+02:00</published><updated>2009-04-25T10:00:59.866+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Citas'/><title type='text'>Papiros vitales</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SfLC1PD4YeI/AAAAAAAAAus/a0vytm9y92o/s1600-h/books.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328535528964383202" style="WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 299px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SfLC1PD4YeI/AAAAAAAAAus/a0vytm9y92o/s320/books.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?... Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestro océano congelado&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franz Kafka&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-125961048653956396?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/125961048653956396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=125961048653956396' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/125961048653956396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/125961048653956396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/04/papiros-vitales.html' title='Papiros vitales'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SfLC1PD4YeI/AAAAAAAAAus/a0vytm9y92o/s72-c/books.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-2543988777891572181</id><published>2009-04-21T09:23:00.008+02:00</published><updated>2009-04-21T09:45:46.729+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Televisión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Northern Exposure'/><title type='text'>'Northern Exposure' (Doctor en Alaska): episodio 3x20, "La última frontera"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se11h90QuXI/AAAAAAAAAtc/9GWJsYQbheQ/s1600-h/cinco+estrellas.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327043160639060338" style="WIDTH: 140px; CURSOR: hand; HEIGHT: 30px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se11h90QuXI/AAAAAAAAAtc/9GWJsYQbheQ/s320/cinco+estrellas.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte y la vida están tan ligadas, tan necesitadas la una de la otra, como el día y la noche, o el amor y el odio. Entre aquellas pervive la aventura del vivir, sentida (y padecida) por cada uno de nosotros según el transcurrir de los tiempos y el talante que nos es propio. La muerte degüella esperanzas, aniquila lo que más apreciamos y erradica parte de nosotros mismos, cuando acontece a nuestro alrededor; la vida, que nace hoy e inunda el devenir de esas mismas esperanzas, abre puertas, brinda destinos insospechados y nos permite encarar un futuro apenas presentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12U6WMuhI/AAAAAAAAAtk/t_6k9m33h4s/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327044035880991250" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12U6WMuhI/AAAAAAAAAtk/t_6k9m33h4s/s320/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego ambas, vida y muerte, son complementarias. Si vivimos una y padecemos otra (o quién sabe si, realmente, será a la inversa...) es porque cuando uno muere la vida adquiere parte de su alcance, quizá el más relevante de todos, tal vez su sentido propio, el momento definitivo y definitorio; y porque la vida, sin la idea y el &lt;em&gt;tic-tac&lt;/em&gt; que anuncia, en fecha y lugar desconocidos, a la hermana vestida de negro (color bellísimo, sin duda), precisa de la misma partida final para sentirse como tal; con la muerte al acecho, fieles a ella, estamos vivos, con la vida ante la muerte podemos gozar de ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12VOQ-AgI/AAAAAAAAAts/L2je-U9CW3o/s1600-h/2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327044041227764226" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12VOQ-AgI/AAAAAAAAAts/L2je-U9CW3o/s320/2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; es (fue, será) un Oso; &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; es La Aventura; &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; es el Riesgo; &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; es la Vida; &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; es la Muerte. &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;, en definitiva, somos nosotros, todos los que vivimos, los que nos atrevemos, aquellos que no dan el paso atrás. Osados, algo temerarios también, no nos gustan calzadas asfaltadas, los senderos vitales bien señalizados, marcados y usualmente andados. Su muerte, la de &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;, supone la rotura con la vida, que sólo puede suturarse viviendo, sintiéndose vivo. El cómo es cosa de cada uno. La reconstrucción del amigo usino, erigido en una mole huesuda completa a excepción de una garra (trincada por el otrora cazador) es el símbolo, huelga decirlo, que une la muerte con la vida. Pero, además, conlleva otro obvio mensaje: lo que ya no existe pertenece al pasado, y para vivir (es decir, para poder también morir) hay que pertenecer al presente. Holling, consciente, reteje la vieja costura abierta a su manera, como lo haríamos muchos: yendo en busca de &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; (o sea el otro &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;, el de verdad, el que aún existe, el que siempre ha existido). Recoge sus bártulos, llena el petate y, antes de despedirse, consuela a Shelley, como casi siempre desconcertada, con las siguientes palabras: “&lt;em&gt;Esto es algo que tengo que hacer. Por sí mismo. Para mí mismo. Yo solo&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se15mSAwKsI/AAAAAAAAAuU/MlTTXQ_gXds/s1600-h/3.