5 de enero de 2018

La estrella de la Navidad


Presente en multitud de representaciones e icono "astronómico" de las fiestas navideñas, la estrella de los Reyes Magos (o estrella de Belén) siempre ha sido fuente de diversas interpretaciones para intentar saber qué fue, realmente. Si es que, de hecho, es algo más que un mito. Se supone que la "estrella" fue un astro que indicó a los Magos hacia dónde debían dirigirse, para luego "detenerse" en el lugar donde Jesús había nacido.

Si suponemos que Cristo nació entre el 6 y 7 antes de Cristo (perdón por la contradicción...), que es la fecha más probable, 'algo' hubo de verse entonces que guiara a los Reyes Magos hacia Palestina, para poder encontrar al nuevo Mesías. El problema es saber de qué se trata.

Hay quienes sospechan que se trató de un OVNI, es decir, de algún aparato, nave o artilugio extraterrestre que se acercó hasta los Reyes Magos y les condujo hasta el lugar donde iba a nacer Jesucristo. Puede que existan estas naves, y estos seres, pero no tenemos el menor indicio de que algo así viniera a nuestro mundo esa época. ¿Por qué iba a venir una raza extraterrestre a "alumbrar" el camino de un Dios que, en el mejor de los casos, sólo representa a una parte de la Humanidad? Antropocentrismo puro y duro...

En las obras de la Edad Media (como la de arriba, realizada por Giotto a principios del siglo XIV) suele aparecer en forma de cometa, pero no hay registro de cometas en torno a los años 6-7 a. de C. A veces, en los árboles navideños que colocamos en nuestros salones, la imagen corresponde a una estrella, que bien podría suponer la presencia en el cielo de una nova o una supernova, pero tampoco hay menciones al respecto en las crónicas occidentales, chinas o coreanas.

Tampoco puede ser Venus, que es un astro extremadamente brillante (el de mayor brillo, después del Sol y la Luna), puesto que los antiguos conocían muy bien su presencia matutina/vespertina y no hay modo de que cometieran tamaño error.

¿Un bólido muy brillante? Tampoco, dado que es un fenómeno luminoso pero que apenas dura unos segundos.

¿Entonces? Parece ser que la mejor opción es la situación especial de dos planetas en el cielo, en particular Júpiter y Saturno, que hacia el año 7 antes de Cristo estaban muy cerca en el firmamento. Los Magos, probablemente, eran astrólogos, con lo que harían una interpretación astrológica de este suceso astronómico. Júpiter sería visto como un gran rey (recordemos que Júpiter era Zeus, el rey de los dioses, en la mitología griega que luego re-adoptaría el Imperio Romano). Saturno, por su parte, era el dios romano del tiempo y la justicia. Por tanto: "Nuevo rey de justicia".

Sumado a todo ello, ambos planetas estaban en la constelación de Piscis, un signo de agua. La constelación se asociaba a Moisés (claramente involucrado en temas de agua: se le rescató de las aguas, abrió el mar Rojo, convirtió el agua en sangre, etc.) y de él hasta su pueblo, Palestina. Por este motivo, los Reyes se digirieron hacia allí. 

La importancia de una conjunción tal entre Saturno y Saturno la refuerza le hecho de que dos tablillas de arcilla de Babilonia, halladas en Siphar, hacen referencia a tal fenómeno con entusiasmo. Por lo tanto, era un suceso que ya se conocía que iba a acontecer y que, por tanto, tenía cierta relevancia para los estudiosos del cielo.




Aspecto del cielo cerca de Babilonia, el lugar supuesto del que partieron los Reyes Magos, en una reconstrucción del cielo vespertino del día 29 de noviembre del año 7 antes de Cristo. He colocado el círculo rojo para señalar la conjunción de Júpiter y Saturno, prácticamente fundidos en el cielo, un hecho inusual y de fuerte carga simbólica desde el punto de vista astrológico.

¿Fue en verdad nuestra "Estrella de Belén" esta conjunción planetaria? No lo sabemos con certeza, pero es plausible. Quizá se trate de otra cosa, que hoy desconocemos, o puede que sea un mero invento literario. En todo caso, el interrogante seguirá abierto, posiblemente durante mucho tiempo...

La próxima vez que veáis un belén o una estrella en la cúspide de un árbol de Navidad, pensad lo que podría ser en realidad ese astro. Cometa, supernova, conjunción planetaria... o quizá algo totalmente inesperado y sorprendente.

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