19 de junio de 2008

"Northern Exposure" ('Doctor en Alaska'): o cuando la televisión brinda algo extraordinario e irrepetible



Mi aparato de televisión suele sentirse huérfano. Abandonado. Está a mi lado durante casi todo el día pero permanece mudo, ansioso por hablarme; mas no le hago caso porque no le necesito, tengo mil cosas y actividades a realizar antes que dedicarle mi tiempo. Si acaso, me informan los noticiarios, desperdicio alguna hora en un partido intrascedente y si se me fatiga la razón me ofrezco a una película, cercenada sin parar por los espacios publicitarios. Pero nada más. Bueno, nada más hasta que, hará ya casi una década, descubrí algo que cambió para siempre mi afecto por la televisión. Algo que constituye un tesoro, un regalo y una invitación a la vida. "Doctor en Alaska" ("Northern Exposure, NX a partir de ahora).

Una breve sinopsis, para el despistado: Joel Fleishman es un recién graduado médico de Nueva York. Un urbanita, burgués y acomodado, que aspira a trabajar en una clínica de alto nivel tratando a los famosos y ganando mucho dinero. Sin embargo, como el estado de Alaska financió sus estudios se ve obligado a prestar allí sus servicios durante cuatro años, pero por un error en los cálculos de presupuestos no le destinan al hospital de una metrópoli, como Fleishman esperaba, sino a un remoto y excéntrico pueblo, Cicely, de apenas 800 habitantes, a cada cual más extravagante. NX describirá, pues, las peripecias del doctor en relación a la gente a la que trata, a la naturaleza en la cual vive y a su propia evolución dentro de esa singular comunidad.

Un vistazo a los protagonistas ya nos da una idea somera de a lo que tendrá que enfrentarse el bueno de Fleischman: primero, y como plato fuerte, una interminable relación de tensión y pasión con Maggie O'Conell, su casera y piloto de avión, con quien ya empieza a tener problemas desde el primer momento al confundirla con una buscona; también con Maurice Minnifield, cacique y dueño de las emisoras de radio y prensa del pueblo, antiguo astronauta y hombre rico. Racista, egoísta, empresario sin escrúpulos y homófobo (si bien descubrirá lo mucho que tiene en común con los gays...), Maurice representa el lado oscuro de América, todo lo malo que el capitalismo y la educación estreñida puede suponer. En completo antagonismo hallamos a Chris Stevens, el gran acierto de la serie al simbolizar la mente abierta, el autodidactismo, la magia y el gusto por ayudar y escuchar a quienes lo necesiten. Es Stevens el semental, el artista, el locutor filósofo de cuya boca se expresan los mejores y mayores pensamientos y sentimientos del pueblo. A su lado encontramos a Ed Chigliak, indio aprendiz de chamán y cineasta apasionado, vive y ve la vida como una analogía con el séptimo arte, siendo un alma sensible, sencilla y siempre imbuido en sus cavilaciones, es un joven generoso y amable. Ayudará (e irritará, por sus costumbres) en más de una ocasión a Fleischman. El personaje de Ruth Anne Miller es, pese a su carácter secundario, muy relevante, pues es franca y habla sin tapujos, haciendo comprender a sus vecinos la realidad que a veces éstos no desean ver. La pareja formada por Holling Vincoeur y Shelly Tambo, separados por cuarenta años, se presenta como una unión imperecedera de espíritus contrarios; Holling es aventurero, arriesgado, amante de la naturaleza, que posee pocos pero verdaderos amigos (Maurice, entre ellos), sincero y curtido en muchas circunstancias de la vida; Shelly, por su parte, es apenas una veinteañera muy atractiva, simple e inexperta, extremadamente social y superficial, aunque afectuosa y natural. Su falta de luces es una de los recursos habituales en NX. Dejamos en último lugar a Marilyn Whirlwind, una nativa silenciosa hasta límites insostenibles, con cuyos monosílabos y actitudes desquiciantes Fleischman se las verá de continuo. Marilyn es, tal vez, el personaje total de la serie, el que se identifica con la sabiduría y la prudencia, la corrección de los valores ancestrales y la indiferencia ante los actuales. De ella aprenderá el buen médico dónde reside lo valioso y relevante de la vida, y dónde no. Gracias a Marilyn, de hecho, Fleischman irá progresivamente penetrando en la comunidad de Cicely, sintiéndose parte de ella, aunque finalmente...



