16 de octubre de 2008

Cuenta atrás



Despertamos en medio de un páramo desolado. Ningún alma saludaba; no había ruidos cotidianos, ni sonidos típicos del paisaje rural. Abrimos los ojos, y confortablemente arropados por nuestros sacos, subimos el estor de la ventana plástica, que bloqueaba la tenue luz manada de la estrella aparecida. Las aves aún no corrían por el cielo neblinoso, y la misma Tierra parecía todavía desperezándose. Lo habíamos visto al anochecer, el páramo, cuando llegamos allí tras muchas horas al volante de aquella madre-vivienda-vehículo, compañera de correrías y viajes desde hacía tres escasos días, pero semejantes a tres eones de tiempo cósmico. No parecía la misma estepa. No parecía el mismo mundo, y, en efecto, no lo era.

El Sol pugnaba por salir entre nubes bajas. Nos vestimos, desayunamos y recogimos bártulos. Dejamos allí una señal, provechosa para el campo, como símbolo de nuestro paso. Algo escatológico, vaya. Y hay que ver lo bien que sienta... El caso es que, pese al fresco, salimos y observamos ese arranque de Ra rodeados por el silencio más absoluto que uno sea capaz de imaginar. Sólo podía escucharse el castañear de nuestros dientes, pero el instante marcó.

Allí decidí que quería morir. Es decir, vivir. Junto a encinas, algún alcornoque (creo), el erial profundo y un horizonte que se fundía con el cielo, cálido y cromático como nunca soñé. Ya sabía entonces que iba a volver, que algún día pondría mi petate a punto y diría, con una sonrisa en el rostro y un júbilo desbordante en el espíritu, "Hasta siempre". A padres, família, amigos, Marxuquera, sol mediterráneo y playas de amarillenta arena. Todo quedaría atrás, y todo delante, aún por descubrir.

Hoy se cumplen tres años desde aquel día. Habrá que volver, desde luego, y habrá que hacerlo pronto. El tiempo se escurre y en el andén de lo vivo el tren sólo suele parar una vez. Estoy harto de hacer promesas al viento, de imaginar cómo será y perderme en ensoñaciones, bonitas pero algo estériles. El tiempo de espera es un año, a lo sumo. Y ha empezado ya la cuenta atrás.

Iremos allí, sí, aunque no sepamos si volveremos aquí. Tal vez el páramo nos abra caminos insospechados; o puede que volvamos al nicho materno con el rabo entre las piernas, curados de humildad ante una forma de vida que está más allá de nuestras posibilidades. Quién sabe.

Naturalmente, hay sitio para alguien más. Pero tened en cuenta que no viviréis nunca anclados a la tierra; nos detendremos, hoy aquí, manaña allí. Para después continuar. A veces estaremos al lado de centenares de personas; en otras no habrá nadie en mil kilómetros a la redonda. Tendremos un paisaje nuevo cada día, viviremos como trotamundos, como nómadas, gitanos en busca de un lugar propio, si bien sabemos que todos ellos lo son. Habrá días que nos deslumbrará la luz; otros no existirá una oscuridad más profunda. No hay matices. O el yin o el yang. O todo o nada.

Mis valores ya se conocen: silencio, soledad, cultura y aventura. Algo de cachondeo, también; reírnos de nuestras egolatrías y chulerías, perder el miedo al ridículo y burlarnos de gentes y de nosotros mismos. No nos tomemos demasiado en serio, por favor, las trascendencias a veces agotan... Éso es lo que ofrezco; a cambio, sólo pongo dos condiciones: la primera es no consentir perderse nada de lo que el mundo ofrezca; nada de excusas, malas caras o aburrimiento. Hay que sentirlo todo. Punto.

¿La segunda? Ya, ésa me la reservo para quien esté dispuesto a venir...

6 comentarios:

tequila dijo...

buenas:
veamos ... va en serio?? lo ofreces de verdad? compartirias un lugar que te marcó de esa manera con desconocidos?, te lanzarías a una aventura tan importante( pues llevas tiempo pensandola), a ese vivir utópico, con cuanta gente? sería como una comunidad o más bien un mini grupo? podría alguien asegurar no aburrirse y disfrutar siempre? se puede tras haber sido socialidados y absorvidos convertirse en trotamundos??
Cual es la segunda condición?..

bueno quizá sea un mensaje para gente que conoces y te lee y yo aquí comentando... no sé
bueno de todas formas besos..

elHermitaño dijo...