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se15mSAwKsI/AAAAAAAAAuU/MlTTXQ_gXds/s320/3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327047632826149570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, lo que halla Holling en su travesía por el desierto sólo él (y &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;) lo saben. Suponemos que se reencuentra con la vida (repito, sí, con la muerte), que vuelve a sentirla dentro de sí, y que también percibe como ese mal paso, ese momentáneo error de posición de su pie derecho, puede hacerle perder aquella para siempre (ganando, pues, la muerte). Y lo menciona, a su vuelta, como un logro, una dicha enorme: “&lt;em&gt;Shelley, había olvidado por completo lo que significa arriesgarse, cuando un paso en falso podía significar lastimarse, o morir. Había olvidado lo bien que te hace sentir eso&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12VaQ0IsI/AAAAAAAAAt8/H9v83dvJ1E4/s1600-h/4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327044044448342722" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12VaQ0IsI/AAAAAAAAAt8/H9v83dvJ1E4/s320/4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, después, como en un sueño, describe lo que significa vivir, lo que uno siente cuando vuelve, después de tanto tiempo, a encontrarse con &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;. Mientras Shelley no entiende absolutamente nada (ella, pobrecita, aún pertenece al mundo de la vida, sólo a éste mundo), Holling explica (lleno de moratones, rasgaduras y con el brazo en cabestrillo) que &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;, el Oso, está por todas partes. En la Cueva de la Viudas, adonde él había ido a buscarlo (cueva, sin duda, a la que uno entra pero de la que no se puede salir, a Dios gracias); en las montañas, bajo los océanos, y hasta en lo profundo del espacio. Ése es &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt;, sin duda. Está allí... y aquí, aquí ,dentro de nosotros (le sentimos, ¿verdad?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12VWoUs9I/AAAAAAAAAuE/JarASo-tMZI/s1600-h/5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327044043473204178" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12VWoUs9I/AAAAAAAAAuE/JarASo-tMZI/s320/5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es difícil descubrirle. En absoluto. Mora a nuestro alrededor, casi a la vista, y nos llama continuamente. De nosotros, como siempre, depende que vayamos (o no) a su encuentro, ahora mismo, o bien tras aguardar una vida entera (que, ya sabemos, quizá no será tal si así lo decidimos). Holling, por supuesto, ya ha ido a por él, a por su Amigo, fiera peluda y gigantesca. Y, desmenuzado nuevamente en pedazos de hueso, como eternamente debió vivir (es decir [y ya no lo digo más], morir), lo entierra bajo tierra. &lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; permanecerá vivo (o ...) siempre que tengamos presente su misión, siempre que su imagen reaparezca en nuestra mente cuando haya que elegir entre la vida y su homóloga del otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Jesse&lt;/em&gt; ha cumplido con su papel. Llegó, vio, y ganó. Holling, también. Ahora nos toca a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12a0o9z5I/AAAAAAAAAuM/r7j2sHx7TMM/s1600-h/6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327044137428307858" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se12a0o9z5I/AAAAAAAAAuM/r7j2sHx7TMM/s320/6.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12263614-2543988777891572181?l=elhermitanocosmico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/feeds/2543988777891572181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12263614&amp;postID=2543988777891572181' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2543988777891572181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12263614/posts/default/2543988777891572181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhermitanocosmico.blogspot.com/2009/04/northern-exposure-doctor-en-alaska.html' title='&apos;Northern Exposure&apos; (Doctor en Alaska): episodio 3x20, &quot;La última frontera&quot;'/><author><name>elHermitaño</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02557060842092567095</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://4.bp.blogspot.com/-wBVY4h72ugg/TsDaYNF9OEI/AAAAAAAABhg/Oom0auv3_EM/s220/DSCF1940b.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/Se11h90QuXI/AAAAAAAAAtc/9GWJsYQbheQ/s72-c/cinco+estrellas.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12263614.post-5833947599716010200</id><published>2009-04-17T19:47:00.002+02:00</published><updated>2009-04-17T19:50:16.726+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Naturaleza'/><title type='text'>Nimbos, cirros y estratos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SejBK7eFeVI/AAAAAAAAAtE/EotNQDEhMWU/s1600-h/IMG_4534.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5325718952872343890" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SnQbcrD-A6M/SejBK7eFeVI/AAAAAAAAAtE/EotNQDEhMWU/s320/IMG_4534.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que dormimos abrazados al Mediterráneo gozamos de muchas prerrogativas que otros, rodeados por tierra firme, sólo pueden imaginar de forma vaga, y degustar cuando se acercan hasta aquí. Pero, desde luego, ellos poseen a su vez muchas gracias que únicamente allá, en las secas y amplias extensiones castellanas, pueden ser satisfechas. Palmario es que, tanto ellos como nosotros, siempre andamos detrás de lo que carecemos. Ellos, privados de estaciones templadas y playas infinitas; nosotros (yo, quiero decir), mermados de cielos amplios y oscuros, páramos interminables y almas visibles, mejor, desde largar distancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera es tiempo de imprevistos, de inversiones que mutan la normalidad. Tan pronto descarga afiladas lanzas líquidas, que dañan nuestros sorprendidos cuerpos, como castiga pieles y rostros con fotones de fuerza sobrenatural. Ora sacamos los paraguas, ora nos desabrochamos la chaqueta, o nos quedamos en manga de cam