Esta producción contó con seis temporadas, las dos primeras casi anecdóticas por su escasa longitud, pues sólo contenían ocho y siete episodios, respectivamente. Después de poder disfutar de todas ellas, (si bien hasta ahora únicamente se han comercializado hasta la segunda, para el resto debemos acudir a la mula), sigo pensando que la mejor es, sin dudarlo, la tercera. En la cuarta hay algunos personajes, a mi juicio, algo intrascendentes (por ejemplo el del Mike Monroe), y en la quinta, pese a sus momentos brillantes, se nota ya cierta falta de origininalidad, carencia más notable si cabe en la sexta y última temporada, que no recibió buena acogida del público por la desaparición de Fleischman y su sustitución por una pareja algo sosa... Pero la tercera de las temporadas, y en parte también sus dos predecesoras, contiene todo el arsenal que caracteriza, y hace única, a NX: innovación, historias paralelas literatura-realidad, relaciones hombre-naturaleza, choque entre lo civilizado y lo salvaje, la relevancia de los sueños, la muerte, la confrontación entre culturas, la historia y la ciencia como disciplinas falibles y no absolutas... y un sinfín de otros temas y tramas, tratados con un ingenio y originalidad jamás vistos en una producción televisiva.

Sus creadores, Joshua Brand y John Falsey, dos licenciados en literatura inglesa (de ahí la notable presencia de libros, filosofía y pensamiento en la serie), dieron con una combinación única de humor (inteligente, ácido y satírico), humanidad (sus cimas y miserias, lo peor y lo mejor de nuestra naturaleza) y "espiritualidad cotidiana". Supieron no lastrar, sino adobar con mimo cada uno de los capítulos con la ración intelectual justa, sin resultar pesados, sin sermonear, abriendo perspectivas y siempre dando a entender que hay más de un camino ante cualquier situación.

Lo maravilloso en NX no son sus personajes, sus paisajes o ni tan siquiera las propias historias narradas, que sin duda lo son, sino un aspecto habitualmente no reseñado y al que pocos hacen mención: NX no es una serie para ser vista y olvidada, como cualquier otra producción destinada a la risa fácil y al consumo de sillón (me viene a la memoria Friends, pero será seguramente un prejuicio y no seré justo porque no he llegado a ver nunca un episodio completo...mi frikismo por NX es exagerado...). NX no se ve, se piensa. No sólo nos reímos o pasamos bien al verla, sino que es justo cuando apagamos el televisor o el DVD el momento en que la serie empieza a ser ella. Otras creaciones televisivas mueren cuando termina su episodio, y el hombre o mujer que lo ha visionado puede volver a sus cosas, tras un rato de diversión. Si reponen el capítulo, nos cansa; quizá lo veamos, pero no hallaremos nada nuevo, nada que no sepamos ya. En NX, por el contrario, un revisionado nos descubre detalles (a veces curiosos, otros sorprendentes, en ocasiones vitales para entender el contexto, los conceptos o la trama) que habían pasado desapercibidos en un primer momento (yo mismo he percibido cosas relevantes... tras ver un mismo epiodio un par de docenas de veces...). NX no sería NX, moriría, perdería todo su sentido y su fin, si no le prestásemos más que 44 minutos de atención. Quien sólo ve NX está cometiendo un perjurio, repudiando la verdadera esencia de la serie. Si nos limitamos a verla estamos traicionando todo el tinglado, el intríngulis por el que NX existe... Pero esto debe experimentarlo cada cual, a su modo.

Repito: no hay que ver NX, hay que sentirla. Alaska (o más bien Cicely, esa comunidad de chiflados, rudos y genuinos habitantes) es, como se comenta en la misma serie, "un estado mental". Un estado mental en el que más importa el corazón y el espíritu que los ojos o nuestros oídos. Hagamos de NX una parte de nosotros, hagamos de esta pequeña isla de gentes peculiares un refugio donde abandonarnos en momentos en que nos rodee la estulticia. No para huir del mundo, sino para entrar de verdad en él.

Bienvenido a Cicely, bienvenido a la Vida.



(Espero, en un futuro, hacer algunos comentarios personales de episodios que considero especiales, para así tratar de demostrar que lo digo no es sólo producto de una mente fanática y devota de NX...:)

5 comentarios:

Aaoiue dijo...

*Hola, Hermitaño. Qué bonito te está quedando el blog. Gracias por ponerme en tu blogrolling.
**Creo que una vez vi un poco de la serie "Doctor en Alaska", pero como yo ni siquiera tengo televisor... Y también vi una vez un trocito de "Friends", lo que permitió descubrir una serie de frases y costumbres que había advertido en mi entorno y no sabían de donde salían. Pues de una serie. Cosas como una "fiesta pijama" o "¿Cual es la parte de la palabra *no que no has entendido?" y otros ejemplos de alta filosofía. Haré por ver la serie de que hablas.
***Aprecio tu manera de hablar bien de lo que está bien y de no hablar mal de lo que no está tan bien ni mucho menos.

La gata sobre el tejado dijo...

Cuantos recuerdos me has echo tener en un momento... recuerdo esta serie muy bien... Me gustaba mucho!!! Y como tú dices, no era solo para verla y pegarte unas cuantas risas... la cuestion era cuando acababa y sacabas el jugo dandole vueltas a tu cabeza....Me gustan estas series....

Me alegra haberte encontrado Hermitaño.... y sobretodo pensar que estas en mi ciudad... Bueno, en la que nací... aunque ahora esté a tres mil kilometros de ella.