Amiga Tequila;

Con desconocidos no podría, en absoluto. No sería capaz, cometería un grave error. Pero hay que matizar; con gente como la que se pasea por este blog, sin duda sí que sería posible. ¿Por qué? Porque hay un poso en común, una conexión que no necesita de muchas evidencias o pruebas para saber que puede dilatarse hasta una convivencia feliz y fructífera. Es lo que sostengo; quizá haya aquí mucha ingeniudad, quizá esté completamente equivocado y a los dos días nos tiraríamos de los pelos, pero al menos yo estaría dispuesto a intentarlo. No creo que sea tememario; a veces hay que arriesgar.

Eso sí, estamos hablando de una, o quizá dos personas, tan sólo. Más sería absurdo, por motivos de espacio, me refiero. Claro que si los interesados llevasen su propio vehículo (es decir, una 'autocaravana', porque ése sería el medio de transporte y la vivienda), entonces no hay problema. Pero meter a cuatro o cinco adultos en un espacio de quince metros cuadrados, pues, como que no... ;)

No tengo intención de salir de la sociedad, amiga. Bueno, rectifico: quiero crear algo así como mi propia sociedad (ala!, qué bestiajo...pensarás). Es sólo un proyecto, una vaga idea y aún por madurar. Pero creo que hay formas de vida alternativas a las que nos venden, igual de beneficiosas y ricas (o tal vez bastante más...), a las que todos podemos aspirar (si nos interesa, desde luego). Vaya, no lo creo, es que lo afirmo rotundamente.

Yo por aburrimiento entiendo el quedarte pasmado, alelado, cada dos por tres, sentado y ocioso hasta la náusea. Como ésos que no saben más que pasar de la cama al sillón frente a la tele, y de nuevo al catre. Ojo, hablo de ociosidad, que es distinto a no hacer nada. La ociosidad es un veneno; no hacer nada, en ocasiones una bendición...

Y sí, yo creo que muchos de los que estamos socializados y absorbidos completamente por las maneras, hábitos y costumbres sociales podemos emanciparnos de ellas, por lo menos en parte. La voluntad lo es todo, Tequila. Hacen falta huevos, descaro y ganas de romper con lo vivido.

Para algunos no será necesario. Otros lo verán descabellado. Yo no digo que nadie tenga que seguirme; que cada palo aguante su vela, y que cada uno siga su camino. Tampoco soy el primero en proponer esto, qué va; muchos (y quiero decir MUCHOS) ya lo han realizado, con total éxito. Conozco a algunos de ellos, y están contentísimos.

Es cuestión de elegir, Tequila, buena amiga. Ninguna opción es realmente mejor o peor; sólo se trata de decidirse y probar. Si no te gusta, siempre puede uno regresar a su hogar firme de antaño. Pero yo de hacerlo. Sólo eso.

Un abrazo fuerte, y gracias por la visita.

José A. Peig dijo...

Yo diría que hace ya muchos años que has(hemos) creado una sociedad reducida y (casi)secreta. Solo dos personas bastan para crear un mundo.

Pero recuerda que el MUNDO siempre es más grande que nosotros y que en ese plano puedes cometer errores. La sociedad es fácil de sublimar y de combatir. La que tu has creado te permite llevar una vida mucho más digna que la de muchas personas que forman parte de la sociedad "oficial" de la que nunca podremos ser completamente independientes. Es lo mínimo que puedo decir...

Ja parlarem;)

tequila dijo...

lo que tengo no me vale... hasta ahí llego en este momento y la verdad tampoco conozco muchas otras salidas...por eso preguntaba... me contarás más detalles? Me gustaría conocer otros caminos, aunque quizá los siga...
de cualquier manera me asombra ( y envidio) la seguridad con la que hablas...

Besos

elHermitaño dijo...

Tequila, si quieres te paso por privado una descripción (aunque está todavía en pañales...) sobre lo que pretendo llevar a cabo dentro de un año.

Mi seguridad lo es "a priori", compañaera; me baso en ideas de otros y en esperanzas propias, pero queda por ver si es algo practicable tal y como yo me lo imagino... :)

Un abrazote, amiga.

Aa dijo...

Lo mejor de todo es lo de dejar de lado las ensoñaciones.
Un saludo, H.