28 de agosto de 2005

Mundo creciente, ¿humanidad creciente?



Parece la Luna creciente, pero es en realidad nuestro propio planeta visto en 1996 a través de las cámaras del satélite GEOS-8. Ésa es una de las beneficiosas aplicaciones de la astronáutica; ofrecernos una visión más amplia, con una mayor perspectiva, acerca de nuestra situación en este vasto Cosmos. Siempre me ha parecido increíble (y a veces imposible...) que todo aquello que denominamos humano haya tenido lugar dentro de esta esfera de luz apenas insinuada. Todo absolutamente. Con tiempo, y con otros mundos como el nuestro que podemos colonizar y aprovechar (con sabiduría...) en un futuro remoto para beneficio de la Humanidad, ¿qué nivel alcanzaremos, qué metas superaremos y qué nuevos retos nos esperarán más allá de nuestra pequeña y querida (por algunos, al menos...) morada terrenal?

Si somos sabios, tenemos toda una eternidad por delante y todo un Cosmos para descubrir y amar. Sólo es necesario el hálito del sentido común, de la solidaridad y de la valentía humana para que ello sea posible. Somos insignificantes a ojos de las estrellas, pero estamos en condiciones de decidir nuestro futuro, y con un poco de esfuerzo y respeto hacia nosotros mismos, lograremos muchos objetivos que hoy en día nos parecen irrealizables.

Amemos a nuestros semejantes, a las estrellas, y que empiece el espectáculo del ser humano como un auténtico ciudadano del Cosmos. Es, aunque no lo parezca, el momento idóneo para ello.

1 comentario:

Caterine Bedoya dijo...

"ciudadanos del Cosmos" :) :*