Un abrazo en la distancia... que no distante

elHermitaño dijo...

Os agradezco vuestros comentarios.

Gata, tenemos bastante en común; esa vida a lomos de distintas ciudades (aunque en mi caso, lo reconozco, aún está por llegar, si bien será muy en breve...), esos 28años, un mismo origen... ;)

Un abrazo a ambas.

Novalis dijo...

Hola Ermitaño,

Ya comenté hace unos días que comparto el fanatismo por NX con este blog. Y no sólo comparto el fanatismo sino también la forma de ver la serie, como quien mira a través del espejo, como quien contempla una realidad multidimensional, viva, que fluye continuamente.

"… dieron con una combinación única de humor (inteligente, ácido y satírico), humanidad (sus cimas y miserias, lo peor y lo mejor de nuestra naturaleza) y "espiritualidad cotidiana". Supieron no lastrar, sino adobar con mimo cada uno de los capítulos con la ración intelectual justa, sin resultar pesados, sin sermonear, abriendo perspectivas y siempre dando a entender que hay más de un camino ante cualquier situación."

¡Qué justa descripción y merecido honor y reconocimiento al mérito que tiene esta serie! Me complace ver que alguien va más allá del pueblecito idílico y del buen rollito entre sus habitantes para escudriñar con ojos inquietos ese espacio que se abre ante quien rasga un poco tras el decorado y el texto de la escena cómica, divertida y simpática, que predispone nuestra receptividad y relaja nuestro escepticismo fleishmaniano. Pues tras esa presentación amable y desenfadada, o junto a ella, podemos encontrar, no una moraleja o adoctrinamiento, sino una fuente de inspiración. Es como si la serie tuviera su propio inconsciente, su vida propia que interactúa con la nuestra. Es decir, es como si tuviera una extraña capacidad para implicarnos y enriquecerla con nuestros propios sentidos. ¿Espiritualidad cotidiana?, desde luego "puedes sentirte elevado en tus chanclas" que diría Chris; ¿Humanidad dialéctica o en conflicto antagonista? Pues también; ¿Intelectualidad? Y de la buena. Pero todo ello salpimentado de tal modo que no se le indigesta a quien no la necesita y satisface a quien la busca.

"Si nos limitamos a verla estamos traicionando todo el tinglado, el intríngulis por el que NX existe... Pero esto debe experimentarlo cada cual, a su modo."

Cierto. Es como si acompañáramos a Joel en su experiencia y ésta nos fuera influyendo a nosotros como le influye a él.

Para terminar coincido en la apreciación de que la tercera temporada es la mejor. Algunos de los mejores capítulos de la serie no pertenecen a esa temporada, pero la mayoría se encuentran en la tercera, es una sucesión de capítulos memorables, llenos de inspiración, de belleza no solo conceptual sino también estética. Memorable es la escena de la actuación del Circo del Sol con la contorsionista en primer plano, en un capítulo en el que se debate sobre física cuantica:

- entonces la materia es esencialmente vacío… -Chris.
- Exacto. – trabajador del circo y físico nuclear.
- "¿Y qué se supone que debe hacer uno con esa información?".

Gracias.
Agustin

elHermitaño dijo...

Muchas gracias (de nuevo) Agustín/Novalis por tu largo y acertado comentario.

Lo de tercera temporada es indescriptible. Cómo olvidar la catacumba de Chris, las elecciones en Cicely, el viaje de Maurice y Holling para enterrar a su amigo muerto, el episodio de Jesse (que he comentado ya), el de la llegada de la primavera (a mi juicio, el mejor de toda la serie), etc. etc. Aunque en la primera y segunda (y, en menor medida la cuarta y quinta) hay episodios maravillosos y enormemente sugestivos, en la tercera casi todos ellos poseen un "contenido implícito" (ya nos entendemos...) que enriquece el capítulo de forma soberbia.

Mencionas la escena entre Chris y el físico. Es fantástica, pero antes, en el bar, el científico se sincera y habla al dj de que dejó la física para "tener algo de control" con la magia. Esa frase me anonadó: ¿no se supone que uno se hace científico precisamente para "tener el control?". Ésta es la vuelta de tuerca que NX ofrece, una reinterpretación de lo real para capturar la "otra" realidad. Y todo en una frase. Por no hablar del antagonismo entre el férreo y estructurado estudio médico de Joel, metódico detrás de los libros para aprobar un examen, y el espíritu de libertad del Circo del Sol, en donde todo es imaginación y creatividad, en donde se estudia la vida misma... Una crítica al academicismo de sillón, al intelectualismo y a la "enseñanza estructurada" que el mismo Chris menciona en dicho episodio.

Y podría, claro, seguir y seguir... Tengo en mente proseguir con estas reseñas mías, para horror de los estetas de lo moderno y lo rápidamente consumible y olvidable... en fin, que como siempre es un placer compartir contigo estas impresiones sobre NX.

Muchas gracias por tu visita, un abrazo.